El investigador que interrogaba a las paredes

15ª parte

 

            Lara mandó incinerar el cadáver y tuvo que firmar el informe policial en el que se explicaba cómo encontraron a una prostituta en el baño de una cafetería del centro de Madrid con sobredosis de cocaína. Adjuntó la fotocopia de un informe forense real, cambiando la fecha y nadie cuestionó si era auténtico cuando se lo entregó al comisario.

            Luego redactó el documento de los otros dos hombres que provocaron el pánico en la calle y que hirieron a sus compañeros. En ese no fue tan detallista: "Dos alborotadores armados fueron abatidos al disparar a la muchedumbre sin razón aparente."

            Más complicado fue el los policías heridos en el altercado ya que tuvo que ir al hospital a interrogarles y dos testigos fortuitos corroboraron sus versiones. Se preguntó de qué servía preguntar a quien no sabía realmente nada, salvo lo que todo el mundo vio. Ella conocía la punta del iceberg de la historia y tenía claro que el altercado era por la chica que Ángela había matado.

            Nadie preguntaría por esa mujer ya que normalmente ella se encargaba de buscar familiares para notificarlo y, dado el secretísimo que exigía Ángela, no quería saber ni su nombre.

            Para no dejar pruebas y que nadie hiciera preguntas se llevó la urna con las cenizas a su casa para entregársela a su jefa en cuando se las pidiera.

 

 

            Cuando volvió a su hogar tenía claras dos cosas: Que si mantenía contenta a Ángela volvería cada día a su casa y la otra que sabía perfectamente lo que podía pasarle si no hacía lo que le pedía.

            Pero no olvidaría el rostro descompuesto de ese chico, su incredulidad ante lo que le mostraban sus ojos al ver muerta. Ignoraba quién era esa fulanilla, si su hermana, novia o amiga, pero había cometido el error de enemistarse con Ángela Dark. Antes de poseer esos oscuros poderes ya era alguien a quién debería respetar. Ahora...Le daba miedo incluso pensar mal de ella.

            "De los malos pensamientos brotan las palabras que nos traicionan" - pensó.

            Una llamada telefónica interrumpió sus pensamientos.

            Era Ángela... Se le pusieron de punta los pelos de la nuca. Nunca la llamaba si no era por algo grave.

            - ¿Dónde has puesto el cuerpo?

            - ¿Qué?

            - Te dije que te ocuparas de ella, ¿a dónde te la has llevado?

            - Nadie la encontrará, la incineré.

            En su momento le pareció la mejor idea pero ahora se daba cuenta del error que había cometido al no consultar antes.

            - Creo que no te he escuchado bien. Repítelo.

            - La incineré...

            Las palabras parecían rocas saliendo de su garganta.

            - ¿Acaso te dije tal cosa?

            - No, per...

            - Dime que la has mandado incinerar y aun podemos impedirlo.

            - Te lo diría... Aunque no sería cierto. Tengo la urna en casa, pensé preguntarte mañana qué hacer con ella.

            -  Ah, qué buena idea. Pues mira vete a la nevera, coge un par de huevos y ¡Hazte una empanada con las cenizas!

            Y colgó.

            - Joder...

            Su corazón se detuvo un instante y luego respiró entrecortadamente.

            - No me dijo que no la incinerara. Debió ser más clara... -Recapacitó un par de minutos-. No, fue culpa mía, debí preguntarle.

            Se dirigió a la urna, colocada en el recibidor de su casa y la miró intensamente.

            - ¿Por qué se pone así por alguien tan... Insignificante? ¿Quién eras?

            Hablar con la muerta tenía tan poco sentido como a la figurita de cerámica del perro que había al lado.

            - Ni siquiera sé tu nombre, cómo voy a saber nada de ti.

            Como era lógico, no hubo respuesta. Lo más extraño fue que  esperaba algo raro.

            - Debo estar perdiendo la cabeza.

            Al darse la vuelta creyó ver a una mujer mirándola desde el espejo, pero al volver a mirar no vio más que el reflejo de la urna que tenía forma ovalada como un rostro femenino sin rasgos.

