El investigador que interrogaba a las paredes

32ª parte

 

         Lanzó otro palazo a su cara y Antonio volvió a protegerse con los brazos. No tenía ánimo ni para pelear contra él, estaba desolado. Si Ángela andaba libre jamás la encontraría y si lo hacía, resultaría imposible volver a atarla. Como humana era mucho más fuerte y ágil que él, de modo que siendo zombi sería letal.

         —¿Ahora te sentirás culpable de las muertes que cause? ¿O sólo era por amor propio? —Acusó Jackson sin piedad.

         Dejó caer la bolsa de sangre y le dio la espalda al hombre que le amenazaba. Todos sus esfuerzos habían sido inútiles.

         —Jackson, ya basta —exclamó Sam.

         Por lo visto quería volver a atizarle pero el golpe nunca llegó.

         —¿Ahora volverás con nosotros al avión? —Preguntó Erika.

         Antonio asintió. Recogió la bolsa de sangre y la metió en la mochila.

        Aun podemos necesitar esto por si os muerden a alguno de vosotros —se justificó.

         —Si eso ocurre —replicó Jackson—, mátame o no habrá poder en el universo que me impida arrancarte la cabeza.

         Le cogió por los hombros como a un pelele y le giró para mirarle de nuevo con esos ojos furiosos que parecían salirse de sus órbitas.

         Antonio agachó la cabeza y al hacerlo vio las cuerdas rotas. No estaban desgarradas. Ignoró la amenaza y se agachó. Las estudio y luego las cogió para verlas de cerca.

         —Alguien las ha cortado. No las rompió ella.

         Siguió examinando el suelo y vio que al fondo del sótano había cristales rotos y liquido negruzco, como sangre. Al ver que eran botellas de cristal verde y al oler el líquido supo que era vino derramado. Pero lo que más le llamó la atención fue encontrar un sable en el suelo. Uno completo casi intacto.

         —Lara ha estado aquí, ella la soltó... ¿Por qué? Esa estúpida rencorosa...

         Sacó de su mochila la empuñadura de su sable y la tiró al suelo. Luego cogió la otra espada y se levantó con determinación.

         —¿Cuánto tiempo lleváis esperándome en la casa?

         —No las hemos visto, si es lo que preguntas y llevamos media hora.

         Antonio se fue a las escaleras y subió de dos en dos los escalones del sótano hasta la planta baja.

         —Nos vamos —celebró Jackson dando una palmada de alegría.

         Al llegar arriba Antonio fue directo a la cocina. Jackson, Sam y Erika le miraron como si estuviera loco. ¿No se iban?

         Abrió la nevera y la examinó de arriba a abajo.

         —Buena idea, me muero de hambre —apoyó Sam.

         —¿Vais a comer ahora? —Se enojó Erika.

         —Los zombis no detectan a las personas hambrientas —explicó el investigador—. Tengo que alimentarme para que Ángela me huela y venga a por mí.

         —¿Estás loco? Ella y todos los demás zombis —rezongó Jackson.

         —Esperemos que esté más cerca.

         —Antonio, recapacita —urgió Sam—. Si Lara la ha soltado es probable que la haya matado.

         —No hay sangre por el sótano. Yo creo que al verse libre se marchó a buscar víctimas que no estuvieran con el estómago vacío. Lara tampoco ha comido, dudo que la atacara.

         Agarró una manzana y la comió a grandes bocados.

         Erika puso los brazos en jarras y resopló.

         —Haz algo grandullón.

         —Yo paso —desistió el aludido resoplando.

         —No es seguro quedarse conmigo —replicó Antonio, cuando completó de masticar su bocado.

         —No voy a dejarte ahora —dijo Sam.

         Al igual que él, cogió una pieza de fruta y se la comió con deleite. Llevaba tanto tiempo sin comer de verdad que volver a sentir sabores ácidos y dulces mezclados en su paladar fue tan delicioso que cerró los ojos para amplificar su sentido del gusto.

         —¿No vais a dejarnos nada? —Protestó Erika.

         Se asomó a la nevera y vio el cajón de fruta lleno de manzanas rojas brillantes y tentadoras. Cogió dos y una se la tiró a Jackson. Éste la miró con asco.

