El investigador que interrogaba a las paredes

14ª parte

                Se presentó puntual en la plaza de Callao. ¿Le había seguido alguien? ¿Cómo saberlo en una ciudad donde se mueven miles de personas por minuto en aquella plaza de unos tres mil metros cuadrados? Ni siquiera sabía si podría encontrarla a ella.

                Se preguntó qué haría tanta gente por la calle en plena jornada laboral. Era como si una hormiga tratara de fijarse en una marabunta si otra le seguía o simplemente pasaba por donde ella. Tanta gente le agobiaba y al no ser muy alto se sentía perdido.

                — Yuvén —escuchó la voz de Génesis desde atrás.

                — ¡Hola!

                — Que puntual has sido, vamos a un sitio más tranquilo.

                — Por aquí va a ser difícil —masculló él.

                — Mira allí hay una cafetería.

                Se dirigieron hacia la esquina de Callao con la calle Gran Vía y Yuvén se dio cuenta de que los amigos del club, Julián y Rodríguez estaban cerca de ellos haciendo como si no les conocieran a dos o tres metros de distancia a cada lado. ¿De qué tenían miedo? Estaba cansado de tanto secretismo.

                Se acercaron a la barra donde había dos personas pidiendo y ella le dijo:

                — Yo no quiero nada, pero te invito a un café —ofreció.

                Estaba tan nervioso por lo que tenía que decirle que asintió como un tonto.

                — Es lo menos que puedo hacer después de que Julián te quitara todo el dinero.

                — No importa, tengo dinero.

                — Entonces te espero arriba —aceptó ella de inmediato.

                Se quedó detenido delante de la caja mientras Génesis se alejaba, escaleras arriba.

                — Me ha dejado invitarla... — susurró, sonriente. Detestaba que le trataran como un niño. Luego lo pensó mejor y se dio cuenta de que se estaba invitando a sí mismo.

                Pidió el café más pequeño ya que los grandes costaban casi cinco euros y subió temblando de miedo. Cuando se sentara a su lado tendría que declararse por lo que la mano le temblaba tanto que temió derramar todo encima de ella.

                Cuando llegó a su lado Génesis miraba por la ventana con impaciencia. Se notaba su preocupación y se preguntó si era fundada o se trataba de alguna secuela de la enfermedad mental que la dejó casi vegetal años atrás. No era la primera vez que veía a alguien con manía persecutoria. Se sentó en la silla de enfrente y sonrió.

                — Vas a tener que contarme de qué tienes tanto miedo —dijo, queriendo restarle peso a sus preocupaciones.

                — No perdamos tiempo, ¿qué tenías para mí?

               Em, una cosa que decirte... Preguntarte más bien.

                Ella le miró extrañada.

                — Verás yo... Creo que te quiero.

                — Eso ya me lo dijiste ayer.

                — Sí, bueno, pero olvidaste decirme lo que tú sientes.

                — Ya te dije que se te pasará.

                Yuvén se encogió de hombros insatisfecho por esa respuesta.

                — ¿No puedes contestar?

                — ¿Estás bromeando? —Se quejó ella.

                — No.

                — Te dije que apenas te conozco así que... ¿No es obvio?

                — No —insistió.

                — Saltémonos las cosas personales, debo irme, en serio qué información tienes.

                — Sólo quiero oírte decir si a pesar de lo poco que nos conocemos tú sientes lo mismo.

                — No, Yuvén, ahora lo único que siento es odio por ti, que me expongas al sucesor de mi padre innecesariamente sin darme siquiera una pista sobre ella.

                — ¿Sobre quién?

                — ¿En serio no sabes nada?

                — No —agachó la cabeza—. Ni siquiera sé quién hablas, ni por qué le temes tanto a ese... Del que hablas. Necesitaba escucharte decir lo que sientes por mí.

                — ¡¿Quieres saberlo?! No, no siento absolutamente nada por ti. Y no esperes que lo sienta nunca, no he amado a nadie desde mucho antes de que tu abuelo naciera. Así que sácate esa estúpida idea de la cabeza, ahora debo march...

                Génesis se quedó pálida al ver entrar a un hombre uniformado de policía que subía junto a una mujer de unos treinta años. Ésta señaló hacia su mesa y el agente habló con voz autoritaria:

                — Señoras y señores, esta es una investigación policial, hagan el favor de ir saliendo en orden.

