El investigador que interrogaba a las paredes

20ª parte

 

 

         Ángela miró a Aquiles suplicante pero observaba la pelea con una sonrisa divertida. Esos cabrones la querían muerta desde el primer día.

         Héctor la cogió del pelo, la levantó sin apenas esfuerzo y la enganchó con su brazo rodeando su cuello bajo su axila con el fin de partirle el cuello.

         Estaba acabada. Esos instantes notó que su poder oscuro era incapaz de oponer resistencia al gigantón moreno que parecía inmune a su poder. Su pierna derecha colgaba con la punta del pie hacia atrás y pensó que en cualquier momento su cabeza quedaría igual.

         — Suéltame —ordenó como si aún pudiera mandar sobre él.

         Héctor no hizo caso y le giró el cuello hacia atrás pero la soltó cuando las manos le ardieron como antorchas.

         — ¡Maldita sea! —Gritó mientras el fuego se extendía por su cuerpo y le abrasaba vivo.

         Ángela temió que se quemara también ella por la proximidad pero no sintió calor.

         Aquiles borró su sonrisa al ver a su compañero consumirse en el fuego aunque no parecía asustado.

         Héctor ardió como un muñeco de paja y pronto cayó en silencio convertido en una grotesca figura de ceniza.

         Ángela estaba asombrada, ¿acaso tenía ese poder? Ni siquiera sabía cómo lo había hecho. ¿Bastaría con odiar con todas sus fuerzas?

         Se incorporó con dificultad y se apoyó en la pared. Cerró los ojos un momento y envolvió su pierna en oscuridad, el daño se mostró en su mente y supo que se no había tratamiento médico que reparara el terrible daño de su rodilla: Los ligamentos destrozados, el tendon arrancado del hueso... Pero al recordar cómo debía ser su pierna comenzó a reconstruirse rápidamente por obra de su poder oscuro.

         A pesar de su concentración no perdió de vista al otro gigante, que parecía una estatua. No necesitaba tener los ojos abiertos para saber que la estaba estudiando.

         En cuestión de tres minutos los ligamentos y los tendones estaban completos y en su sitio. El suplicio desapareció y cuando sintió su pierna sana la apoyó y caminó con miedo a que le viniera un latigazo de dolor, pero la tenía completamente restablecida.

         — Has tenido un detalle conmigo dejándome tiempo para recuperarme —reconoció—. Debo admitir que has sido el único de los dos que me ha inspirado algo de confianza.

         Aquiles no respondió, la seguía estudiando.

         — ¿Vas a decirme dónde se esconde Alastor?

         — En todos los años que he estado a su servicio, jamás había visto a mi señor dominar el fuego.

         — ¿Sorprendido? —Preguntó Ángela orgullosa de si misma.

         — Me pregunto si serías capaz de repetirlo.

         — Joder, pareces gallego, ¿vas a responder a alguna pregunta?

         — Pues no lo soy, no nací en Galicia.

         — Por eso he dicho que lo pareces, ¿no sabes que tienen fama de que jamás responden de forma directa? Si han de decir que sí, sueltan "probablemente", si es que no, "depende". Les preguntas el nombre y te dicen: "¿con apellidos?. No contestan una pregunta ni aunque les amarres a un poste delante de un toro cabreado. Tu igual, a tu rollo. ¡Responde a mis preguntas, joder!

         La cara del gigante rubio seguía siendo una postal de cine, inexpresiva y seria.

         — O me dices donde se esconde la momia esa o tendré que usarte de cerilla para encender velas.

         — Lo harás igualmente.

         — Yo alucino con vosotros, ¿pero cuánto os paga ese dinosaurio?

         — No soy estúpido, no te sirvo de nada muerto.

         — Te olvidas de Antonio Jurado. Él puede saber lo que sea y ten la seguridad de que eso sí querrá decírmelo.

         Aquiles sonrió escéptico.

         — En ese caso vamos a tener que romper nuestra relación profesional de forma abrupta. Pero no será tan sencillo para ti acabar conmigo.

         — No hay que llegar a esos extremos — replicó ella—. Me dices dónde está y te dejo marchar.  Soy una mujer de palabra.

