El investigador que interrogaba a las paredes

Apéndice

 

         Lara encendió el ordenador y vio que pedía una clave.

         Escribió "Neftis" y pulsó la tecla Intro.

         El escritorio del sistema se desplegó y sonrió victoriosa. Qué previsible era ese viejo.

         En alguna de sus muchas muertes le vio conversar con Ángela y declaraba abiertamente que su hija era el único ser al que quería.

         Decidió regresar a la mansión en la que conoció a Alastor, una vez en Madrid, por Somosaguas, y aprovechó su flamante cargo de inspectora jefe con el fin de abrirse camino.

         Ángela no quería burocracia molesta en sus tejemanejes y se las arregló para ascenderla a velocidad meteórica. Lo único malo era que sus compañeros, veteranos con treinta años en la comisaría y de aptitudes más que demostradas ahora la miraban con odio y hablaban de ella a sus espaldas como si fuera una enchufada. Ya tendría tiempo de poner a cada uno en su sitio, de momento lo entendía, ella hubiera hecho lo mismo.

         Una vez abierto el sistema operativo del portátil de Alastor investigó las páginas web más recientes y descubrió que manejaba cuentas en Suiza y Andorra. Por suerte el PC tenía almacenadas las claves y pudo entrar sin tener que escribirlas, tanto confiaba en sus hombres que no le preocupaba que alguien pudiera espiar su máquina.

         Alastor recibía millones de euros mensuales y financiaba proyectos a multitud de laboratorios privados. El concepto de los pagos era el mismo: "Financiación investigaciones científicas". Los pagadores eran varios y emitían las transferencias de forma periódica y bajo pseudónimo cantidades de ocho cifras en euros. Le llamó la atención el número de ellos cuando hizo una consulta y los agrupó por la cuenta origen: Doce. Exactamente el número que le dijo Christian, el científico, que eran los miembros de la misteriosa organización de Alastor. Se preguntó si Ángela supo algo de ellos y lamentó no poder preguntarle. Aunque se alegraba de su muerte, sabía que el mundo estaría mejor sin esa asesina sin escrúpulos y ella dormiría más tranquila.

         La que salió ganando de toda esa aventura había sido ella, claro y Antonio Jurado.

         Además nadie sabía que entró en esa casa de modo que confiscó el ordenador y se lo llevó. Aún tenía que descubrir el origen de dichas cantidades y su propósito o si tendrían que ver con las actividades ilícitas del malvado viejo.

         Quería descubrirlo todo sobre esa Organización

 

 

 

         El primer día juntos lo pasaron en la cama. Brigitte le había extrañado tanto que aprovecharon el día para darse un festín de sexo. A pesar de su embarazo de seis meses y medio no perdió su deseo por él.

         Al día siguiente ella se fue a trabajar  por última vez, antes de su baja de maternidad, y Antonio hizo la tan deseada transferencia de quince mil euros mensuales. Necesitaba con urgencia un teléfono nuevo y aprovechó el tiempo que ella no estaba para ir de compras.

         Tardó más de dos horas en decidirse por uno, el último teléfono de Kupertino costaba cerca de mil euros, 999 concretamente y buceó un poco por evay buscando alguna oferta mejor. Pujó en varios artículos que parecían el mismo modelo pero cuatrocientos euros más barato. Luego descubrió que existían falsificaciones tan buenas que era necesario ejecutar un programa llamado antutu que calculaba la verdadera potencia de los mismos, mientras los originales alcanzaban 52.990 puntos, los clones 1.500. Después vio en youtuve cómo se distinguía un clon del original y vio que todos los teléfonos por los que estaba pujando tenían fotos del clon. De modo que canceló todas las pujas denunció las estafas para que no picara nadie, otra cosa sería que ebay pudiera demostrarlo y cancelara las subastas. Pero eso no era asunto suyo.

         Harto de la malicia y ganas del dinero fácil de algunos individuos, decidió que si quería algo bueno y seguro debía comprarlo en la tienda original que le diera garantía real. Era el único sitio que no le timarían. Aunque saliera por un ojo de la cara... Bien pensado, ya no tenía que mirar tanto por su dinero ya que sus cuentas volvían a funcionar y ya no era problema para él.

        

 

         De regreso a casa se paró a echar gasoil y en la gasolinera sufrió un ataque de melancolía tan fuerte que se le humedecieron los ojos al recordar a Ángela en su despedida antes de...

         — ¿Se encuentra bien caballero? —Preguntó el empleado de la gasolinera.

         — Sí, es que tengo un trancazo que no puedo con él.

         — ¿En serio? Pues yo también —respondió.

