El investigador que interrogaba a las paredes

11ª parte

 

 

                — Despierta —ordenó la voz ronca de un hombre mientras le tiraba a la cara un cubo de agua asquerosa.

                Tosió compulsivamente escupiendo todo lo que pudo y vomitó lo que había tragado por acto reflejo. Intentó frotarse los ojos pero tenía atadas las manos a la espada.

                — ¿Quién eres? —Le preguntó el tipo.

                ¿Qué? ¿Por qué le interesaba su nombre? El asco de no poder limpiarse la cara de aquel hediondo liquido hizo que volviera a vomitar bilis. Esta vez se dio cuenta de que ambas veces se había vomitado encima y sintió aun más asco.

                — Responde o te tiro otro cubo.

                — Me llamo Yuvén. Por favor no lo haga.

                — ¿Quién te envía?

                Su vista se aclaró y pudo ver una especie de zulo con dos accesos. Una luz le deslumbraba desde la parte izquierda, artificial,  y le impedía ver al que le interrogaba. Veía otra luz natural a la derecha.

                Mucho mejor no ver al interrogador, eso garantizaba su intención no matarle.

                — No sé qué piensa pero no me envía nadie.

                No podía decir que Génesis le había llamado, ¿y si la buscaban como él?

                — No me obligues a hacerlo.

                — No sé de que me habla, se lo juro. Yo sólo había quedado con una chica, por favor le digo la verdad.

                — ¿Te crees que somos imbéciles? —Se enojó—. Ninguna chica queda en un sitio así a esas horas.

                — Le juro que...

                — ¡Deja de jurar sandeces! —Le cortó furioso.

                — Por favor no me tire eso otra vez —suplicó—. Le diré lo que sea.

                — Claro que me lo dirás. Sé que eres tú el que llamó esta mañana preguntando por una chica.

                — Sí, fui yo.

                — ¿De qué conoces a Génesis?

                Yuvén abrió los ojos aterrado. ¿La conocía?

                — Estuvimos juntos en el hospital.

                — ¿de qué hablas?, ¿cuándo?

                — Fue bastante tiempo pero la perdí la pista en 2012.

                — Vaya y qué ocurrió —parecía estar creyéndole.

                — Ella no hablaba y de repente un día recobró el habla y desapareció.

                — ¿Cómo que desapareció?

                — Me despisté y la perdí de vista, se esfumó y no volví a verla más hasta... que la vi en un anuncio del periódico.

                — Ah, el periódico. Joder, haber dicho eso desde el principio, que susto nos has dado.

                — ¿Está con ustedes?

                — ¿Traes pasta?

                — Mi cartera está en mi bolsillo de la chaqueta, no puedo cogerla.

                Sin miramientos se acercó, le cacheó y extrajo su cartera. La abrió y sacó todos los billetes. Luego se la volvió a meter en el bolsillo.

                — Esperaba algo más de cuarenta euros... —se quejó.

                Se alejó y subió por unas escaleras de metal hasta que salió y escuchó que sus pasos se alejaban. En ese momento se dio cuenta de que estaba en una alcantarilla y era de día. ¿Cuánto tiempo había estado inconsciente?

                — La conoce... —susurró—. Ellos la han secuestrado. Malditos hijos de puta...

                Trató de sacar sus manos de aquellas cuerdas y aunque se hizo daño la rabia le proporcionó suficiente fuerza hasta que se rasgó la piel de las muñecas. El dolor y la impotencia le hicieron desistir.

                — Te sacaré de aquí como sea, te juro que les haré pagar todo lo que te han hecho.

                Siguió forzando las cuerdas aunque apenas le dolía cejaba su intento. Ojalá hubiera dedicado tiempo a hacer ejercicio pero nunca le había hecho falta. Debía soltarse como fuera. Tiró hacia arriba aun haciéndose daño en el hombro y la muñeca derecha.

