Entre la tumba y el ataúd

Nota: La historia que precede a ésta es:

 

La mano negra

1ª parte

Continuación inmediata de La mano negra.

Brigitte atendida por el psicólogo
Brigitte atendida por el psicólogo

            Tenía que atravesar la rama en el menor tiempo posible ya que sus perseguidores no tardarían en darle alcance. Era un suicidio pero si se lo pensaba sería peor. Saltó a la rama desde la ventana y el mundo le dio vueltas. Cuando había subido por ahí no fue tan difícil porque la casa le tapaba la vista pero ahora veía toda la altura que había y si caía podía rodar varios cientos de metros.

            - Mierda - Antonio no quiso mirar. Siguió su camino por la rama con cuidado de no caerse, colocando los pies de una rama a la siguiente, sujetándose a las débiles ramas que le rodeaban.

            Entonces escuchó que el asesino abría de golpe la ventana y soltaba una risotada.

            - Misión cumplida - dijo apuntándole y abriendo fuego.

            Los impactos le golpearon en la espalda con contundencia y perdió el equilibrio cayendo al suelo desde tres metros de altura. Cayó de costado en la hierba y se quedó sin respiración. Creyó que había llegado su hora, tenía dos aguijones atravesándole el pulmón derecho y no podía ni respirar. Le dolía la espalda, le había alcanzado de lleno y las balas le habían traspasado de lado a lado. Se llevó las manos al pecho y notó que le salía sangre a borbotones. Sus piernas no reaccionaban y sentía que se le iba la cabeza. ¿Estaba a punto de morir?

            No, no podía rendirse, Brigitte no se iría sin él y si esperaba la matarían, tenía que salvarla como fuera. Se obligó a si mismo a empujarse hacia arriba con el brazo izquierdo y con un gran esfuerzo movió las piernas. El brazo derecho lo tenía casi muerto. Se puso en pie y caminó a duras penas hacia el prado donde debía esperarle su mujer. Como no podía mover el brazo, le colgaba sobre el costado y al moverse le producía más dolor. Se lo cogió con la otra mano y se lo metió por uno de los agujeros de bala de su chaqueta. El boquete era tan grande que podía albergar su mano entera. No se explicaba cómo podía caminar con dos heridas así.

            Al ver a Brigitte supo que debía luchar por ella, él seguramente no iba a sobrevivir, pero tenía que sacarla de ahí.

 

            El camino al hospital fue eterno, poco a poco fue perdiendo fuerzas hasta que llegaron a un pueblo. Cuando se dieron cuenta de que lo que creían que era hospital no lo era, perdió todas las fuerzas que le quedaban y se desmayó.

           

 

            «Aguanta...»

 

 

            «No puedes dejarme sola...»

 

 

 

            Un fogonazo le hizo despertar súbitamente, pero su debilidad le impidió hablar. Brigitte estaba a su lado y se movían en una ambulancia que debía ir a toda velocidad por unas curvas que le provocaban dolores indescriptibles. El dolor le hizo perder el sentido.

 

 

 

            «Por favor sigue conmigo...»

 

 

 

            «No me dejes, eres mi mundo...»

 

 

 

            Quería contestar pero las energías se le escapaban como agua entre los dedos.

 

 

 

            Otro fogonazo. El dolor del pecho era más leve, pero le ardían los pulmones. Tenía tubos en la garganta y entraba aire. Volvió en sí y quiso abrir los ojos pero no podía moverse, estaba completamente insensibilizado. Sin embargo podía escuchar lo que ocurría a su alrededor.

            - Le hemos recuperado, doctor - dijo un chico joven -. Está estable, ha sido un trabajo increíble, creía que le perdíamos.

            - Muchas gracias, habéis hecho un gran trabajo, ya me ocupo yo de llevarlo a recuperación.

            - No se preocupe, puedo hacerlo yo - dijo la voz de una enfermera.

            - Bah, no es molestia, váyanse a descansar o a atender a otro paciente, mi turno termina ahora así que yo me encargo de él.

            - Está bien, doctor, hasta mañana.

            Antonio escuchó cómo se marchaban varios enfermeros y el doctor apagaba una a una todas las máquinas. Escuchó unos interruptores y el aire dejó de entrar por si solo en su pulmón bueno. La asfixia fue adueñándose de él hasta que consiguió respirar con el diafragma por sí solo, no sin mucho dolor. El vendaje lo tenía tan apretado que era una hazaña poder respirar solo. Antonio se sintió mejor sabiendo que el médico sabía lo que hacía. Le había salvado la vida.

