El investigador que interrogaba a las paredes

34ª parte


            Sobrevolaron la isla de Hamilton y llegaron a la de Saint George. Al llegar al lugar donde la recogió el helicóptero vieron a centenares de zombis por la zona que acudían al ruido del aparato como mosquitos a la luz.

            —Lo he pensado mejor. Ve hacia la derecha, al sur de la isla y desciende —ordenó Lara.

            —He visto un parque por allí, puedes bajar, no había infectados cuando hemos pasado —respondió el piloto.

            —¿Dejarme? Tú vendrás conmigo.

            —Dijiste que no me pasaría nada si obedezco.

            —¡Pues obedece, coño!

            Hizo lo que le pidió y se quedaron a escasos veinte metros de altura levantando una espesa nube de polvo. La marea humana fue hacia ellos con pastosa lentitud. Los zombis estaban debilitándose, especialmente los más viejos y obesos.

            —Ahora despístalos, vamos mar adentro y aléjate de la costa. Luego aterriza lo más rápido posible donde me recogiste y apaga el motor en cuanto toques tierra para que no puedan localizarnos.

            —¿Qué pretendes hacer?

            —A ti no te importa.

            —Si lo que quieres es escapar al continente en este aparato caeremos al mar, no tiene suficiente autonomía para llegar a Estados...

            —Al portaaviones llegamos de sobra —replicó.

            —¿En serio? Te matarán, no tienes nada que hacer allí.

            —Lo sé, no soy estúpida. Por eso no iré sola.

            Hicieron lo que ella dijo y aterrizaron en la plaza. Apenas tomaron tierra apagó los motores y no encontraron a nadie al bajar.

 

 

            —Se han marchado —Erika abrió la puerta de la habitación emocionada.

            Al ver a Ángela allí, sentada entre Antonio y Sam, tuvo que parpadear varias veces para creer lo que veía.

            —¡La habéis encontrado! —Exclamó—. ¿Siempre estuvo aquí? No parece infectada, ¿la sangre la curó?

            —Se curó sola —replicó Sam.

            —Debemos irnos —se apresuró a añadir Erika—, ha vuelto a pasar el helicóptero... Espera, ¿Lara no te cortó la cabeza? Menudo dramón nos montó este porque estaba convencido.

            —Me equivoqué —se excusó Antonio, sonriendo avergonzado.

            —Ya veo, menudo adivino de tres al cuarto... —opinó Erika sonriendo—. Venga moveos.

            —Aun se encuentra muy débil —replicó Antonio.

            —Pues sé un caballero y ayúdala, los infectados podrían volver de un momento a otro.

            —¿Podrás caminar? —Preguntó Antonio.

            —¿Un dramón? —Ángela sonrió divertida mientras se levantaba.

            Pero él no le encontró la gracia, se ruborizó y se rascó la cabeza.

            —No perdamos tiempo —protestó Sam, ayudando a los dos a levantarse.

            Aunque él tuvo más dificultades.

            Jackson esperaba con su espada en la mano. Al ver a Ángela sostenida por Sam puso cara de sorpresa.

            —¿Qué me he perdido?

            —No hay tiempo Moreno —espetó Erika—, te lo cuento por el camino.

            Salieron a la calle extremando las precauciones y cuando no vieron zombis se dirigieron al sur.

            Sam llevaba casi a rastras a Ángela y Antonio era incapaz de coordinarse con ellas.

            —Apártate anda —rogó Sam.

            Soltó a su amiga con cierta reticencia y ésta le miró agradecida. Lo cierto era que iban más ligeras sin él.

            —¡Vamos corre que se van! —escuchó desde el atrás.

            —No hace falta ser brusca, yo no tengo entrenamiento militar, estoy cansado —era una voz masculina desconocida, pero la chica era Lara.

            Antonio se volvió y a unos cincuenta metros distinguió a un soldado con casco de piloto y una mujer detrás apuntándolo con una pistola.

            —¿Lara?

            —Vamos, no te quedes atrás —ordenó Sam.