                La visualizó debajo de ese hombre, violada, golpeada... No le importó el dolor. Tiró de su mano como si no fuera suya y la sacó de su opresión.  La puso a la luz temiendo haberse hecho una herida demasiado grave, pero solo eran arañazos y un corte que no sangraba.

                Se levantó y vio que lo que le deslumbraba era una simple linterna de tubo que reposaba sobre una banqueta vieja y oxidada. Cogió el foco y lo sopesó, un golpe con eso podía dejar inconsciente a cualquiera.

                Se asomó con cautela a la boca de la alcantarilla y tropezó con el cubo. Eso explicaba que pudiera rociarle de porquería las veces que quisiera. Pensó que debería estar vomitando sin parar pero su olfato ya no llevaba información a su cerebro.

                Subió lentamente y sin hacer ruido. Se asomó por el agujero sin tapa y se quedó un poco sorprendido porque estaba en una calle sin asfaltar en medio de un polígono industrial, sabe Dios cual. Lo peor, o lo mejor, según se mirara, era que no había un alma por allí.

                — Mierda, sólo me han atracado.  Pero, ¿por qué traerme aquí? No, él conocía a Génesis, no mencioné su nombre... ¿O sí lo hice? Ese fue el tipo que me cogió el teléfono, el que puso el anuncio del puticlub... Eclipse 2.

                Mientras hablaba vio a lo lejos, al otro lado de una autopista un rótulo de neón apagado que ponía ese mismo nombre.

                Justo en ese momento su móvil vibró en su bolsillo. Al mirarlo vio que era un mensaje de Brigitte: "Olvidaste devolverme el pasaporte falso."

                — Mierda, es cierto. ¿Pero por qué lo quiere? Ya no sirve de nada.

                No contestó. No tenía tiempo para mensajitos.

 

                Rodeó el polígono industrial hasta que encontró un acceso al otro lado. Si en un comienzo le pareció que aquel local estaba cerca ahora sabía que no. Después de una hora de caminata logró ver la entrada, junto a un desguace.

                Respiró hondo y trató de inventarse alguna excusa para entrar, pero luego se dio cuenta de lo poco que le servirían las excusas si se encontraba al tipo que le interrogó. Lo malo era que no le vio la cara por lo que podía ser cualquiera.

                — Mejor llamo a la policía.

—pensó. Pero entonces se pondrán a hacer preguntas y no iban a decirles "pues sí hemos secuestrado muchas mujeres y las estamos violando a destajo".

                La poli se marcharía al informarse de su historial de psiquiátricos y perdería varios días en papeles e historias inútiles.

                En ese momento el lugar se veía desierto, por lo visto nadie iba de putas a plena luz del día. Con suerte la encontraría junto a otras chicas encerradas, sin demasiada vigilancia. Él no era muy fuerte pero esa linterna podía golpear muy duro de modo que rodeó el local buscando una entrada por la puerta de atrás.

                Vio una furgoneta negra muy vieja aparcada en la puerta. Justo detrás había un poco de sangre. Se tocó la nuca  y notó una costra reciente. Ahí fue donde lo llevaron.

                El local tenía puerta trasera y se coló por allí aprovechando que no había nadie a la vista. La primera puerta daba a una letrina antigua, de esas que no tenían taza de wáter sino una especie de plato de ducha del que salían dos plataformas del tamaño de un pie justo en frente de un agujero casi atascado por la mierda. La pestilencia le hizo cerrar la puerta al recordar lo que le tiró encima ese mal nacido. Ahora ya estaba seco pero parecía un pordiosero.

                Siguió avanzando y encontró varias puertas en un pasillo muy largo. Tentó la primera y estaba cerrada con llave. Génesis podía estar en cualquiera de modo que llamó con los nudillos con suavidad. Al no escuchar nada insistió.

                Puede que no estuviera allí, pensó, ansioso por oír su voz. Probó en varias puertas con el mismo resultado.

