El cuadro

4ª parte

            La tarde se le hizo larguísima. Alfonso quería buscar por internet la historia del cuadro de la niña pero apenas tuvo tiempo pues las tardes no le dejaban descanso ni para tomar un bocata. A las nueve y media, al fin, el negocio comenzó a aflojar y pudo buscar con ayuda del 3G del móvil.

            Apenas escribió en la pantalla: "niña demonio Halloween" vino un cliente con un niño pequeño y su mujer al lado.

            - ¿Cual quieres Charly? ¿Bob esponja?

            Ese hombre... Recordó la rocambolesca conversación que tuvo con él en la que trataba de evitar que comprara el cuadro de la niña y el tozudo individuo se lo compró igualmente a pesar de que su mujer no le dio su permiso.

            - Dame un globo de esos -señaló.

            «¿Usted se llevó el cuadro?» -Pensó decir, pero se dio cuenta de que le podía tomar por loco y no se atrevió.

            Soltó el globo lentamente del enredo en el que los tenía, buscando el modo de abordar el tema sin parecer un chiflado.

            Resopló desesperado, debía advertirle pero ni siquiera podía estar seguro de fuera esa la causa de las muertes y quizás ni lo recordaba. ¿Pero cómo no lo iba a recordar?

            - Perdone, no sé si es usted... Emmm...

            - Sí, supongo que lo soy -le miró con expectación.

            - Emm -¿cómo iba a saberlo? Que tío más raro, ni siquiera le dijo nada del cuadro.

            - Hasta ahora nunca me había reconocido nadie, mi web es bastante discreta, cien o doscientas visitas diarias pero...

            - ¿Web? No, me ref...

            - Historias reales sobrenaturales, la conoces ¿no?

            - Pues no, hablo del cuadro que compró.  Quiero hablarle de la posibilidad de que lo devuelva. Por supuesto se le reembolsaría lo que pagó.

            - ¿El de la niña?

            - Mañana se lo traemos -intervino la mujer-, vamos Tony, mira la hora que es y el niño ni ha cenado.

            - Pero quedaba genial en la puerta para Halloween -protestó.

            - Si le gusta escribir cosas sobrenaturales, quizás quiera saber que está maldito -intervino Alfonso, en voz baja-. Estamos investigando la relación de esa niña con cuatro misteriosas muertes. Si tuviera una foto ¿me la pasaría por el móvil?

            - Creo que tengo una.

            - Quiero enseñársela a un testigo.

            - Dame tu teléfono.

            Se la envió.

            - Si quiere un consejo, deshágase de esa cosa -advirtió Alfonso-. No es ninguna broma, tráigalo y le devolveré su dinero. O si no quiere, destrúyalo.

 

 

            Cuando se fueron a casa hubo un silencio incómodo entre Antonio y su mujer.

            Pero él estaba emocionado por un lado y preocupado por haber expuesto a su familia a una maldición. Sin embargo era la primera vez que tenía entre manos un objeto maldito. Está ansioso por averiguarlo todo sobre ese rostro angelical y demoníaco.

            Al llegar a casa su mujer rompió el tenso silencio.

            - No quiero ese cuadro aquí, mañana te lo llevas -le instó Brigitte claramente molesta por comprarlo sin su permiso.

            - Descuida.

            La rutina de la cena, el baño y acostar a Charly llevaron a no poder hacer nada a Antonio hasta las once de la noche, cuando acostó al crío. Antes de volver a la cama con su mujer fue a la sala del ordenador y buscó la dichosa niña y su historia.

 

 

            Alfonso y Jaime repitieron visita a la novia de Chemo y esta vez tuvieron más suerte y la encontraron en casa. Aceptó de buen grado que le hicieran preguntas pues estaba indignada por la falta de información acerca de la muerte de su novio.

            - Díganos, ¿notó comportamientos extraños en Chemo el último día que habló con él? ¿Alguien le amenazó? -Interrogó Jaime.

            Acomodados en sillas, ya que el salón era pequeño y sólo tenía un sillón de dos plazas que ocupaba ella, el doctor insistía en las posibilidades de un asesinato.

            - No lo sé, no hablaba mucho de sí mismo. Llevábamos saliendo dos semanas y decía muchas payasadas, me hacía reír y no sé ni si tiene familia. Hablaba tanto que no me daba opción a preguntarle nada.

