El investigador que interrogaba a las paredes

24ª parte

 

            Cabeza abajo se deslizó por el viento con la suavidad de un delfín en el océano hasta que llegaron a un prado y Ángela le dejó en el suelo suavemente.

            ¿Desde cuándo volaba? Al sentirse a salvo la observó de arriba a abajo. Llevaba un fular rojo enrollado en el brazo derecho. Las piernas estaban cubiertas por sus habituales leggings negros y una camiseta de tirantes algodón del mismo color. Sus botas azabache de seis hebillas se posaron en el suelo como si fuera una pluma.

            — ¿Por qué me has llevado tan lejos? Ese monstruo matará a toda esa gente...

            — Esperaba un poco de gratitud.

            — ¡Tú puedes matarlo! ¡Haz algo!

            — No es mi problema. ¡Mira a tu alrededor! Estas islas están infestadas de toda clase de criaturas.

            Antonio la miró estupefacto.

            — Lo que se ha desatado aquí es más destructivo que una bomba atómica —añadió.

            Antonio se levantó, se escurrió la camisa para secarla un poco y mientras observó su entorno. La isla de Hamilton estaba a unos doscientos metros, al otro lado del brazo de mar que los separaba, y se veían fogonazos dispersos, columnas de humo y el apenas perceptible susurro de gritos lejanos.

            Al volverse hacia Saint George, el espectáculo no era muy distinto. Al otro lado del parque donde se encontraban había coches ardiendo.

            — Cielos no puedo creer que me hayas encontrado. ¿Cómo has llegado tan rápido? He... —no creyó juicioso decirle que se deshizo de su móvil y tarjetas para evitar que le siguiera—... Es imposible que me encontraras.

            Ángela no se jactó de superar sus expectativas, al contrario, le miró con disgusto.

            — Ya no soy la misma Ángela que conoces.

            Se acercó a ella y vio que su rostro estaba más envejecido de lo que recordaba. ¿Habría venido del futuro? Desde luego, pensó, aquel día podía pasar de todo.

            — Has viajado en el tiempo, yo tenía que morir hoy y has regresado para salvarme... ¿qué necesitas de mí ahora?

            — ¿De qué demonios estás hablando? No he viajado en el tiempo, tarado. He venido a salvarte porque alguien me trajo aquí y me dijo donde encontrarte.

            — ¿Quién? ¿Alastor?

            — No listillo.

            Antonio esperó una explicación. Pero Ángela miró hacia otro lado.

            — ¿Dónde está Lara? —Inquirió, preocupada—. Se suponía que no te separarías de ella.

            — Supongo que irá al lugar de reunión. Debíamos investigar por separado con el fin de obtener más pistas...

            — ¿De que? Yo creía que la trajiste aquí con el fin de esconderte.

            La conversación se volvió incómoda para ambos, ¿ella supo encontrarlo y no sabía por qué estaba allí? ¿Debía ponerla al corriente de que se reunió con Rodrigo y sus soldados? Desde luego el vampiro dejó claro que su enemigo era Alastor, y que Ángela era su peón.

            — No estoy seguro de que debieras salvarme la vida... Todo esto es una trampa. Debes irte, creo que has hecho justo lo que esperaban que hicieras.

            — ¿Quiénes?

            — ¿Recuerdas a Fausta? Tenías razón, no murió cuando le tiraste la casa encima. Tiene amigos muy poderosos y ella nos ha enviado aquí con la misión de destruir a La organización, Alastor y a ti.

            — Entiendo —Ángela se quedó pensativa—. Quiero ver a esas personas.

            Antonio apretó los labios

            — No es una buena idea, ellos te consideran tan peligrosa como Alastor.

            — Pues no lo soy —replicó con un deje de disgusto—. Yo también he venido para matar a ese desgraciado.

            — Dudo que confíen en ti.

            Antonio se fijó en las canas de su cabeza. Seguía siendo el mismo cabello sedoso, brillante y oscuro pero antes no las había visto y eso que la pudo ver de bastante más cerca.