            - Eh, chico, toma esta ficha - dijo el médico a alguien que pasaba por allí -, dile a su familiar que ha fallecido.   

            - No me haga esto, odio dar malas noticias - dijo un joven.

            «Pero qué dicen, no estoy muerto y lo sabe» - protestó Antonio para sus adentros.

            - No te quejes tanto, que la viuda está como un queso y seguramente le puedes dar tu consuelo. Serás el primer hombro sobre el que llorará.

            El enfermero se rió a carcajadas y salió del quirófano.

            Antonio quiso levantarse, pero estaba completamente inmovilizado. Podía respirar y se concentró en que no le doliera, respirando lo más tranquilo que podía. Tenía unas vendas en el pecho que le apretaban mucho pero le atenuaban el dolor de las heridas. A pesar de estar consciente, le habían puesto algo para que no pudiera mover ni un solo músculo.

            - Noooo... - gritó alguien. Antonio identificó a Brigitte, no había recibido bien la noticia.

            «¡Tengo que levantarme!» - se decía a sí mismo, pero ninguna extremidad respondía, ni siquiera su cara. ¿Qué droga le habían metido?

            - ¡Tengo que verle, no puede haber muerto! - exclamó ella.

            «Sí, amor, ven, sácame de aquí, te están mintiendo, estoy vivo». - Se dijo en pensamientos.

            - Dejarla pasar -dijo el doctor de voz madura.

            - Ya deben estar preparándolo para el depósito -replicó el chico joven.

            - Solo es un minuto y ella se quedará más tranquila -el hombre de voz madura la estaba engañando, Antonio quería levantarse y atizarle con lo que tuviera a mano, pero no podía ni mover un dedo.

            Los pasos se acercaron a su posición. Escuchaba la respiración angustiada de ella, pero no podía abrir los ojos. Necesitaba verla y decirle que aún vivía. No debía creerles.

            - No puede seguir aquí, señora - le dijo el hombre de voz madura-. Lamento mucho no haber podido hacer más por salvarlo.

            - Terminaron de operarle - dedujo ella. La tenía justo detrás... Si tan solo pudiera abrir los ojos.

            - Sí, estábamos terminando cuando su corazón se detuvo. Le hicimos un masaje cardíaco pero no sirvió de gran cosa.

            - ¡No han probado el electroshock! - preguntó, frustrada.

            - Hubiéramos tardado demasiado en quitarle las vendas.

            - ¡Háganlo! - gritó con fuerza-, deben intentarlo.

            - Señora Keira, no va a volver, lleva más de diez minutos muerto.

            - Pero podían haberlo intentado - lloró, descorazonada, dejándose llevar por los enfermeros. Escuchó su voz perderse por los pasillos y Antonio quiso gritar, saltar de esa camilla y liarse a puñetazos con todo el mundo. La estaban engañando, estaba vivo. ¿Qué demonios estaba pasando?

            Cuando la escuchó alejarse alguien le quitó los tubos de la boca y pudo respirar mucho mejor. No pudo abrir los ojos ni podía saber quién era, pero le cubrió la cabeza con la sabana y se lo llevó por los pasillos.

            Le transportaron en ascensor y bajaron bastante, a juzgar por la desagradable sensación del estómago. Antonio quería llorar, no podía soportar la idea de que Brigitte creyera su muerte. Tenía que decirle  que estaba vivo y sobre todo darle una paliza a esos dos cabrones.

            Le dejaron en un lugar frío y oscuro y se marcharon. El silencio y la oscuridad le vencieron y se quedó completamente dormido.

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Comentarios: 4
  • #1

    yenny (lunes, 22 agosto 2011 17:24)

    Porque siempre queda en continuará en la mejor parte todavía no entiendo bien de que va ir esta historia espero la continuación.

  • #2

    x-zero (lunes, 22 agosto 2011 20:54)

    yenny hahaha es obvio que es para darle mas emocion 8-) yo si entiendo a que va esta historia, ya se me hacia raro la muerte tan ''tonta'' que le habian dado a antonio :o

    salu2

  • #3

    Vanessa (martes, 23 agosto 2011 02:05)

    xD no entiendo bn espero la continuacion!!!!

  • #4

    Carla (martes, 23 agosto 2011 06:36)

    Waoo! Que giro dio la historia. Aunque creo que ya se lo que va a pasar.

Animal es el que abandona a su mascota.

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