                Hasta que una se abrió. Era el escobero.

                Aún quedaba la planta de arriba donde escuchaba ruidos. Subió con la mayor cautela que pudo pero sus zapatillas chirriaban en los escalones de terrazo. Aun así no se detuvo y siguió subiendo.

                Arriba estaba el tipo que le interrogó, reconoció su voz ronca, y discutía con una mujer pero estaban en un despacho y no escuchaba lo que decían.

                Se acercó a la puerta a escuchar mejor pero alguien le agarró del brazo con brusquedad y le empujó contra la pared.

                — ¿Qué coño haces tú aquí?

                — No te acerques —le amenazó con la linterna.

                — Tú me golpeas con eso y estás muerto.

                — Si no te acercas no tendré que hacerlo. ¡Soltar a Génesis, hijos de puta!

                No hizo caso y se echó sobre él. Trató de darle en la cabeza y el tipo cogió la linterna al vuelo. Le aprisionó de la muñeca y le torció el brazo hasta casi dislocárselo.

                — ¡Tramontana! Se te ha escapado el subnormal.

                Se abrió la puerta del despacho. El tipo que salió mostraba cara de enfadado, dio dos pasos y se arrepintió de mirarlo. Tenía una cicatriz en la mejilla y barba de varios días, ojos pequeños, cejas pobladas y un tatuaje de una mujer desnuda en el bíceps derecho.

                — ¿Cómo demonios nos has encontrado? —Gruñó.

                —He venido a por Génesis, ¡Soltarla!

                El tipo soltó una risotada.

                — Ramírez, mátalo, sabe demasiado.

                — Con mucho gusto.

                Lo arrastró escaleras abajo y cuando trató de soltarse el tal Ramírez le soltó en el primer escalón y cayó rodando, golpeándose la cabeza, la espalda y los hombros hasta el final del tramo que acababa en una pared. El tipo le dio una patada en el estómago y luego otra en la mandíbula. El dolor le privó del sentido.

 

 

                Despertó en una cama con sábanas amarillentas por la suciedad acumulada. Suspiró por que al menos estaba vivo.  Aunque no sabía por cuánto tiempo...

                Le dolían las muñecas se las miró y se las encontró vendadas. Pero lo que más le sorprendió fue que no estaba atado sino limpio y casi desnudo, aunque cuando levantó la sábana que le tapaba descubrió lo estaba del todo.

                — Tenías la ropa echa un asco.

                Dijo una mujer desde el lado de la cama que no podía ver.

                Esa voz...

                Se dio la vuelta a toda prisa y tuvo que parpadear varias veces para conseguir creer lo que le enseñaban sus ojos.

                — Eres tú.

                — Hola Yuvén.

                — ¿Te han encerrado conmigo?

                — A decir verdad nadie nos retiene aquí. Puedes irte cuando quieras.

                — No pienso irme sin ti. Ven conmigo, iremos a la policía y detendrán a estos mal nacidos...

                Ella se rió mientras le miraba de los pies a la cabeza.

                — ¿Tú crees?

                — Nos iremos a...

                — Escucha, mírate, no tendrás seca la ropa hasta dentro de tres horas. ¿A dónde vas a ir así?

                — Me pondré lo que sea.

                — Nadie me retiene aquí.

                — Entonces por qué estás en un antro como este.

                — Es mejor que no sepas nada ¿Por qué me buscas? ¿Qué quieres?

                «Volver a verte» —pensó, cortado.

                — Eh... —no se le ocurría otra cosa que decir.

                — Parecías preocupado por teléfono.

                — Sí, es que la policía ha cogido a Antonio Jurado, un amigo mío. Pensé que podías ayudarle pero luego supe que le buscan por  varios asesinatos... No sé si quiero salvarle ahora la verdad y menos aún involucrarte...

                — ¿Quién has dicho?

                — ¿Le conoces? Antonio...