            —¡Esperar! —Gritó.

            —¿Pero qué haces? Por qué gritas estúpido —rezongó Samantha, gritando entre susurros.

            Antonio miró hacia ella y se quedó helado. La calle estaba atestada de infectados que gracias a su grito miraban hacia ellos. Justo en ese momento comenzaron una galopada ascendente que le hizo flaquear las rodillas por el pánico.

            Erika y Jackson pasaron a su lado corriendo como el viento en dirección a Lara pero Sam y Ángela estaban paralizadas al igual que él.

            Antonio se interpuso entre ellas y los zombis y cogió aire dispuesto a atacarles a la desesperada con la esperanza de asustarlos igual que las otras veces.

            —Espera —dijo Ángela—, Génesis se encuentra aquí.

            Se soltó de Sam y se puso a su lado.

            —Aparta, puedo hacerte daño —añadió, sonriendo.

            Antonio retrocedió asustado por la cercanía de los zombis. Estaban a unos diez metros y los más rápidos gritaban como una horda de bárbaros sanguinarios.

            Ángela elevó los brazos y levitó unos centímetros por encima del asfalto, su cuerpo se cubrió de luz cegadora, aún más brillante que el Sol tempranero de amanecer. No podía verle la cara pero sin duda si hubiera podido, encontraría fuego dentro de sus pupilas.

            —Ooommm —pronunció envolviendo su cuerpo en llamas y haciendo temblar la tierra con una onda de choque silenciosa.

            El fogonazo y la energía invisible fueron aterradores, él y Sam corrieron para alejarse de Ángela que parecía dominar ese elemento de forma magistral ya que formaba unas alas en las que inmensas lenguas de fuego formaban haces similares a plumas.

            Se deslizó con elegancia en dirección a los infectados y les bañó con lava traslúcida incandescente.

            Los gritos de dolor fueron como una aterradora orquesta infernal. Consumidos por las llamas, los infectados se revolcaban en el suelo tratando de apartárselas inútilmente.

            —Jamás imaginé que tanto poder fuera posible... —susurró San, impresionada.

            En cuestión de minutos no quedaba un zombi en pie. Pero a medida que las llamas se disipaban quedaban los cuerpos desnudos y tirados en el suelo como si acabaran de vivir una orgía (al menos eso fue lo que le vino a la mente a Antonio al ver la escena).

            El ángel de fuego se perdió de vista recorriendo cada rincón de las islas.

            —Están vivos —observó Sam, acercándose a uno de ellos.

            —Los ha curado a todos... Está quemando el virus —opinó Antonio, sonriente. No creyó adecuado soltar la broma de que parecía una bacanal de modo que se lo calló.

            —¿Y por qué no lo hizo antes? —Inquirió Jackson, furioso.

            —No podía, se localizaba infectada y se acaba de recuperar —explicó Antonio.

            —Me refiero a cuando aún no la...

            —¡Eh vosotros! —exclamó Lara saludando con la mano mientras se acercaba con el soldado, caminando con prudencia—. ¿Qué ha pasado con los infectados?

            Se reunieron con ella y les sorprendió que no dejara de encañonar al soldado.

            —¿Y tú? Traidora, ¿por qué no nos esperaste? —Increpó Jackson.

            —Estúpido, os salvé la vida. Pero nunca lo entenderías.

            —¿Qué me has llamado? —se soliviantó el hombretón.

            —Teníamos orden de extraer al contacto. Os habría disparado mi compañero como a los zombis —aclaró el soldado.

            Jackson borró su mueca de cabreo y suspiró avergonzado por acusarla.

            —¿Dónde se encuentra Ángela?

            —Si pretendes hacerla daño tendrás que m... —Amenazó Antonio.

            —No seas necio, tenemos muy poco tiempo, hay una oportunidad de acabar con Alastor.

            —¿Cómo? ¿Está aquí? —Preguntó Sam.

            —En efecto, no pierdas tiempo Antonio, llama a Génesis.

            —¿Cómo? No me fío de ti.