            — Te está consumiendo, ¿verdad?

            — ¿Qué?

            — La oscuridad te consume. Por eso no usas tu poder. ¿Crees que puedes con ellos? ¡Son hijos de la noche!

            Ángela sonrió como si hubiera contado un chiste malo.

            — ¿Es que no lo sabes? Tu amiga, Génesis me hizo una visita. Me salvó la vida, mató a Héctor y Aquiles, me arrebató mi poder y me volvió mortal. Así es como me veía antes de conocernos, por eso ha vuelto mi vieja cicatriz.

            Desenrolló el fular de su brazo y mostró su gran estigma. Antonio lo miró con los ojos muy abiertos.

            — ¿Qué te pasó?

            — Es una larga historia. Digamos que me lo hizo Alastor, no hay tiempo para más explicaciones. Déjate de preguntas y llévame a ese lugar de reunión.

            — ¿Cómo que te ha quitado el poder? Has volado, me has agarrado como si pesara igual que una hoja de papel y me has traído volando medio kilómetro.  Por no mencionar que me has encontrado entre un hormigueo de personas cuando ya no podías ni verme porque estaba buceando. ¿Cómo has hecho todo eso sin poderes?

            — Si los tuviera ¿te hubiera preguntado tantas cosas?

            — A veces lo haces para saber cuánta información tengo, no es la primera vez... —refunfuñó—. ¿La has visto?

            Ángela se lo quedó mirando enojada.

            — ¿Volvemos a hablar del tema? Ya te he dicho que sí. Estamos perdiendo el tiempo, deberíamos movernos.

            — Sí, cierto, volando llegaremos en un minuto. Cógeme, vamos al norte.

            — ¿Tú crees que eso de volar lo puedo repetir a mi antojo? A caminar.

            — Pues no llegamos... —sacó el móvil del bolsillo y vio la pantalla negra. Según lo sacó, un chorro de agua salió de su interior—. Encima no tenemos hora.

            — Da igual, ¿conocerla nos iba a dar alas? Vamos muévete.

 

            Antonio pensaba que metiéndola prisa aceptaría darle un paseo aéreo pero no fue así. Si él tuviera ese poder no pondría un pie en el suelo en semanas volando por todas partes.

            — Es al norte... —Ángela le miró con odio, como si ni siquiera supiera dónde era—. Para allá —señaló—, no hay otro camino.

            Indicó hacia el parque arbolado donde los gritos, cada vez eran más salvajes, y las columnas de humo empezaban a ser telares negros que lentamente  eclipsaban el telón del cielo.

 

            Atravesar la vereda fue incómodo para ambos. Antonio sabía lo caro que le salía a Ángela usar su poder oscuro durante el día pero su exhibición no pareció exigirle ningún esfuerzo aunque si era cierto que no tenía poderes... Cómo le salvó, no le entraba en la cabeza. No, estaba claro que le mentía. Además parecía enojada con el mundo entero, al principio pensó que era con él pero la conocía. Lo poco que estuvieron juntos le sirvió para saber que algo no iba bien dentro de ella. Si era cierto que ya no era inmortal, era lógico su cabreo. Pero ¿cómo fiarse?

            Tuvieron que bordear un pequeño lago de unos cincuenta metros de diámetro. No vieron un alma por los alrededores aunque se acercaban a los gritos. El olor a carne quemada se acentuaba a cada paso que daban.

            — Mira eso —Ángela sonreía por primera vez desde que le salvó la vida.

            Señaló un cartel que rezaba: "Lago de los enamorados".

            — Sí, un lugar precioso —rezongó—. Que pena no haber venido de vacaciones para hacer fotos.

            — Qué poco romántico.

            — ¿Yo?

            Ángela se enojó de nuevo.

            — Vamos, no te pares.

            Asustado obedeció. Sin embargo no fue por miedo a que le hiciera daño sino a que sabía que la estaba ofendiendo y no entendía por qué.

            Justo en ese momento vieron cruzarse delante de ellos a un hombre envuelto en llamas corriendo entre gritos de agonía.