                Las personas que les rodeaban protestaron. A pesar de eso se levantaron y fueron bajando.

                Yuvén se levantó para irse como los demás pero Génesis no se movió.

                — Vamos —le pidió el chico.

                — ¿Qué has hecho? —le acusó.

                — ¿Eh? ¿De qué hablas? Esto no tiene nada que ver con nosotros, vamos, deja de comportarte así.

                Ella se levantó pero el agente de las escaleras se apresuró a señalarla.

                — Usted, no se mueva de ahí señorita.

                Yuvén palideció ante la mirada acusadora de Génesis.

                — Te juro que no... —¿Podía jurar que no le siguieron? No.

                — Muévase, ¿no me ha oído? —Gruñó el agente tirando de su brazo.

                Yuvén quiso resistirse, decirle era su amiga y que estaba con él, que no había hecho nada y que la dejaran en paz. Cuando le sacaron de la cafetería casi a empujones se vio en la puerta con los hombres de Génesis esperándole con cara de muy pocos amigos.

                — Por fin sales —apremió uno de ellos.

                — Vamos a casa, hermanito —tirando de su brazo con aparente compañerismo. Le alejaron de la multitud expectante que se condensó en torno a la operación policial.

                «Estoy muerto... Y me lo merezco» — pensó, con sudores fríos.

                No se alejaron ni tres pasos y varios agentes les amenazaron con sus pistolas. La gente que estaba alrededor se dispersó causando un buen griterío.

                Julián sacó una pistola y disparó a uno de los polis dándole en el pecho, su compañero hizo lo mismo pero cayó abatido por varios disparos. Después hubo un tiroteo, Tramontana apuntó a otro, antes de disparar una bala le atravesó el cráneo salpicando el rostro de Yuvén con sangre.

                — ¡Las manos en alto! —Rugió una mujer policía mientras le apuntaba a la cabeza.

                — Que venga el chico — escuchó otra voz femenina autoritaria.

                — De acuerdo.

                La segunda mujer era una impresionante morena de metro setenta, medias negras y vestido de seda semitransparente que dejaba ver sutilmente su grácil cuerpo bajo la fina tela. Llevaba unas oscuras gafas de sol y no tenía maquillaje. A pesar de que los cristales oscuros tapaban la mitad de su cara, la reconoció sin el menor género de dudas. Era la misma que detuvo a Antonio Jurado.

                Entre todo el revuelo provocado por los disparos, la gente chillaba y los cadáveres se quedaron tirados en el suelo mientras otros agentes llamaban con sus intercomunicadores a varias ambulancias.

                Sin embargo para esas dos mujeres parecía que no había pasado nada. Yuvén se limpió la sangre de la cara con las manos y comprendió que sin la rápida intervención de esos policías el muerto sería él. Quizás hubiera sido lo mejor.

                — Quiero que esté presente en el interrogatorio —ordenó la mujer de negro.

                — ¿Qué quieren de Génesis? Ella no ha hecho nada —inquirió un poco acobardado.

                — Hacemos un buen equipo, Lara —alabó a la mujer policía la de negro, ignorándolo—. Ha llegado la hora de aplastar a la única persona que podría destruirme.

                Yuvén se quedó sin aliento al oír eso. ¿Quería matarla? Ella lo sabía desde que le avisó de que no se dejara seguir, él la había entregado como Judas a Jesús.

                Subieron a la planta de arriba de la cafetería donde esperaba Génesis, asustada. Al verle arrastrado por las agentes le miró con odio... Seguramente prefería que el muerto fuera él en vez de sus hombres.

                — Esperar aquí —ordenó la mujer de negro.

                Yuvén no deseaba acercarse más. Se sintió agradecido de que ya no tuviera poderes porque le habría fulminado con la mirada.

                «Sólo quería decirle que no puedo vivir sin ella. Por favor, que no la hagan daño» —oró. No se atrevió a decir esas palabras en voz alta.

                — Encantada, soy Ángela Dark y llevo tiempo buscándola.

                La atractiva mujer de negro se sentó frente a Génesis interrumpiendo su campo de vista. Yuvén agradeció no tener que ver su mirada dolida.

                — ¿Debería conocerla?

