Karma de Sangre

16ª parte

            Samantha se inclinó sobre su cuello y la mordió en la yugular, donde circulaba su sangre cada vez más fría.

            Sorbió con cierto asco ya que no estaba acostumbrada a beber de un muerto viviente. Cuando la sangre recorrió su garganta sintió que se llenaba de fuerzas y poco a poco se dio cuenta de lo mucho que había perdido dejándola beber su sangre. Su fuerza aumentó y paulatinamente las fuerzas de la chiquilla fueron mermando.

            - Acábala -insistió Rodrigo, sin apartar la mirada-. Debes dejarla seca, no dejes ni una gota de sangre.

            El gemido de Jade se fue reduciendo hasta algo similar al siseo de una hoguera moribunda. En ese momento Sam pudo ver lo que esa chiquilla había vivido durante su existencia como humana.

 

 

Fue una niña callejera durante casi toda su vida, vivía en Bangkok y se alimentaba de lo que encontraba en los cubos de basura.

No recordaba haber vivido nunca en una familia.

No tuvo amigos, los demás la trataban como una cucaracha, la apartaban cuando la veían cerca por su olor y suciedad.

Poco a poco fue creciendo y cuando su cuerpo se transformó en el de una mujer, un hombre la sacó de la calle y le prometió vivir como una princesa -era el miserable que había matado el día anterior.

Al principio fue amable con ella, la alimentó, la vistió, la trató como nunca nadie la había tratado.

Viajaron juntos a España, ella pensaba que había sido escuchada desde el cielo ya que todo era, para ella, el paraíso.

Entonces él intentó abusar de ella y ella se negó, aún no tenía ni quince años. Él se enfadó tanto que la golpeó hasta hacerla perder el sentido. Cuando despertó estaba en aquel piso horrible.

Durante días la dejó sola, sin comer y estuvo a punto de morir de hambre y sed.

Después llegó él y le dio de comer y beber sin soltar sus ataduras. Día tras día acudía a verla, le daba de comer y beber una vez al día. Cada día le preguntaba si estaba dispuesta a ser una buena esposa y ella siempre decía que sí. Aún así, nunca la soltó.

Poco a poco fue recuperando fuerzas y cuando se recuperó del todo. Comenzó a tener sexo con ella, sin soltarla de la cama. Le decía que no podía fiarse de ella así que era por su bien.

Esa fue su rutina durante semanas, al principio lloraba pero con el paso del tiempo se fue habituando y ya no emitía la menor queja, incluso se alegraba de su llegada ya que traía comida y si le dejaba complacido en la cama, él la alimentaba. Aceptó aquella tortura como su destino, aunque pensaba que estaba pagando por crímenes que debió cometer en otra vida.

Entonces llegó Sam.

 

            A medida que absorbía la sangre de Jade, la el aspecto de su piel se fue acartonando. Cuando se dio cuenta de que se estaba secando como un vegetal, sintió un impulso de asco y tuvo que liberarla. Jade era apenas un esqueleto gris con los ojos hundidos antinaturalmente.

            - ¡Por Dios no puedo hacerlo! -Exclamó, horrorizada, alejándose de la cama.

            - ¡No la sueltes! -Gritó Rodrigo, demasiado tarde.

            Cuando Sam se volvió hacia ella no quedaba nada.

            Se había esfumado.

 

 

 

 

            Aunque volvieron a casa, el susto que se habían llevado fue difícil de olvidar. Aún tenían un hormigueo por el cuerpo de impotencia y ninguno se atrevió a apagar las luces en ningún momento. En el comedor dejaron encendida toda la noche la pecera, en la sala del ordenador dejaron encendida la pantalla, en el baño no había problema porque la luz del pasillo era suficientemente fuerte para iluminar bien su interior. En la cocina dejaron la luz de la campana de humos puesta. A pesar de todo ninguno de los dos volvió a sacar el tema. Ni ese tema ni ningún otro ya que no hablaron en el resto de la noche hasta que se fueron a la cama y se pusieron a decidir qué película iban a ver.    

            Vieron la televisión un rato en la cama y cuando se cansaron la apagaron la y con la luz de una lámpara puesta intentaron dormirse.

            Cuando Antonio cerró los ojos sintió una presencia reconfortante cerca de él. No necesitaba verla para saber que se trataba de Verónica. No le dijo nada, pero sintió su apoyo y cercanía y supo que podía consultar con ella cualquier cosa en ese momento. Cualquier cosa, sí, pero no se atrevía a preguntar por lo que había pasado. ¿Y si le respondía que había estado a punto de morir?