 

 

 

            Ángela llegó a casa unos minutos después de que Yuvén le llamara. El dolor que sentía se mezclaba con la idea esperanzadora de que si ya la había encontrado quizás le concedía la codiciada libertad. Aunque no fue por su colaboración directa sí tuvo mucho que ver. En cualquier caso le había tapado la boca con su secreto nocturno y ya no le necesitaría.

            Sin embargo no llegó contenta. Sin mirarle se quitó los zapatos, la chaqueta de seda negra y se recogió el pelo con una goma frente al espejo. Antonio se la quedó mirando hipnotizado, preguntándose qué había en ese gesto tan trivial de recogerse el pelo con las manos, descubriendo su cuello tenso, mirando al infinito con su rostro altivo mientras sus manos colocaban y anudaban la coleta.  Era increíble cómo la línea de sus brazos continuaba con la curva que terminaba dibujando sus senos bajo la fina tela de su vertido negro de seda. No sabía qué le fascinaba tanto, le pareció el gesto más sensual que una mujer podía hacer. ¿Se daría cuenta ella del poder?

            - ¿Qué tal ha ido la mañana caramelito? -Le preguntó con voz melosa.

            - No soy tu pareja, no me hables como si lo fuera.

            Ella se volvió hacia él con media sonrisa dibujada en sus labios rosados, hasta a él le sorprendió su actitud retadora. Pero ella no se enojó, le miró con picardía como si su arranque de rebeldía la hubiera excitado. Ni siquiera se maquillaba, no lo necesitaba para encender todos lo mecanismos químicos de su cuerpo.

            - ¿Dónde has estado? -Preguntó él, suspicaz.

            - Ya me han dicho que has recibido una llamada. ¿A qué viene tanto teatro?

            - ¿La has matado?

            - Pongamos las cartas sobre la mesa, amigo. Aun creo que puedes serme de utilidad y voy a darte la oportunidad de decirme la verdad.

            - ¿De qué hablas?

            - ¿Le has utilizado para engañarme?

            Antonio estaba confundido. ¿A quién se refería? ¿Qué se había perdido?

            - ¿Creías que era tonta? ¿Que no me daría cuenta del engaño? Oh, sí, esta estúpida hija de puta seguirá a Yuvén -imitó grotescamente una voz masculina-, que está obsesionado con encontrar a Isis, igual que ella, y llegará a Calypso...Luego la matará y me dejará en paz.

            - ¿Quién es Calypso?

            Ángela soltó un hondo suspiro antes de continuar.

            - No creo que sepa nada, señora -intervino Héctor-. No parecía fingir cuando se enteró de su muerte.

            - Claro que no, por supuesto que no -manifestó indignado-. Ni siquiera sabía dónde estabas.

            - Entonces te pondré al día. Quiero estar segura de que me entiendes y que no te harás en imbécil en el futuro.

            Se quitó los zapatos de tacón, que tan estilizados le hacía los muslos y se sentó a su lado en la cama con las piernas cruzadas y con el vestido de seda negro a medio camino entre la cintura y la rodilla.

            - Tengo que admitir que no puedo acusarte de preparar algo tan complejo aunque me decepciona que no sea así, ni siquiera alguien capaz de sacar información de las hojas de té podría. Mis informadores me dijeron que tu amigo Yuvén salía de casa a horas muy extrañas. Por lo visto llamó a un local de alterne y preguntó por una tal Génesis, uno de los últimos nombres empleados por esa mujer tan escurridiza. El caso es que la encontró y quedaron en pleno centro de Madrid en una zona donde me fue imposible enviar a nadie porque no había un alma en las inmediaciones y se habrían delatado. Seguimos su rastro gracias al geolocalizador del móvil. Acabó en las proximidades de donde tú vives, un polígono industrial de Casarrubuelos. Ahí comencé a sospechar de ti.

            - Yo estaba aquí, ¿por qué iba a tener algo que ver?

            - Dos puntos trazan una línea y una dirección. Por suerte para ti, no fue hacia tu casa sino al club Eclipse, en la dirección contraria.

            Antonio empezaba a sentir sudores fríos. Se estaba dando cuenta de que el poder de Ángela era mayor que cuatro trucos mentales.

            - ¿Puedo preguntarte una cosa? -  Cortó él.