                — No. Pero sospechaba que lo harías.

                — Noto tu veneno, debes ser la heredera de la oscuridad que poseía a mi padre.

                Ángela soltó una risotada perversa.

                — Sólo la gran y escurridiza Isis podría saber eso.

                — ¿Eso crees?

                — ¿Quién más podrías ser?

                — Si yo fuera la que buscas estarías muerta. Y no tengo por qué decirte mi nombre.

                — ¿Calypso, Génesis...?, No me importa quién seas ahora, lo que cuenta es lo que fuiste y lo que podrías volver a ser.

                El aire comenzó a enrarecerse como si una densa niebla de contaminación envolviera a las dos mujeres.

                — ¿Qué sabes de mí? —Inquirió Génesis, retadora.

                — Lo necesario, que tienes un talento increíble para crear problemas.

                — Creo que te confundes de persona.

                — Lo que me confunde realmente es que pudiendo escabullirte con esos trucos que conoces, sigas aquí. ¿Te interesa algo de lo que pueda decirte?

                Yuvén tragó saliva, ya no tenía poderes de modo que estaba a su merced. Sabía que si ponía las cartas sobre la mesa la mujer de negro no tendría por qué temerla y quizás la dejaría libre.

                — Ella no tiene poderes, renunció a ellos porque quería ser como los demás—explicó, suplicante—. No tienes nada que temer de ella.

                — No tengo trucos, soy lo que ves —confirmó ella.

                Ángela sonrió, aun desconfiada.

                — Lo que veo es una puta sin identidad que murió de sobredosis en una cafetería céntrica de Madrid.

                Se levantó como si hubiera perdido interés y elevó la mano derecha.

                Yuvén no pudo ver a Génesis pero sí a esa mujer, que le miraba a los ojos sin mirarle realmente. Se concentrada en cerrar la mano como si desatara su odio en aquel movimiento de dedos. Escuchó un gemido de dolor, un golpe sobre la mesa y luego silencio.

                Cuando se dio la vuelta hacia Génesis bufó fastidiada.

                — Esperaba algo más de resistencia.

                Se alejó de la mesa y Yuvén pudo ver por fin a su amiga... Caída sobre el tablón redondo, inerte.

                — ¿Qué ha pasado?, ¿Génesis? —la voz se le quebró.

                — ¿Qué hacemos con el chico? —Preguntó la policía.

                — Déjale ir, ya no nos vale para nada.

                — Puede contar lo que ha visto.

                — No lo creo... —la morena se detuvo a su lado, sonriente. Le acarició la mejilla mirándole a los ojos y luego pasó de largo—. Deshazte del cuerpo discretamente. Si éste habla encerrarlo de por vida en un psiquiátrico.

 

 

 

 

 

 

 

                Despertó en un apartamento oscuro con grandes ventanas de cristales ahumados. El Sol brillaba escasamente como si lo viera en una foto sobreexpuesta. El tipo moreno de dos metros vigilaba la puerta de pie y con los brazos cruzados.

                — ¿Dónde está Ángela?

                No le respondió. Era un tipo tan poco sociable como una estatua de granito.

                Se sintió avergonzado de estar desnudo ante aquel gigantón y encontró su ropa dispersa por el suelo junto a la de Ángela. Notó un nudo de culpabilidad en la garganta que se mezclaba con el recuerdo morboso de una noche excitante. Se levantó con la sábana enroscada al cuerpo y recogió su ropa. Se vistió y se quedó sentado en la cama preguntándose dónde habría ido la mujer. Notó un bulto en el bolsillo de atrás.

                Su mente se negó a buscar respuestas en los recuerdos pero no las encontraría en otro lado. Después de ver cómo Fausta era sepultada bajo los escombros de su casa, perdió el norte. Se dejó seducir por Ángela y después de una intensa tarde de lujuria y una  noche en la que se mezclaban sueños con el sexo más excitante que recordaba, se quedó dormido. Posiblemente un hombre soltero hubiera pagado una fortuna por algo así con una mujer como Ángel Dark, pero él pagaría toda la suya por dar marcha atrás en el tiempo y borrar todas esas experiencias.