         — Creo que debe ser un virus —añadió, comprensivo.

         — ¡Ah! De esos no.

         Y se retiró soltando una carcajada contagiosa.

         Antonio tardó un par de segundos en entender la broma. Después sonrió y negó con el cabeza, agradecido. Se metió en el coche y regresó a casa. Brigitte ya debía estar allí.

         Puso música del grupo Nightwish y se animó pensando en su futuro hijo, imaginándolo en sus brazos. Se preguntó cómo sería su cara y notó que su corazón palpitaba de emoción al saber que pronto lo sabría. Pero era una sensación extraña porque a pesar de todo no sentía nada por él... En realidad era difícil sentir algo salvo la angustia de que pudiera morir antes de nacer o... Mil cosas que se imaginaba a diario de alguien que ni siquiera sabía cómo era. Se preguntó si el amor de padre llegaría de golpe cuando lo viera por primera vez.

         Qué raro le sonaba eso... ¿cuantas veces se deprimió en el pasado pensando que nunca podría serlo?

 

 

         Aparcó en la puerta de casa y vio que el coche de su mujer estaba en el garaje, se veía por el ventanuco junto a la puerta. También de dio cuenta de que no lo habían limpiado desde que se mudaron un año y medio antes. Las telarañas le daban un  toque siniestro a los trastos acumulados en estanterías, junto al coche.

         Una vez dentro de casa colgó las llaves en el recibidor y fue al salón a reunirse con Brigitte, que veía la tele en el sillón con las piernas en alto. Posaba las dos manos sobre su abultada barriga y se reía por algo que habían dicho en el programa de televisión.

         — Ya estás con el otro, voy a ponerme celoso algún día —la saludó, refiriéndose al presentador Arturo Sobera.

         — Hola amor, te he extrañado.

         — No lo parecía con lo bien que lo pasabas —bromeó.

         — Tonto, ¿me puedes traer un zumo? Me muero de sed y me duele tanto el útero... No quiero moverme.

         — Por eso me has extrañado, soy tu sirviente, ya veo.

         Ella se rio. La pobre apenas caminaba diez minutos y ya no podía más. Debía ser difícil cargar con un crío de casi cuatro kilos, mas su placenta y bolsa amniótica. Ahora entendía por qué tenían tanta preferencia en todas las colas, parking especiales y asientos reservados.

         Fue a la nevera y le sirvió un vaso de zumo de naranja. Él abrió el tetrabrik de leche semidesnatada y bebió dos largos tragos.

         — ¿Sabes? Ven que te cuento —dijo ella desde el salón.

         Le llevó la bebida después de limpiarse la boca con un paño de cocina.

         Ella bebió con avidez y suspiró aliviada.

         — Hoy me ha llamado Cristina, como me he dado de baja esta tarde quería despedirse de mí, al parecer se muda a Italia.

         — A ver, Cristina es...

         — Mi compañera, tonto. Con la que estuve mientras estabas por ahí con la otra.

         Antonio se puso colorado aunque sabía que lo decía de broma.

         — ¿Y por qué se va? —Desvió el tema.

         — Su novio, que es de allí y ha encontrado un trabajo muy bueno.

         — Vaya, que suerte.

         Quiso mostrar más entusiasmo pero le importaba poco lo que hiciera una chica a la que no había visto en la vida y ya nunca la vería. Le interesaba algo porque sabía que Brigitte la echaría de menos, solía hablar bastante de ella y se llevaban muy bien.

         — Ven acércate —pidió Brigitte, melosa—, Charly se mueve mucho hoy. Le ha debido gustar el redondo de ternera que comí en el restaurante.

         Antonio se echó en el sofá en "ele", en la parte que Thai le dejó libre. Aun así la perrita negra le gruñó porque le robó su espacio vital. Aunque luego movió la colita esperando ser acariciada.

         Rascó su pequeño lomo negro brillante con la mano izquierda y puso la derecha sobre la tripa de Brigitte por si llegaba alguna patadita.

         No ocurrió nada, como solía ocurrir.  Después de pasarse el día torturando a su madre metiendo el pie en intestinos, hígado y corazón, llegaba él y, con poner la mano sobre la tripa, Charly se calmaba.

         Se preguntaba si el niño sería consciente de que su padre estaba ahí para protegerle y... sonrió.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

         "Encontrada pareja muerta en su apartamento, en Madrid. Gran conmoción en el Barrio de Carabanchel.

 

         Según autoridades policiales entraron a robar por la noche y les degollaron mientras dormían.