            Se les revolvió el estómago. Ambos, instintivamente dieron varios pasos atrás por si iba hacia ellos.

            Pero el pobre diablo terminó cayendo a unos cien metros, ya inmóvil.

            — ¿Qué ha pasado aquí? —Preguntó al vacío, ya que su compañera seguía caminando y casi estaba fuera del parque.

            Se dio cuenta de que, teniendo aquella cicatriz, una vez debió sufrir como ese hombre, aunque ella sobrevivió y sólo se quemó el brazo. Corrió hasta alcanzarla y le sorprendió que no pareciera afectada.

            — No te quedes atrás —apremió.

            — ¿No sabes nada de todo este caos?

            — Acabo de llegar, si no lo me lo puedes contar tú yo qué voy a saber.

            — ¡Espera! —Antonio se hartó de que hablara como si no quisiera contarle nada.

            Ángela se detuvo y se volvió mirándole con una mueca de fastidio.

            — Cuéntame lo que ha pasado aquí.

            — ¡Yo que sé!

            — Lo sabes pero no te da la gana contármelo.

            — No me hables con ese tono.

            — ¿Qué te pasa? ¿No...

            — Ni se te ocurra mencionar lo que hicimos. Tú eres un hombre casado y me dejaste claro lo que pensabas, creíste que te coaccionaba. Puedes estar seguro de que no jugaré más contigo.

            — Iba a decir si no podías ver más allá con tus poderes.

            Ángela entrecerró los ojos dejando una rendija abierta. Suspiró y siguió caminando.

            — Espera, está bien... Entiendo que estés enfadada, pero no sé hasta qué punto te iba a sentar mal que ayudara a los hijos de la noche.

            — ¿De qué estás hablando?

            — Los amigos de Fausta son... Eso. ¿Conoces a Rodrigo?

            Ángela sonrió complacida.

            — Ahora sólo debes contarme por qué tendría que sentarme mal.

            Antonio dudó unos segundos.

            — Ellos creen que tú eres... El perro de Alastor. Lara sabe más de ellos, que ha estado en contacto... Em, no contarte eso... yo apenas sé lo que me han contado en el avión. Pero ni siquiera pude decirles que tú estabas de nuestro lado, ellos creen...

            — No te fíes de ellos, no tienes ni idea de lo que quieren —advirtió Ángela.

            — No si no me fío... Por eso te lo cuento.

            — Pero tampoco confías en mí. Bueno si me estás contando esto, seguro que más que de ellos.

            Antonio no dijo nada.

            — Eres un mar de dudas, ¿no es cierto? Cansado de ir de un lado a otro sin entender por qué parece que todos te necesiten y comprendiendo que no eres nada especial te asusta no poder ofrecer lo que se espera de ti. Y ni tú mismo entiendes qué quieren de ti.

            — ¿Por qué finges que no tienes poder? Si sabes todo eso es porque...

            — No finjo nada, Antonio, te conozco por el tiempo que llevamos juntos. La oscuridad me ha abandonado. Ahora soy humana como tú. Lo que me has visto hacer ha sido poder prestado. Verás, no estamos solos.

            Ángela miró al vacío y bufó.

            — No me voy a callar, ¿por qué no dejas que también él te vea? 

            Antonio escrutó el lugar al que miraba pero sólo vio un montón de hierba.

            — ¿Con quién hablas?

            — ¡Esto es ridículo! —Protestó Ángela—. Génesis está aquí aunque solamente yo puedo verla.

            — ¿Qué?

            — Ni se te ocurra mirarme con esa cara.

            — No entiendo.

            — ¡Como si estuviera loca!

            — No creo que estés peor que yo.

            — ¿Entonces me crees?

            Antonio sonrió.

            — Me encantaría poder verla pero entiendo que quiera que nadie lo sepa. Vuestro secreto está a salvo conmigo.

            Ángela le miró sonriente.