            Ángela le miró con fastidio por haberla interrumpido.

            - ¿Qué eres? Quiero decir, yo conocía a Alastor, su red mundial y su red de contactos para que se cumplieran todos sus deseos, ahora apareces tú y ostentas ese mismo poder o más.

            - Soy su heredera. Ese viejo está muerto, lo maté yo misma. ¿Puedo seguir?

            Antonio asintió. No le aliviaba mucho saber eso ya que si el anciano le había chantajeado de contar a su mujer su morboso secreto con su hija Ana, ahora ella le tenía aun más pillado por los huevos, nunca mejor dicho. Si su mujer se enteraba de ese nuevo lío esta vez no se lo perdonaría jamás. No cabía duda, sus métodos no eran muy distintos.

            - Se encontró con esa Génesis y la reconoció al instante... Él la podía identificar por los años que compartieron en el manicomio. Pero, ¿cómo estar seguro si apenas la conoció cuando se recuperó y desapareció? Seguramente ignoraba la existencia de su gemela. Él sólo conocía su aspecto no su manera de ser.

            Ángela se tomó un descanso para mirarle a los ojos, absorta en la historia.

            - Después se separaron y él no regresó al club. Esto fue poco antes de visitar a tu amiga gitana.

            - ¿Sabías todo eso entonces? -Preguntó fascinado Antonio.

            - ¿Por qué crees que sepulté a la bruja? No soy estúpida. El activo más útil que tenía seguía siendo Yuvén. Ordené que se me informara de cualquier novedad en cuanto a sus llamadas, el rastreo del móvil de Génesis, pero por cuestiones que no alcanzo a entender me dijeron que solo podíamos encontrarla si la llamaba Yuvén. Era cuestión de tiempo que volvieran a ponerse en contacto...

            Antonio la miraba con creciente interés.

            Ella suspiró poniendo su mano derecha sobre su muslo.

            - Y llamó a tu mujer. En esa conversación debieron hablar del tema ya que después telefoneó a Génesis unos, quedó con ella y los sorprendimos juntos en el centro. Acabar con su vida fue tan fácil como arrugar una hoja de papel... Y cumpliendo mi palabra, no la toqué.

            Antonio notó que la sangre que cruzaba por su corazón se convertía en ácido, a juzgar por el dolor de pecho que sentía. Quería levantarse y apartar su mano de él, golpearla... Pero si hacía cualquiera de esas cosas sería hombre muerto.

            - Aquiles que no pudo estar conmigo en ese encuentro por un recadito, cuando nos reunimos me advirtió que había sido demasiado fácil.

            Le miró sonriente y Antonio notó que no estaba contenta. Le temblaron las manos al mantenerse inmóvil.  La mano de Ángela se desplazó hacia el comienzo de su pierna.

            - No me gusta que me digan lo que hago mal por eso tardé en superar la euforia de la victoria y me pregunté por qué mi colaborador no estaba tan eufórico como yo. Entonces se me ocurrió preguntarle a Aquiles qué opinaba él sobre todo eso. Y me abrió los ojos -se levantó y se puso a caminar por la alfombra con los brazos cruzados-. Me dijo que por el modo de vida de esa tal "Génesis" se parecía demasiado al de su hermana Neftis, Ana como se hacía llamar recientemente, la otra hija de Alastor.  Que entre tú y Yuvén podíais haber urdido un plan para engañarme. Le pregunté si había algún rasgo que las distinguiera y le costó recordar uno aunque al fin recondó un detalle, Neftis se borró el ombligo sobre el año 500 para aumentar su mito como diosa. Y casi en la actualidad, y con el fin de no llamar la atención, se lo hizo tatuar.

            Ángela miraba por la ventana, contrariada. Antonio se quedó pensando en ese dato ya que él sí había visto a Ana de la cabeza a los pies y nunca se fijó en ese detalle. Debía estar muy bien hecho.

            - Cuando quise examinar el cuerpo era demasiado tarde para verificar el detalle del ombligo. Ya la habían incinerado. Creo que a veces mi gente es tan eficiente que no me da tiempo a cambiar de idea. Aun no me acostumbro a tanto poder.

            - ¿Entonces no sabes quién era? - Se interesó Antonio, intrigado.