                Recordaba su expresión malévola, tan jodidamente atractiva, y supo que lo que más placer le daba a Ángela no era el sexo en sí, sino lo prohibido que era para él y que una y otra vez derribaba el frágil muro de su resistencia hasta dejarlo reducido a polvo.

                Estaba exhausto, apenas se tenía en pie... Como si le hubieran succionado diez años de vida. Aunque sabía que eso era imposible a pesar de que Ángela tuviera bastantes secretos. Algo muy antiguo y peligroso dominaba a esa mujer si pudo hacer volar a la bruja con esa fuerza y derrumbar su casa sin tocarla...

                ..."Sin tocarla"... —Eso le asustaba.

                Recordó su promesa con respecto a Génesis: "Te juro por el alma de mi padre que no la tocaré".

                Y ahora no estaba con él, ¿dónde había ido? ¿Había averiguado algo sin su ayuda? Tenía un mal presentimiento y se dirigió a la puerta dispuesto a salir. Pero cuando empujó a Héctor el gigantón no se movió.

                — ¿Qué haces? Déjame salir.

                — Vuelve a tocarme y te romperé hasta los meniscos de las manos.

                Antonio retrocedió amedrentado. Era un tipo tan musculoso que podía ganar el premio Míster universo de culturismo. Pero aparte de su aspecto irradiaba una seguridad tan formidable que no se atrevió a plantarle cara.

                — ¿Dónde está Ángela?

                El tipo de pelo oscuro se limitó a soltar un gruñido.

                — ¿Puedes llamarla y preguntarle? Me reuniré con ella.

                Su mueca de fastidió creció con la aparición de una prominente vena de mal genio en la sien derecha.

                — No se puede dialogar con vosotros —desistió finalmente—. Sólo quiero saber dónde está.

                Agarró el móvil que tenía en la mesita de noche y miró a Hector consultando con la mirada, por si tampoco podía hacer eso. Al parecer le traía sin cuidado ya que ni siquiera le miraba.

                — ¿Puedo llamar a mi mujer? —Preguntó con tono burlón.

                No esperaba respuesta de modo que marcó. Pero antes de tocar el botón de llamar recibió otra llamada.

                Era Yuvén.

                — ¿Qué tal chico?

                — ¡La han matado!

                — ¿Qué? ¿De quién hab...

                — Tú la entregaste, tú le contaste todo a esas polis, tu mujer me convenció de que fuera a ver mi chica, ahora encaja, no le dije de quién hablaba pero ella lo sabía —se escucharon sollozos desesperados—. ¡Ahora está muerta!

                Antonio se quedó sin habla. Por eso no estaba Ángela allí con él, porque ya no le necesitaba. La había encontrado por su cuenta.

                — ¿No tienes nada que decir?

                — Brigitte no sabe que tu chica es Génesis, y yo no le he hablado de ti a Ángela —eso no era del todo cierto, la noche anterior recordaba que hubo bastante confianza entre ellos, Ángela se veía tan frágil y débil que pensó que era mucho más vulnerable de lo que aparentaba. Por eso mencionó a Yuvén... Del que sabía algunas cosas como que había estado loco durante años... Y que conocía a Génesis. Ojalá recordara cada detalle de sus conversación pero también quería olvidarlo por ser actos de los que se avergonzaba frontalmente.

                — ¿Qué hacemos ahora? Era una diosa, ¿no? ¿Resucitará?

                — ¿Cómo ha sido? Ella no se dejaría matar sin lucha.

                — Perdió sus poderes porque estaba cansada de ser superior a los demás. Eso me dijo...

                — ¿Y tú dónde estás?

                — Me han dejado marchar. Pero me han dicho que si abro la boca me encerrarán de por vida.

                — Escucha, esa mujer de negro es muy peligrosa, no se te ocurra desobedecerla.

                — ¿Qué?

                Quería decirle que debían tener pinchados los teléfonos y que dejara de insinuar planes de venganza, pero si lo hacía Ángela dejaría de confiar en él y no sólo le privaría de libertad sino que podría querer matarlo.

                — Ya tiene lo que quería y yo te avisé de que la olvidaras. No me culpes si eres incapaz de controlar tus emociones. La han matado por tu terquedad.