            Jaime suspiró, perdiendo la iniciativa y determinación que le caracterizaba.

            - ¿Ha visto a esta niña antes? -Inquirió Alfonso sacando su móvil del bolsillo y enseñándole la foto del cuadro.

            - No, ¿quién es?

            - Es un callejón sin salida -espetó Jaime, que no había escuchado la pregunta y buscaba nuevos hilos de los que tirar.

            - Vamos a ver al crío, él la vio -aportó Alfonso-. Si la reconoce saldremos de dudas, fue ella.

            - ¿Esa niña es la sospechosa? Voy con ustedes, estoy harta de que no me cuenten nada.

            - No... -Se interrumpió Jaime-. Es muy improbable que fuera ella, ni siquiera sabemos si está viva o si existe.

            - Quiero saberlo todo, por favor llévenme.

            - Que venga -dijo Alfonso-. A lo mejor recuerda algo más adelante, como yo.

            Jaime vio la foto del móvil y luego miró a su compañero, enojado.

 

 

            Eran las diez y media de la noche cuando llamaron al timbre de la casa donde vivió Yenny. El frío hacía que sus alientos fueran como bocanadas de humo blanco y Vanessa miraba inquieta alrededor.

            Jaime pulsó el botón del telefonillo.

            - No me extraña que Yenny tuviera miedo a venir a casa sola de noche -valoró Alfonso.

            - Murió aquí mismo -dijo Jaime-, pudo sorprenderla cualquiera desde uno de esos coches.

            - Dígame -se escuchó una voz metálica.

            - Somos los investigadores, necesitamos hacer un par de preguntas a su hijo -respondió Jaime.

            Hubo un silencio incómodo.

            - Sé que es tarde, pero nos ayudaría mucho si...

            - Pasen por favor.

            Se sorprendieron de que fuera tan sencillo convencerles.

 

 

            Una vez arriba les esperaba la madre de Yenny con evidente nerviosismo.

            - Desde que habló con ustedes se ha puesto muy nervioso. No hace más que repetir que él ha matado a su hermana. Por favor díganle que no es cierto. No deja de llorar.

            - Claro, ¿dónde está? -Apremió Jaime.

            Les condujo hasta su habitación donde estaba en la cama llorando con su padre al lado, tratando de calmarlo.

            - Buenas noches -saludó Jaime.

            - Espero que a ustedes les haga caso. Díganle que los fantasmas no existen.

            Alfonso tragó saliva preguntándose cómo iban a enseñarle la foto de la niña y convencerle de que no existía. Y más sabiendo que nadie estaba a salvo de morir a sus manos y que no existía una puerta que pudiera impedir su paso.

            - ¿Podemos quedarnos a solas? -Preguntó nervioso.

            - Esto es culpa suya por dejarles solos antes, no pienso marcharme. Soluciónenlo.

            - ¿Quieres que tu padre se quede? -Insistió Jaime.

            - Me da igual lo que diga él, no me marcharé -se obstinó el psiquiatra.

            Alfonso parpadeó varias veces, nervioso. La mano que sostenía el móvil en el bolsillo comenzó a sudar y se preguntó si se metería en un lío si lo mostraba al niño.

            - Tengo una foto de la principal sospechosa -decidió que si omitía la parte de que sospechaban que era un fantasma podrían dialogar con el padre delante.

            Sacó el móvil y se la mostró al niño.

            - ¿Es la que viste en el colegio?

            Éste dejó de llorar y la miró perplejo.

            - ¿La han encontrado?

            - Que la reconozcas es vital para que la policía la encuentre -explicó Jaime-. Lo más probable es que pertenezca a alguna banda. Si la podemos relacionar con las muertes, llegaremos a los asesinos.

            - Es ella.

            - Estupendo -suspiró Jaime-.No les molestamos más...

            - Es curioso porque vestía exactamente igual y tenía ese peinado -Añadió el niño.

            - Eso es estupendo, podemos poner en marcha el protocolo de protección de testigos si lo desean.

            - ¿Creen que corremos peligro? -Preguntó el padre.

            - No, ni siquiera sabemos quién es -replicó Jaime-. Pero si les hace sentir mejor hablo con el inspector que lleva el caso y mañana mismo tendrán a dos agentes vigilando en la puerta de su casa las 24 horas.

            - Hágalo. Eso te tranquiliza, ¿no? -Acarició la cabeza de su hijo y éste se encogió de hombros.