            Le miró retadora.

            - ¿Y tú? Encuéntrala.

            - No lo entiendo, si está muerta. ¿Cómo la voy a encontrar?

            - Claro que no lo entiendes, si no puedes decírmelo con certeza es porque eres un  farsante. Y no me conformo con una, quiero muertas a las dos hijas de Alastor. Tú sabrás a cual debemos seguir buscando y espero por tu bien que no te equivoques.

            Se lo quedó mirando inquisitiva y él no pudo sostenerle la mirada.

            - ¿Quieres que te lo diga ahora?

            - Sí, tenemos tiempo.

            - Pero hace días que no contacto con ella.

            - ¿No tienes más colegas en el infierno? Pregúntales.

            En el infierno nadie le ayudaría, eso estaba claro, y en el cielo menos aun.Estaba completamente solo.

            - Has matado a Neftis - reconoció dictando lo que más deseaba en su corazón. También le dolía, era una mujer aun más atractiva que Ángela, pero Génesis era demasiado importante.

            En ese momento no tenía ni idea de cómo encontrarla, ni estaba seguro de si lo que había dicho era cierto. Pero si callaba perdería su ansiada libertad por inútil y si la muerta era en realidad Génesis, también, por que él no hizo nada por encontrarla.

            - ¿Eso crees? -Se interesó ella.

            - Lo era -confirmó, seguro.

            - Es lo mismo que opina Aquiles. Bien, ¿ahora qué?

            ¿No lo negaba? Entonces debía ser cierto, estaba jugando con él o simplemente no lo sabía tampoco.

            - Mataste a la única persona que podía responder a esa pregunta.

            Antonio pensó inevitablemente en Yuvén. Si la muerta era Neftis él no lo sabría, debía estar destrozado culpándose por haberla conducido a la muerte. Isis se preocuparía por él y puede que le diera señales de que seguía viva.

            - No pierdas de vista a Yuvén.

            - Mientras hablamos mi colaborador Aquiles me ha dicho que está llamando demasiado la atención en la comisaría pidiendo explicaciones. Ha perdido la cabeza por eso estaba decidiendo a qué manicomio llevarle.

            - Dale los restos.

            - ¿Por qué?

            - Ella no dejará que Yuvén se suicide.

            Ángela le miró lujuriosamente.

            - Me gusta tu modo de pensar.

            Se le echó encima besándolo con ansiedad.

 

 

 

 

            Ya no le importaba nada, solo quería verla por última vez y en la comisaría ya nadie le hacía caso. Preguntó en la mesa de denuncias, le dijeron que esperara y después de un rato le pidieron que se identificara. Como no podía demostrar ser familia suya le dijeron que solo ellos podían pedir acceso a la morgue. Después buscó a algún policía que hubieran estado en la operación. Necesitaba saber qué habían hecho con su cuerpo, dónde la enterrarían, pero nadie sabía nada. Insistió tanto que le sacaron de la comisaría bajo amenaza de detenerlo si seguía provocando altercados.

            Así era la justicia, una mierda.

            Cuando estaba saliendo por su propia voluntad una mujer policía le llamo desde la ventanilla de información.

            - Perdone, ¿es usted Yuvén?

            - Sí, ¿qué pasa?

            - Me han dicho que espere aquí. Van a llamarle en un rato.

            - ¿Quién?

            - La inspectora Lara Emmerich.

            Era la poli que le salvo la vida y luego le arrastró a presenciar el interrogatorio. Ella sabía lo que hicieron con Génesis, no había duda.

 

 

            Después de dos horas, o eso le parecieron los cuarenta minutos que tardó en realidad, llegó la mujer castaña con una bolsa de deporte en la mano. Eran las nueve y media de la noche, se dirigió directa a él y se sentó a su lado.

            Me han dicho que tú eres el familiar más cercano.

            - No soy familia suya -se mordió la lengua por decir las cosas sin pensar.

            - No hay nadie que lo sea, por lo visto.

            Le miró con tristeza.

            - Toma, son tuyas - le entregó la mochila.

            - ¿Qué es?

            Él pensaba que serían sus pertenencias.

            - Las cenizas.

            Dejó caer la mochila en sus piernas y le sonrió con tristeza.

