Diario de Jill Valentine

Día 2

 

            Escuché el grito de una chica en la calle. Pensé que la hija del hombre del trailer seguía viva (ignoro si mi disparo la alcanzó). Corrí hacia donde escuché el grito cargando con mi pistola y mi escopeta. No pensé encontrarme grandes problemas, había visto la calle limpia de zombis ayer.

            Sin embargo me sorprendieron dos que estaban justo tras una esquina. Uno me cogió con fuerza, esos cabrones cuando aprietan los puños no te sueltas ni reventándoles el cráneo. Reventé al que me cogió pero sus manos seguían atrayéndome hacia él, aunque su boca ya no existía. Esto me puso en apuros porque le dio tiempo al otro a agarrarme por la espalda y creí que me desgarraría el cuello. Por suerte les puede más el ansia de comer que el cuidado de asegurar el bocado y su boca trató de mascar el mango de mi escopeta. Sus dientes restañaron y me dieron escalofríos, algunos saltaron de sus encías… El tiempo justo para quitarme de encima al primero y con un fuerte codazo empujar al otro lejos de mí. Con mi escopeta le terminé de limpiar la boca, de cuello para arriba. Es un asco ver cómo les revienta la cabeza, pero disfruté en viendo la sangre y sus sesos desparramados por que me había dado un susto de muerte y pensé que no lo contaba.

            Los gritos de la chica se perdieron en la distancia durante mi pelea. Seguí buscándola, mucho más alerta a otros zombis. Entonces escuché disparos en la trastienda de un bar, el bar Jack. Corrí a ver qué ocurría y vi a un STARS en apuros. Al principio pensé que era Chris, mi compañero de servicio, pero en cuanto me acerqué vi que era Brad. Le ayudé a eliminar a los zombis que le atacaban y cuando se vio libre parecía enloquecido. Tenía una mancha de sangre en el brazo, puede que esté infectado así que no me acerqué mucho.

            - Jill, ¿sigues con vida? - me dijo, casi llorando -. Busca a los demás STARS. Es imposible de detenerlos…

            Dicho esto salió corriendo del bar. No parecía debilitado pero estaba tan alterado que pensé que seguirlo era una locura. Podía transformarse en zombi en cualquier momento y no quería disparar a un amigo.

            Al salir volví a escuchar los gritos de la chica. Pensé que no estaría muy lejos y volví a correr para intentar salvarla. Pensé que si la encontraba con vida y la llevaba al almacén, aquel hombre entraría en razón y querría colaborar para buscar una salida de la ciudad. No es que me disguste ir sola, pero siempre será más fácil vivir si alguien vigila tu espalda. El problema de todo esto es que encontré a la chica moribunda, bajo un zombi que le estaba devorando las entrañas. Ya no siento asco con estas cosas, le disparé al zombi en la cabeza y luego, viendo la expresión de horror de la chica, todavía viva, sin intestinos, le ahorré sufrimiento y esta vez sí, le reventé la cabeza. Su padre nunca me lo perdonaría, nunca, así que decidí no volver a aquel taller y buscar un refugio distinto.

            Cuando seguí investigando el barrio encontré una callejuela que parecía segura. Pero alguien había bloqueado la entrada con unas cuerdas. Ningún zombi podría romper eso, ni yo misma. Con ayuda de mi mechero pude quemarlas y entrar. En el momento que caían las cenizas de las cuerdas pensé: "Quien sabe, quizás no sea para que nadie entre allí, sino para que nadie salga de allí…". En ese momento una valla de obras empezó a tambalearse y una veintena de zombis me acorraló entre la pared y la verja. No podía dispararlos a todos, eran demasiados. Retrocedí asustada, cogí la escopeta… podría matar a tres a lo sumo…

            Entonces vi un barril de combustible junto a la maquinaria de las obras. Retrocedí dejando el barril a buena distancia, entre los zombis y yo y cuando pasaron al lado disparé provocando una violenta explosión que me rizó todo el cabello … Adiós zombis. Quedaron dos en pie que se quemaron solos cuando caminaban sobre los restos ardientes de los demás.

            Demasiados sustos por un día. Por suerte, al otro lado de esa puerta encontré un refugio seguro y aquí voy a pasar la noche. Otro día más en el infierno.

            Me pregunto si sobreviviré a otro día más.

 

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Comentarios: 6
  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (viernes, 06 julio 2012 11:48)

    Puedes comentar aquí lo que te parece la historia.

    Y el que no le guste, que comente también. Aunque no os preocupéis por el tiempo que me lleva publicar esto ya que, como dije, esta historia lleva escrita más tiempo que todas las demás historias de la página.

  • #2

    A.B (sábado, 07 julio 2012 03:31)

    Aquí hay incoincidencias, la historia de Jill Valentine en Racoon City solo transcurre en una sola noche, no en semanas ni nada de éso, y ocurre justo despues de los sucesos de Resident Evil 2.

  • #3

    Antonio J. Fernández Del Campo (sábado, 07 julio 2012 10:22)

    Obviamente hay diferencias para darle cierta credibilidad.

    Cuando la muerden en el juego se rocía con spray una hierba verde y se cura milagrosamente,cada vez que la matan innumerables veces resucita junto a una máquina de escribir... Creo que todo eso no podía ser parte de la historia, como tampoco creo que nadie aguantaría todo lo que Jill aguanta en un solo día.

    De todas formas esta no es una versión "oficial" así que, qué más da.

  • #4

    A.B (lunes, 09 julio 2012 00:32)

    Me esperaba algo mas Umbrella Chronicles :D

  • #5

    sex telefony (viernes, 18 noviembre 2016 11:39)

    przebimbawszy

  • #6

    tani sex telefon (miércoles, 11 enero 2017 20:04)

    nowoznacznik

Animal es el que abandona a su mascota.

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