La violeta muerta

9ª parte

 

            - Existe luz, existe oscuridad, existe gozo y existe tristeza, existe placer y existe el dolor, toda la creación está llena de pares contrarios. Nada podría existir sin el contrario. Nadie quiere vivir en la oscuridad, en la tristeza, en el dolor... Todos quieren ser felices. Pero el camino por la vida es así, hay que vivir momentos felices y momentos tristes, hay que pasar por cosas placenteras, hay que sufrir. No es un castigo, es el camino que todos recorren. La baraja de naipes del mundo tiene las mismas cartas de un tipo como de otro, y unos se llevan más cartas de felicidad y otros de sufrimiento. Tienes que entender que para que unos sean felices, a muchos les toca sufrir. Si tu corazón es amor, si estoy dentro de ti, cuando te toque sufrir me darás gracias porque a otro le tocará disfrutar porque te ha tocado a ti la carta del dolor. Solo piensa si prefieres que una persona que tú amas padezca lo que tú estás padeciendo. Pregúntate si te cambiarías por esa otra persona a la que amas y que no está sufriendo… Si dices que no, estás aceptando tu sufrimiento con amor.

            - ¿Todo por el equilibrio? - preguntó ella, fastidiada -. ¿Por qué tiene que haber ese equilibrio?

            - Imagina que vas a un mercado - explicó él -. Un vendedor tiene un objeto que tú deseas y tú tienes dinero para comprarlo. Dime una cosa, ¿por qué no te regala el objeto? Pero él se preguntará más bien, ¿por qué no le regalas el dinero?

            Verónica asintió, comprendiendo.

            - Si uno coge, otro pierde. Así son las cosas y ese equilibrio es necesario.

            - Entonces, no puedes evitar el sufrimiento, solo puedes cambiar a quién dárselo. ¿Puedes hacer que las personas que amas no sufran?

            - No, ni eso puedo. De hecho, habrás escuchado decir que a quién más ama Dios, más le hace sufrir. No es cierto, pero lo que sí es que si una persona me ama mucho entiende que el sufrimiento es parte de la vida, no un castigo. A menudo es necesario sufrir para entender. El hombre no comprende que el sufrimiento es tan natural como el placer. Pude elegir cuánto sufrimiento padecería en el mundo, sí, podía elegir todas los naipes disponibles. Pude nacer noble, pero elegí nacer pobre, pude ser un soldado poderoso con capacidad de cambiar el orden político, pero me hice carpintero. Mis ángeles decían que bastaba con un latigazo, así entendería el sufrimiento - sonrió con  dulzura mientras decía eso -. Me trataban como a un príncipe, claro, no querían que sufriera por lo mucho que me amaban. Sin embargo no podía ser solo un latigazo, tenía que ir al extremo del sufrimiento, tenía que llegar tan lejos que me olvidara de quién era. Así entendería a los que me insultan en su dolor. Aprendí que el sufrimiento da carácter, templa el alma y la prepara para el amor, para compadecerse de los demás. Mientras lo padeces quieres morir, te invaden sentimientos de ira, soledad, abandono, odio... Y crees que nada merece la pena si tienes que pagarlo con dolor. En cambio, cuando lo superas ves el mundo con otros ojos. Ya no ves sufrir impasible a los demás, recuerdas lo que pasaste y tu corazón se ablanda. Se abren tus ojos y comienzas a ver lo invisible, me ves en cada uno de tus semejantes.

            - ¿Crees que puedo evitar que la gente sufra? - preguntó ella.

            - Tú no tienes ese poder - replicó él, cabizbajo, jugando con la hierba entre sus dedos -. Ni yo tampoco. Sin embargo todos podemos intentarlo.

            - Pero yo pensé que al ser tu enviada podría salvar a las personas, hacer milagros, curar sus enfermedades. Igual que hiciste tú.

            - ¿Yo? - dijo él, triste.

            - Sí, curaste, resucitaste gente, caminaste sobre las aguas…

            - Déjame decirte una cosa - la aleccionó con el dedo -. Solo curé al que podía curar. Al que llegaba hasta mí, al que me lo pedía con fe. Tuve que ver el sufrimiento de miles de leprosos, cientos de paralíticos, enfermos que no podían ni moverse y que los familiares llevaban hasta mí. Curé a muchos, pero no a todos.

            » Muchas familias comenzaron a buscarme porque sus seres queridos estaban muertos y querían que les devolviese la vida. Quisiera haber podido hacerlo con todos. Pero no pude por la sencilla razón de que solo eran signos para que la gente creyera que yo era la luz. Si hubiera sanado a miles, habrían enfermado otros miles. Cada milagro que yo hago ilumina a cientos, pero da poder a las sombras. Es como si enciendes una lámpara en medio de una habitación, iluminas muchas partes y otras quedan en penumbra. Todo tiene su reflejo;  como vine al mundo, él también vendrá. ¿Sabes qué pasaría si quisiera romper el equilibrio y destruyera al Gemelo?

            - ¿El fin del mundo? - conjeturó ella.

            - Exacto, el equilibro se restablecería porque mi reflejo haría lo contrario. No quedaría nada porque sin mí, no hay nada.

            - Hay una cosa que me cuesta entender - dijo ella -. ¿Qué son los espejos? ¿Puertas al otro mundo ocultas tras un cristal?

            - No son puertas, Verónica, son simples trozos de cristal. La luz incide sobre ellos y éstos la devuelven invertida. La materia y la antimateria conviven en el mismo espacio. Los átomos tienen dos vibraciones, por así decirlo. Para que lo entiendas, no podría verse nada reflejado en un cristal si dentro de la luz invertida si no hubiera también un mundo de antimateria. Hay una delgadísima capa que separa la materia de la antimateria, tan delgada que no se puede medir. Sin embargo es indestructible de tal modo que la materia jamás entra en contacto con la antimateria. Cuando tú atraviesas un espejo, estás cambiando la polaridad de tu luz. Cualquiera que sepa algo de átomos, sabe que existen dos electrones por cada capa, ocupando el mismo espacio. Lo llaman spin positivo y negativo.