         —Nunca me gustaron las manzanas —protestó dejándola volar sobre su hombro.

         En cuestión de minutos vaciaron el cajón de fruta y quedaron más que satisfechos. Jackson por su parte se hizo un par de sándwiches.

         Cuando estaban satisfechos un ruido atronador irrumpió en el cielo. Los cuatro miraron al techo como si pudieran ver a través de la madera.

         —¿Un helicóptero? —Conjeturó Jackson.

         —¡Esta es nuestra oportunidad! —Exclamó Erika—. Estamos salvados moreno.

         —Yo no me arriesgaría a salir con ese aparato sobre nuestras cabezas —recomendó Samantha muy seria.

         —Como siga por la zona mucho tiempo nos va a joder el plan —añadió el investigador fastidiado.

         —Hacer lo que os dé la gana, nosotros nos largamos —replicó Jackson—. ¡Vamos princesa!

         Corrieron fuera de la casa y Antonio dejó el final de una manzana en la encimera de la cocina.

         —Deberíamos seguirles —opinó Sam—. ¿Y si lo consiguen?

         En ruido atronador apenas les dejaba escuchar. El aparato no se marchaba y eso significaba que podían llegar a tiempo.

         —Vete, esto es cosa mía. Es por amor propio, debo encontrarla.

         —¿Y si la han matado? ¡No es tu mujer! ¡Piensa por una vez en los tuyos! ¿Vas a dejar a tu hijo sin padre por cabezota?

         Antonio suspiró pero no respondió.

         —Confío en ti —añadió la pelirroja—. Me has prometido sacarme de aquí en avión...

         Antonio no reaccionaba.

         El helicóptero se alejó rápidamente y escucharon gritar en la calle a Jackson y Erika. Salieron a ver qué pasaba y al abrir les vieron correr como liebres en dirección a la casa. Detrás les perseguían decenas de zombis furiosos y apenas tuvieron tiempo de entrar todos antes de que pudieran cerrar y evitar que se colaran los infectados. Entre los cuatro sujetaron la puerta como pudieron ya que la cerradura estaba reventada y los muebles no servían de nada ante la embestida de los intrusos.

         —Que hijos de puta —bufaba Jackson—, se largaron en cuanto se subió Lara. Vinieron a por ella.

         —¿Qué? —Inquirió Antonio.

         —Llevaba una bolsa ensangrentada. Era un helicóptero

Militar —explicó Erika, sin apenas aliento.

         Sam miró con preocupación a Antonio. Si Lara había logrado escapar, ¿Qué pasó con Ángela?

         —Poner los muebles —urgió Jackson.

         La puerta crujía por la presión de los dos lados y dejaba pasar los brazos de los ansiosos zombis más cercanos. Antonio dio un fuerte empellón para aplastar las extremidades pero no consiguió nada. Estaba tan débil que ni podía ayudar a mover el armario que traía Erika, arrastrándolo con gran esfuerzo.

         Entonces rompieron la ventana frontal y entraron dos zombis aparatosamente siendo pisoteados por la horda que vino detrás.

         —¡Por la puerta de atrás! ¡Deprisa!

         Todos siguieron a Sam excepto Antonio que a duras penas se sostenía en pie.

         —¡Vamos! Recuerda la promesa que me hiciste —le regañó Sam desde la otra punta de la casa.

         Antonio la miró con ojos derrotados. Los zombis empezaban a levantarse.

         No se movería.

         —¡Maldita sea! —Rugió.

         Regresó junto a él y luchó contra los infectados, a sablazo limpio.

         —Joder, estamos rodeados —exclamó Erika regresando.

         Jackson apuntaló la puerta de atrás tirando la nevera al suelo y arrastrándola hasta allí.

         —Pueden entrar por cualquier lado —gritó Sam que, con ayuda de Antonio sesgaban cabezas al mismo ritmo que se colaban los zombis por la ventana del salón. Los cuerpos empezaban a acumularse bajo sus pies.