         — Hay dos problemas en este trato. Primero, si te lo digo él me matará. Por el hecho de saber que vive, tengo orden de matarte. Así que si no acabo contigo, también lo hará.

         — Pero pudiste matarme antes cuando me recuperaba, por qué no lo hiciste.

         — A diferencia de ese animal, yo no disfruto machacando a alguien a traición. A mí me gustan las peleas equilibradas.

         — ¿No lamentas su muerte? —Preguntó ella refiriéndose a su inseparable compañero Héctor.

         Aquiles negó con la cabeza sin el menor sentimiento.

         — Empecemos —propuso.

         Ángela se preparó para una pelea que en el ámbito físico no podía ganar. Trató de recordar lo que hizo antes para que Héctor ardiera como una cerilla pero estaba convencida de que no fue ella.

         Proyectó su aura negra hacia Aquiles y notó que la luz del crepúsculo la consumía con rapidez. Quizás si ganaba tiempo hasta la noche su poder sería suficiente, era cuestión de minutos.

         Algo que Aquiles no estaba dispuesto a darle.

         De un brinco la golpeó con el hombro y la derribó como un saco de patatas. Reaccionó rápido ya que esta vez estaba concentrada y no alcanzó el suelo sino para rodar fuera del alcance del brutal rodillazo que la hubiera alcanzado en el pecho. El golpe fue tan rudo que rompió en tres pedazos el duro terrazo del suelo.

         Ángela estaba impresionada tanto de su propia agilidad como la de Aquiles.

         — Tengo una duda —comentó ella—. ¿Sois los auténticos héroes mitológicos? Ya sabes, los que pelearon en Troya, la película esa de Brad Pitt, que por cierto, es mucho más guapo que tú.

         — La batalla de Troya es un mito basado en un hecho real. No existieron ninguno de los dos pero nuestro maestro se inspiró en ellos para darnos nombre.

         Explicó, levantándose con lentitud y sacudiéndose el polvo de la rodilla.

         — Entonces ¿te llamas de otra manera?

         — ¿Es que no vas a cerrar la boca hasta que te la cierre? ¡Pelea o te la cerraré a puñetazos!

         — No te veo capaz.

         Aquiles corrió a por ella como un toro desbocado y no le costó apartarse de su camino. Sin embargo Se subió a la pared y dio dos pasos cayendo sobre su cuerpo y derribándola con su peso.

         — ¡Hijo de puta! —Bramó, sorprendida.

         Sin mediar palabra, el gigante rubio le dio un codazo en la sien y Ángela perdió el sentido.

 

 

 

 

         Después de ocho horas de vuelo en el jet privado de Rodrigo sobrevolaban el océano Atlántico si que Antonio supiera a dónde se dirigían.

         Según el magnate, Fausta marcó un lugar y le dijo que allí estaban todas las respuestas que buscaban, pero por lo visto no confiaban demasiado en él para contarle como se llamaba.

         Tres soldados se unieron a ellos sin bandera en el hombro. Dos mujeres y un hombre de casi dos metros. Ellas eran muy distintas, ambas estaban en muy buena forma física pero una no pasaba del metro setenta y la otra la sacaba media cabeza llegando casi al metro ochenta y cinco de Antonio. Era lo único que podía apreciar de ellos ya que vestían un ceñido uniforme de neopreno ajustado a sus cuerpos con máscara incluida.

         Parecían los esbirros de algún villano de película. Para colmo hablaban muy bajito entre ellos y no se entendía lo que decían, debían usar algún transmisor.

         Rodrigo seguía con su chaqueta de traje de pana roja oscura, sus pantalones de cuadros marrones y negros y sus aires de importancia intactos. Ni siquiera habló con sus hombres en todo el viaje.

         Antonio temía que si iban a alguna clase de isla infestada de quien sabe qué criaturas dependía ciegamente de esos acompañantes y tuvo miedo. Se arrepintió de no haberse despedido como debía de su mujer y sintió que su corazón se rompía por todo cuanto había hecho a sus espaldas. Deseó volver a su lado y comenzar de un vez su ansiada vida "normal", sin el estrés continuo de ser un prófugo durante décadas.

