La sombra de Verónica

20ª parte

            Antonio miró a Brigitte que no parecía muy contenta con él a pesar del peligro. En su interior iba Jesús, pero tal y como ella estaba de ofuscada, nunca podría salir.

            Se acercó a la chica y aproximó el oído a su cabeza. Brigitte estaba tan asustada que no se atrevió ni a retroceder.

            - Ahí está, asustado... Nunca había sentido a Jesús con tanto miedo. Hay momentos que es necesario saborear con tiempo ya que no se repiten muchas veces en la vida -opinó jocoso-. Aunque su cuerpo está fuera de mi alcance, tener al hijo de Dios bajo mi zapato puede resultar divertido. No podéis imaginar lo que estoy imaginando, solo tengo que chasquear los dedos y os convertiría en carne picada. Él lo sabe y además tiene claro que no hay ningún tipo de piedad ni sentimiento en mi corazón porque yo no tengo esos defectos. Eso es algo de lo que me libré cuando vi la gran verdad. Ahora mismo podría acabar con el hijo favorito de Dios y me quedaría todo su poder. ¿No es maravilloso? Al fin se me concedería el derecho a reinar. Como hicieron los hombres en el mundo, ellos le mataron y obtuvieron el perdón de Dios. ¿Qué ganaré yo si aprisiono su alma?

            Antonio lanzó un puñetazo concentrado en cooperación con Pedro y su puño golpeó la mejilla de Satán con mucha más fuerza que a los diablos a los que destruyó previamente. Sin embargo pareció muy débil, ni siquiera consiguió mover la cabeza del Diablo. Éste le miró disgustado, pero no parecía sorprendido sino complacido por su propia demostración de fuerza.

            Como respuesta, le devolvió el golpe y le hizo caer de bruces contra el suelo. Antonio tuvo suficientes reflejos para interponer sus antebrazos y no sufrió más que magulladuras en la parte exterior de los mismos.

            - Nadie odia más que yo, estúpido -aleccionó el Diablo-. Y aquí los golpes deben ir bien cargados de ese ingrediente tan sabroso.

            Le costó unos segundos larguísimos poder levantarse de nuevo, había sido un golpe más moral que físico ya que demostraba su debilidad ante él.

            - Eso es, vamos a divertirnos un rato. Dejaré que penséis que podéis doblegarme.

            Antonio retrocedió unos pasos al ver que el Diablo iba derecho a por él. No podía seguir peleando, se llevaría la paliza de su vida.

            De pronto Brigitte cayó de rodillas y pegó la cabeza en el suelo, llorando.

            - No puedo perdonarle, señor -susurraba-. Ya me ha hecho tanto daño...

            El Diablo no pasó por alto su actitud e hizo su comentario:

            - ¡Y aún lo llaman bueno! -exclamó sonriente-. El amor es un veneno, ¿cuándo os daréis cuenta? La verdadera libertad se alcanza cuando uno se libra de esa carga tan pesada.

            - Por eso estás solo -respondió Antonio-. Te jactas de que no amas, pero sin amor te has condenado para siempre.

            - ¿Y qué tiene eso de malo? -preguntó Satanás, sonriente-. Fíjate en mi poder...

            - Eres un ciego, arrogante y mentiroso -escupió Antonio-. Te empeñas en hacer creer a todos que Dios está solo y eres tú. Te llenas la boca con tu gran verdad y sólo es tu mentira, la única realidad es que por culpa de tu soberbia estás solo y siempre lo estarás. No importa lo que luches, ni siquiera si consigues destruir el universo. Eres... La criatura más desdichada que Dios ha creado y me das pena -hubo una mezcla de ironía y odio en su última frase.

            El Diablo lanzó una mirada furibunda al investigador y Brigitte no lo pasó por alto. Levantó la mirada y temió que el príncipe del infierno tomara represalias contra él.

            - ¿Vas a pegarme? ¿Así es como convences a la gente? -le retó Antonio-. Ahí le tienes, al hijo de Dios, que sabía lo que iba a pasar y aún así ha venido. ¿Crees que él te odia? ¿Sabes por qué tiene miedo?

            - Seguro que a ser mi marioneta -se jactó el Diablo.

            - Teme por ti. No le ha costado nada resucitarme, que soy un simple mortal, así que imagina lo que podría hacer contigo. No se conforma con salvar a los hombres, él quiere a todos, incluido tú. Tiene miedo de que vuelvas a rechazar su mano, eso es lo que teme.

            - ¿Quiere salvarme a mí? -preguntó sonriente-. Ah, claro, cómo no iba a amarme si soy la criatura más perfecta que creó... Si os ama a vosotros... -se burló. Un instante después cambio su cara por una representación del odio-. Estúpido, se lo dije desde el principio, el amor esclaviza, es bueno que lo tengan sus criaturas pero no él. ¿Y qué hizo? Se impregnó de pies a cabeza con ese fango. Y lo peor,... A mí también, como a todos sus ángeles del cielo. Por eso desobedecí y atravesé la última puerta. Ahora vuelvo a ser libre y él siempre será su esclavo.