            El don del sueño no quiso llegar y Antonio empezó a sentirse relajado hasta el punto que sus cinco sentidos se fueron apagando y su ojo espiritual se acentuaba cada vez más. Entonces la vio, mirándole, sonriente y con su refrescante aura morada que parecía estar con él únicamente para garantizarle que no tenía nada que temer.

            «Me alegro de verte» -declaró Antonio-. «Te he echado mucho de menos...»

            «Siempre he estado ahí» -respondió ella-. «Pero tú te habías olvidado.»

            «Quisiera hablar más veces contigo, no solo cuando estoy en apuros. Siento que nada malo puede pasarnos si tú estás ahí. Ojala... Hubiera sabido qué hacer, qué era lo que había en casa... O quizás no debería saberlo...»

            «No me preguntes lo que no quieras saber» -replicó ella.

            « ¿Debería preguntarte?» -consultó él, temeroso.

            «No»-fue su enigmática respuesta.

            «Vaya, eso no me tranquiliza» -objetó él.

            «La ignorancia es un lujo en este caso. O en otras ocasiones, permite mantener la cordura. A menudo la gente olvida sucesos terribles porque su mente es incapaz de convivir con esos recuerdos. Los que no pueden olvidar, enloquecen. Temen todo lo que les rodea y el pánico les tiene paralizados de por vida».

            « ¿Crees que me pasaría eso si me entero de lo que... Lo que no sé ni quiero saber?» -Consultó él.

            «No, has visto cosas más terroríficas, tienes la mente abierta. Tú lo asimilarías bien, pero eres tan torpe que se lo contarías a ella y Brigitte tendría dos opciones, creerte y volverse loca o bien creer que has perdido el juicio.»

            «Pues no me convence ninguna opción.»

            «Mira, no debes preocuparte por eso, de momento. Hay problemas más importantes.»

            «¿Qué problemas?» -Antonio se preocupó.

            «Tienes posibilidad de verlo por ti mismo. Génesis te dio un don que aún conservas.»

            «Ya, ¿que soy inmune a Alastor -Consultó, extrañado-.«¿Qué tiene que ver con adivinar el futuro?»

            «No solo eres inmune a Alastor. Ella te hizo inmune al poder del mal.»

            «Pues no lo hizo muy bien, que caí en la trampa de Neftis y no pude resistirme a sus encantos.»

            «No me refiero a las tentaciones» -replicó ella-. «Me refiero al poder en la tierra del mal. El mal ciega a las personas, no deja ver lo que hay más allá de lo hay ante sus narices pero el instinto, por naturaleza nos hace receptivos al futuro. Antonio, el mal no puede nada contra tu instinto. Inténtalo, ¿qué ves en el próximo año?»      

            La hizo caso y trató de visualizar el futuro inmediato con la mente vacía y tratando de ser lo más receptivo posible. Ante él vio la luna menguante, con un extraño halo grisáceo que parecía cubrirla como un sutil velo en medio de la noche. Por alguna razón aquella visión le hizo sentir miedo, quizás por lo que había experimentado en su casa o porque estaba teniendo un mal presentimiento. De repente se vio a sí mismo con dos perros y Brigitte esperando saber si estaba embarazada.

Aquella visión fue tan real que su corazón saltó de gozo, pero todo se esfumó y se encontró solo. Completamente solo.

El mundo había cambiado por completo, ya no importaba el dinero, ya no importaba tener cosas con las que entretenerse, el dinero, un coche... El mundo era un yermo desierto y no quedaba casi ni un alma en él. ¿Acaso el próximo año estaba trayendo el profetizado fin del mundo?

            «Escucha a tu corazón, puede que lo que estés viendo no sea lo que le pasará al mundo sino lo que le pasará a tu mundo.»

            «Al final se va a terminar enterando y me abandonará...» -dedujo-. «Si se ha de enterar, es mejor que sea porque yo se lo diga, sino nunca me lo perdonará.»

            «Es una decisión muy difícil, Antonio. Ella sufría pensando que estabas muerto mientras la estabas engañando.»

            «Lo sé, lo sé... Pero si alguien se lo cuenta y me deja por ello, jamás volverá a dirigirme la palabra» -manifestó él, sintiendo que le faltaban fuerzas hasta para respirar.

            «No se lo digas entonces» -recomendó Verónica-. «Es fácil.»