         Se fijó en que Lara miraba al infinito y parecía triste. Se preguntó si dejaba algún novio atrás o marido, no tenía la menor idea de la vida de esa mujer. Pero no podía quitarse la imagen de que fue ella la que le atrapó en Suiza. Nunca se atrevería a preguntarle por su pasado.

         Cómo habían cambiado las cosas desde entonces. Confiaba en que en ese viaje se atarían muchos cabos sueltos por fin pero lo que sabía era suficientemente preocupante como para temer que podía ser su último viaje en avión. Buscaban al ser más peligroso del mundo, alguien a quien muchos antes habían intentado matar y con un poder que le costaba imaginar. Confiaba en que Rodrigo y sus hombres tuvieran recursos para hacerle frente porque él no se veía capaz ni de cortarle un cabello de la cabeza.

         Pensó en Ángela y se preguntó si estaría siguiéndolos o si realmente la habían despistado, si sus secuaces Héctor y Aquiles se habían tragado que se le había escapado. Sintió que se le erizaba el pelo de la nuca al pensar en ello... No eran tontos, podía haberse torcido la cosa y Ángela estaría sola y en peligro. Aunque la veía capaz de matarlos, no tenía muy claro el poder que tenían esos dos mastodontes.

         «Génesis, si me escuchas, por favor cuida de ella... Aunque no sé por qué te pido algo así si ella te quiere matar,... En fin, no me hagas caso, sólo trata de que sobreviva. No sé por qué siento que es buena a pesar de todo lo que ha hecho, y me gustaría que después de todo esto... Pudiéramos ser amigos. En el buen sentido, ¿eh? Tiene algo que siento que conecta conmigo... Puede que sea que hemos sido criminales buscados por la poli y ya no. Ojalá supiera por qué no quiero que le pase nada malo. Aunque si me haces caso y la ayudas, ten cuidado, podría estar fingiendo todo para que llegado este momento te presentes ante ella y te ataque. Joder, estoy rezando por una hija de puta de cuidado, mejor aléjate, no vaya a ser una trampa».

         En ese momento se escuchó hablar al capitán del avión por los altavoces del aparato.

         — Señor amerizaremos en quince minutos, abróchense los cinturones.

         — Gracias —respondió el enigmático millonario.

         Antonio miró a Lara extrañado.

         — ¿Qué piensan hacer en medio de océano? ¿Ha dicho amerizar?

         Uno de los tres soldados giró la cabeza pero no respondió.

         Lara se encogió de hombros y ni le miró. Estaba muy atenta a la ventanilla. Antonio giró el cuello y también se asomó.

         Sobrevolaban un inmenso manto azul y no se veía tierra por ninguna parte. Vio alguna que otra nube algodonosa por debajo de ellos y a intervalos irregulares se interrumpía la vista por atravesarlas al descender.

         Entonces vio tierra, estaban girando en el aire y vio un sistema isleño de cientos de islas. La mayoría de no más de un kilómetro cuadrado aunque había otras lo bastante grandes para contener varias ciudades que no eran demasiado grandes.

         Había varios puertos marítimos donde enormes trasatlánticos estaban amarrados en sus muelles. Desde esa altura parecían de juguete.

         «No pueden ser las Canarias.»

         Trató de identificarlas pero no le sonaba de nada aquel sistema isleño. Era como una especie de rectángulo ensanchado por un lado.

         — Rodrigo, ¿dónde estamos? —Se atrevió a preguntar.

         — Las islas Bermudas.

 

 

Comentarios: 24
  • #24

    Yenny (jueves, 04 septiembre 2014 22:44)

    Chicos el hecho de que no se suban nuevas parte no quiere decir que abandonemos la página, aunque sea escriban para saber que estan ahí.