            - Muy bien, hacemos eso entonces -Jaime se levantó y se marcharon sin decir nada más.

            Cuando estaban en la calle, el médico detuvo a Alfonso por el brazo y lo arrinconó contra la pared.

            - Explícame qué haces tú con esa foto. ¿De qué conoces a esa niña?

            - Tranquilo, quítame las manos de encima.

            - ¡Habla!

            - Es un cuadro que vendimos en Halloween. Ya te he mencionado que podía ser un fantasma.

            - ¡No me mientas o te juro que te encierro de por vida!

            - Es la verdad, un tipo lo compró y justo hoy pasó de nuevo por la tienda y me dio la foto. Antes de todo esto recibimos llamadas de personas que aseguraban que la niña del cuadro les seguía por las noches.

            - ¿Y no te parece que debiste contarme esto antes?

            - Vosotros no sois investigadores, ¿no? -Intervino Vanessa, asustada.

            - Él no -aclaró Jaime, soltando a Alfonso-. Es un testigo clave, por lo visto.

            - Como vuelvas a ponerme la mano encima me largo, ¿estamos? -Amenazó el otro con el dedo índice.

            - Bueno, ahora qué -dijo Vanessa.

            - No sé qué podemos hacer -respondió Jaime-. Os llevaré a casa, pásame esa foto y buscaré lo que se pueda averiguar por internet.

            - Eso iba a hacer yo -protestó a la defensiva.

            - Mándamela a mí también -pidió Vanessa-. Si alguien encuentra algo que llame al resto.

            - ¿Soy el único que piensa que no deberíamos separarnos? -Preguntó Alfonso-. Ese fantasma sabe que vamos tras ella. En cuanto estemos solos vendrá y acabará con nosotros.

            Vanessa abrió los ojos como platos y se arrimó a él.

            - Los fantasmas no existen, cuantas veces tendré que repetírtelo -le regañó el médico-. Ni siquiera sabemos si ha muerto.

            - Aparece y desaparece por arte de birlibirloque -se burló el otro.

            - Pues si la ves pregúntale por qué está tan cabreada con el mundo y saldremos de dudas -replicó Jaime.

            Alfonso suspiró y miró a Vanessa.

            - Si no os importa llevarme a casa -protestó Alfonso.

 

 

 

            Antonio Jurado estaba intrigado. Si era cierto que ese cuadro tenía una maldición sobre él se había vendido a nivel mundial. ¿Cuántas copias estarían circulando por ahí? ¿O su ejemplar era el único con el maleficio?

            Hurgando en las tripas de la red localizó una imagen muy similar con el mismo rostro angelical pero ropa más actual, propia de la primera comunión. Era de una niña finlandesa que salía en un artículo acerca de los peligros de las bombillas de bajo consumo. Al parecer, jugando en su cuarto, tiró una lámpara de mesa encendida al suelo con tan mala suerte que se rompió la bombilla junto a ella e inhaló los gases liberados. Los padres no le dieron importancia, dado que no se cortó y aparentemente no le pasó nada. A las dos semanas sufrió una parálisis facial, convulsiones, dejó de poder caminar y comenzó a vomitar sangre. Los médicos no dieron con la causa, dos meses después empezó a caérsele el pelo y dejó de ver, al fin un médico les dijo que tenía los síntomas de intoxicación  por óxido de mercurio y recordaron la bombilla rota. "Nadie nos advirtió de que era tan grave respirar el gas de una luminaria de bajo consumo" -alegó el padre. De nada sirvió el tratamiento para la desintoxicación, la niña murió a los dos meses y el artículo culpaba a las familias por descuido y desinformación.

            - Pobrecita -dijo Antonio-. ¿Cómo es posible que nos hayan obligado a llenar las casas de unas bombas más peligrosas que si fueran de gases lacrimógenos?

            Indignado, decidió tirar todas las bombillas de casa a un punto limpio y comprarlas Led.

            - ¿Qué haces despierto a estas horas? -Escuchó a Brigitte con voz cansada-. Al menos no hables en voz alta, necesito dormir.

            - Estaba...

            Escucharon un estruendo en la escalera y Antonio se levantó alarmado. Brigitte se sentó en la cama, del susto y escucharon llorar al niño.

            - Charly -pronunció Antonio, aterrado.

