El parásito

6ª parte

            Pete estaba furioso y Jill no necesitó ver su espalda para darse cuenta de lo que estaba pasando. No sabía si el parásito se le había clavado después de su recorrido por las alcantarillas o ya lo tenía entonces. Sospechaba que sí lo tenía porque eso explicaba que nunca hubieran dado con el lugar del nido; él lo había estado evitando.

            - Vamos, no seas así, no es tan malo - comentó él, sonriente -. No puedes imaginar la claridad mental, la fuerza, la sensación de que todo lo que quiero está a mi alcance.

            - No eres tú - respondió Jill.

            - Sí lo soy.

            - Si me estás escuchando, Pete, Jonás pudo vencer a esa cosa. Él se reveló, se quiso sacrificar para salvarme.

            Pete sonrió y la miró de reojo.

            - No hay lucha aquí dentro. Tengo todo lo que deseo.

            - Jonás pudo con él - repitió Jill -. Siempre te ha gustado ser superior a mi novio. Has disfrutado con ello y ahora ¿un simple bicho puede contigo?

            - Cállate, estúpida, estoy feliz como estoy.

            - Eres su marioneta, sabes que tengo razón y no te escucho porque el verdadero Pete está ahí dentro, escuchando esta conversación.

            El chico apretó con fuerza el volante.

            - Jonás pudo con él. Tú tienes que poder también - insistió ella.

            - ¿Sabes lo que estoy pensando? - preguntó Pete -. Que prefiero morir antes de que me hagan lo que a Jonás. No necesito luchar conmigo mismo, esto es lo que deseo.

            - Nadie desea tener esa cosa en la espalda controlando cada movimiento de sus músculos.

            - Yo sí.

            Detuvo el coche en un callejón. Una alcantarilla humeante por el frío de la noche. Se acercó y abrió la tapa con una mano y sin apenas esfuerzo.

            - Vamos, voy a enseñarte a mi familia.

            Jill estaba aterrada. Podía gritar pidiendo ayuda pero sabía que antes de que llegara alguien él podía romperle el cuello en un santiamén y luego desaparecer como un fantasma.

            Descendió por la escalinata de la alcantarilla y Pete fue detrás. Solo él tenía linterna de modo que tuvo que esperar a que bajara para ver dónde estaba pisando. La tensión del momento la hizo llorar, deseó no haberse apartado de su novio en ningún momento, en el hospital.

            - Por favor Pete, tienes que quitártelo.

            - No insistas - replicó él.

            Pete tomó la delantera y la condujo por los túneles, alumbrando con la linterna. La tenía sujeta por la muñeca y tenía tanta fuerza que le estaba haciendo daño. No tardaron ni cinco minutos en llegar a una sala circular donde confluían varios chorros de agua a diferentes alturas. Ahí abajo había docenas de cadáveres, algunos medio devorados. Paseó la luz de la linterna por todos los rincones y Jill vio a varias escolopendras alimentándose de los cuerpos. Pudo ver al menos cinco pero seguramente había más.

            - ¿Vas a dejar que una de esas cosas se me clave?

            - No, solo necesitamos un guardián - replicó Pete -. El resto se alimenta y reproduce aquí abajo. No podemos exponernos a que nos descubran, por eso nadie sabe que existimos. Somos débiles sin un huésped, como vosotros sin vuestros inventos. Por eso las personas más fuertes son las únicas que nos interesan.

            - ¿Qué sois? - preguntó Jill, intentando soltarse disimuladamente.

            - No somos extraterrestres, si te refieres a eso - replicó Pete -. Llevamos toda la vida coexistiendo con el hombre. Habrás escuchado los mitos, hombres con fuerza colosal que han podido destruir ejércitos ellos solos. Aquiles, invencible guerrero que buscaba la gloria de forma enfermiza; Sansón, que tenía una fuerza colosal por su larga melena. ¿Qué piensas que escondía en ella? Hércules, el que decían que era hijo de un dios. ¿Crees que todos esos mitos son falsos?

            Jill comenzó a llorar. Aquello no podía terminar bien para ella, le contaba todo eso porque no pensaba soltarla. Iba a morir.

            - ¿Qué piensas hacer conmigo?

            Pete la miró de arriba a abajo.

            - Vas a ser nuestra madre - replicó Pete -. Nuestras hembras tienen huevos que poner y necesitan un portador vivo que les dé calor.

            - Pete - suplicó Jill -. Déjame marchar, hazlo por Jonás. Lucha por él, supéralo, saca a ese bicho de tu mente.

            - Eres una estúpida, no hay lucha aquí dentro.