            —A veces tengo visiones sí sé que mi vida corre peligro... No sé cómo funciona pero sé exactamente lo que hay que hacer y perder el tiempo aquí nos lleva a la muerte a todos. ¡Hazlo ya!

            Antonio frunció el ceño y obedeció. Dudaba que le hiciera caso pero no perdía nada llamándola.

            "Si me escuchas Génesis, necesitamos que volváis de inmediato, al menos si Lara no nos está traicionando...".

            "Ir vosotros, os reuniréis en el barco" —respondió Verónica—. "Génesis no responderá, está ocupada desinfectando las islas."

            —¿Qué barco?

            "Confía en Lara, no perdáis tiempo".

            —¿Qué pasa? —Preguntó la inspectora.

            —Vámonos ya, dice que se reunirá con nosotros en el barco.

 

 

 

 

 

 

            Pensar era lo único que podía hacer con la misma facilidad que antaño, todo lo demás le obligaba a usar su poder.

            Después de tener el conocimiento completo del cuerpo humano sabía exactamente lo que debía hacer para cambiar de cuerpo. Se trataba de una zona minúscula del cerebro, un lugar inaccesible por cirugía que recibía conexiones del resto del cerebro. Allí era donde se daba toda la actividad consciente y era lo que se conocía como la cuna del alma. Su nombre científico era hipófisis, hipotálamo o glándula pituitaria y en varios experimentos realizados en centros científicos secretos habían logrado la deshumanización completa de aquellos a los que un virus atacaba dicho órgano.

            Lo malo era que la memoria no residía allí, los recuerdos se alojaban en otra zona del cerebro —aunque sería más correcto decir que sólo los disparadores de los recuerdos ya que éstos, en realidad quedaban almacenados en las partes del cuerpo que los habían recibido. Los únicos sentidos incapaces de almacenar información eran el olfato y el gusto. Se debía principalmente a que no se trataba de sentidos propiamente dichos ya que no informaban directamente al hipotálamo sino a otros lugares del cerebro y luego al mismo si se consideraba necesario. Los olores y sabores alcanzaban el nivel consciente cuando había algo que informar.

            El cerebro humano era fascinante y la hipófisis perdía más conexiones cada nueva generación ya que el resto del cerebro no necesitaba de sus decisiones, lo que hacía más tontos a los humanos y más listo al cuerpo.

            Pensó que el sistema nervioso no difería mucho de los gobiernos, cuanto más preparados están los ministros más descansa el presidente... Y viceversa.

            Aunque seguía discurriendo alguna forma de ser trasladado a un cuerpo más joven, aún le resultaba imposible. Ni los avances médicos lo permitían ni él mismo podía obrar semejante hazaña sobre sí mismo. Pero le interesaba mucho conocer el resultado de modo que experimentó en terceras personas.

            La primera fue Ángela Dark. Recordó su impresionante historial mentalmente, consiguió llegar hasta sus más secretos colaboradores a pesar de que la buscaba medio país y logró hallarlo. Incluso le metió dos balas en la cabeza aprovechando que estaba distraído transfiriendo toda su oscuridad a su frágil cuerpo, mientras la estudiaba, suponiendo que se encontraba inmovilizada. Luego perdió el sentido. Estuvo a punto de morir, aún tenía la curación acelerada de la oscuridad elemental encontrada en la Tierra, una que actuaba sin su intervención consciente. Ya contaba con ella, pero el fuego que se desató en el ruinoso edificio a punto estuvo de devorarlo antes de curarse. Salió algo chamuscado. Para entonces sus poderes habían quedado atrapados en el cuerpo de Ángela.

            Fue un golpe de suerte. Podía percibir cada una de sus experiencias con tan solo cerrar los ojos, casi como vivir en su cuerpo. Ella creía que estaba muerto, con el debido adiestramiento vio su potencial para encontrar y matar a Isis. Una mujer tan audaz llegaría al mismo infierno si le prometía un jugoso premio como recompensa.

            La engañó con facilidad, le prometió su imperio si lograba la hazaña.