            El chico se quedó paralizado. Esperaba que le dejaran ver el cuerpo, que quizás resucitaría en su presencia, pero esa mochila era un atentado a sus ilusiones, un martillo que caía sobre su ya destrozado corazón.

            - Lo siento, me han dicho que puedes llevártelas. Entiérrala donde quieras.

            - ¿Enterrarla? Yo la he llevado a esto. Fue culpa mía... Pero ¿por qué? ¿Por qué mereció la muerte?

            - Es mejor que no preguntes. Ya tienes lo que querías, puedes irte.

            - ¿Qué clase de persona puede ser tan despiadada con alguien inocente? ¿Cómo puedes encubrir lo que ha pasado? Sois unos monstruos.

            Aprovechando que un policía pasaba por allí le arrancó el arma del cinturón y la apuntó a la cabeza. Apretó el gatillo una y otra vez sin ningún fogonazo. El poli le arreó un sonoro puñetazo y le dejó tumbado medio inconsciente.

            - Menos mal que la llevo descargada -  barbotó el hombre-, ¿se encuentra bien inspectora?

            - No, no me encuentro bien.

            Se levantó y vomitó todo lo que había cenado.

            Yuvén la miraba con odio desde el suelo al levantarlo y arrastrarlo a una celda. Esa mirada, ese resentimiento... No podía reprochárselo.

Comentarios: 21
  • #21

    Tony (jueves, 10 julio 2014 18:33)

    No ha que complicarse tanto. Lo que he contado en mis relatos trata de completar el puzzle que supone la mitología Egipcia. Tendríais que ser expertos en el tema para conocer todos los detalles con los que cuento para esta historia y otras relacionadas.
    No os preocupéis, estoy escribiendo un resumen le los acontecimientos que yo no he escrito (llevan escritos miles de años) y que son necesarios para comprender totalmente esta historia.
    Espero que os aclare vuestras dudas.

  • #20

    Yenny (jueves, 10 julio 2014 17:13)

    En esta parte Tony tendría que explicarlo mejor pero si recuerdo bien Ana y Génesis nacen cuando el todavía no había adquirido esos poderes si bien ese ente estaba en Alastor pero todavía no desarrollaba a totalidad los poderes que se ven ahora, supongo que al ser sus hijas él las ayudó a ser inmortales pero supongo que a partir de ahí ellas debieron intentar aprender y Génesis lo hizo y parece que Ana no le importo mucho.
    Cuando Alastor les da su sangre a sus seguidores ya era el ser inmortal que es ahora (¿o era?) por eso que la maldad y parte de su poder se transmite a través de su sangre.Así lo entendí y si hay alguna equivocación espero que me corrijan.

  • #19

    Jaime (jueves, 10 julio 2014 06:21)

    Gracias por tu contestación, Yenny. Supuestamente, Ana no tenía más poderes que su aparente inmortalidad y su coquetería; esto supuestamente porque nunca le interesó desarrollar sus poderes. En cambio, Génesis entrenó con Alastor quien le enseñó casi todo lo que sabía, incluso sabía cómo derrotarlo, de ahí su poder.
    Por otra parte los seguidores de Alastor bebieron su sangre y se volvieron inmortales y adquirieron poderes sobrehumanos. Esto sin haber seguido algún entrenamiento especial, o al menos Samanta no tuvo que estudiar las artes mágicas para adquirirlos. Entonces, no entiendo por qué Ana y Génesis no adquirieron estos poderes si ellas eran hijas carnales de Alastor.
    Otra cosa: En una de las historias se explica que Alastor obtuvo sus poderes de un ente del mal primigenio. ¿Cómo es que sus hijas no heredaron parte del legado de este ser y las otras creaciones de Alastor sí?
    Me disculpo de antemano por tantas preguntas; simplemente intento atar los cabos sueltos para que la historia sea más coherente en mi mente.

  • #18

    Ariel (jueves, 10 julio 2014 03:22)

    " al darse la vuelta creyó ver a una mujer mirándola desde el espejo"
    Me ilusione que fuera Verónica, aparecerá en esta historia ? O sueňo demasiado

  • #17

    yenny (jueves, 10 julio 2014 01:44)

    Chemo se nota que quieres ese trío.

