La profecía del fantasma

4ª parte

            Una vez fuera del angosto despacho de la bruja, Joel iba en el taxi tan pálido que parecía a punto de vomitar. Diana en cambio exhibía una mueca de fastidio que el taxista no pasó por alto.

            - ¿Alguna discusión de pareja? -preguntó el conductor, sonriente.

            Diana le miró con el ceño fruncido.

            - Pues no, hoy hemos tirado a la basura noventa euros. Cincuenta en una bruja charlatana estúpida que no nos ha resuelto ninguna duda y dos taxis que no habríamos pagado de no haber venido a esta estupidez.

            - ¿Y si tiene razón? -cuestionó Joel-. ¿Y si todo cuanto nos han dicho es cierto?

            - Si no les parezco entrometido, ¿pueden decirme qué les ha pasado con la bruja? -interrogó el taxista.

            - Hace dos días vimos a mi tío Basilio los dos, ¿verdad Diana? -esperó un asentimiento por parte de su novia-. Nos dijo que íbamos a morir en una semana y ahora la bruja nos ha dicho que es inevitable y que lo único que podemos hacer es salvar nuestras almas.

            - ¿Y te lo crees? -protestó Diana-. Es como si vas al médico por un dolor de cabeza y te manda a casa tomando aspirinas. ¿Qué ayuda nos ha dado? Ninguna.

            - Bueno, ahora sabemos que no se puede evitar.

            El taxista tuvo que pestañear varias veces hasta que consiguió entender su situación.

            - ¿Y según el fantasma morirán los dos?

            - Eso es -respondió Joel.

            - Si me pasara eso a mí, sacaría todos los préstamos posibles de los bancos y me los gastaría a lo bestia. Me iría de viaje a Las Vegas y me lo gastaría todo con tías y whisky. Qué gozada, no tener que responder al banco por tus deudas, menudas sanguijuelas. Que se jodan.

            - Sí, es una opción -asintió Joel, sin mucho convencimiento.

            - ¿Cómo? ¿Te irías con prostitutas? -increpó Diana.

            - No, mujer, digo lo del dinero. Podríamos pedir préstamos personales en todas partes, comprar cosas a plazos y al menos disfrutaríamos del poco tiempo que nos queda. ¿Qué vamos a solucionar llorando?

            - ¿Y para qué quieres comprar cosas que no vas a poder disfrutar?

            - Pues así disfrutamos lo que nos queda. Yo disfruto de lo que compremos y tú de ir de compras sin límite de crédito.

            - Y si luego no pasa nada, ¿qué? Listo, ¿nos tiramos por un puente?

            - Por eso me iría al extranjero -completó el taxista con voz rasposa-. Si sigo vivo no me encontraría ni Dios.

            - Oye, no es ninguna tontería -aceptó Joel, sonriendo. La idea de vivir a tope los cinco días que les quedaban le cambió la cara.

            - Se puede pensar, pero es ridículo -desengañó Diana-. Hay que poner los pies en el suelo. Si nos vamos perderemos nuestra vida y entonces ¿qué? Habré estudiado enfermería para nada porque perderé mi trabajo, la casa se la quedará el banco por no pagar la hipoteca. No me apetece, por una alucinación, perder absolutamente todo.

            Joel volvió a ponerse serio y asintió.

            - Tienes razón, como siempre cariño.

            - Ag, las mujeres son tan aguafiestas -rezongó el taxista-. Por eso sigo en esta profesión y no me largado a zumbarme brasileras y gastar mis ahorros.

            Ambos se lo quedaron mirando con extraña curiosidad. ¿Estaba casado y había dicho que se iría a Las Vegas o Brasil en busca de sexo desenfrenado? ¿Cómo podían haberlo tomado en serio ni por un momento?

           

            Al llegar a casa se derrumbaron en el sofá y se pusieron a ver la televisión sin decir nada ninguno de los dos. Estaban cansadísimos, había sido un día de lo más extraño.