                Colgó, consciente de que acababa de superar el límite de su propia iniquidad. La idea de que le impidieran volver con su mujer, de no ver crecer a su hijo, parecía justificarlo todo. Pero ¿Cuánto era capaz de destruir por egoísmo? Génesis muerta, Yuvén destrozado, Fausta aplastada, Brigitte traicionada. Ahora sí que estaba completamente a merced de Ángela Dark.

                Regresó a la cama y se sentó sin energía cayendo de espaldas en el colchón. Un lugar con demasiados recuerdos controvertidos que eran ácido corrosivo que hacían chillar a su corazón, cada vez más escondido, acobardado y silencioso.

                Entonces recordó la agenda de Fausta. La había guardado en el bolsillo de atrás de su pantalón. Se llevó la mano a la parte trasera de su cuerpo disimulando que acariciaba el colchón y la encontró en su sitio. Suspiró, Ángela no le quitó esa prenda la noche anterior, fue él, en un arrebato de lujuria.

                Al estar en presencia de Héctor no se atrevió a examinarla pero se preguntaba quién sería ese Rodrigo y si de verdad le podía salva. Entonces cayó en la cuenta de un detalle, si Fausta sabía tantas cosas, ¿por qué se quedó a esperar la muerte? De no haber estado Ángela no se habría debilitado tanto... Le costó muchísimo esfuerzo derribar esa casa.

                Estaba claro, se inmoló para que él supiera algo.

                Pero, ¿qué?

 

 

Comentarios: 20
  • #20

    CECILIA (martes, 08 julio 2014 22:59)

    Wow todo va muy interesante, estoy ansiosa por leer la siguiente parte.. saludos Tony.

  • #19

    Patito (sábado, 05 julio 2014 21:48)

    Continuación...

  • #18

    Jacques Lemont (viernes, 04 julio 2014 22:18)

    Poner la siguiente parte. Esto estar interesante.

  • #17

    yenny (viernes, 04 julio 2014 21:49)

    Quiero la siguiente parte me pone muy ansiosa la espera, por favor Tony la continuación lo mas pronto posible, bueno mejor dicho cuando tengas tiempo no debes tener mucho entre el trabajo y la familia.

  • #16

    Alfonso (viernes, 04 julio 2014 21:19)

    Concuerdo con Jaime y Yenny. No es posible que seres supuestamente inmortales como Alastor o Génesis mueran de una forma ridícula. Puedo creerme que Génesis haya muerto por su complejo de inferioridad y al querer ser normal haya rehusado sus poderes. Sin embargo, me parece poco creíble que Alastor y Fausta, siendo el primero un inmortal megalomaníaco calculador, y la segunda una bruja-oráculo ególatra, hayan muerto de una forma ridícula que no cuadra con sus respectivas personalidades. En fin, seguiremos leyendo para ver si termina de cuajar esta historia.

  • #15

    yenny (viernes, 04 julio 2014 15:56)

    Bueno la historia recién comienza así que no hay que sacar conclusiones tan pronto hay que ver como va desarrollándose la historia.

  • #14

    yenny (viernes, 04 julio 2014 15:53)

    De vez en cuando es bueno una muerte sino la historia se vuelve monótona y predecible pero Tony se supone que mueren personas poderosas o con alguna habilidad y mueren de forma muy simple, sólo falta que Ángela salga a pasear y la atropellen, espero que pronto haya mas acción.

  • #13

    Tony (viernes, 04 julio 2014 12:50)

    Para que luego digáis que no muere nadie en mis historias ;-)

  • #12

    Jaime (jueves, 03 julio 2014 19:50)

    No entiendo por qué los personajes más poderosos de esta historia (Alastor, Génesis, Fausta) han ¿muerto? de una forma bastante inverosímil. Presiento que a Brigitte no le gustará que Antonio la haya engañado con el enemigo por segunda vez. Espero que Antonio recapacite (porque Chemo viene con fuerza) y que Yuvén muera de una buena vez (o al menos desaparezca de la historia).

    Ahora os presento mi descabellada predicción: al haber desaparecido los pilares del bien y el mal sobre la faz de la Tierra, nuevas fuerzas tomarán el control en un futuro próximo y habrá una guerra entre dos bandos: la sucesora de Alastor, Ángela, contra ¿Antonio? Presiento que el hijo de Antonio jugará un papel importante en la guerra a futuro. Mientras tanto, Antonio huirá de su prisión aprovechando la ausencia de Ángela y utilizando la agenda de Fausta localizará a Rodrigo y Samanta quienes tendrán que decidir si ayudar a Antonio o a Ángela.

