La sombra de Verónica

12ª parte

            - Por favor -trataba de alejarla Antonio cada dos besos-. Vamos suéltame, nos están viendo todos...

            - Te quiero, ¿no lo entiendes?

            - No, déjame.

            Al fin consiguió despegarse de ella.

            - Es un error, no debí venir -manifestó levantándose para irse directo a su coche, aparcado en un parking no muy lejano.

            No miró atrás, no quería que adivinara su debilidad. Tenía que marcharse y no volver a verla jamás. Borraría su número del teléfono móvil. Sin embargo la cara de Rebeca se le quedó grabada en su mente, el rostro de la desesperación le dejó una huella imborrable al verle alejarse.

            Una mano le cogió del brazo y se detuvo.

            - No volveré a hacerlo, perdona -la voz de la chica sonaba sincera.

            - No es culpa tuya -explicó arrepentido con intención de marcharse igualmente-. Soy yo que...

            - El padre Fortea no respondió a mi email -añadió ella esperando convencerlo con eso para que se quedara.

            Antonio la miró sorprendido.

            - ¿Y por qué no me lo has dicho antes?

            - No fue de gran ayuda.

            - Vaya. De todas formas no he pisado una iglesia en años y seguramente nos pediría que hagamos cosas como ir a misa.

            - ¿Tanto? ¿No se ha casado alguien de tu familia, no ha muerto nadie? -se extrañó Rebeca.

            - He ido a bodas... Ah, llegué a confirmarme y estuve yendo a misa todos los días durante varios años, pero eso fue antes de los veinte. Luego se torció mi camino y encontré otros modos de comunicarme con Dios -recordó el día que le detuvieron justo cuando se enteró que le habían tocado más de veinte millones de euros a la lotería, unos días después de conocer a la criatura que cambió el rumbo de su existencia. En esos tiempos llegó a un acuerdo con Dios, que dedicaría su vida a ayudar a personas que tuvieran problemas con cuestiones del más allá.

            Al verlo tan pensativo la chica rompió el silencio.

            - Entonces no creo que nos ayudara mucho lo que nos hubiera propuesto Fortea -dedujo Rebeca.

            Antonio dejó de intentar alejarse y se la quedó mirando unos segundos. Su corazón aumentó el ritmo de sus pulsaciones durante los escasos instantes que sus ojos mantuvieron la mirada.

            - Rebeca, eres preciosa y si no me marcho voy a arrepentirme el resto de mi vida.

            - Aun no te he dicho lo que iba a contarte cuanto te llamé por teléfono.

            - ¿Aun hay más? -preguntó él.

            - He vuelto a ver a Verónica -añadió-. Me atreví a hablarle y le pregunté qué quería de mí. Estuvo varios segundos en silencio y finalmente me dijo "Libérame".

            - ¿Qué? Eso no tiene sentido.

            - Le pregunté cómo podía hacerlo y ella me respondió: "Antonio Jurado debe matar a Fausta".

            El aludido se quedó mirando a Rebeca con cara de no entender nada.

            - ¿Por qué intentó matarme entonces? -inquirió.

            - No lo sé. Cuando dijo eso se esfumó.

            - ¿Estás de coña? ¿Cómo demonios voy a matar a tu tía?

            - No digo que lo hagas, pero pensé que querrías saber lo que quiere Verónica.

            - Algo muy malo está pasando y creo que es hora de que Fausta deje de esconder sus cartas. ¿Me acompañas? Voy a verla inmediatamente.

            Rebeca asintió feliz de que la dejara seguir cerca de él y juntos fueron al coche aparcado en un Parking subterráneo de Madrid.

 

 

 

            Cuando estaban saliendo por la carretera de La Coruña Rebeca le preguntó cómo conoció a Brigitte y él le contó su viaje a Nueva York, omitiendo que estaba huyendo de las autoridades españolas y el motivo, y que allí la conoció por Internet, en un chat. Le dijo que quedaron y no tardaron ni una tarde en enamorarse. Luego rectificó y confesó que él ya estaba enamorado antes de verla por primera vez. A Rebeca le pareció una historia muy romántica y manifestó su deseo de encontrar a alguien que la quisiera tanto como él quería a Brigitte.

            - Antes de que te des cuenta lo encontrarás -profetizó Antonio, seguro de que estaba en lo cierto.

            - ¿Y qué momento ha sido el más duro desde que estás casado? -preguntó ella.

            - Creo que la última mudanza. Porque yo nunca había tenido cosas, intentaba no apegarme mucho a los sitios antes de conocerla. Pero luego compramos de todo, se nos quedó pequeño un apartamento de Madrid y nos tuvimos que mudar a una casa que está en la frontera con Toledo.

            - ¿Cómo se llama el pueblo?