                — ...Jurado.

                Génesis estaba blanca y no respondió.

                — Entonces no mentía, él te ha visto.

                Ella le miraba consternada.

                — ¿No sabías que era un asesino? —Preguntó Yuvén preocupado haber hablado demasiado.

                — Nunca me lo había contado.

                — Creía que hablabas con él por telepatía o algo así.

                — ¿Tú qué sabes de mí?

                — Lo siento... —El chico agachó la cabeza—. No pretendía ofenderte.

                — No me has entendido, Yuvén. Quiero que me cuentes todo lo que sepas de mí, Antonio me conoce, me interesa lo que te haya contado.

                — No me ha contado gran cosa. Que eras inmortal, que es muy difícil encontrarte, que habló contigo hace un par de días por telepatía.

                — ¿Te dijo todo eso? —sonrió, divertida.

                — La verdad es que me dijo que no me fiara de él, así que... Yo creo que te conozco mejor yo.

                — ¿Ah, sí? ¿Qué crees saber?

                — ¿Recuerdas el día que despertaste de tu silencio?

                Génesis le miró como si quisiera que se lo contara.

                — Fue un gran problema para mí, ¿sabes? Me hicieron responsable de tu desaparición y casi pierdo mi trabajo. Tuve que mentir, decir que te fuiste cuando estaba despistado. Pero te vi desaparecer, podías volar, viajar en el tiempo... Al recordar todo te esfumaste como un fantasma. Pensé que si te encontraba, con tus poderes ... Podrías ayudar a Antonio.

                Se arrepintió de completar la frase por la mirada asustada de Génesis.

                — Siento decirte que no los tengo.

                — Cómo, ¿los has perdido?

                — En cualquier caso, no te podría ayudar, ¿de qué sirve volar? No puedo borrar sus actos.

                — Pero con un viaje en el tiempo...

                — No se puede cambiar el pasado, Yuvén, cada decisión que tomas es una piedra de molino que te echas a la espada y tienes que cargar con las consecuencias.

                — Entiendo.

                Génesis guardó silencio mientras le cogía la mano. Dada su situación vulnerable, desnudo en la cama, fue un gesto muy íntimo.

                El chico no se lo esperaba y se sobresaltó pero al recordar que eso fue lo que hizo él un día en el hospital se dio cuenta del significado profundo de ese gesto. Le estaba diciendo que lo recordaba y que le gustó que lo hiciera en su momento.

                — Hay muchas cosas que no sabes de mí —explicó la chica—. No creo que sea la persona que te has imaginado que era. Pero haría falta demasiado tiempo para contártelo todo.

                — ¿Puedo quedarme contigo? Tengo una semana de vacaciones, será por tiempo.

                Ella apretó su mano y sonrió.

                — De hecho, estaba deseando lo mismo.

                Le soltó y caminó hacia la puerta. A pesar de los dos años seguía pareciendo una muchacha de quince años. Llevaba una camiseta holgada y un pantalón gris ajustado con pinzas, no era ropa de una persona secuestrada. Más bien parecía una empresaria.

                — ¿Dónde vas?

                — Necesitas descansar, tienes heridas muy feas. Luego nos vemos y no hagas ninguna tontería.

                Y se fue. La puerta no tenía pestillo.

 

 

 

 

 

 

                Después de tratar de ponerse en contacto con Génesis concentrándose en vaciar su mente, se dio cuenta de que estaba demasiado ansioso por escucharla y por tanto era imposible. Su intención no era la traición sino que le ayudara a encontrar una solución alternativa. Pero sabía lo que pasaba siempre, le salvaría, conseguiría lo que se proponía y quien pagaría los platos rotos sería ella. ¿quería escucharla?

                — Quizás Verónica pueda aconsejarme.

                En su mente cambió el nombre de su invocación y luego esperó.