            — Vamos, debemos encontrar a Lara a largarnos de esta isla cuanto antes —se centró Ángela—. Sabe Dios lo qué nos espera en estas calles.

 

            Durante el camino vieron charcos de sangre por muchos sitios pero ningún rastro de cuerpos o zombis.  Los gritos les prevenían por dónde no debían ir y nunca duraban demasiado tiempo. En un par de ocasiones vieron huir a grupos de personas pero unos monstruos de proporciones épicas los alcanzaban y se los tragaban.

            — Pregúntale qué son —pidió Antonio.

            — Son criaturas desconocidas incluso para ella.

            — ¿Cómo es posible? Ella lo sabe todo.

            — Son obra de Diablo, eso es todo lo que dice.

            — Estoy seguro de que Rodrigo sabrá algo más.

            — Sí, claro. No perdamos tiempo charlando y camina.

            Antonio obedeció y corrió para alcanzarla. Paradójicamente él la seguía a ella.

            — Parece que sabes a dónde vas.

            — No te quedes atrás, que ella no espera.

            Eso lo explicaba todo, Génesis caminaba con ellos y él se sintió seguro por primera vez en mucho tiempo.

 

            Tardaron unos veinte minutos en llegar y no sufrieron ningún encuentro. Sin duda alguna Génesis les buscó un camino seguro entre aquellas enloquecidas calles.

            Atisbaron el fuerte donde debían encontrarse y un reloj de la calle marcaba las ocho y cincuenta y nueve minutos.

            — Hemos llegado a tiempo. ¿Dónde era? —festejó Ángela.

            — Aquella taberna.

            Señaló un edificio blanco con una cerveza  como cartel. Había gente dentro según se apreciaba a través del cristal.

            Antonio abrió la puerta y entraron. Cuando los que estaba allí vieron a Ángela casi todos se pusieron en pie, asustados.

            — No os alarméis, está de nuestra parte —se apresuró a decir Antonio.

            Ángela sonreía como si no le asustara la tensa situación.

            — Eres el último —Inquirió Rodrigo, enojado.

            — Perdona pero las cosas se están poniendo feas ahí fuera.

            — No debiste traerla, Alastor puede ver a través de sus ojos.

            — Te equivocas —corrigió ella—, me he librado de él.

            — No creo eso posible. No puedes ni estornudarle.

            — Me refería a que ya no tengo su poder en mi interior.

            — En ese caso, peor me lo pones, estará enfadado y vendrá, sabrá donde estamos por tu culpa.

            — Que venga —añadió Ángela—, he venido a por él, como todos vosotros.

            Lara se escondía tras Rodrigo y los suyos, no le hizo ninguna gracia verla entrar.

            — Me alegro de verte con vida, Lara —añadió, tratando de calmarla.

            — No puedo decir lo mismo —respondió.

            — Escuchar, os guste o no estamos juntos y debemos colaborar —intervino Antonio—. Te doy mi palabra, Lara, de que Ángela no te hará ningún daño.

            — No te fíes de esa manipuladora. Ha venido para matarnos y ha conseguido engañarte con el fin de  que la trajeras sin oposición. ¿Es que no la conoces, estúpido?

            Rodrigo se acercó a ellos dos con el rostro muy serio y estudiándolos detenidamente.

            — Dices la verdad, no huelo la oscuridad en tu interior. Eres muy hermosa para ser la emisaria de Alastor.

            — ¿Eso crees que soy? Si sabes dónde encontrarlo dímelo y acabaré con él.

            — ¿Tú? —olisqueó el ambiente con sutileza—. No veo cómo podrías siquiera inquietarme a mí.

            — No me subestimes.

            — Entre todos nosotros —habló Rodrigo con fuerza haciendo retumbar las botellas situadas en el retablo del bar— ninguno puede con él por separado, pero juntos tendríamos una posibilidad. Alguien como tú, una humana pretenciosa y lesionada que ni siquiera goza de sus mejores días, tendría dificultades incluso para matar a este.

            No se dignó ni a mirar a Antonio. En su vida jamás se sintió tan humillado como en ese momento.