            - Si no la hay... - dijo ella, sollozando -. Ahora la habrá.

            Le golpeó con todas sus fuerzas en la espalda, entre los dos hombros y sintió un crujido bajo sus puños. Pete se tambaleó hacia adelante, atontado, y en ese tiempo ella aprovechó para sacar de su bolso un bote con gasolina para mecheros. Le quitó el tapón y lo distribuyó por toda aquella sala, regando los cadáveres y los bichos. Encendió una cerilla y Pete se la quitó de la mano de un manotazo.

            - ¿Qué haces? - preguntó, enojado.

            - Acabar con vosotros, monstruos - replicó ella, alejándose de él e intentando encender otra.

            Pete se precipitó sobre ella y la tiró al suelo, quedando sobre ella.

            - Nunca pensé que Jonás fuera más fuerte que tú - le retó Jill, mostrando una fuerza interior inusitada.

            - No hay lucha aquí dentro - repitió él, enojado.

            - Sí la hay - dijo ella, mirando su pierna derecha.

            Parecía un enfermo mental porque esa pierna se movía con voluntad propia. Sufría espasmos involuntarios  y esto le hacía tambalearse sobre ella.

            - Ya me has causado bastantes problemas - dijo él poniendo su mano sobre el corazón de Jill.

            Sin embargo su mano no apretó con la fuerza que él esperaba. Jill cerró los ojos, esperando ser atravesada pero la mano de Pete no conseguía romper su piel. Intentaba atravesarla pero lo único que conseguía era presionar las costillas haciéndole mucho daño sin mucho éxito.

            Entonces ella se dio cuenta de lo que pasaba. Esa cosa tenía razón, Pete no luchaba. Había aceptado la poderosa fuerza de aquella criatura y estaba dispuesto a todo para que no se la quitaran por nada del mundo. Al golpearle con tanta fuerza en la espalda había causado mucho más daño al parásito de lo que ella pensaba. Había aplastado la cabeza de esa criatura y lo único que aún controlaba era la pierna derecha, y lo hacía por acto reflejo y no voluntariamente. El resto era Pete, siempre había sido Pete y por eso ya no tenía la fuerza que él creía tener.

            Jill aprovechó ese momento de incertidumbre y golpeó con su rodilla en sus genitales. Eso fue suficiente para que el chico rodara a un lado y cayera en el agua fangosa del centro de la sala con cara de dolor y de confusión.

            - Eres un miserable - exclamó ella, terminando de vaciar el bote de gasolina sobre él.

            Pete se retorcía de dolor y no se dio cuenta de que estaba cubierto de gasolina. El agua salpicaba por todas partes.

            Jill subió a uno de los túneles altos y desde allí encendió una cerilla. Con ésta prendió toda la caja y cuando era una pequeña tea la soltó sobre los cuerpos hediondos provocando que una llama azul se extendiera por todos ellos, cubriendo incluso al propio Pete. Éste, al verse cubierto de fuego se incorporó y trató de apagarse las llamas como pudo, exponiéndose al agua que caía por los túneles. Sin embargo el fuego se extendió por su espalda y con el calor de los cuerpos ardientes comenzó a hacer arder al bicho de su espalda. Esto le provocó un dolor terrible que le hizo correr en todas direcciones, chocando con las paredes, sin atinar a subirse a ninguno de los túneles. El fuego se hizo tan intenso que terminó cayendo de cara contra la pila de cuerpos y agonizó en el suelo, retorciéndose de dolor mientras el fuego le devoraba con toda su prole.

            - Siempre fuiste superior - le recriminó Jill, desde arriba -. Siempre disfrutaste con ello, pero ¿sabes qué? Jonás era mejor que tú. Te ganó una vez ¡Una! - exclamó -. Y no fuiste capaz de tolerarlo, eres un mierda, y espero que te quemes lentamente ahí abajo, cabrón.

            Dicho eso se alejó de allí y subió por la primera escalera que encontró. Con las llamas del agujero de atrás había luz suficiente en todo el túnel.

            Cuando salió de la alcantarilla se miró la ropa, manchada de excrementos y porquería y dijo:

            - Maldita sea, era mi blusa favorita.

 

 

            Después de cuatro meses Jonás despertó del coma y Jill estaba justo delante. La espalda había curado bien y los médicos le despertaron del coma con la preocupación de que no hubieran podido salvar la movilidad de sus piernas.

            - Buenos días, bello durmiente - dijo ella, feliz de verle despierto al fin.

            - ¿Qué ha pasado? - preguntó él.

            - Te dije que te salvaría -  replicó ella -. ¿Puedes moverte?