            Antonio se acercó a Brigitte y la ayudó a levantarse. De alguna manera estaba ganando tiempo a que le perdonara y Jesús volviera a tomar el control, eso era lo que buscaba.

            Pero ella, apartando su mano, se alejó de él.

            - No quiero volver a verte -sentenció-. Aunque no te odio... No... Puedo odiarte...

            - Hablaremos cuando salgamos de esta, no decidas nada todavía -replicó él.

            - Entiéndelo -le miró a los ojos-. ¿Cómo voy a poder confiar en ti otra vez?

            Antonio cerró los párpados y sintió que sus ánimos desfallecían, si ella le rechazaba nada tendría senido para él en adelante, pero cómo iba a hacérselo saber. Qué sentido tenía regresar si no iba a poder estar con ella.

            - ¿Lo ves? Eso es a lo que me refiero. El amor es veneno -añadió Satanás, pletórico por verlos llorar-. Destrózalos Verónica, cumple mi voluntad.

            Se cruzó de brazos y esperó.

            Una fuerza sobrecojedora empujó a Antonio contra el muro del fondo y su espalda sonó como si se le rompiera la columna y múltiples costillas. Se quedó sin aliento y no fue capaz de moverse mientras la sombra se acercaba lentamente para seguir divirtiéndose con él. Recibir tal golpe y no ver a la causante le dejó paralizado por el pánico, pero en ese momento no estaba solo.

            - Soy Pedro -dijo su otro inquilino-. ¿Acaso no quieres volver a mi lado, al cielo?

            - Aunque pudiera sentir algo por ti no puedo detener mi mano. Han comprado mi lealtad y mientras Fausta siga con vida debo obedecerla.

            - ¿Por qué? -preguntó Pedro.

            - Debisteis hacerme caso -se ofuscó la sombra sin demostrar sentimientos.

            Antonio sintió que una fuerza invisible le levantaba del suelo y su corazón se aceleró por el pánico al saber lo que pasaría después, ya le había matado una vez así. Le dolía toda la espalda y no soportaría un golpe similar.

            - Por favor no lo hagas -suplicó Pedro.

            -  Detente - ordeno voz la voz de Dios desde el fondo de la cámara-.  Tu alma no le pertenece  y lo sabes.  Mírame a los ojos Verónica  y busca la verdad en tu corazón. Escucha mi voz y despierta de tu pesadilla.

             Ésta le soltó y apenas cayo sin fuerza. Todos miraron sorprendidos al salvador. Brigitte se había puesto en pie y se escudaba en la espalda de Jesús. Incluso el Diablo no podía creer lo que veían sus ojos. Antonio recupero fuerzas con la voz del señor y se puso en pie notando que todas sus heridas habían sido curadas instantáneamente. 

            -  Es imposible - rugió Satanás-. Esta es mi casa y tú no tienes poder aquí.  No deberías haber podido salir.  

            -  Hermano, me había sometido el corazon de ella, pero ha conseguido perdonarle al ver que estaba a punto de morir. Pocas personas tienen tanto amor en su corazon como esta mujer. 

            Antonio sintió que las ganas de vivir volvían a su alma. ¿Le había perdonado?

            -  No me llames hermano, hace mucho tiempo que tú y yo no somos nada y lo que a ti te enorgullece tanto, a mí me repugna. Esta es mi casa y no pienso dejarte jugar con mis juguetes,  de modo que desaparece o tendré que convertirlos en polvo con un chasquido de dedos.

            -  Hace mucho tiempo que queria encontrarme contigo Lucifer.  Pero siempre huyes despavorido.  ¿A que tienes miedo si no pienso hacerte daño?

            -  ¿Que huyo de ti?, ¡Ja! -Se burlo el principe de las tinieblas-. Detesto tu aroma pestilente que llena de paz y amor a todo el que te mira.  Logré desintoxicarme hace millones de años y no quiero volver a caer como estos desgraciados. El amor debilita y ahora mi poder es infinitamente superior al tuyo.

            -  Sólo puedes destruir.

            -  Exacto, eso es más de lo que tú podrás hacer nunca.

            -  ¿Y crees que matándolos acabarás con ellos?

            -  Me basta con destruir sus cuerpos. ¿Quédate sus vísceras si quieres?

            -  Primero tendras que intentar matarme a mí -retó Jesús, interponíendose entre ellos-.  Sabes que no puedes hacerlo porque, aunque es cierto que no amas a nada ni a nadie, a mi me sigues amando.

            -  No te confundas, al único ser al que amo es al Padre.

            - Pero yo soy él...