  • #16

    Chemo (miércoles, 09 julio 2014 23:13)

    Pues yo quiero que regrese Ana...

  • #15

    yenny (miércoles, 09 julio 2014 19:32)

    Es que acá nos tomamos las cosas en serio Alfonso :) y viendo el lado positivo hay más interacción en los comentarios y se nota el interés en la historia de parte de los lectores.
    Pd.: Tony yo pido que digas un avance la siguiente parte no spoiler ahora va a comenzar el concurso a ver quién es el no estaba muerto. Yo voy por Alastor.

  • #14

    Alfonso (miércoles, 09 julio 2014 18:48)

    ¡Vaya con los comentarios! Cuando sugerí que hicieran un concurso para ver quién adivinaba el desenlace de la historia lo mencioné medio en broma, y veo que muchos se lo han tomado a pecho. Tal parece que Yuvén va a tomar un papel fundamental en este relato, ya que la historia se centra bastante en él. Presiento que en las siguientes partes él hará amigos inesperados quienes le ayudarán a hacer frente a Ángela y encontrar a Génesis. O tal vez Génesis esté poniendo a prueba la tenacidad y valentía de Yuvén.

  • #13

    Tony (miércoles, 09 julio 2014 18:17)

    Tu preguntaste. :-b

  • #12

    yenny (miércoles, 09 julio 2014)

    Tony ya hiciste spoiler, malo eso no se hace :(

  • #11

    Tony (miércoles, 09 julio 2014 12:04)

    Ya pronto sale.
    Todos van a terminar saliendo, incluso algunos que se daban por muertos.

  • #10

    yenny (miércoles, 09 julio 2014 00:50)

    Quiero que aparezca Samantha es mi personaje favorito y quedaría muy bien en esta historia, espero que lo consideres Tony.

  • #9

    Tony (martes, 08 julio 2014 22:56)

    ;-) Me impresiona que estéis tan al dia de todas las historias. Va a resultar un buen examen este relato para ver quien es el mayor fan de la página.

  • #8

    yenny (martes, 08 julio 2014 22:26)

    Jaime en el relato Entre la tumba y el ataúd Alastor le dice a Antonio que los únicos dones de Ana era bailar y coquetear porque no se preocupó en aprender más y que Génesis era más hábil y poderosa. Pobre Ana creo que quería reivindicarse y ayudar a Génesis después del daño que le hizo Alastor.

  • #7

    Chemo (martes, 08 julio 2014 21:25)

    Qué mal que ya no está Ana en este mundo, hubiera organizado un trío con Génesis y su hermana. Jeje. Sin embargo, aún tengo esperanzas de formar un trío con Ángela y Lara. Estoy seguro que Ángela dejará a Antonio una vez que me conozca. Me pasaré esta semana por la comisaría.

    Espero la continuación.

  • #6

    Jaime (martes, 08 julio 2014 19:37)

    Intentaré contestar las preguntas de Tony, a ver si atino alguna: Ana sabía que Génesis conoce el secreto para vencer a Alastor. Al despertar del coma, Génesis se dará cuenta de que Alastor murió y Ana pensó que tal vez ella mencionó la forma de vencer a su sucesora. Supongo que Ana se enfadó con Alastor al saber que dejó a Génesis en coma, y ésta lo amenazó con buscarla e intentar ayudarla. Por ello fue amenazada de muerte pero no sabía el paradero de Génesis por lo cual no pudo hacer nada. Así pues, se convirtió en una prófuga más de las redes de poder de Alastor y sabía que la matarían si la encontraban tanto por su parecido con Génesis como por su traición.

  • #5

    Jaime (martes, 08 julio 2014 19:13)

    Sinceramente no me esperaba que Ana fuese la doble de Génesis. ¡Enhorabuena a Yenny! Aunque me quedan otras dudas sin resolver sobre Ana: Si Ana era una diosa supuestamente inmortal, ¿por qué murió tan fácilmente? Si la hubiese matado Ángela tendría sentido, pero fueron unos simples policías... ¿Qué pasó con ella desde que se lió con Antonio? ¿Cómo convenció al personal del club Eclipse 2 que le ayudaran en contra de Ángela y a costa de sus propias vidas? Y la más importante: ¿cómo se fue a degradar de diosa a puta? Según comenta Aquiles, Ana llevaba haciendo esto hacía tiempo. Por cierto, ¿por qué perdió Ana sus poderes? Si Ana también era hija carnal de Alastor, ella debió de haber heredado alguno de sus poderes, ¿o no?