            Jonás movió las manos y se las miró. Luego movió los dedos de los pies y se impulsó para poder sentarse en la cama.

            - Sí puedo...

            Se quedó sin habla al recordar lo que había pasado. Se llevó las manos a la espalda y al no sentir nada suspiró, aliviado.

            - Te han mantenido dormido cuatro meses. Has tenido la columna sujeta con clavos y pensaban que podías haberte quedado paralítico. Gracias a Dios, estás bien.

            - Gracias - susurró, aliviado.

            Los médicos se dieron por satisfechos y comentaron entre ellos el éxito de su gestión dándose palmaditas en la espalda unos a otros mientras abandonaban la habitación.

            - ¿Qué pasó con el nido? - preguntó Jonás, preocupado, al verse a solas con ella.

            - Pete y yo fuimos a buscarlo - respondió Jill, triste -. Me ayudó a destruirlo pero él... No lo consiguió... Ha muerto, Jonás.

            El muchacho la invitó a sentarse a su lado y ambos lloraron, sentados en la cama y consolándose mutuamente. Jill lloraba con sinceridad pues aún después de ese tiempo se sentía culpable por que sabía lo que había pasado. Había decidido mentir porque Pete ya nunca haría daño a nadie y no quería que Jonás le recordara con odio.

 

 

FIN

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Comentarios: 18
  • #1

    tonyjfc (jueves, 19 mayo 2011 13:38)

    No dejes de comentar lo que te pareció la historia.

  • #2

    melich (jueves, 19 mayo 2011 16:27)

    muy buena la historia, lastima que pete se hiciera malo por egoista

  • #3

    dualcita (jueves, 19 mayo 2011 23:16)

    nunca huviero creido en ese descenlase pero si buenazo he

  • #4

    x-zero (jueves, 19 mayo 2011 23:19)

    exelente como siempre, aun que no se, creo que pudo ser mejor, pero eso no le quita lo bueno
    del 1 al 10 te pondria 9 :)

  • #5

    Lunnanni (viernes, 20 mayo 2011 01:39)

    Realmente esta demasiado fabuloso.
    Me encanto este final, aunque hubuiese deseado que Pete no haya sido tan egoista, pero con todo, essta historia estubo genial. Tonyjfc eres un execelente escritor.

  • #6

    tonyjfc (viernes, 20 mayo 2011 08:27)

    Muchas gracias a todos. Lo único demasiado fabuloso es tener unos lectores tan agradecidos.

  • #7

    6 (viernes, 20 mayo 2011 14:29)

    pos no sta nada mal la verdad, me quede toloko con lo de elegir ya q no havia entrado aqi nunca xd

  • #8

    silvana (domingo, 22 mayo 2011 05:37)

    muy bueno!!

  • #9

    jx (lunes, 23 mayo 2011 22:27)

    la mejor historia de terror que he leido y la tercera en general viejo esto es pura imaginacion o que.

  • #10

    roberto (martes, 24 mayo 2011 06:11)

    me gusto mas este final que la de la otra historia xd

  • #11

    x-zero (martes, 31 mayo 2011 05:35)

    como que aumento el numero de lectores no? xD

  • #12

    Diego (viernes, 03 junio 2011 01:14)

    muy buena historia ;)
    aunque desie mas
    ;)

  • #13

    Edma (lunes, 06 junio 2011 02:51)

    wauu.. me encanto.. aunke al final aii kq cm kq añadirle mas detalles pero me encanto!! deberian aser una pelicula de ello!!

  • #14

    Gabi (martes, 07 junio 2011 06:30)

    Muy Bueno . Es el 1º que leo y me encanto !Segui Asi :D

  • #15

    GeneGabHerMa (lunes, 13 junio 2011 22:51)

    Estubo muy bueno la historia lo q no me gusto fue q el amigo se alla hecho malo por egoista y por querer ser más q su amigo, yo noo me espere eso porq se supone q era eñ mejor amigo, pero si la historia estubo muy buena

  • #16

    carla (miércoles, 15 junio 2011 22:15)

    Este final estuvo mejor que el otro, aunque el otro tambien me gusto! La verdad yo no le cambiaria nada! Excelente!!

  • #17

    francisco (domingo, 14 agosto 2011 01:24)

    le hubieras puesto que el doctor estaba fingiendo y ya sabia de ellos e los introdujo en los demas doctores

  • #18

    boyacoman (martes, 18 marzo 2014 05:28)

    Hermano eres el mejor he leido todas tus historias pero sinceramente ezta es la que mas me ha emocionado corta pero grasosa buena . Felicidadez hermano

Animal es el que abandona a su mascota.

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