  • #11

    yenny (jueves, 03 julio 2014 16:59)

    Ok Tony comenzare a leer de nuevo, se me va a hacer larga la espera por favor la siguiente parte pronto.
    Pd.: quiero que aparezca Sam.

  • #10

    Ariel (miércoles, 02 julio 2014 22:43)

    Que buena parte, mata a Antonio por favor, a Yuven no, sufrió demasiado ya. No parece que haya muerto Génesis, pero todos esperamos que reviva, ojala no.

  • #9

    Tony (miércoles, 02 julio 2014 21:22)

    La historia que dices es "Entre la tumba y el ataud", Yenny.
    Y no te puedo decir más. Espero que no se te haga muy larga la espera.

  • #8

    yenny (miércoles, 02 julio 2014 20:51)

    Tony no me contestaste ¿qué fue de Ana?, la verdad es que ya no recuerdo.
    Cuidado con Chemo va a tratar de ligar con Brigitte mientras Antonio no esta jeje

  • #7

    Chemo (miércoles, 02 julio 2014 18:31)

    Me gustan las chicas atractivas y sensuales que prometan algo más que una noche de placer. Ahora que si no se puede con Ana o Ángela me conformaré con Lara o Brigitte. Ya que Antonio engañó a Brigitte por vez segunda y Lara no tiene pareja sentimental, no creo que esto sea difícil. Tal vez un día aparezca en una de las historias de Tony como el galán de alguna de sus féminas. Jeje

  • #6

    Tony (miércoles, 02 julio 2014 08:57)

    Con todo no, mira, con Lara y Brigitte no ha dicho nada.
    Hanlando de la histpria, el segundo gran capítulo esta terminando (el primero fue antes de que detuvieran a Antonio). Aun falta un tercero y puede que un cuarto. Lo digo por si pensabais que esto se estaba acabando.

  • #5

    yenny (miércoles, 02 julio 2014 06:21)

    Chemo liga con todo lo que se le cruce, debe ser culpa de las hormonas.

  • #4

    Chemo (martes, 01 julio 2014 22:42)

    Por culpa de Yuvén ha muerto Calipso. Para ser francos todas las chicas que trabajan en Eclipse 2 ya están bien usadas y no tienen buena pinta. Tal vez para alguno que otro chaval sin eperiencia...

    Ahora que lo menciona Yenny, me gustaría conocer a la tal Ana, hermana de Génesis. Para ser hermanas, supongo que ha de estar igual de bien que Calipso. Y ya Entrando en discusiones también pienso ligar con Ángela que tiene muy buena pinta. Espero que Tony escriba la dirección y el número de teléfono de estas chicas en la próxima parte.

  • #3

    yenny (martes, 01 julio 2014 20:30)

    Pobre Yuvén creo que va a terminar en un psiquiátrico de por vida por la culpa. Ahora que recuerdo Génesis tenía una hermana gemela llamada Ana ¿Qué fue de ella Tony? la verdad ya no me acuerdo y voy a tardar en buscar la historia, creo que a la que asesinan es a su hermana no creo que Génesis muera tan fácilmente y Fausta tampoco creo que se deje asesinar así de fácil, creo que está ayudando a Génesis de alguna manera.
    Quiero la siguiente parte porque esta ha dejado muchas dudas.

  • #2

    Alfonso (martes, 01 julio 2014 19:44)

    Presiento que la bruja no está muerta. Fausta no parecía ser de esas personas que se sacrificarían a sí mismas por otro, en especial por Antonio. Sospecho que la agenda de Fausta le dará una pista a Antonio para escaparse de su prisión y dar con el paradero de Rodrigo. Espero que Génesis no esté realmente muerta. Tony, si has de matar a alguien, mata a Yuvén.

    Espero que todos los personajes de la historia se reúnan muy pronto...

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (martes, 01 julio 2014 16:52)

    Comenta aquí lo que quieras, tus conclusiones, tus críticas, tus alabanzas... Todo es bienvenido. Recuerda que tus aportaciones siempre pueden influir en el transcurrir de la historia.

Animal es el que abandona a su mascota.

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