Diario de Jill Valentine

Día 10 - 1ª parte

            Las últimas horas han sido tan agotadoras que apenas puedo abrir los ojos. Tengo hematomas hasta en la parte de atrás de las rodillas, me duele todo el cuerpo y me cuesta escribir. Pero voy a tratar de contar cómo he salido con vida de esa ratonera de laboratorio llamada Raccoon City. Espero que un día este documento sirva de prueba para que Umbrella pague por lo que ha hecho.

            En cuanto me puse en movimiento me encontré que ese complejo no era una simple planta depuradora más, aprovechada por esa odiosa corporación, sino que había sido construida por ellos como cuartel general capaz de filtrar las aguas residuales y al mismo tiempo mantener a un equipo reducido de agentes para experimentar con todo tipo de armas biológicas. Si encontraban algún fisgón les tocaba la lotería ya que lo usaban como conejillo de indias. Fue donde estuvo trabajando Nikolai antes de ser reclutado para probar las armas que él mismo había estado desarrollando en un entorno abierto y con población armada y desesperada. Por lo visto Umbrella aprovechó el accidente de Raccoon para sacar sus propios beneficios. No sé si odiarles más por ello o estar agradecida ya que seguramente tardaron tanto en volar la ciudad gracias a sus pruebas de laboratorio.

            Pero voy a contar cómo he salido de allí con vida, que aún me tiemblan las manos porque no consigo creer que siga viva.

            Por los pasillos de esas cloacas apareció el Némesis con sus largos tentáculos y vacié mi bolsillo de balas de escopeta y me dejé el 80% de la munición de la metralleta para poder disfrutar de tranquilidad. Fue asqueroso, el monstruo está tan deformado por mis propias armas y sus mutaciones y regeneraciones que ya no resiste como antes. Hasta que no vi que su cabeza caía de su cuello no dejé de dispararlo. Quedó hecho un amasijo de carne y balas. Pero sabía que volvería porque siempre lo hace. Ya fue quemado antes y logró regenerarse de alguna manera. Pero no importaba, creí que no conseguiría rehabilitarse a tiempo antes de que la bomba nos convirtiera en cenizas a ambos.

            Tenía en la cabeza una cuenta atrás espantosa y apenas ninguna esperanza de salir, en menos de cinco horas todo se convertiría en fuego y mis esfuerzos se antojaban inútiles. Pero no soy de las que se quedan sentadas llorando por su destino trágico. Busqué y encontré un recinto de reciclaje de basuras donde usaban un ácido molecular verde para desintegrar desechos biológicos... ¿En una planta de reciclaje de aguas residuales? Sí, podía parecer normal a priori. Pero ¿acido molecular? Suponía que quemaban todo y listo, ¿por qué emplear un producto que era tremendamente perjudicial para el medio ambiente? No tardé mucho en entender el motivo. El maldito Némesis había caído dentro, arrastrado por las aguas residuales de la alcantarilla y al verle allí me quedé paralizada aunque parecía muerto. Busqué cualquier tipo de pista, algún manual que probara que esas instalaciones eran en realidad para quemar monstruos fallidos de Umbrella. Pero no sé cómo el Némesis volvió a levantarse, convertido más en una especie de montaña de sangre y vísceras, con la cabeza medio separada del cuerpo y los tentáculos tan sinuosos y viscosos como los de un pulpo de mar. Seguía teniendo fuerza suficiente para sujetarme con ellos y tirarme contra las paredes. En uno de sus empujones casi pierdo el sentido, pero también fue su fin porque mi cabeza se golpeó con una palanca que abría un grifo de ácido molecular y al caer sobre él, se derretía como helado en el asfalto en pleno verano. Aún así solo perdió un par de tentáculos y el dolor le enfurecía. A pesar de que me dolía todo el cuerpo aproveché su debilidad para atraerlo a otros grifos de ácido y, abriendo fuego sobre las palancas, el monstruo fue perdiendo miembros, velocidad y finalmente la forma humana.