         Antonio estudiaba a cada uno  según entraban: un muchacho de quince años con media cara comida, una mujer de unos cuarenta con bata de estar en casa y rulos en la cabeza, un hombre de treinta y cinco vestido de mono de trabajo con un brazo inutilizado y cuatro dientes partidos, un policía rechoncho, una chica joven de pelo rubio y pantalón vaquero y blusa azul manchada de sangre... ¿Dónde se había metido Ángela?

         Su plan estaba resultando demasiado caótico, los zombis que atrajo el rotor del helicóptero fueron a ellos porque acababan de comer. Pero el plan no contemplaba ciertos detalles, como que esa casa no era un fortín militar ni ellos eran incansables. A duras penas era capaz de respirar y obtenía fuerzas de la rabia que le daba que Ángela no fuera el siguiente zombi que entraba.

         De pronto las palabras de Erika se abrieron paso en su mente y su corazón se detuvo al atar cabos.

         "Llevaba una bolsa ensangrentada en la mano". Era obvio, Lara era el contacto de Alastor, la habían ido a buscar y ¿por qué llevaría una bolsa? No tenía nada cuando estaba con ellos. Lo primero que pensó fue que se llevaba alguna muestra, pero otra teoría se abría paso a empujones en su mente: Era la prueba de haber matado a Ángela. ¿Qué más podían pedirle?

         —¡Maldita seas Lara Emmerich!

         Samantha le miró asustada, su arranque de furia provocó que golpeara la cabeza de un zombi con un puñetazo y el cráneo pasó a escasos centímetros de su cara con las fosas nasales aplastadas.

         Harto del frágil sable la emprendió a golpes sin sentir el dolor de los puños al impactar con los duros cráneos que seguían pidiendo vez para ser masacrados en la ventana. Pero, aunque su fiereza por destruirlos comenzó a hacer mella en la escasa moral de los infectados, que comenzaron a cambiar la dirección de sus empujones tratando unos de entrar y otros de huir, el cansancio de sus casi veinticuatro horas sin parar provocó que sus acometidas fueran debilitándose. Dos zombis caídos se le echaron a las piernas y le derribaron. Sam tuvo que retroceder al ver que le caían encima otros tres y los despachó con su espada, quedando él sepultado por sus cuerpos, enterrado como estaba por una montaña de sangre y miembros amputados.

         Cuando logró mover a un lado los zombis que le aplastaban ninguno más podía entrar. Entre todos los cuerpos amontonados hicieron un tapón que impedía entrar a los de atrás.

         Sam, Erika y Jackson aprovecharon la desventaja de los que quedaron atrapados para terminar de cerrar el paso al resto, rematándoles.

         —Gracias Sam —dijo Antonio desde el suelo.

         —Pero chico, ¿qué te ha pasado con Lara para cabrearte así de repente? —Increpó la pelirroja.

         —Ella... Ha...

         El agotamiento le impedía hablar.

         —¡Habla! —Se impacientó.

         —Ha matado a Ángela. Alastor la quería muerta y vino a buscarla cuando pudiera probar su muerte. Lo que llevaba en la bolsa ensangrentada... —Tomó aire y recuperó el aliento—... Debía ser su cabeza.

         —¿Cómo sabes eso? Ni siquiera la has visto —alegó Erika.

         —Dímelo tú —la miró suplicante.

         Erika suspiró pero no lo negó.

         —No nos queda nada que hacer aquí —completó Antonio—. Deberíamos largarnos.

         —¡Pues claro que era su puta cabeza! —Exclamó Jackson, festejándolo como si le hubiera tocado la lotería—. Sí señor, ahora es cuando salimos de estas islas cagando leches.

 

 

 

Comentarios: 12
  • #12

    Carlos (martes, 18 noviembre 2014 03:04)

    Continuación

  • #11

    Adrián (domingo, 16 noviembre 2014 21:47)

    Continuación

  • #10

    Yenny (martes, 11 noviembre 2014 22:37)

    :( ni modo nos toca esperar, tómalo con calma Tony seremos pacientes :)

  • #9

    Tony (martes, 11 noviembre 2014 21:42)

    Siento deciros que no estará lista la parte 33.
    Probablemente me cueste toda esta semana terminarla pero cuando la veais lo entenderéis.
    Espero no defraudaros.