  • #23

    Yenny (jueves, 04 septiembre 2014 22:42)

    No voy a negar que soy muy impaciente pero cuando una historia es buena vale la pena esperar.
    Muchas gracias por tomarte el tiempo de escribir Tony supongo que entre un niño y el trabajo tiempo es lo que menos tienes así que gracias por el poco tiempo disponible que tienes lo utilices en escribir :)

  • #22

    Ariel (jueves, 04 septiembre 2014 16:26)

    No te preocupes, tomate tu tiempo, sabes que vamos a estar aquí cuando la publiques

  • #21

    Tony (jueves, 04 septiembre 2014 00:32)

    Me compraré una maquina de segunda mano la semana que viene.
    Para los mas impacientes diré que he revisado muchas veces la parte 21 lo que provocará que seguramente haya más fallos de lo habitual. Lo malo es que tampoco he tenido tiempo de avanzar con la 22, así que no podré publicarla tan seguida como quisiera. Con suerte la tendré lista para la semana siguiente a la 21.
    Disculpar pero tener un niño de quince meses es un trabajo muy mal pagado y que requiere de muchísimas horas.
    Gracias por vuestra paciencia.

  • #20

    Yenny (viernes, 29 agosto 2014 01:00)

    Que ta fuerza tiene el nino o era un portátil de cristal?.
    Nos toca hacer la pausa hasta que puedas conseguier otro pc, aunque no puedo hacer pausa veraniega porque aquí estamos en invierno :(
    Bendiciones Tony y a tu familia, me tocará esperar un poco más espero que lo compenses subiendo 2 partes seguidas :)

  • #19

    Tony (jueves, 28 agosto 2014 05:14)

    Lamento no haber dicho nada, el martes me comunicaron que el portátil ha muerto irremediablemente (se quemó la placa base).
    Voy a tardar al menos una semana en conseguir otro ordenador. Tomaroslo como una pausa veraniega... No estaba previsto que mi hijo se pudiera como loco a golpear el portátil hasta arrancar una tecla y de paso cortocircuitar la placa. Pero se de una tienda que vende Pcs usados por 100 euros. A ver si puedo ir a lo uno...

  • #18

    Yenny (jueves, 28 agosto 2014 04:37)

    Ya son casi 16 dias sin parte nueva, espero que puedan arreglar pronto tu portatil no cro aguantar otra semana mas.: (

  • #17

    Tony (martes, 26 agosto 2014 05:11)

    Tengo escritas casi dos partes y la verdad es que no convergen hacia el final, más bien se complica bastante la cosa. Cuanto más se desvela más preguntas surgen.
    Canculo que queden unas 10 partes más.

  • #16

    Yenny (martes, 26 agosto 2014 05:01)

    Quiero saber que pasara en las Bermudas, Tony cuanto falta para que acabe la historia?
    Espero que sea mucho no quiero que llegue el final aun.

  • #15

    Yenny (martes, 26 agosto 2014 04:58)

    Espero que pronto este reparado el portatil, la ansiedad me mata.

  • #14

    Tony (martes, 26 agosto 2014 04:37)

    Por suerte uso el pc de backup y no escribo en él. Sino podría haber perdido 8 páginas importantes de la historia.
    Pero aun hay cosas que un móvil no puede hacer.

  • #13

    Tony (martes, 26 agosto 2014 04:33)

    La parte 21 esta casi terminada, a falta de poder maquetarla. Esperemos que mañana me den buenas noticias y el portatil tenga arreglo...

  • #12

    Tony (domingo, 24 agosto 2014 04:40)

    Por lo visto puede estar arreglado el martes, crucemos los dedos.

  • #11

    Yenny (jueves, 21 agosto 2014 00:08)

    Noooo :( no creo soportar dos o tres semanas, van a ser unas semanas muy largas, espero que pronto puedan arreglar tu portatil.

  • #10

    Tony (miércoles, 20 agosto 2014 21:07)

    Va a ser bastante difícil que estas dos o tres semanas pueda seguir subiendo partes. Se me ha estropeado el portatil y no sé cuándo podré tenerlo reparado.
    Gracias por seguir ahí, espero que pronto se solucione el problema...

  • #9

    Yenny (miércoles, 20 agosto 2014 18:14)

    Tony porfa sube la parte de esta semana :(

  • #8

    Levi (sábado, 16 agosto 2014 20:12)

    Poner la siguiente parte.

