La sombra de Verónica

20ª parte

 

            Antonio y Brigitte estaban muy asustados y no supieron cómo reaccionar. No podían detener semeante fuerza, lo único que conseguirían sería recibir golpes ellos también. Aún así, Brigitte se abalanzó sobre el Diablo y trató de alejarlo de Jesús.

            — ¡Déjale en paz! —gritó.

            Luifer se la quitó de encima con un simple empujón del brazo y Antonio fue a ayudarla a levantarse.

            — No ves que no puedes hacer nada — la regañó—. El señor podrá con él.

            — Va a matarlo, ¿es que no lo ves? — Preguntó, desesperada—. Haz algo, por el amor de Dios.

            — Ojalá pudiera...

            — Eres un cobarde —rugió ella, volviendo a levantarse y atacando al Diablo por la espalda.

            Antonio, que no quería que la golpeara de nuevo corrió más que ella y le golpeó él con todas sus fuerzas. No esperaba producir más efecto que sobre una pared de hormigón y temió por los huesos de su mano. Sin embargo el puñetazo fue tan violento que Lucifer salió despedido hacia un lado y se arrastró más de tres metros por la fuerza de su empellón.

            — ¿Pero cómo... —se sorprendió Antonio.

            — Maldito seas... —rugió el maligno, que se levantó con dificultad y con el pómulo morado.

            — ¿Cómo lo has hecho? —preguntó Brigitte, asombrada.

            — Puede que haya sido Pedro —intentó explicar explicó.

            — No estás solo en esto — dijo una forma traslúcida, al lado de él.

            Brigitte miró sin comprender. Antonio sonrió como un idiota.

            — Vaya, parece que Verónica se ha unido a la fiesta —explicó, encogiéndose de hombros.

            — Esto es de locos —negó Brigitte.

            Entre tanto el Diablo ya estaba frente a ellos y de su nariz salía un extraño humo negro, el de la ira que le consumía por dentro.

            — Vas a recibir la peor paliza de tu vida —se jactó Antonio—. Ya puedes irte con el rabo entre las piernas, cabra. A lo mejor es por ti que cuando uno se ponde de mala leche dicen que está "cabreado", lo coges.

            Antonio hizo un movimiento circular con los dedos índice y corazón con chulería, seguro de que el Diablo no tenía nada que hacer contra él.

            — Dejarle, no me defendáis —suplicó Jesús, desde el suelo—. Sé lo que hago.

            — ¡Pero si no haces nada! —replicó Antonio, enojado.

            — ¿No lo véis? Cada puñetazo que recibo el que se debilita es él. No eres tú el que se ha vuelto más fuerte.

            El Diablo se miró las manos como si acabara de darse cuenta de ese detalle. Antonio se quedó asombrado de que Jesús estuviera, no solo consciente, sino con la cara tan sana.

            — No me deja entrar en su corazón, pero con sus golpes he roto muchos muros.

            Jesús se puso en pie y caminó hacia Lucifer.

            — Cuando intentas destruirme te destruyes tú porque la oscuridad no puede apagar una luz. Es la luz la que extingue las tinieblas.

            — Aléjate de mí —susurró el Diablo con voz chillona, desesperado—. Vete de mi reino. No quiero que vuelvas a entrar jamás.

            — Estás tan cerca de romper tu prisión... —Jesús le ofreció de nuevo la mano—. Te suplico que me escuches.

            — ¡Yo no me postro delante de nadie! ¡Y mucho menos ante el hijo de un hombre! —gritó Lucifer, fuera de sí.

            — Pude resucitar mi cuerpo —insistió el Maestro—. Puedo devolverte el amor que perdiste al desobeder igual que pude salvar al hombre de la muerte que le causó el Árbol de la ciencia. No hay nada imposible y la creación no estará completa hasta que tú te conviertas y te arrepientas de tu conducta.

            — ¿Que no está terminada? — se sorprendió Antonio.

            Jesús pareció no escucharle, estaba empleando toda su atención sobre su hermano, que parecía estar debatiéndose en una terrible confrontación interna.

            — Arrogante —escupió—. Luego te jactas de ser justo y bueno pero eres insaciable, tienes que conseguir que todos te adoren.

            — No quiero que me adores, solo que dejes que la paz invada tu corazón.

            — ¡Vete de mi vista! —gritó el Diablo—. Ya he abierto las puertas de mi casa, lárgate tú y tu caterva de muñecos.