         Vecinos y transeúntes no escucharon nada a la hora del suceso, que se cree que fue el 5 de abril en torno a las tres de la madrugada según el Instituto anatómico forense de Madrid.

         Se sospecha de una banda organizada ya que se llevaron todos los objetos de valor y su modus operandi fue de profesionales ya que el piso estaba libre de huellas, incluidas las de la pareja.

         Las víctimas del acto criminal, Cristina Mendoza Hurtado y Julián Hernández Vázquez, serán enterradas la semana que viene cuando las investigaciones policiales se den por finalizadas y el juez encargado del caso dé su autorización para los actos religiosos."

 

         Periódico "El mundo", 12 de abril de 2013.

 

FIN

Comentarios: 10
  • #10

    Adrián (sábado, 20 diciembre 2014 08:18)

    Como que le faltó algo a la historia. Siento como que no hubo una trama principal que moviese la historia. Ojalá la siguiente historia sea mejor.

  • #9

    Chemo (jueves, 18 diciembre 2014 22:52)

    Voy a extrañar a Ángela. Siento que aunque haya cambiado cuerpo con Brigitte no va a ser la misma de antes por las memorias de Brigitte que ahora tiene. Aunque me agrada su lado psicópata y asesino.

  • #8

    Alfonso (miércoles, 17 diciembre 2014 23:47)

    Yo estba muy interesado en una historia de Fausta, y vaya que me leíste la mente, Tony. Siento que sería interesante ver un relato en primera persona de este personaje y su relación con Rodrigo, Antonio y el Diablo.
    Antes no me agradaba Brigitte pero ahora creo que sería también interesante retomar a Brigitte-Ángela, quien seguramente desarrollará su instinto asesino a espaldas de Antonio.

  • #7

    Tony (miércoles, 17 diciembre 2014 21:24)

    Mejor no me corrijo...

  • #6

    Tony (miércoles, 17 diciembre 2014 21:23)

    Empecé... Eso me oasa por contestar deprisa con el movil.

  • #5

    Tony (miércoles, 17 diciembre 2014 21:23)

    Ya enpecé Fausta.
    Con suerte el martes estrena.

  • #4

    Yenny (miércoles, 17 diciembre 2014 21:21)

    Pensé lo mismo que Jaime, me gusta la doble personalidad de Brigitte daría para una buena historia.
    Tony ya me conforma con cualquier historia sólo no dejes muy abandonada la página :)

  • #3

    Tony (miércoles, 17 diciembre 2014 07:19)

    Gracias Jaime, tendré en cuenta tus peticiones.
    Estaba debatiéndome entre poner una historia antigua (una que escribí hace unos siete años) o escribir algo nuevo, lejos de la trama Antonio, Lara y compañía.
    Tengo dos relatos en mente pero no estoy seguro e cual tiene más potencial.
    También quería dedicar una semana al libro "El camino de los muertos" que lo tengo bastante abandonado.

  • #2

    Jaime (miércoles, 17 diciembre 2014 04:16)

    Me gusta la nueva identidad homicida de Brigitte-Ángela. Me gustaría que ella en futuras historias se retomase esta doble personalidad. Sería también interesante que Lara y Antonio cooperaran para rastrear a la Organización.
    Tony, deberías dar pistas sobre posibles temas para la siguiente historia. Yo propongo ya sea una historia sobre la Organización, o una sobre el origen de los dioses de la Antigüedad.

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (martes, 16 diciembre 2014 23:39)

    Espero que la disfrutarais. Próximamente comenzará otro relato que espero que tenga al menos vuestro mismo interés.

Antonio J. Fernández del Campo

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Antonio J. Fernández Del Campo, ingeniero técnico de informática, ha practicado la escritura, como su verdadera vocación, desde los quince años. Su vida profesional nunca ha impedido que en sus ratos libres dejara volar su imaginación escribiendo por diversión sin intención de publicar.
Cuando inauguró su página: <http://tonyjfc.jimdo.com/> en 2008 lo hizo con idea de exponer sus obras al público de forma gratuita y así perfeccionar su técnica como escritor con ayuda de los comentarios de sus seguidores. 
Con el tiempo y los ánimos de sus lectores más fieles se decidió a publicar su primer libro. Cayó enfermo y el nuevo tiempo del que dispuso lo dedicó en cuerpo y alma a perfeccionar una de sus obras de la serie “Relatos olvidados”. A sus cuarenta y cinco años decide hacer realidad su sueño al publicar “El ángel que desafió al Diablo”.
Debido a que fue escrito por diversión, el estilo de escritura directo y sencillo de Antonio pretende conseguir atrapar al lector desde el primer hasta el último párrafo de cada capítulo.

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