            Salió corriendo de la habitación y se encontró la puerta de la escalera tirada abajo, la barrera infantil. Examinó la parte de abajo con la mirada, temiendo encontrar al niño pero no vio a nadie.

            - ¿Quién ha sido?

            Charly lloraba en su cuarto, fue a verlo y le vio abrazando a sus peluches y mirando a la puerta, asustado.

            - No ha pasado nada.

            Se sentó a su lado y le abrazó.

            - Saca ese cuadro de casa ahora mismo -advirtió su mujer desde la puerta-. Y no vuelvas a traerte uno de tus casos.

            Dicho eso se volvió a la cama sin esperar respuesta.

            Tragó saliva y esperó a que Charly volviera a dormirse en sus brazos para hacerla caso.

 

 

 

            Vanessa estaba sentada en frente de Jaime después de cenar juntos en un kebab que había cerca de su casa. Antes llevaron a Alfonso junto al centro comercial donde tenía aparcado el coche y el médico se ofreció a invitarla y así le contaba todo lo que sabía sobre el extraño caso.

            - Se nos acaban las ideas -dijo-. Dudo que encontremos información fiable en internet, no hacen más que subir basura. No te puedes creer ni la mitad de las cosas que encuentras.

            - Entonces, ¿no crees que estemos en peligro? -Preguntó ella, nerviosa.

            - No, en absoluto. Creo que Alfonso está detrás de todo esto, sólo espero pillarle en una mentira.

            - ¿Crees que es el asesino?

            - No lo sé, Vanessa.

            En ese momento sonó el teléfono de Jaime. Era Alfonso. Lo cogió inmediatamente y respondió.

            - Dime.

            - Está en mi casa, viene a por mí -escuchó que susurraba-. Por el amor de Dios, ven cuanto antes.

            Jaime parpadeó sorprendido mirando a la chica.

            - Dame tu dirección.

            - Ya está aquí. ¡Vete! ¡Aléjate de mí!... ¡Noooo!

            - ¿Alfonso? -Llamó el médico-. ¡Mierda, dime tu...!

            No hubo más respuesta y se cortó.

            - Alfonso ha muerto -susurró.

            - ¿Crees que no lo he oído? -Protestó Vanessa.

            - Esto tiene que ser una broma de muy mal gusto -se indignó Jaime.

            La chica le cogió la mano, asustada.

            - Quiero que vengas a mi casa, me sentiré más segura contigo. Vivo sola. Por favor.

            Jaime asintió porque a pesar de lo que le decía la lógica, nunca había escuchado hablar a nadie tan asustado como estaba Alfonso y tenía la certeza de su muerte.

 

 

            Antonio metió el cuadro en una bolsa de plástico y lo sacó de casa al patio delantero para que su mujer no protestase sobre el tema del cuadro. Lo quería fuera, pues ya estaba.

            Al volver hacia la casa la puerta se cerró sola como si hubiera viento... Pero no había ni una brisa.

            - A ver si me voy a cabrear. Yo no te he hecho nada, mocosa, así que vete a joder a los que te han fastidiado la vida.  No sé si sabes que no está bien lo que haces y vas a terminar en el infierno.

            A pesar de que quiso parecer muy seguro por el mal humor, su corazón estaba a casi doscientas pulsaciones por minuto.

            «No te hará daño» -escuchó en su interior-. «Sólo quiere que la escuches».

            Génesis... Suspiró aliviado.

            -  Soy todo oído.

            «No seas tonto, te asusta demasiado, no puedes escucharla. Yo te haré de intérprete. Quiere que hagas algo por ella para que su padre deje de asesinar. »

            - ¿Qué? -Preguntó-. Pero, ¿también está muerto?

            «Se suicidó cuando la vio morir en sus brazos. Ella era su mundo, se había divorciado durante la enfermedad y se culparon el uno al otro de lo que le pasaba a su hija. Dice que el Diablo hizo un pacto con él. Le dio poder para matar a todos los que él considerase culpable. A cambio, se llevaría las almas de sus víctimas y finalmente la suya. »

            - ¿Y cuándo se detendrá? -Preguntó, consternado.

            «No lo hará. Piensa que el mundo está lleno de malicia, que el dinero ha podrido las almas de los empresarios y políticos hasta el punto que por hacerse más ricos, ponen en juego la seguridad de las familias con artefactos sumamente peligrosos. Mientras no entienda que el mundo va a cambiar... Seguirá matando a todos los que cometan actos dignos de su ira.»