                Ya le dolía el trasero de estar sentado en el suelo y después de un largo intento se puso de pie y caminó en círculos. El nuevo silencio le hizo dudar de su capacidad de comunicarse con ellas, ¿el matrimonio le habría anulado su don?

                No tardó demasiado en volver a entrar Ángela.

                — ¿Alguna novedad?

                — Sí, aquí no conseguiré nada. Necesito moverme.

                — No te he visto intentar nada.

                — ¿Qué esperabas que hiciera?

                — Supongo que algo así como un levantar los brazos y llamarla. ¿O es que lo haces sólo con la mente?

                — No se trata de telepatía, y como tú comprenderás Génesis no es tonta. Ella debe saber que la estás buscando así que no me dirá jamás dónde se esconde. Siempre me lo ha ocultado porque sabía que este momento llegaría.

                — ¿Entonces no me sirves para nada? —dedujo la mujer de negro.

                Antonio se quedó sin habla.

                — Puedo intentar otra cosa —se apresuró a improvisar.

                — ¿Intentar?

                — ¿Para qué quieres verla? Puede que acepte verse contigo si me lo cuentas.

                — ¿Supone un problema que no te lo diga?

                El tono burlón de la mujer evidenció que no quería nada bueno.

                — Si intentas hacerle daño...

                — ¿Yo? —Ángela sonrió—. La admiro, quiero que me enseñe sus trucos.

                — Se me oculta, ella sabe lo que pretendes.

                — De acuerdo, no soy una santa, tampoco lo he fingido ser. Sólo tú puedes llegar a ella. Sé que tienes recursos.

                — No si pretendes hacerle daño.

                Ángela chasqueó la lengua con fastidio.

                — Sólo quiero hablar, te juro que no la tocaré.

                — No me fio de ti.

                — Pero si me he reformado, ahora soy una de las mujeres más influyentes del planeta.

                — Ya.

                — Encuéntrala y serás libre. Nadie puede ofrecerte eso amigo.

                — ¿No la tocarás? —Insistió él.

                — Te lo juro por mi padre, que en paz descanse.

                Antonio la miró con desconfianza aunque la creyó, quería creerla.

                — Eso suena convincente. De acuerdo, pero hay que regresar a España. Necesitaré esa libertad por adelantado.

                — Olvídalo.

                — Ningún detective puede investigar encerrado entre cuatro paredes.

                Ángela le miró con intensidad. Luego sonrió asintiendo con la cabeza.

                — Tienes razón, yo también estoy cansada de este sitio, iré contigo.

                ¿Tan fácil? Antonio sintió una alegría indescriptible.

                — ¡Estupendo!

Comentarios: 14
  • #14

    Godinez (viernes, 13 junio 2014 21:25)

    Continuación

  • #13

    Ariel (viernes, 13 junio 2014 13:10)

    Esta Génesis esconde algo: o es una falsa actriz que contrató la gente de Angela (porque hizo preguntas sobre su persona y pasado), o es de verdad Génesis pero con algo de Amnesia , tal vez si recuerda algo pero no mucho. Si es la segunda esta bien que este en un Prostíbulo, quien la buscaría allí, y rodeada de estos secuaces?

  • #12

    Chemo (jueves, 12 junio 2014 21:42)

    Hola

    Quiero leer la parte siguiente.

  • #11

    yenny (jueves, 12 junio 2014 17:12)

    Ya que estamos viendo quien acierta yo pienso que Alastor no está realmente muerto y de alguna manera está dormido en Ángela porque a ella le sería más fácil acercarse a Génesis, y no creo que Génesis este formando otro ejército después de lo que paso la última vez que lo hizo, no creo que repita el mismo error.