            Su plan provocó que su hija Neftis se pusiera furiosa con él. Ella deseaba con todas sus fuerzas que un día le concediera su poder oscuro, que le dejara beber su sangre. Cuando supo que lo había entregado casi completo a la mujer que intentó matarle, le dijo que se marchaba para demostrarle algo. Si ella lograba encontrar y matar a su hermana antes de que lo hiciera Ángela Dark reclamaría su propio botín, la convertiría en hija de la noche.

            Era la única persona del mundo a la que amaba y por la que daría su vida. Le dolió que se marchara de su lado y puso a toda su gente en movimiento para al menos localizarla y seguir sus pasos, pero se escondió sin dejar rastro.

            Neftis había encontrado un modo perturbador que la mantenía eternamente joven. Con una antigua magia procedente de la civilización Mesopotámica, pactando con una tal Lilith, un antiguo dios ancestral, logró algo que la permitía rejuvenecer y parecer una doncella de unos dieciocho años si se alimentaba exclusivamente de semen humano. Algo que a él le repugnaba pero que ella disfrutaba por el poder que ejercía sobre el género masculino.

            De modo que sin ser inmortal, manteniendo su calor, humanidad y personalidad, lo consiguió parecer durante milenios y de paso le puso en bandeja reinos enteros por el amor que inspiraba a sus víctimas.

            En su búsqueda, Dark la encontró por accidente y la confundió con su hermana Isis.

            La mató sin contemplaciones.

            Le rompió el corazón ver cómo la niña de sus ojos, su preciosa hija Neftis era triturada por su propio poder oscuro, el que ella tanto anhelaba.

            Ese día Dark se ganó su desprecio, su odio más visceral y decidió castigarla a conciencia.

            Aprovechando un momento de debilidad mientras dormía con Antonio Jurado, pensó que sería divertido jugar a Cupido con ellos. Él la odiaba, deseaba su muerte por utilizarlo y separarlo de su familia; y ella disfrutaba sabiéndolo. Su alma era tan fácil de leer como un libro de niños. Eran los sujetos perfectos para experimentar el trasplante de hipotálamo.

            Usando el poco poder que tenía intercambió la hipófisis de Dark con la de la mujer de Antonio Jurado.

            Aprendió muchas cosas que desconocía, por lo visto las mujeres poseían distintas conexiones que los hombres y además algunas no comunes. El número exacto en un hombre  eran 13.543.567, en mujeres 14.476.799, de las cuales 12.456.678 eran comunes.

            Al hacer el trasplante se encontró con la sorpresa de que una de las dos estaba embarazada y se habían formado conexiones que en Ángela no existían. Fue complicado decidir qué hacer con ellas y terminó descartándolas ya que parecían controlar el apetito y el olfato, que sólo recibían información en el embarazo.

            Cuando despertaron nadie se dio cuenta del cambio, ni siquiera ellas mismas.

            Aunque algo ocurrió,  el comportamiento de Ángela dejó de ser despiadado, comenzó s cometer errores, el más importante: Volverse contra él. Además se enamoró de Antonio, cosa que le causó cierta sorpresa. Aunque de alguna manera era de esperar.

            Quizás sí era importante la psique, después de todo. ¿Cómo reaccionaría Jurado ante ese cambio de actitud? ¿La correspondería algún día?

            Se preguntaba si la mujer de Antonio se habría vuelto asesina de la misma manera que Ángela Dark empezó a tener conciencia. No podía saberlo ya que poco después de aquello Antonio la hizo desaparecer del mapa como si se la hubiera tragado la tierra.

            Después le informaron de que los restos de Neftis estaban en la casa de Lara. Le hizo una visita nocturna y robó las cenizas para quedárselas en su panteón de recuerdos, cogiendo una parte en un medallón de platino que luego colgó en su cuello.

            Podía crear una autómata idéntica pero lo que más amaba de ella era su personalidad. Sus soldados eran máquinas y no quería ver su precioso rostro de ojos verdes sin nadie dentro.

