Diario de Jill Valentine

Día 8

            De algún modo sigo aquí. No sé cuanto me quedará ni cuanto tiempo hace que Carlos se fue pero la enfermedad me ha invadido casi todo el cuerpo. Las venas azules han llegado a mis brazos y piernas y cuando me muevo siento como latigazos de electricidad… He escuchado disparos en la proximidad, creo que Carlos tiene problemas. Voy a intentar llegar hasta él por si me necesita. Probablemente no vuelva a escribir más así que si alguien lee esto… Por favor que lo lea quien tenga que hacerlo para que la catástrofe de Raccoon City nunca se repita.

 

Más tarde

 

            Llegué a tiempo, antes de que el monstruo rematara a Carlos. Este había mutado y era mucho más grande y fuerte que como lo habíamos visto, Ahora tenía tentáculos saliendo de los brazos y cuando llegué tenía cogido a Carlos con varios de ellos, a punto de acabar con él.

            Le disparé con una magnum y al menos conseguí distraerlo para que no rematara a Carlos. Es increíble como resistió los dos tiros que le di. Ni siquiera perdió el sentido como otras veces.

            Entonces Carlos me gritó.

            - ¡Dispárale al corazón! Ese es su punto débil ahora.

            En ese momento veía doble y el monstruo ya estaba corriendo hacia mí cuando le empecé a apuntar. Se movía como un rayo, pero si estoy aquí es porque el azar, el destino o quizás Dios, permitió que la única bala que me dio tiempo a disparar le reventara el corazón.

            El monstruo cayó totalmente inmóvil y Carlos me ayudó a alejarme de él por si aún se levantaba. No sería la primera vez. Al ver que no se movía Carlos sacó una cosa del bolsillo, una muestra de la cura del virus y me la inyectó.

            - Te pondrás bien -dijo.

            Entre los dos quemamos a ese maldito monstruo y no nos alejamos de su pira funeraria hasta asegurarnos de que se quemaba hasta la última parte de su cuerpo.

            Lo siguiente que quedaba por saber era qué íbamos a hacer. No había modo de salir de la ciudad, estábamos como al principio, sólo que más cansados y desesperados. Al menos la cura me ha hecho efecto y a estas horas las venas azules casi han desaparecido.

            En cuanto se me pase del todo, ayudaré a Carlos a buscar algún modo de salir de aquí.

 

Más tarde

 

            Carlos ha confesado que no tenemos salida posible. La corporación Umbrella le trajo a la ciudad para rescatar supervivientes y que tenían catorce días para ir al punto de encuentro, esta torre, para salir de este infierno. El helicóptero ya no existe y duda que vaya a venir otro. Le pregunté qué pasaría pasados los catorce días y me respondió:

            - La operación Bacillus Terminate. Un misil atómico de corto alcance que destruirá la ciudad por completo. Eso ocurrirá dentro de cinco días, de modo que ya podemos buscar un modo de largarnos de aquí cuanto antes.

            - ¿Cómo? -pregunté.

            - Nikolai sigue en Raccoon. Voló el hospital cuando yo estaba dentro. Tuve la suerte de salir justo cuando se estaba terminando la cuenta atrás. Si sigue por aquí, sabrá cómo salir.

            - ¿Alguna idea de por dónde empezar a buscarlo?

            - Sólo hay que seguir las señales de humo. Por donde va hace explotar algo. No hay tiempo que perder, nos separaremos. Tú busca un medio de transporte y yo me encargaré de encontrarlo, de prisa.

            Sin decir nada más salió disparado por la puerta sin molestarse en concretar cómo nos encontraríamos. Bien pensado creo que ambos sabemos que nos queda tan poco tiempo que es imposible que lo consigamos los dos. Esto ya no puede ser una carrera cooperativa, sino un sálvese quien pueda. Cuando comprendí eso salí en busca de alguna salida a pie ya que era evidente que si en estos nueve días no he conseguido encontrar un vehículo que nos ayude a escapar, no lo conseguiré en cinco. 