            - ¿Y qué quiere la niña de mí?

            «Que cuentes su historia y quizás la gente entienda la verdad sobre quienes les gobiernan y qué están poniendo en sus casas. Por culpa del dinero millones de personas siguen muriendo de cáncer, cuando hace años la cura se descubrió y no la sacan por lo que obtienen de los tratamientos actuales. El mundo se está volviendo inhabitable por la contaminación habiendo coches eléctricos que evitarían el colapso de la capa protectora de ozono. Pero no importa que los que se enriquecen sufran con todos si con ello obtienen fortunas incalculables. Están ciegos de codicia.»

            - ¿Y qué consigo yo escribiendo su historia? Aunque lo escriba... Nada cambiará -dijo Antonio, desanimado.

            «Puede que sí. Ya no dependerá de ti. Lo que más enfurece a su padre es que nadie sepa la verdad sobre la causa de la muerte de su hija. Cuando lo escribas, apaciguarás su espíritu.»

            Asintió convencido y abrió la puerta con la llave que escondían en la lámpara.

            - Espero que tengas razón y el relato cambie algo.

            Dicho eso sintió que la presencia de la niña se alejaba.

            -No volveré a comprar las bombillas que te mataron. Te doy mi palabra -susurró a modo de despedida.

 

 

 

            Jaime despertó en la cama de Vanessa completamente vestido y abrazado a ella, que llevaba un suave pijama de franela. Su cabello desordenado olía a un perfume hermoso que le agradaba y no quiso separarse a pesar de que estaba seguro de que llegaría tarde al trabajo.

            - Tengo que irme -dijo-. ¿Estarás bien?

            - Gracias -respondió-. Nunca he pasado tanto miedo.

            - Si quieres vuelvo esta noche... Ha sido un placer hacerte compañía.

            - Sí por favor.

            Se dio la vuelta y después de mirarle un segundo le dio un beso en los labios.

            - Puedes llevarte ese premio, de recuerdo. No vayas a olvidarte de volver.

            - Como si fuera posible -respondió sonriendo.

 

 

            - ¡Vete! Aléjate de mí... -Alfonso alejó el teléfono y lo acercó mientras fingía morir de forma agónica. Luego escuchó:

            - ¿Alfonso? -Llamó Jaime aterrado-. Mierda, dime tu...

            Colgó antes de que le diera un ataque de risa.

            Así aprendería a abrir su mente, no ser tan cuadriculado y de paso le dejaría en paz y no volvería a llamarle... Ya sólo le faltaba eso, que le acusara de asesino.

 

 

 

            Al día siguiente, ya en la tienda de chucherías, a las diez de la mañana apareció el señor que se llevó el cuadro, con una bolsa de plástico en la mano. Esta vez iba solo.

            - ¿Aún lo quieres?

            - ¿Lo ha traído?

            - Me da pena, es una bonita decoración de Halloween, pero mi mujer me amenazó con que o salía el cuadro o yo así que...

            - Es peligroso. Pienso quemarlo en cuanto salga de trabajar -explicó Alfonso.

            - No debes preocuparte más. Ahora ya es inofensivo. He conseguido deshacer su maldición.

            - ¿Cómo? -Increpó el vendedor, incrédulo.

            - Ya te lo dije, investigo estas cosas, ha sido sencillo.

            - Entonces, ¿la niña dejará de matar?

            El tipo sonrió negando con la cabeza.

            - Nunca fue ella. Era su padre, vengándola una y otra vez. Pásate por mi página web y entenderás todo lo ocurrido.

            Le dejó una tarjeta sobre el mostrador:

 

Antonio Jurado

Investigador sobrenatural y escritor. 

Si conoces alguna historia real de hechos inexplicables, llámame y cuéntamela.

Si un ente intangible te acosa, búscame. 

Si te apetece pasar un buen rato leyendo relatos originales e inéditos gratuitos, entra en mi web:

 

http://tonyjfc.jimdo.com

 

 

FIN

Comentarios: 13
  • #13

    Vanessa (viernes, 12 febrero 2016 04:57)

    Estoy comentando un poquito tarde. Me gusto eso de que el padre fuera el asesino, ya que todos pensamos que era la niña, fue un cambio genial. Tony, la historia me encanto.
    Chemo aun te amo, como dijo Jaime el me esta consolando,fue terrible perderte.
    Un abrazo.