            - Tú eres un muñeco de trapo al que ha nombrado heredero de su poder. Tú, un ser humano de carne y hueso, tan frágil que da miedo soplarte por si te desmembras... Su hijo predilecto soy yo, jamás comprenderé cómo te eligió a ti.

            La rabia de Lucifer se mostró en sus ojos poniéndose de color rojo intenso. Antonio se puso junto a Brigitte y la protegió con su cuerpo aunque sabía que no serviría de mucha protección. Incluso Jesús parecía tan indefenso como ellos ante la ira del prícincipe del infierno.

            A pesar de su rabia, no golpeaba. Amagaba con sus patas de carnero empezando a escarbar la tierra como un toro furioso, pero no arrancaba hacia ellos.

            - El padre te ama, Lucifer -confesó Jesús-. Lo sé porque lo siento en lo más profundo de mi corazón.

            - Tú alejaste a todos los humanos de mi reino, abriste la puerta del cielo y me arrebataste mi victoria. Estaba a punto de conseguir que Dios me diera la razón, el mundo no podía ser más autodestructivo y empezaba a darse cuenta de que el amor solo era una creación inútil que provocaba más daño que felicidad. Entonces llegaste tú y lo cambiaste todo... ¿En serio me amas? Pues devuélveme lo que me pertenece.

            - A eso he venido, pero no lo comprendes. No me corresponde a mí otorgar poder sobre mi herencia -desengañó Jesús-. Te toca a ti aprender de tus errores, volver tu rostro a Dios y pedirle que te permita entrar de nuevo en su casa.

            - ¿Y quién le iba a recordar que está rodeado de marionetas? -Preguntó el Diablo, enojado-. ¿O susurrar al oído de los humanos lo que no deben hacer?

            - Eres tú el que se empeña en que exista un equilibrio, en que haya una guerra continua. El hombre no te necesita -argumento Jesús-. Está cansado de luchar, de perder y de sufrir para ganar. Todos saldríamos ganando si me dejas tocar tu corazón, ahorrarías tanto dolor...

            El Diablo se quedó mudo y por un momento pareció que Jesús le estaba convenciendo.

            - No dejes que te ciegue el falso conocimiento que has adquirido -insistió-, el Padre hará una gran fiesta si hoy regresas conmigo al paraíso.

            - Pero tú seguirás siendo su predilecto... Tú, el hijo del hombre que se hace llamar Dios... ¿Y me llaman a mí farsante?

            - Solo debes arrodillarte frente a mí y te conceré el perdón de todas tus culpas.

            Lucifer recuperó su rabia y se lanzó con el puño en alto, como un martillo de los dioses, en dirección al rostro de Jesús. Le golpeó con tal fuerza que éste cayó contra Antonio y Brigitte y tras la aparatosa caída tuvieron que ayudarle a levantarse. Jesús tenía el labio partido y salía un hilo de sangre de su boca.

            - No eres el primero que responde así a mi palabra -le disculpó el Maestro sin perder la calma.

            - Pero te juro que seré el último -rugió Lucifer lanzándose a por él y golpeándo su rostro con toda su furia una y otra vez.

 

 

 

Comentarios: 6
  • #6

    carolina (martes, 12 febrero 2013 18:42)

    la pinche de si madre q yo me ponga a leer esto .l.

  • #5

    katti (viernes, 05 octubre 2012 18:07)

    Quiero ver la continuacion....! me encanta esta historia, pero hay cosas aqui que no me cuadran pero espero salir de mis dudas con lo que falta de leer....

  • #4

    lulu69 (viernes, 05 octubre 2012 11:07)

    Espero la continuación ya!, ¿será la última parte?, que lástima que se te borrara, estoy ansiosa, esta historia está genial.

  • #3

    Jaime (miércoles, 03 octubre 2012 20:41)

    Estoy un poco confuso. En relatos anteriores se mostraba al diablo como un completo opuesto de Dios, una parte interna al par de Dios que quería recordar a Dios que él está realmente sólo puesto que lo único que existe es él. Aquí, en cambio, se muestra como un ángel caído. ¿No se contradicen ambas ideas?
    En esta versión, ¿Jesús es Dios o es hombre o es el hijo de Dios? ¿Puede cambiar entre éstos a voluntad o son como distintas facetas del Creador?

    Me gusta el tono filosófico que ha tomado la historia. Aunque no comparto tu visión del Todo, me agrada este Jesús. Ojalá hables un poco más de Jesús en la próxima entrega y lo muestres poco más humano, con defectos y vicios.

  • #2

    Bellabel (miércoles, 03 octubre 2012 19:55)

    :) Continuación; Esta parte no me gusto mucho; pero ya quiero saber que pasará.
    Saludos.

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (miércoles, 03 octubre 2012 18:51)

    Si quieres ser el primero en protestar por la tardanza o por que no te gusta, aprovecha. Y si no eres el primero, no te cortes, y comenta algo.

Animal es el que abandona a su mascota.

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