            — Este, a quien estas refiriéndose, tiene nombre —le encaró Ángela—. Y puedes estar seguro de que de todos los aquí presentes es la persona que más posibilidades tiene de sobrevivir a toda esta batalla.

            — Más que tú —apoyó Rodrigo con media sonrisa.

            — ¿A qué viene esto? —Intervino Antonio—, estamos en el mismo...

            — Deja de repetir eso —cortó Rodrigo.

            — No podemos seguir hablando mientras afuera muere gente. ¿No eres tan poderoso? ¿Por qué no sales y acabas con esos monstruos?

            — ¿Hablas en serio? Son el señuelo para atraer a Alastor. Me he pasado décadas buscando sus nichos de investigación soñando con este día. He liberado a todos sus monstruos. La organización acusará de causar el caos con sus experimentos a menos que venga en persona. Cuando acuda a poner orden acabaremos con él.

            Antonio se quedó pálido. ¿Qué clase de mente asesina tenía para matar a miles de personas por una venganza personal? Al mirar a Lara supo que estaba tan escandalizada como él.

            — Y luego tú serás el perro de esos hijos de puta —completó Ángela.

            — No me interesa, sólo es venganza personal —replicó Rodrigo.

            — Has matado a miles... Has hecho que casi me maten... —Antonio estaba enfadado.

            — Sigues siendo un estúpido que no se entera de nada. Mi venganza no es sólo con Alastor, es con tu protectora. Ella ha matado a mis mejores amigos en el pasado y sigue empeñada en acabar con todos nosotros. Pero hoy voy a darme el gusto de verte morir, el escogido de Génesis, su amigo...

            Miró a Samantha.

            —...Acaba con él.

 

 

 

Comentarios: 14
  • #14

    CECILIA (jueves, 16 octubre 2014 21:08)

    GRACIAS Yenny, igualmente se te extraña y mucho, asi que a seguir activas...
    por otra parte, creo que Antonio no muere porque Genesis le otorgó un poder especial, mismo que lo proteje de Alastor y su organización... saludos y abrazos a todos uds...

  • #13

    Ariel (viernes, 03 octubre 2014 15:18)

    No se porque no se animan, y porque deben sobrevivir Antonio y Angela ? No me.extraňaria que alguno o todos mueran, perdón pero aburre a veces que Antonio salga bien en todo lo que hace, a veces toca perder, aunque no esta teniendo tanta suerte

  • #12

    Yenny (jueves, 02 octubre 2014 01:01)

    Me parece que ahora comentan personas que ya se extrañaban como Lyubasha y Cecilia :) y tal vez hay gente que sólo lee y no se anima a escribir.

  • #11

    Tony (miércoles, 01 octubre 2014 23:34)

    Pues esta semana no sólo te he extrañado a ti, Yenny, sino que esperaba más actividad.
    A ver si entre hoy y mañana puedo publicar la 25.

  • #10

    Yenny (miércoles, 01 octubre 2014 22:46)

    Espero que me hayan extrañado aunque sea un poco, tuve problemas con mi servicio de internet he estado desconectada mucho tiempo :(
    Con tantas conspiraciones ya estoy un poco mareada así que no voy a dar pronósticos, lo único que creo es que Samantha no atacará a Antonio y puede ser que Lyubasha tenga razón en su predicción.
    Ojalá la próxima parte este disponible esta semana.

  • #9

    Lyubasha (miércoles, 01 octubre 2014 18:37)

    Yo también creo que Samantha se pondrá de parte de Antonio. No olvidéis que Rodrigo mató a Frederic, el amante de Samantha (aparece en "Karma de Sangre"), seguro que Samantha aprovechará la ocasión para intentar vengarse.

  • #8

    CECILIA (martes, 30 septiembre 2014 21:17)

    Estoy intrigada y pegada al monitor, aunque cel mal no triunfa sobre el bien, por lo menos no por mucho tiempo...
    Entre Genesis, Ángela, Antonio y Lara, termianaran con dicha organización, será dificil pero lo lograrán... y quiero creer que Samanta ayudara en cierta forma a los antes mencionados a terminara con el mal... ojala que asi sea.