            - Casarrubuelos. Es tan pequeño que en lugar de policía local tiene un Sheriff, patrulla por las calles varias veces al día pero es el mismo coche. O al menos es el que hemos visto siempre. Es un pueblo de esos de toda la vida. Con el boom inmobiliario se llenó de enormes chalets que se vendían a precio de oro. La casa que compramos llegó a valer doscientos cincuenta mil euros. Sin embargo la conseguimos por ciento sesenta.

            - ¿Por qué ha sido tu peor momento del matrimonio?

            - Porque antes de mudarnos yo pesaba ciento dieciocho kilos. Y con el esfuerzo de llevar cajas de una casa a otra, bajé diez. Llegaba a la cama tan cansado que me tumbaba y me quedaba dormido casi antes de cerrar los ojos.

            - Vaya.

            - Fue duro para los dos, pero ahora estoy feliz de haber tomado esa decisión.

            - ¿Discutisteis?

            - No. Te digo que es el peor momento porque nunca me siento mal cuando estamos juntos. Lo paso mal si hacemos cosas como esa, una paliza. ¿Sabes lo que es subir una máquina de correr de setenta kilos por una escalera estrecha entre dos personas? Mis brazos dejaron de responder, mis piernas me temblaban y estuve tres días que las rodillas se me doblaban cuando intentaba subir las escaleras.

            - Yo nunca me he mudado -explicó Rebeca-. Y espero no tener que hacerlo más que en mi boda.

            - Hay cosas buenas, como cuando comparas lo de antes con lo que tienes ahora. En la otra casa los coches los aparcábamos en la calle. En la nueva tenemos un garaje donde caben los dos. En la vieja teníamos que dormir con dos ventiladores a tope en verano y ahora cerramos la puerta y dormimos tan frescos con aire acondicionado. Llevar la compra del coche a casa era un trabajo de esclavos ya que aparcábamos lejos de la puerta y encima había que subir una cuesta terrible para llegar a casa, ahora aparcamos en el garaje. Antes no teníamos escaleras, en la actualidad sí... Que entonces hubiera pensado que era malo, ahora me doy cuenta de lo mucho que ha mejorado mi forma física y mi salud gracias a ese ejercicio extra. Cuando sacábamos a Thai de paseo por las noches lo único interesante era ir al parque y ver las cuatro torres iluminadas en la oscuridad. Ahora salimos a donde podemos mirar al cielo y ver varias constelaciones, la Osa Mayor, Orión... Se siente el aire más puro, y por si fuera poco Brigitte ahorra veinte minutos de viaje a su trabajo. Ahora duerme más y llega antes.

            - ¿La extrañas? -preguntó Rebeca.

            - Claro, aunque no me aburro. Entre lo que escribo sobre mis casos más importantes, los publico en Internet y que soy un poco adicto a los videojuegos, la verdad es que nunca me aburro. Pero ni una cosa ni la otra puede compararse a estar con ella.

            - ¿Publicas tus experiencias?

            - Claro, ¿quién va a creerlas? Me hace sentir menos chiflado si lo comparto con los demás.

            - Y ¿cual es tu página? Me gustaría leerlas. Sé de primera mano que que no te las inventas.

            - Bueno, alguna sí me la he inventado. No te voy a decir cuales para que te las creas todas -Antonio se ruborizó pensando que quizás había conseguido una nueva fan para su página. No tenía demasiados, solo unos pocos comentaban y éstos eran muy fieles. Posiblemente no escribiría tanto si no fuera por Yenny, Carla, Jaime, Lyubassa, Naruto, X-Zero y otros que con sus comentarios le demostraban que sus historias gustaban.

            Le deletreó la página web donde publicaba sus relatos: "hpp:\\tonyjfc.jimdo.com" y ella lo apuntó con un bolígrafo de su bolso en su agenda.

            - Te prometo visitarla y comentar.

            - Últimamente no escribo nada. Con el rollo de la mudanza he tenido que contratar un cambio de dirección en la compañía de teléfonos en la que estaba y me dijeron que en unos veinte días me darían de alta, pero llevo un mes y sigo esperando. Pero si entras vas a tener muchas cosas que leer. Te recomiendo que empieces por "El fantasma del espejo". Luego continúa según el orden que te aparece en la columna de la derecha para ver las historias relaccionadas con Verónica. Seguro que cuando las leas todas comprenderás mejor mi punto de vista sobre ella. Aunque la primera en la que cuento cómo supe de su existencia fue la llamada "Noche de San Juan". Mis lectores creen que casi todo es mentira y que me invento la mayoría de las cosas, pero se llevarían una sorpresa si supieran cuántas son reales.

            - Estoy impaciente por entrar a leer algo -dijo Rebeca con cierto tono aburrido.

            - ¿Y cómo fueron tus exámenes? -cambió Antonio de tema al ver que todavía estaban dentro de Madrid y aún les quedaban más de cincuenta kilómetros.