            Fui al parque de Raccoon sabiendo que más allá sólo había campo. Supuse que si lograba escapar por allí no habría soldados vigilando el perímetro o serían muchos menos. Pero el parque estaba completamente cerrado con muros de tres metros de altura y no había manera de escapar. Pensé que tenía que haber un camino, por escondido que estuviera así que se me ocurrió ir hasta la fuente de la entrada cuyo desagüe debía llevar a algún sitio. Corté el agua, vacié la pileta y me metí por la alcantarilla por donde salió el contenido de la fuente. Dentro había líquido que olía a podrido y tuve que sumergirme hasta la cintura, el olor era nauseabundo. Además había gusanos mutados que se enroscaban en mis pies. Por suerte no mordían... O al menos no en ese estado de mutación. Quien sabe cuando crezcan más...

            Salí en el cementerio, que está situado en el borde norte de Raccoon, justo al lado del parque y pensé que sería más fácil salir por allí. No fue un paseo agradable ya que había multitud de zombis que tuve que liquidar con la pistola. Lo malo era que el ruido de los disparos despertaba a los muertos recién enterrados y pasé bastantes apuros antes de conseguir tener vía libre. Al final del camino me encontré una casa y, como no, la puerta estaba cerrada. Estuve a punto de desesperar, pero decidí que había que buscar algún modo de salir y si ese no era válido, lo sería otro.

            En los alrededores encontré dos soldados muertos de Umbrella. Al registrarlos conseguí munición y lo que menos esperaba, un sobre con información de su misión. Debían destruir el hospital de Raccoon ya que había pruebas incriminatorias que demostrarían que eran los responsables de la plaga de virus Z. Ignoro si fueron ellos los que volaron el hospital, pero me di cuenta de que Carlos había seguido una pista falsa. Nikolai no estaba solo y probablemente no podría dar con él a tiempo. Entre las cosas de los soldados encontré una llave etiquetada como "Cementerio". Muy oportuna ya que estaba oscureciendo y mis piernas apenas tenían más fuerzas para caminar.

            Fue un golpe de suerte que aproveché de inmediato, corrí a la casa que había descubierto y me llevé la alegría de mi vida al ver que encajaba a la perfección con la cerradura.

            En el interior encontré una chimenea llena de troncos sin prender y me llamó la atención ya que nadie pone leña antes de usarla. Allí no había cadáveres, es más, era una especie de laboratorio casero con frascos llenos de compuestos químicos. No había ninguna salida que diera al exterior del cementerio pero esa chimenea... Me dio muy mala espina, daba la sensación de que esa leña estaba allí para ocultar algo.

            Decidí prenderla ya que fuera quien fuese el que la colocó, pretendía hacer lo mismo y seguramente sabría para qué.

            La leña tardó en arder y pronto solo quedaron ascuas ardientes. Pero algo me llamó la atención, el humo se iba detrás de los ladrillos del fondo en lugar de hacia arriba. Cogí un palo de escoba que encontré por ahí y tanteé los ladrillos. Estos estaban uno sobre otro, como un lego sin cemento de modo que los empujé sin dificultad derrumbando los que estaban sueltos y quedó un hueco por el que cabían dos hombres fornidos. Como sospechaba descubrí un pasaje al otro lado en el que al fondo se adivinaba luz natural.

            Pero estaba agotada y decidí que si seguía corriendo un minuto más sin descansar no podría defenderme ni de los gusanos de la alcantarilla más inofensivos. Aproveché para tomar un respiro y anotar en el diario mis progresos. Solo espero que no decidan lanzar el misil mientras siga encerrada en esta maldita ciudad.

 

 

Nota: No puedo indicar la hora a la que escribo porque hace tiempo que no tengo reloj.

Comentarios: 6
  • #6

    Denis (lunes, 22 octubre 2012 22:09)

    espectacular! un grande!

  • #5

    jenni (miércoles, 03 octubre 2012 02:07)

    Xfa la continuacion

  • #4

    Bellabel (jueves, 13 septiembre 2012 17:04)

    Esta muy bien.La continuación por favor.

  • #3

    naruto7 (miércoles, 12 septiembre 2012 05:33)

    cada ves se pone mas interesante pon la continuacion pronto por favor

  • #2

    Ale02 (martes, 11 septiembre 2012 18:35)

    Se esta poniendo muy interesante. X favor la continuacion! :-)

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (martes, 11 septiembre 2012 13:03)

    Vamos llegando al final de lo que llevo escrito. Si llego y os va gustando, podría terminarla.

Animal es el que abandona a su mascota.

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