  • #7

    Chemo (martes, 30 septiembre 2014 07:19)

    Qué mal que Ángela ya no es inmortal. Y yo que quería que me pasase al menos parte de sus poderes. Por cierto, ¿sigue viva Ana? Espero que aparezca pronto.

  • #6

    Alfonso (domingo, 28 septiembre 2014 23:22)

    Jaime, con respecto a la Organización, está formada por individuos que manejan al mundo desde las sombras. A Alastor solamente le interesa que el ser humano progrese para viajar al espacio y no tiene la más mínima intención de gobernar al mundo. Por lo tanto, deja a sus líderes que lo gobiernen a cambio de que éstos hagan experimentos que logren su objetivo. A cambio, Alastor les brinda protección y supervisa que dichos experimentos sean satisfactorios. De más queda decir que Alastor no dudará en deponer a los miembros que se desvíen del plan orquestado por él.
    Puesto que Aquiles y Héctor pidieron la ayuda de Rodrigo para intentar convencer a Lara de espiar a Ángela, es posible que los Hijos de la Noche sean mercenarios de la Organización, o bien, sean miembros activos de ésta. En cualquier caso, está claro que Rodrigo no está conforme con el actual sistema y planea destruirlo. Y Fausta seguramente es quien está urdiendo este ataque desde las sombras.
    Se avecina una guerra cruenta en la cual muchos morirán. Aunque todos sabemos que Antonio, su hijo, Brigitte, Génesis y Fausta deben sobrevivir.

  • #5

    Tony (domingo, 28 septiembre 2014 22:55)

    Lo cierto es que la acción no ha hecho sino comenzar. Y ninguno de los personajes tiene asegurado salir con vida de aquí.

  • #4

    Jaime (domingo, 28 septiembre 2014 22:39)

    Recuerdo que en algún momento Verónica mencionó a Antonio que él participaría en el Apocalipsis que se desataría en un futuro cercano. Tal parece que apenas comienza esta guerra apenas comienza. ¿Será tan fácil ocultar todos estos eventos sobrenaturales a la opinión pública? Dado que la Organización controla los medios de comunicación, puede ser que pasen desapercibidos.

  • #3

    Tony (miércoles, 24 septiembre 2014 23:19)

    Parece que vas acertando cada vez más, Jaime.
    Por otro lado, tendré en cuenta tus dudas con el fin de no dejar esos cabos sueltos.

  • #2

    Jaime (miércoles, 24 septiembre 2014 21:52)

    Creo que ya quedó claro por qué están todos reunidos en esas islas del Caribe. Rodrigo está usando los experimentos fallidos de la Organización para acabar con Alastor y de paso con Génesis. Lo que no tiene en cuenta Rodrigo es que Génesis está presente y que Samanta es amiga de Antonio.

    Lo que aún no comprendo es cómo la Organización podría coaccionar a Alastor. El poder de Alastor es tan grande que podría eliminar a los líderes de la Organización sin que ellos pudiesen poner oposición alguna. De hecho, a Alastor le tiene sin cuidado que hayan zombis o monstruos merodeando en un lugar alejado de la civilización. Probablemente los monstruos son el resultado de experimentos con el Leviatán; esto tiene mas sentido que un virus o algo similar. Espero que se explique esto algún día.

    Mi pronóstico: Ángela usará los poderes de Génesis para derrotar a Rodrigo y sus secuaces. Samanta tendrá que decidir qué bando tomar. Después de este confrontamiento, los enviados de la Organización tratarán de eliminar a la oposición en estas islas.

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (martes, 23 septiembre 2014 23:58)

    Espero que hayáis disfrutado de esta parte y no sufráis mucho esta semana que falta para la siguiente. Espero comentarios, nuevas teorías y críticas, naturalmente.
    Gracias por seguir ahí, chicos.

Animal es el que abandona a su mascota.

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