            «Si me prometes que no se va a enterar, no se lo cuento...»

            «Ella lo sabrá más tarde o más temprano» -desengañó ella-. «Recuerda que una vez llegue al cielo, no habrá nada que puedas ocultarle.»

            «Pero entonces ella entenderá que no se lo conté por que me aterraba perderla... Que no tuve elección.»

            «Eso es algo que tú tienes que decidir solo.»

            Antonio suspiró resignado. No podía contárselo, le daba más miedo hacer eso que enfrentarse de nuevo a la persona que había estado en su casa. Se quedó pensativo y siguió tratando de dormir. Cuando despertara lo haría con otra perspectiva, como si nada hubiera pasado. Quizás con el tiempo olvidaría lo que había hecho y no sería tan difícil ocultar la verdad. Pero no podía estar tranquilo en ningún momento porque Alastor seguía estando ahí, amenazante, en cualquier momento le llamaría y le pediría lo que le viniese en gana. El tendría que dárselo y volvería a estar de nuevo a la expectativa de que volviera a ponerse en contacto con él. Solo había una forma de acabar con ese temor continuo y parecía completamente imposible. Había que eliminar a ese viejo del demonio pero su poder era temible. ¿Cuántas personas habrían intentado matarlo? Seguramente muchas, pero solo una había sido capaz y no lo quiso hacer, hace mucho tiempo. Esa persona era Génesis y ahora su cuerpo era un vegetal, una más de las conquistas de Alastor.

            «Te equivocas» -rectificó Verónica, que había estado siguiendo el hilo de sus pensamientos-. «Génesis no está como un vegetal.»

            «¿Insinúas que está fingiendo?» -replicó él, asombrado.

            «Ella no necesita ese cuerpo para seguir ejerciendo su poder. Es igual que yo, que podía pasarme semanas tumbada en la cama del hospital sin moverme y mientras tanto era libre para ir haciendo de las mías... Cosa de la que no me siento orgullosa, por cierto. Pero ella no es como yo, su poder no ha menguado lo más mínimo, es más, ahora es más libre que antes ya que no tiene que estar pendiente de lo que pasa a su alrededor.»

            «¿Podríamos despertarla?» -Preguntó esperanzado-. «¿Crees que puede volver a ser ella misma?»

            «Puede, pero dudo que lo consiguieras ya que ha renegado del mundo físico y no volverá a él a menos que una razón muy poderosa la obligue a ello. Prefiere manejar el destino del mundo tocando los corazones de las personas, enviando señales, obrando pequeños milagros y consiguiendo más y más fieles a ella que sepan compartir con el corazón abierto. Es una altruista, quiere tanto a los demás que no dedica ni un instante de su existencia a ayudarse a sí misma y eso que tiene todo el tiempo del mundo. Podría hacerlo con solo volver a su cuerpo y curarlo, pero ella es así. No lo hará hasta que exista una razón muy poderosa para ello y esa razón debe ser para ayudar a alguien sabiendo que solo estando despierta podría hacerlo.»

            «Ni siquiera sé dónde la podría encontrar» -razonó Antonio-. «Y menos aún sé para qué la querría despierta. ¿Qué me diría si lo que quiero es matar a su padre Alastor

            «Lo sabes de sobra, Antonio. Te diría que debes sincerarte y que, de ese modo, dejaría de tener poder sobre ti. Que acabar con él no borraría tu pecado.»

 

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Comentarios: 4
  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (jueves, 05 enero 2012 16:28)

    Puedes escribir aquí tu opinión sobre el relato, hasta ahora.

  • #2

    carla (jueves, 05 enero 2012 20:35)

    Lo sabia! :D es Veronica, que bueno que volvio! :) la historia va bien, aunque no fue mucho lo que paso en este capitulo. Bueno espero la proxima parte. ;) espero puedas subirla pronto.

  • #3

    yenny (jueves, 05 enero 2012 22:21)

    Que bueno que regreso Veronica al final se van a termina juntado todos los psonajes en esta historia.
    Esta bien, aunque va un poco lenta pero asi se entiende mejor y no quedan tantas cosas en el vacio.
    Cuidate Tony, xoxo

  • #4

    Vanessa (jueves, 05 enero 2012 23:45)

    Tony tienes que ser brujo ya yo estaba extrañando a Veronica me alegra que regreso siguela cuando puedas.
    Cuidate

Animal es el que abandona a su mascota.

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