            - Me quedaron dos -respondió ella-. Pero me las estudio una semana antes y en septiembre las saco.

            - Vaya, ¿Y son muy difíciles?

            - No, que va, si estuve a punto de aprobar. En uno fallé una pregunta que me lié y en el otro simplemente se me había juntado demasiado y no tuve tiempo de leérmelo todo. Ahora tengo quince días entre uno y otro así que no hay problema.

            - Qué suerte, yo suspendía más de dos mientras estaba en la universidad. Luego las aprobaba después de que me tiraba todo el verano estudiando.

            - ¿Qué carrera hiciste?

            - Biología, pero me quedé en el segundo año. Repetí curso y luego cuando lo saque... Después estuve... viajando y no estudié más.

            - ¿A qué te dedicas? ¿Ganas lo suficiente como detective de lo sobrenatural?

            - ¡Ja! No he ganado un euro. En todos los casos he pedido que me paguen pero al final lo hago gratis. Puede que haya cobrado en uno... Si es verdad, en "La reliquia del Ángel". Lo normal es que siempre termino implicándome y me gasto más dinero que si no me hubiera metido. Por ejemplo cuando encontré a Verónica, mientras aún vivía, me dejé un pastizal en hospitales.

            - ¿Y de dónde sacas tanto dinero?

            Se dio cuenta de que no le había contado nada sobre su premio de veintitrés millones de euros y no quiso contarle esa parte. No era muy recomendable que supiera que era millonario si es que quería que al final del caso se ofreciera a pagar algo. Lo cierto era que aún no habían hablado de honorarios entre ellos.

            - Tengo un par de inversiones que me van bien -medio confesó, encogiéndose de hombros.

            - Qué suerte, vives haciendo lo que quieres sin tener que trabajar.

            - En realidad ni siquiera Brigitte debería hacerlo, pero ella no soporta la vida que yo llevo y prefiere entretenerse. Su trabajo le gusta.

            - Pues qué suerte también -añadió Rebeca.

            Durante un buen trayecto ninguno de los dos dijo nada más. Antonio se dio cuenta de que no recordaba qué carrera universitaria estaba estudiando Rebeca y no se atrevió a preguntarle porque le sonaba que se lo había dicho en algún momento. Odió su mala memoria por que siempre olvidaba tantas cosas.

            Miró el reloj, eran las dos de la tarde, hizo un cálculo mental de lo que tardarían, media hora hasta el pueblo y una hora allí, después el camino de vuelta, y el tiempo que les llevaría volver a casa y asintió al estimar una hora de llegada aproximada de las cinco de la tarde, si es que se entretenían mucho. No le había dicho nada a Brigitte de su excursión pero ya se lo contaría cuando volviera... Bueno no todo. La parte tórrida de los besos con Rebeca debía dejarla aparcada en el olvido.

 

Comentarios: 8
  • #8

    katti (jueves, 04 octubre 2012 19:31)

    Hola llevo timpo leyendo las historias y me gusta ver que muchas historias se entrelazan, me imagino cada personaje, si son reales o no prefiero no saberlo xq le quitaria la incertidumbre... soy de Ecuador me encantas tus historias Antonio Jurado.
    Ps: te sugiero que deberia a ver un indice para saber que historias se deberian leer antes de otra para no perder el hilo.

  • #7

    naruto7 (sábado, 25 agosto 2012 07:18)

    me gusto la referencia sobre la pagina yo pensaba que a mi no me ibas a mencionar pero me gusto si lo posiste.
    espero que publiques la continuacion pronto

  • #6

    carla (viernes, 24 agosto 2012 22:11)

    *-* que dindooooo, me mencionaste ^.^ wohooooooooo \o/
    Quiero la continuacion pronto esta muy interesante :3
    Ps: ya sabia yo que estas historias no eran totalmente falsas :)

  • #5

    yenny (viernes, 24 agosto 2012)

    Me gusto mucho esta parte, ahora ya sabemos porque no tenias internet jaja.
    Continuación pronto por favor.
    Pd. Te extrañaba mucho Tony que bueno que ya estas de regreso.

  • #4

    x-zero (jueves, 23 agosto 2012 23:52)

    encerio las historias de esta web son reales? y continuacion
    C:

  • #3

    Lyubasha (jueves, 23 agosto 2012 17:34)

    Me gustó mucho este capítulo, sobre todo la referencia a la web :D
    Está muy interesante, espero la continuación.

  • #2

    Bellabel (jueves, 23 agosto 2012 16:27)

    Gracias, va genial.... ya extrañaba tener algo que leer.

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (jueves, 23 agosto 2012 14:10)

    Puedes comentar aquí y puede que un día seas tú el que salga en otra historia.

Animal es el que abandona a su mascota.

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