            Cuando terminé de convertirlo en un tronco humeante y viscoso me di cuenta de que el ácido había derretido toda la basura de allí y vi una llave de plástico junto a los restos de una bata, no había ni rastro de cadáver ya que ese ácido es especialmente fuerte con los restos orgánicos. Al cogerla vi que ponía: "Llave de personal".

            Sonreí porque eso me permitiría acceder a una puerta que parecía tener las mayores medidas de seguridad. Si eso era un complejo de Umbrella, como sospechaba y Nikolai estaba allí, seguramente habría un modo de escapar.

            Cuando abrí la puerta y entré en el centro de mando me quedé asombrada. Desde allí se controlaba cada rincón de las instalaciones con cámaras de dos tipos, la normal y de infrarrojos. La segunda era para ver las cosas que se movían en la oscuridad ya que son túneles bastante mal iluminados. Además había un potente equipo de radio y tenía unas ventanas que daban al exterior... Donde vi una pista de aterrizaje de helicópteros.

            La alegría fue sustituida por la frustración al ver que el aparato que estaba sobre la pista comenzó a funcionar y vi a Nikolai a través del ventanal.

            — Eres una criatura difícil de matar —escuché por el comunicador.

            Reconocí el inconfundible acento ruso de Nikolai.

            — Ya has hecho lo que tenías que hacer —intenté retener—. No tienes por qué abandonarme aquí, yo sólo quiero sobrevivir, no pienso atacarte.

            — Estúpida STARS, tengo los resultados que mis superiores me han ordenado recopilar pero a ti te quieren muerta y soy un buen chico que obedece a sus jefes. Ha sido un placer conocerte, Jill, pero sería un mentiroso si dijera que ojala te vaya bien en la vida. Esta vez morirás,... No hay escapatoria posible.

            Y soltó una carcajada frenética mientras el aparato se elevaba en el cielo y desaparecía por el horizonte.

            — Mierda... —susurré, desesperada.

            Justo en ese momento apareció Carlos, atraído por los rotores del helicóptero y al llegar junto a mí me miró esperando una explicación.

            — Es demasiado tarde, Nikolai llegó antes al helicóptero — le dije, apenas sin fuerzas.

            — ¡No! —Gritó, golpeando el panel de radio—. Maldito cabrón, hijo de la gran puta...

            — Ya se fue, no hay nada que hacer... Moriremos aquí —el desánimo me venció.

            — Ni hablar, voy a buscar ayuda como sea. Busca un modo de llegar al helipuerto, yo trataré de localizar otros aparatos con la radio.

            — Pero quién más...

            — Cállate, no pienso morir en esta ratonera. ¡Haz lo que te digo!   

            Volvió a golpear el panel y vi que una luz roja se encendía.

            "Peligro, fallo en el sistema de contención, todo el personal debe desalojar cuanto antes las instalaciones" Se escuchó por los altavoces. "En 30 minutos se procederá a descontaminar el complejo". Y apareció un temporizador en lo alto de la puerta del recinto, contando los segundos que nos quedaban.

            — ¿Qué has tocado? — le acusé.

            — Yo que sé, esto está lleno de botones... Vete, busca...

            Pero el sonido de unos cierres de seguridad le silenció la boca. Una reja de acero cayó ante la puerta y quedamos encerrados. Se me paró el corazón pero en seguida comprendimos que esa reja no nos aislaba a nosotros sino que nos protegía de las amenazas que Carlos acababa de liberar con su arranque de furia. Y de paso se abrió una trampilla que parecía que daba directamente a la pista de aterrizaje.     

            — Vamos, ve y asegúrate de que podemos llegar hasta allí, mira voy a tratar de atraer algún medio de transporte. Aquí hay un radar y puedo ver varios helicópteros en las inmediaciones, trataré de que uno venga a rescatarnos, date prisa.

Continuará

Comentarios: 2
  • #2

    DENIS (lunes, 22 octubre 2012 22:27)

    ESTA ESPECTACULAR! JUSTO ALCANCE A ENCONTRARLA CUANDO FALTA EL FINAL, ASI QUE A ESPERARLO! :D

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (jueves, 18 octubre 2012 09:36)

    Esta vez sí, la próxima será la última.
    Comentar aquí que os va pareciendo.

Animal es el que abandona a su mascota.

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