  • #8

    Jacques Lemont (martes, 11 noviembre 2014 19:25)

    Continuación...

  • #7

    Adrián (lunes, 10 noviembre 2014 06:56)

    Yo también espero leer la siguiente parte mañana. Se está volviendo muy interesante esta historia.

  • #6

    Chemo (lunes, 10 noviembre 2014 05:21)

    Espero que Ángela no haya muerto. Ahora es la mejor oportunidad para Antonio de encontrar a Alastor si intentan seguir la pista de Lara usando uno de los drones rastreadores de Rodrigo. Segyramente Jackson o Samanta conocen las empresas de Rodrigo y saben dónde guarda su equipo.

  • #5

    Alfonso (domingo, 09 noviembre 2014 21:21)

    La teoría de Jaime no explica cómo piensa Lara engañar a Alastor con una cabeza falsa. No creo que él caiga en un truco como este, además Lara arriesga su vida si Alastor se entera del fraude. Yo más bien pienso que Lara decapitó a Ángela y piensa infiltrarse en los rangos de la Organización para acabar con ellos.
    Siento que estas partes de la isla comienzan a ser aburridas; espero que los protagonistas salgan ya de una buena vez. Aunque me gustaría que se quedase Antonio un tiempo en el hospital a colaborar para la producción de la vacuna antizombis, y deje de perder el tiempo en nimiedades para variar.

  • #4

    Tony (domingo, 09 noviembre 2014)

    Vamos a ver si logro publicar la 33 la semana que viene. Cuando ocurra os vais a llevar una buena sorpresa... Sí, puedo asegurar que os sorprenderá mucho. Aunque las teorías de Jaime son bastante acertadas.

  • #3

    Jaime (domingo, 09 noviembre 2014 06:23)

    Tony, ¿significa que publicarás la siguiente parte este lunes? ¡Vaya que últimamente has estado escribiendo bastante! Ya espero que Antonio y compañía salgan de esa isla de una buena vez.
    No creo que Lara haya matado a Ángela por dos razones. La primera es porque ella es un personaje principal y Tony nunca ha matado a sus protagonistas. La segunda razón es porque si Lara hubiese matado a Ángela en ese sótano, dónde dejó su cuerpo. Lara no hubiese perdido su tiempo en ocultar su cuerpo para que no lo encontrase Antonio a su regreso, Además, si Lara hubiese escondido el cuerpo de Ángela, dejaría un rastro de sangre bastante notorio.
    Samanta parece muy leal y protector hacia Antonio, y que yo recuerde ella nunca fue así. No recuerdo si este cambio de actitud ya se comentó en la lectura, pero me parece bastante radical. Igualmente, al principio Érica y Jackon querían matar a Antonio y ahora hasta son compañeros de armas. Aunque en este caso su comportamiento está justificado puesto que necesitan a Antonio para escapar con vida de la isla.
    Mi predicción: Al salir de esa casa, Antonio encuentra a Ángela todavía con un cierto grado de conciencia y le administra la transfusión sanguínea. Al recobrar la conciencia, Ángela les explica que Lara piensa engañar a Alastor llevándole una cabeza falsa. Ahora, Antonio y Ángela saldrán de la isla a rescatar a Lara. ¿Os parece razonable mi predicción?

  • #2

    Yenny (domingo, 09 noviembre 2014 03:24)

    Gracias Tony, aunque la verdad siempre que termino de leer una parte me quedo con ganas de más ufff ahora a esperar,
    ¿De verdad Lara habrá asesinado a Ángela? todo parece indicar que si pero no lo creeré hasta que lo confirmes.
    Me gusta la actitud de Sam, a pesar de los planes suicidas de Antonio siempre se queda a su lado a apoyarlo, la verdad al principio quería qe se queden como pareja pero no pudo ser :(
    No tengo mucho pronóstico que hacer supongo que la siguiente parte aún estarán intentando salir de la isla.

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (domingo, 09 noviembre 2014 00:06)

    Buen fin de semana a todos. Aquí dura hasta el lunes.
    Siento no haber publicado ayer, pero estaba muy cansado.

Animal es el que abandona a su mascota.

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