Atravesando el espejo

7ª Parte

(Anteriormente) 

            Epílogo

           

            Cuando Juan abrió los ojos estaba rodeado de chicos y chicas de su instituto. La gente de su clase, Susana y muchos más le observaban mientras una profesora le hacía la respiración boca a boca y le apretaba el pecho hasta casi aplastarlo. Le dolían las costillas, debía tener alguna rota por la respiración asistida a golpe de puñetazos.

            Tosió y sintió asfixia al intentar volver a respirar.

            - Le ha salvado - dijo Susana, a la profesora de gimnasia.

            Juan miró a su alrededor, confuso. Sabía lo que había pasado, recordaba perfectamente su paseo por el infierno e incluso los pensamientos del Diablo, estaba ansioso por contarlo todo pero no tenía apenas fuerzas para hablar, quería que todos supieran que el infierno existía y que había una realidad aún más terrorífica que superaba al infierno. Al verse rodeado de gente se sintió feliz y se fijó en cada cara. Cada persona tenía su historia, sus inquietudes, sus virtudes y defectos, sus pecados y sus secretos. Sabía que cada uno era como él, una mente interesante, una persona totalmente distinta, un universo por descubrir. Al mirarlos a todos no pudo evitar sentir amor por ellos. Ganas de conocerlos a todos, de saber qué sueños tenían, sus ambiociones, sus inquietudes. Sabía que intimar con cada uno le permitiría tener un amigo, alguien con quien compartir todo, a quien transmitir su apoyo, a quien querer. Ahora sabía que todas las personas son dignas de conocer y que el odio invita a estar solo. El mal provoca soledad, aislamiento y es una forma de negar que todos somos hijos de Dios. Sin embargo cuando uno hace el bien a todo el mundo, se siente bien aunque se esté solo porque es una forma de reconocer como válida la realidad de cada persona. Era como admitir que hasta la cosa más insignificante importa. Incluso salvar la vida a una mosca era una forma de dar gracias a Dios por haberle creado a él y a esa mosca. Juan se sentía tan feliz de volver a respirar que quería saltar de alegría, si hubiera tenido fuerzas para moverse.

            Cuando le ayudaron a sentarse vio en la parte de atrás del grupo que le miraba a una chica de pelo oscuro y moreno. Sus ojos eran azul zafiro y le sonreía, entre toda esa gente. La reconoció al instante.

            - Verónica - susurró.

            - ¿Qué ha dicho? - preguntó Susana, que estaba a su lado, espectante.

            - Es ella - la señaló con el dedo, entusiasmado.

            - ¿La has visto? - dijo la extraña chica, emocionada.

            - Sí está ahí - la señaló insistentemente.

            Verónica le sonrió y se escabulló entre la gente. No era un fantasma, estaba viva.

            Susana dejó de buscarla, ya que podía ser cualquier chica, y se arrodilló junto a Juan.

            - Dame eso - le dijo, enojada, arrancándole el billete de las manos -. Me debes cincuenta euros.

            - Sí, claro - respondió él.

            Al soltar el billete se sintió feliz. Por ese cochino papel pintado había estado a punto de entregar su alma para toda la eternidad. No tenía intención de desaprovechar esa segunda oportunidad.

 

 

 

FIN

 

 

Comentarios: 2
  • #2

    Tony (lunes, 16 marzo 2015 00:14)

    Muchísimas gracias Estefanía. Este tipo de críticas anima a cualquiera a seguir escribiendo. Espero que no te quedes en esta historia y quieras leer el resto.

  • #1

    Estefanía (lunes, 16 marzo 2015 00:13)

    Atravesando el espejo, de Antonio J. Fernández del Campo
    Estefanía | 03/09/2013 | 1 Comentario
    untitledf.bmpSiempre me ha llamado mucho la atención está leyendo urbana. Hablamos de la famosísima leyenda de “Verónica”, la chica que se supone, que si repites tres veces su nombre delante de un espejo, aparecerá y te llevará con ella, ¿al infierno? “o eso dicen”. Cuentan que los valientes que se han atrevido a invocarla han fallecido en extrañas circunstancias… Así que cuando encontré este libro por casualidad en esta misma página, no pude evitar leerlo. Reconozco que lo leí del tirón, es un libro corto y muy breve, pero muy intenso al mismo tiempo, y conforme vas leyendo, quieres leer más y más para saber lo que va pasar. Imaginaba que sería la típica leyenda que se contaba sobre esta historia tan conocida, pero nada que ver, me encontré con algo que me dejo pensando durante toda la lectura… No solo te adentras en el “bien y el mal” de la historia, si no que te hace pensar muy bien las cosas antes de hacerlas. El libro empieza con una apuesta entre Susana y Juan, dos alumnos de un instituto, Juan que no creía en estas “chorradas”, decide enfrentar a Susana y a sus creencias para él sin fundamentos. Bien, a partir de aquí el libro da un vuelco imaginable, te hace reflexionar sobre tantas cosas, te quedas con los ojos como platos a ver qué es lo próximo que sucede. Creemos saberlo todo, y con esto te das cuenta, que no sabemos nada. Qué lo que parece obvio, quizás no sea tan obvio.

    Creo que es la historia de Verónica jamás contada, por fin podemos conocer mejor a este personaje, la mayoría de historietas sobre esta historia hablan de la leyenda en general, pero no del personaje de “Verónica”, en verdad en este libro, le termine hasta cogiendo cariño, terminas comprendiendo, “que los malos no son tan malos, y que todo tiene una causa, un por qué”, pero muchas veces no somos capaces de verlo, de ponernos en el lugar del otro… Aquí te llevan al lugar de la protagonista, te permiten ver “su mundo”, y conocer un poco más la vida de Verónica, que tanto terror ha causado en sus leyendas.

    El libro esta entremezclado, mitad terror, mitad superación personal. Yo diría que es una especie de terror psicológico, no es que te levantes del sillón, ni mucho menos, pero si te deja pensativa y reflexiva sobre la vida misma. Recomiendo este mini libro a todas las personas que les encanten este tipo de historias. No sé si solo me habrá pasado a mí, pero muchas veces me imagine a mí en el lugar de Juan, como si yo estuviese en ese viaje por un momento, lo viví muy intensamente, e imagine las cosas que iban ocurriendo en mi propia persona. El final me gusto bastante, no es el típico final que siempre cuentan, fue innovador. No me gustaría contar mucho más de esta historia porque considero que es mejor leerlo, al ser tan breve el cuento, cuantas menos pistas se den será mucho mejor para el lector. Eso sí, pienso que si lo leen de golpe es más emocionante y excitante. Contiene veintinueve páginas, en media horita o una hora lo podéis leer perfectamente, es muy entretenido, se os pasará el tiempo volando.

    Puntuación 5/5

    Reseña escrita por: Lectura
    Edad: 40 años
    Nacionalidad: española

Animal es el que abandona a su mascota.

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