    Mi pronóstico para la siguiente parte es: Lara se sincerará con Yuvén o al menos le dará pistas sutiles sobre la situación en la que se encuentran ambos. Yuvén se comunica telepáticamente con Ana quien le cuenta su historia. Espero atinar esta vez a alguna hipótesis.

    Tony, sería muy útil que pusieras una breve pero concisa biografía de cada uno de tus personajes que resuma sus vidas narradas hasta la fecha. Algunos de nosotros leímos las historias pasadas hace tiempo y nos ayudaría a comprender mejor el relato actual. Gracias.

  • #4

    yenny (martes, 08 julio 2014 17:36)

    Que lástima que no hubo concurso hubiera ganado :). Me queda la duda de porque se fue Ana de lado de Alastor, puede ser porque el quería matar a Génesis y ella estaba en contra.
    Creo que esta va a ser una de las historias más larga siento que apenas está empezando.
    Ahora a esperar una semana mas :(
    Suerte Tony que te vaya bien en el trabajo y la familia pero acuérdate de nosotros y siguiente parte lo mas pronto posible.

  • #3

    Antonio J. Fernández Del Campo (martes, 08 julio 2014 09:31)

    Gracias Yenny, ya está corregido. Seguramente habré leído esas frases diez veces y por hacerlo con prisa ni me he enterado de los fallos. Esta parte tiene muchas revisiones encima pero no de sintaxis sino de argumento, añadiendo aquí quitando de allá... Al final creo que ha quedado bien. Os he ido dejando pistas de quién era realmente la chica del club, pero parece que Yenny fue la única que las entendió. Pero también hay muchas interrogantes abiertas como ¿por qué Ana tenía tanto interés en saber lo último que dijo Génesis antes de recuperarse de la Amnesia (hasta el punto de arriesgarse a encontrarse con Yuvén sabiendo que su vida corría peligro)? ¿Cómo sabía que la matarían si la encontraban? ¿Qué pasó entre Alastor y ella para que se marchara de su lado y se escondiera de él y su organización?
    Ahí dejo las preguntas para quien quiera tratar de responderlas, a ver si acierta. No prometo que las responda en la próxima parte pero sí en quedarán resueltas en esta historia.

  • #2

    yenny (martes, 08 julio 2014 06:29)

    Tenía razón era Ana no Génesis, pobre Yuvén es desesperante pero no de merece que lo usen de esa manera, espero la aparición de Rodrigo.
    Y ahora vamos a los errores en estas partes:" Antes de poseer esos oscuros poderes ya era alguien a quién que respetar.", creo que es "debería respetar" y en " Sin mirarle de quitó los zapatos" es "de quitó los zapatos" bueno son pequeños detalles Tony por lo demás super bien la historia por favor continuación pronto.

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (martes, 08 julio 2014 00:58)

    Si tienes algo que decir habla ahora o calla para siempre ;-D

Animal es el que abandona a su mascota.

Si es la primera vez que entras a la página, te recomiendo que entres al Indice.

¿Te gusta esta página?

 Ilustración por Wendy Naomi Arias Audiffred

El asesino que escribía cartas de amor

 

Libro primero de la recopilación de relatos más relevantes de la página.

Disponible a la venta. 

 

Haz click para ver detalles.

  

Ilustración por Antonio J. Fernández Del Campo.

 

Próximamente:  Segundo volumen recopilatorio.

 

Fausta

 

Ya disponible en papel

 

CONTACTO: 

 

Si quieres recibir por email los avisos de las novedades más recientes, inscríbete en el enlace siguiente.

 

Si quieres contactar conmigo directamente por email, escríbeme a esta dirección:

 

tonyjfc@yahoo.es

Chat

Contenido protegido por la ley

El disco de 2 Gb más pequeño del mundo
El disco de 2 Gb más pequeño del mundo