  • #12

    Katerine (jueves, 07 enero 2016 19:42)

    Holaaa... llevo años lleyendo las historias, he comentado muy poco jeje no tengo tiempo pero me encantan por eso sigo aun visitando la pagina.
    Saludos desde Ecuador - Guayaquil

  • #11

    Alfonso (domingo, 27 diciembre 2015 19:53)

    Puesto que mi personaje ya conoce a Antonio Jurado, me gustaría salir en alguna otra de sus aventuras. Seguramente podría darle un caso ya que la tienda ha de tener varias antigüedades malditas. Como que también faltó comentar sobre cómo la empresa distribuidora del cuadro maldito escogió a la niña finlandesa. El padre ha de haber recibido una gran compensación económica por acceder comercializar el retrato de su hija. ¡Felices fiestas a todos!

  • #10

    Tony (sábado, 26 diciembre 2015 16:01)

    No os toméis a mal el desenlace, siempre os andáis quejando con que son historias previsibles y se sabe quien va a morir o no. Esto es como un capítulo de dibujos animados, en esta mueren unos en la proxima vuelven a salir como si no hubiera pasado nada. A ver si para el año que viene preparo el relato de Halloween con más tiempo y puedo hacerlo en una sola parte. Ahora ya sabeis que podéis salir cualquiera y que nunca se sabe si llegaréis vivos al final.

  • #9

    Yenny (sábado, 26 diciembre 2015 15:35)

    No se quejen tanto chicos se suponía que era una historia corta por Hallowen, también esperaba una confrontación con el espíritu del padre y que se desarrolle algo más pero ya se extendería hasta reyes, en otra historia también me quejaría pero como un corto de hallowen esta bien.
    Pd.: espero que para una próxima historia aparezca, tengo antigüedad en esta página no debieron asesinarme.

  • #8

    Alfonso (viernes, 25 diciembre 2015 22:30)

    Bueno, al menos no morí después de todo. Me gustó la parte en que Alfonso finge haber sido atacado por la niña. Pobre Chemo, creo que fue el que más perdió en la historia; espero al menos no estar incluído en su venganza.
    El final también se me hizo bastante inesperado y forzado. Hubiese sido más interesante una confrontación final con el espíritu o una intervención más directa de Génesis.

  • #7

    Jaime (viernes, 25 diciembre 2015 18:51)

    No lo tomes a mal, Chemo. Solamente pretendo consolar a Vanessa por la pérdida tan grande que tuvo. Vanessa realmente sentía algo por ti. Además, seguro tendrás muchas exnovias del otro lado con quienes ligar. Jeje.
    Por cierto, el final de esta historia no me convenció. Me pareció bastante forzado. No creo que un alma en pena desista de sus crímenes solamente porque algún mortal decida contar su historia.
    En fin, feliz navidad a todos, Chemo y Yenny incluídos. Sus muertes no fueron en vano.

  • #6

    Ariel (viernes, 25 diciembre 2015 12:40)

    Siempre me gusta esto de tus relatos,estan al borde de la realidad

  • #5

    Chemo (viernes, 25 diciembre 2015 03:01)

    Por cierto, feliz navidad a todos.

  • #4

    Chemo (viernes, 25 diciembre 2015 02:35)

    Agradezco a Yenny por su apoyo. Ya hice un pacto con el Diablo para vengarme de Jaime y Vanessa, y de paso de Tony por describirme de esa forma en la historia. Esta vez ni Génesis podrá salvarlo. Jeje

  • #3

    Tony (jueves, 24 diciembre 2015 18:34)

    Gracias Yenny.
    ¡Feliz navidad a todos!

  • #2

    Yenny (jueves, 24 diciembre 2015 17:00)

    Ese par debería respetar la memoria de Chemo, aunque sea un mes.
    Me dio mucha risa la parte en la que Antonio se siente famoso y piensan que lo reconocen jaja
    Me gustó la historia me sorprendió que la niña no fuera la asesina y ahora pueda descansar.
    Que bueno que Alfonso se salvó.
    Chicos feliz navidad a todos espero que la pasen en buena compañía, igual para ti Tony disfruta con la familia.

  • #1

    Tony (jueves, 24 diciembre 2015 10:10)

    Al fin logré librarme de virus y he subido la parte final. Espero que me lo recompenséis con vuestros comentarios y gracias por leer mis relatos.

Animal es el que abandona a su mascota.

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