  • #10

    Tony (miércoles, 11 junio 2014 22:55)

    Je je je, Alfonso, si hiciera concurso podríais pensar que cambio las historias para favorecer al ganador.
    Y todos merecéis el premio, porque se nota que seguís todas mis historias y vais conociendo a los personajes.
    Respondiendo a Jaime, alastor murió en Ángel vengativo, por si te la has dejado sin leer o no lo recuerdas... Aunque seguramente sospechas que no siempre cuento las cosas cuando las cuento... No sé si me entendéis. Por ejemplo el final y principio de El ojo misterioso está en El último amanecer. En esta van a salir muchas explicaciones a los finales y principios de otras historias y cuando lo cuente vais a ver el dibujo completo del puzzle.
    No os impacienteis demasiado, disfrutar de la espera y no olvidéis escribir vuestras deducciones y pronósticos.
    Gracias a todos.

  • #9

    Alfonso (miércoles, 11 junio 2014 21:12)

    Yo pienso que Ángela realmente busca a Génesis para formar una alianza y saber más acerca de Alastor y conocerle algún punto débil para poder controlarla. Ángela sabe que Antonio es su aliado y Génesis no la atacaría sabiendo que éste es prisionero.

    Por cierto, Tony, deberías hacer un concurso para ver quién de tus lectores deduce más cosas sobre el futuro de tu historia. Abajo he leido muy buenos pronósticos.

  • #8

    Jaime (miércoles, 11 junio 2014 01:32)

    Pues sigo pensando que el prostíbulo es una fachada del nuevo grupo paramilitar de Génesis. Probablemente Génesis lo formó porque ella neceistaba protección al perder gran parte de sus poderes al morir Alastor. Si Génesis es casi un ser divino, me pregunto por qué escogió un grupo que pasan más como delincuentes y terroristas que como guerreros buscando santidad. También supongo que la razón por la cual Alastor murió está correlacionada con el hecho de que Génesis perdió parte de sus poderes. Esperemos que se revelen algunas de estas interrogantes en la siguiente parte.

    Lo único que no puedo imaginarme es el papel que jugará Yuvén en esta guerra. Tal vez algún don todavía no revelado.

  • #7

    yenny (martes, 10 junio 2014 23:27)

    No es justo Tony, danos un pequeño adelanto una semana es demasiado para esperar...no seas malo T.T....

  • #6

    tony (martes, 10 junio 2014 22:09)

    Gracias Yenny, corregido.
    En cuanto a vuestras preguntas, la próxima parte tendréis muchas respuestas y aun más preguntas. Además se podrá mucho mas interesante.

  • #5

    yenny (martes, 10 junio 2014 20:23)

    Cecilia creo que Génesis está en ese sitio para ocultarse aunque mejor que nos responda eso Tony :) y en cuanto a que se pueda comunicar con Antonio ella puede hacerlo desde cualquier sitio no es necesario que este en el cielo ella siempre ha utilizado sus poderes en la Tierra.

  • #4

    CECILIA (martes, 10 junio 2014 19:53)

    Y YENNI tiene razón, que hace Génesis en ese lugar, no hay duda de que sigue siendo una mujer buena, pero si ya no está en ese lugar celestial como es que logró comunicarse con Antonio? estoy un poco confundida jeje...

  • #3

    CECILIA (martes, 10 junio 2014 19:39)

    Todo va muy bien, lo único que no comprendo es que Alastor haya muerto si el era invencible, inmortal... perdón que hasta ahora haga el comentario... la historia va excelente Antonio, espero la continuación. buen día.

  • #2

    yenny (martes, 10 junio 2014 19:07)

    Por fin un avance, Tony en esta parte:"¿Te tejo todo eso? —sonrió, divertida." creo que es "dijo" no "tejo".
    Por otra parte no entendí muy bien ¿Génesis maneja ese club para esconderse? o ¿qué hace ahí?
    Ahora toca esperar una semana más para la próxima parte.

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (martes, 10 junio 2014 15:18)

    Escribe aquí tus comentarios, sugerencias o suposiciones sobre lo que crees saber de la historia.

Animal es el que abandona a su mascota.

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