  • #7

    Chemo (jueves, 14 agosto 2014 05:53)

    Gracias a Yenny y los demás por su apoyo. No sé si llamarlo enamoramiento o no, pero me gustan las tías como las que describió Alfonso. El reto es conquistarlas e intimar con ellas, lo cual puede ser difícil si no tenéis experiencia.

    ¡Continuación!

  • #6

    Yenny (miércoles, 13 agosto 2014 19:08)

    Parece que Chemo está enamorado de Ángela y me dio la impresión que era el tipo de personas que no se enamora.
    Vamos Chemo rescatala y queda como su heroe.

  • #5

    Alfonso (miércoles, 13 agosto 2014 08:03)

    ¡Pobre Chemo! No pudo salvar a Ángela de los gorilas de Alastor. Voy a dar mi opinión sobre Ángela ya que algunos no parecen haberse dado cuenta de su personalidad. Ángela es de esas chicas que internamente se sienten indefensas y necesitan sentirse queridas (i.e. tener sexo) para llenar su vacío existencial, aunque la cruda realidad que han vivido las ha orillado a hacerse fuertes y crueles. Su relación sexual con Antonio le ayudó a abrirse con él y a crear una empatía hacia Antonio dejándole ver su lado más humano. Así que muy seguramente Ángela confía en Antonio y quizá hasta muera por él a no ser que encuentre a alguien más atractivo con quien tumbarse en un lecho. De hecho, si Aquiles o Héctor hubiesen accedido a una relación íntima muy seguramente la historia hubiese sido diferente. Tal vez por eso Chemo quiere con Ángela.
    Se me hizo muy corto el relato. Normalmente tardo 10 minutos en leer cada parte pero esta vez me tomó 5 minutos.

  • #4

    Chemo (miércoles, 13 agosto 2014 00:53)

    Yo intenté reunir una chusma en frente del piso de Ángela y también a los bomberos y paramédicos. Hasta el momento nadie ha salido o entrado y me informaron que no les es posible allanar el domicilio sin una orden judicial. Los fuertes ruidos provenientes del edificio hacía rato que se calmaron. ¿Estará bien Ángela? Por lo pronto solamente puedo pasar por el lugar de vez en cuando. Espero que Aquiles no la mate.

  • #3

    Yenny (martes, 12 agosto 2014 22:51)

    Yo también creo que Génesis fue la que ayudó a Ángela recuerdo que se mencionó antes que dominaba el fuego.
    Estoy intrigada porque están el islas Bermudas tendrá algo que ver con el triangulo de las Bermudas y todo ese misterio.
    Aunque el plan de Chemo no resultó espero que Ángela se salve creo que en el fondo no es tan mala ( bien en el fondo).
    Pobre los gallegos creo que todos los estereotipos recaen sobre ellos, he escuchado mucho chistes sobre gallegos y nunca terminan bien parados.

  • #2

    Jaime (martes, 12 agosto 2014 19:52)

    Jeje Me gustó la broma sobre los gallegos. Y es que tengo un par de colegas gallegos y lo dicho es verdad.

    Sospecho que el que Alastor esté en las Islas Bermudas tiene algo que ver con el famoso misterio del Triángulo de las Bermudas. Hasta puede ser que allí Alastor haya ocultado su nave interplanetaria...

    Me sorprendió que Ángela haya vencido a Héctor. Pienso que ella recibió ayuda de Génesis por intermediación de Antonio. ¿Qué pasó con Chemo? ¿Sirvió su plan para ayudar a Ángela? A ver cómo saca Aquiles a Ángela de su piso sin que se nadie se entere o se armará una masacre sin sentido.

    Mi pronóstico es que Aquiles mata a Chemo al intentar impedir que Aquiles saque a Ángela inconsciente de su piso. Además, Rodrigo reúne a un ejército para entrar en la guarida de Alastor en las Bermudas, no sin antes encontrarse con resistencia. De alguna forma, Antonio (y su habilidad para comunicarse con Génesis) es la llave para derrotar a Alastor. Una vez que acabe con Alastor, Rodrigo tomará las riendas de la Organización y el mundo.

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (martes, 12 agosto 2014 15:29)

    No olvidéis comentar o intentar predecir lo que está a punto de pasar.

Animal es el que abandona a su mascota.

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