            La eternidad sería muy dura sin ella, pero siendo mortal como era, sabía que algún día su llama se apagaría.

            Aquellos acontecimientos le hicieron desear más que nunca viajar de regreso a su hogar, en el cielo. Un viejo portaaviones comprado a Francia en 1972 le informó de una perturbación en unas capas externas de la atmósfera, algo que según el responsable del laboratorio móvil abría agujeros interdimensionales a lugares desconocidos. Al parecer esa gran perturbación podía ser un agujero de gusano, la imaginación invitaba a encontrar numerosas posibilidades y era una ocasión única para investigarlo.

            Aunque al llegar descubrió que lo único que pedía era conseguir fondos. Pero decidió ir en persona para desaparecer del mundo y esperar que Dark terminara su trabajo.

            Su sorpresa fue mayúscula cuando Lara le contactó desde una de las islas Bermudas y le contó que estaban allí para matarlo. ¿Cómo supieron que estaba allí? Le dijo que Ángela le había traicionado y mató a su último hijo de la noche, el mítico Odín, que se hacía llamar Rodrigo. Al parecer estaba poseída por Isis lo que explicaba por qué de repente sus poderes regresaron de repente cuando se enfrentaba a ella.

            La inspectora aseguraba que podía llevarle la cabeza de Ángela, que confiara en ella y la sacara de esa isla.

 

 

            En todo eso meditaba en su camarote cuando uno de sus hombres entró a avisarle.

            —Señor ya viene el helicóptero, el contacto ha sido extraído con éxito.

            —Ha tardado demasiado... Espero que haya cumplido la misión que le encomendé. Ahora salgo a recibirla, gracias soldado.

            Al marcharse un hombre vestido de bata blanca y pantalones vaqueros, esperaba detrás. Su reluciente calva y su corona de pelo blanco eran inconfundibles. Era el excéntrico científico responsable las investigaciones de ese navío, Christian Henrich.

            —¿Me permite, señor?

            —¿Alguna novedad?

            —Sólo una sugerencia. Permítame recibir con usted a esa mujer.

            —Demasiado trabajo ¿eh? Necesitas ver más mujeres atractivas... —Bromeó con voz de viejo verde —. Um, ¿cómo sabes que es una mujer?

            —Ya sabe lo de mi problema, señor. Me cuesta distinguir el tiempo en el que vivo. Y sé que esa persona tiene información importante, déjeme verla, tráigala a mi camarote si es posible y la sonsacaré todo lo que sepa acerca de Génesis. Al menos antes de que la mate, deme un par de horas.

            —¿Matarla? —Espetó enojado—. No tenía pensado...

            —Disculpe, es la primera vez que me pasa. Estoy entusiasmado y me pongo nervioso...

            —¿Tanto tiempo hace que no hueles a una fémina?

            —No es por eso, es extraño. No sé lo que me pasa, ¿lo sabe usted?

            Alastor resopló enojado.

            —Me pregunto si esa locura tuya es para tomarla en serio. ¡Vamos! Sígueme, ya debe estar aterrizando el aparato.

 

 

 

            El aparato se acercó con lentitud, detestaba el ensordecedor estruendo que causaba y la poca eficacia de sus palas para sostener en el aire una cabina tan pesada. Algún día lograría que sus científicos provocaran gravedad artificial. Aunque ya empezaba a dudar que fuera posible encontrar a uno cuerdo.

            La máquina apoyó sus patas metálicas en la pista 2 y al fin apagaron los rotores.

            Algo iba mal, nadie bajó.

            Detrás apareció alguien enorme con una bazuca en las manos.

            —A la torre de control —ordenó Lara—. No falles.

 

 

 

 

Comentarios: 10
  • #10

    Adrián (domingo, 07 diciembre 2014 07:00)

    Continuación...

  • #9

    Ariel (jueves, 04 diciembre 2014 15:17)

    Me encantó esta visión de Alastor, tenía sentimientos el eterno, me gusta saber de Verónica aunque sea tan poco

  • #8

    Yenny (miércoles, 03 diciembre 2014 22:12)

    Chemo tus comentarios siempre me sacan una sonrisa...