            — Solo tienes que decir que sí… O si lo prefieres —abrió los brazos en actitud pacífica—. Golpéame si eso te ayuda.

            — ¡He dicho que te vayas de mi casa! —vociferó el diablo.

            Una fuerte ventolera comenzó a soplar y Antonio y Brigitte tuvieron serias dificultades por mantenerse en pie. El Maestro en cambio parecía inmune a esos vientos.

            — ¡Lárgate de mi vista! —exclamó de nuevo.

            — ¿Por qué prolongar la agonía? —insistió éste.

            — ¿No hay dolor mientras mi corazón no ame?

            — ¡Pero sí amas! — gritó Jesús—. A Dios con todas tus fuerzas y eso basta para que él te perdone.

            Tenían que gritar ya que el edificio se estaba derrumbando a causa del fuerte viento, comenzaron a escucharse relámpagos y Antonio y su mujer se vieron arrastrados por la tempestad perdiendo de vista a ambos. Ella desapareció y él se quedó flotando en una especie de limbo, libre de gravedad y sin saber a dónde iría a parar. Entonces una mano cálida le sostuvo y tiró de él.

            Cuando abrió los ojos lo vio todo negro.

            «Tienes mucho que hacer todavía, levántate».

            Antonio parpadeó pero no consiguió ver nada. Hacía un calor asfixiante allí.

            — ¿Eres Isis?

            «Soy yo, hoy el señor ha roto un sello del corazón del Diablo, el fin de la vida en la tierra se aproxima.»

            — ¿Qué quieres decir? —preguntó—. Se supone que Jesús es el bueno, ¿por qué se iba a terminar...

            — Porque antes de que Lucifer se deje vencer va a causar el Apocalipsis. Al golpear a Dios no ha conseguido nada, pero cree que golpeando a la creación vencerá.

            — ¿Y qué piensa hacer el Señor al respecto? —inquirió él.

            «Me enviará de vuelta» —replicó ella.

            — ¿En serio? Vaya, qué alegría me das... Cuando pises este mundo, llámame.

            «No sé dónde apareceré.»

            — Da igual, tú que ahora lo sabes todo, memoriza mi número y me llamas en cuanto llegues.

            «Estas cosas no funcionan así.»

            — Hazlo por mí...

            «De acuerdo» —aceptó Isis, justo antes de que su presencia se alejara.

 

 

 

             Brigitte despertó en el sofá y se frotó los ojos. Estaba tan cansada que no se había dado cuenta del momento en que la venció el sueño. El cuerpo sin vida de Antonio seguía delante de ella, inmóvil, seguramente tan frío como el suelo. Thai se había tumbado junto a él y al verla despierta comenzó a mover alegremente la cola. Pobrecita, esperaba que él se levantara.

            — Ojalá los sueños fueran algo más reales —suspiró ella con el corazón destrozado

            En ese momento sonó el timbre de la puerta. Se levantó y fue a abrir, seguramente venían a levantar el cadáver. Thai la siguió con sus inconfundibles pisadas sobre el suelo dispuesta a ladrar.

            — Señora Keira, soy el Juez de primera instancia Ignacio Rodriguez Prada, vengo a levantar el cadáver de su esposo fallecido. La acompaño en el sentimiento.

            — Pase, está ahí al fondo.

            Le invitó a entrar y el juez caminó indeciso hacia el salón, donde ella le había indicado.

            — Allí — señaló, sin querer mirar.

            — No hay nadie aquí —protestó el juez.

            — ¿Quién es ese hombre? —preguntó Antonio desde la cocina.

            Brigitte parpadeó varias veces, pues le había escuchado de verdad y no en su mente.

            — ¿Antonio? —preguntó.

 

 

 

Continuará

Comentarios: 4
  • #4

    lulu69 (miércoles, 10 octubre 2012 10:06)

    Muy bueno, y ahora ¿cómo es que está Antonio vivo? Espero el final ansiosa... :O

  • #3

    Jaime (miércoles, 10 octubre 2012 00:34)

    ¿Eso significa que la siguiente historia narrará el Apocalipsis en la Tierra? Me gusta la historia, espero la continuación.

  • #2

    katti (martes, 09 octubre 2012 17:52)

    Esta buena, pero como que viene el fin del mundo???? no me digas que ya se va acabar las historias de Antonio Jurado???? NOOOOO :(

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (martes, 09 octubre 2012 17:41)

    Ya puedes comentar la penúltima parte.

Animal es el que abandona a su mascota.

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