            A las diez de la noche el teléfono de casa sonó. Joel lo cogió con desgana y respondió.

            - ¿Sí?

            - ¿Hola? Soy tu tía Josefina, ¿estáis en casa ahora?

            - Sí, claro, cómo iba a coger el teléfono sino.

            - Tengo que hablar con vosotros de algo importante, supongo que sabéis que murió Basilio hace una semana.

            - Ah, sí -Joel empezaba a asimilar que era su tía, su mujer-. Te acompaño en el sentimiento tía, me enteré...

            - Lo sé, no vino casi nadie al funeral -cortó ella-. ¿Podemos vernos ahora?

            - ¿No es un poco tarde?

            - Es que... No puedo dormir y necesito que lo sepáis. Basilio no se ha ido del todo, he encontrado objetos muy extraños, no sabía que se dedicaba a estas cosas. Al parecer había anotado en su diario el día y la hora de su muerte pero es mejor que lo veáis. Tenía un baúl lleno de cosas que yo nunca miraba y hoy, recogiéndolo todo he descubierto que era un fanático de lo paranormal. Me ha asustado ver que acertó cuándo moriría... Aunque me gustaría que lo vierais por vosotros mismos. Es... Inquietante.

            - ¿Le has visto después de morir? -inquirió él muy interesado.

            - Tenéis que venir a casa. Por favor, no vivo lejos. ¿Podéis acercaros?

            Joel tapó el micrófono del aparato con la mano y miró a Diana.

            - Dice que quiere que veamos algo.

            - ¿Quién?

            - La mujer de Basilio.

            - ¿Qué? No, dile que mañana, estoy muy cansada.

            - Yo también pero dice que es muy importante. De paso podemos decirle que se nos ha aparecido, ah, me ha contado que Basilio no se ha ido del todo... Y que quiere enseñarnos algo muy inquietante.

            Diana se incorporó como un resorte del sillón.

            - Entonces dile que vamos ahora mismo.

            Joel asintió y quitó la mano del micrófono.

            - De acuerdo tía, allí estaremos.

Comentarios: 5
  • #5

    carla (miércoles, 05 septiembre 2012 02:18)

    a mi me gusta como va ^-^ sip sip ^-^

  • #4

    Jaime (jueves, 30 agosto 2012 09:07)

    Me quedé intrigado con la parte de que ¨Basilio no se ha ido del todo¨. Les escribo mi continuación, que creo que ata todos los cabos sueltos.

    Al llegar a casa de la tía Josefina, Joel y Diana leen lo siguiente del diario de Basilio:
    Basilio ha heredado de alguna forma el poder para tener viajes astrales a través del tiempo e incluso aparecerse como fantasma a voluntad. Durante su vida, Basilio intentó desentrañar su destino y el de sus seres queridos, aún a sabiendas que eso se castiga con permanecer como fantasma después de la muerte. Basilio sabe que Joel tiene el mismo don (o maldición) y le advierte sobre su destino fatídico, pronosticando que su sobrino intentará modificar su suerte y ayudarlo a trascender.

  • #3

    Lyubasha (miércoles, 29 agosto 2012 18:36)

    Y otro final que se me acaba de ocurrir:
    Cuando están en la casa y ven los artefactos de su tío, Joel ve algo que le resulta familiar.

  • #2

    Lyubasha (miércoles, 29 agosto 2012 17:18)

    Me gustó mucho este capítulo, qué risa con el taxista XD
    Ahí va mi continuación: van a casa de su tía, ella les enseña los artefactos del baúl y les cuenta que su tío siempre estuvo obsesionado con, de algún modo, permanecer junto a su familia después de su muerte.

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (miércoles, 29 agosto 2012 14:23)

    Ahora os toca a vosotros. Proponer continuaciones y éstas se someterán a votación. Vamos, que no se diga que no sabes cómo seguir.

Animal es el que abandona a su mascota.

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