  • #7

    Chemo (miércoles, 03 diciembre 2014 19:19)

    ¿Significa que Ángela y Brigitte cambiaron de cuerpo? Me gustaría tener ese don para cambiar la personalidad de varias chicas pijas que he conocido.

  • #6

    Alfonso (miércoles, 03 diciembre 2014 00:17)

    Muy probablemente Rodrigo sabía que Alastor estaba cerca de las Bermudas por Fausta. Y Fausta y Rodrigo conjuntamente crearon un plan para atraer y matar a Alastor, el cual no funcionó gracias a la aparición de Ángela y Génesis. Creo que la duda más importante es conocer la relación del triángulo Fausta-Rodrigo-Alastor y qué tanto se estaban usando uno al otro. Y al final parece ser que Fausta (quien es aliada de Satanás) será quien tenga las de ganar.

    También me parece interesante la introducción de dioses de mitologías diversas. Sabemos que los dioses egipcios eran los hijos de Alastor y los nórdicos los hijos de la noche de Alastor, pero parece que los dioses babilónicos son independientes a Alastor. Y en Amnesia se cuenta que Isis conoció a diversos dioses que carecían de cuerpo físico. Sería interesante que Tony contara como toda esta cosmogonía se une y cuál es su relación con la cristiana.

    Concuerdo con Jaime en que el final de Alastor se acerca. ¿Qué pasará con la Organización?

  • #5

    Tony (lunes, 01 diciembre 2014 23:50)

    Vaya, no salió mi comentario.
    Ok, Yenny, trataré de dar respuesta a todo en la parte final, lo mismo que a las de Jaime.

  • #4

    Yenny (lunes, 01 diciembre 2014 22:32)

    Creo que Jaime ya hizo todas las preguntas, lo único que no me queda claro el virus de los zombies es un virus propiamente dicho o es algo relacionado con la oscuridad de Alastor (asi sería entendible que Génesis pueda curar a los infectados).

  • #3

    Tony (lunes, 01 diciembre 2014 07:43)

  • #2

    Jaime (lunes, 01 diciembre 2014 02:40)

    Bueno, creo que ya va tomando forma la historia. Aunque todavía quedam algunos cabos sueltos como:
    1.- ¿Quiénes forman la Organización? ¿Cómo puede este grupo controlar a Alastor, de acuerdo a lo explicado por Génesis?
    2.- ¿Quiénes son los dioses como Lilith? Por lo mencionado, poseen poderes que ni el propio Alastor posee, así que deben de tener un origen distinto al de él. Al parecer los dioses no son más que seres con conocimientos mágicos pero ¿de dónde obtuvieron este conocimiento? ¿Qué relación tienen con Jesucristo?
    3.- ¿Por qué mató Génesis a Rodrigo? ¿Cuál era la relación actual entre Rodrigo y Alastor? ¿Cuál era el plan de Rodrigo para vencer a Alastor en la isla de Hamilton? Antes de morir Rodrigo, éste sugirió a Génesis que de alguna forma sus planes eran comunes.
    4.- Se menciona que Antonio hizo desaparecer a su mujer del mapa. ¿Qué pasó con ella? ¿Significa que Brigitte ahora reside en el cuerpo de Ángela y viceversa, o solamente se cambiaron sus patrones de comportamiento?
    5.- Entonces, Alastor no murió y solamente pasó gran parte de su poder a Ángela. ¿Significa que ahora es menos poderoso que antes?

    Presiento que por fin se cerrará el capítulo de Alastor en la siguiente parte. Ahora que la Organización no tenga a su líder, intentarán destruir a los que acabaron con Alastor o coaccionarlos.

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (lunes, 01 diciembre 2014 00:41)

    Muchos de los cabos sueltos han sido ya amarrados. Si se os ocurre alguno más es el momento de mencionarlos ya que la próxima parte termina la historia.
    Pero no os preocupéis, ya hay nuevas en camino.

Animal es el que abandona a su mascota.

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