            - ¿Y qué pasa cuando alguien atraviesa el espejo en cuerpo y alma? - preguntó, recordando que ella lo había hecho-. ¿Significa que pierdes tu reflejo? ¿Desapareces?, ¿No entran en contacto la materia de mi cuerpo con la antimateria? - dijo ella, asustada.

            - Es imposible atravesar el espejo en cuerpo y alma - replicó él.

            - No, es posible - Verónica estaba pensando en cómo llevó a ese inspector, Antonio Jurado, al otro lado del espejo y cómo ella misma había vivido durante años en el otro lado en cuerpo y alma.

            - Si lo has hecho, has cometido un acto de maldad puro - replicó él -. Por eso cuando el Gemelo te llevó al infierno, pudo hacerlo en cuerpo y alma. Lo hizo porque yo lo he hecho en el pasado.

            - ¿En serio?

            - Yo también he traído personas a este lado del espejo. Del mismo modo, él pudo llevarte a ti… y llevarse a Antonio. Tienes que entender que hay cosas que son imposibles, pero que sea imposible no es impedimento para mí. Por eso no puedo obrar tantos milagros como quisiera. Sé que por cada milagro bueno, hay otro malo.

            - ¿A quién te llevaste?

            - A mi madre, María, a un hombre muy sabio que me amó como ningún otro, hace muchísimos años. Supongo que te sonará el nombre de Enoch. Son casos puntuales pero puede ocurrir más veces, como es tu caso y el de Antonio.

            Verónica asintió, efectivamente le sonaba de haber oído hablar de ese tal Enoch, un personaje más de La Biblia. Aunque empezaba a pensar que ese libro era una especie de noticiario de los milagros de Dios.

            - ¿Qué será de Antonio en el infierno?

            - Tú lo deberías saber muy bien.

            Verónica se estremeció. A pesar de que la había intentado matar, sentía que había sido injusta con él. Ella se merecía que la matara, se había cansado de repetir durante años que no tenía redención posible y que siempre mataría por instinto. Ella misma deseaba terminar con sus propios crímenes.

            - Si no tienes más preguntas debes despertar - añadió él con una nota de tristeza dibujada en los ojos.

            - No quiero hacerlo - replicó ella.

            - Vuelve - declaró él, en tono imperativo.

            Verónica no quería alejarse de él. Temía que no volvería a verlo más.

            - Cuando volvamos a vernos, será de otra forma distinta - dijo Jesús, sonriendo con ternura.

            - ¿Qué? - preguntó ella, confusa.

            Ni siquiera siguió viéndolo cuando le hizo la escueta pregunta. Fue consciente de sí misma tumbada en la cama y con un fuerte dolor de espalda, le dolía por la postura que tenía en la cama. Se puso derecha y abrió los ojos.

            Vio que tenía a una persona junto a ella. Pestañeó varias veces y vio la figura de un chico.

            - ¿Quién eres? - preguntó, con la vista borrosa.

            - Los médicos dicen que te curarás - dijo la voz de Juan, sombría.

            - ¿Juan? Eres tú. Tenías razón, tenías razón, podía cambiar. Le he visto, he visto a Dios...

            Cuando sus ojos consiguieron enfocarlo bien, él estaba llorando. No parecía estar escuchándola.

            - Sara me ha pedido que haga justicia...

            Dicho eso, hundió un cuchillo en su pecho, justo en el corazón. Verónica llevó las manos hacia el cuchillo con una expresión de terror, tratando inútilmente de sacárselo del corazón. La vista se le fue nublando y Juan salió corriendo, dejando el filo mortal enterrado en su pecho.

            Verónica trató de sacárselo sola y suplicó ayuda a Dios.

            «Por favor, por favor... no quiero morir así... Ayúdame...»

            Esta vez no llegaron enfermeros, nadie pudo socorrerla porque el dolor la impedía gritar. Había estado tan cerca de curarse, de volver a hacer una vida normal... ¿Por qué Dios la había dejado sola? ¿Por qué permitía que se muriese de esa manera? ¿Acaso no quería que enmendase sus errores?...

             Asesinada por la única persona a la que consideraba amiga suya.

            «Nunca te abandonaré.» - recordó el eco de su voz.

            «Pero lo has hecho... ¿Por qué me has abandonado?»

            En su último pensamiento comprendió todo. Él también creyó eso antes de morir en la cruz. El sufrimiento nublaba la razón pero había que aceptarlo cuando llegaba.

            Así debía ser.

            No la había abandonado, estaba cosechando una violeta justo cuando estaba floreciendo, cuando estaba más bella.

            Cerró los ojos, llorando, y pensó:

            «Aquí estoy, llévame para siempre.»

 

FIN

Escribir comentario

Comentarios: 6
  • #1

    tonyjfc (viernes, 04 marzo 2011 11:16)

    Opina sobre la historia o critícala según te haya parecido.

  • #2

    yenny (viernes, 04 marzo 2011 17:32)

    Esto demuestra que no es necesario que una historia de miedo para que sea buena.
    Excelente historia de alguna forma nos hace reflexionar, me gusto mucho.
    Espero pronto la continuación me quede con ganas de saber que pasará con Veronica.

  • #3

    x-zero (viernes, 04 marzo 2011 23:28)

    espero continuacion me dejaron todoo picado xD

  • #4

    carla (miércoles, 06 julio 2011 01:30)

    Es una muy buena historia, ya que te hace reflexionar acerca de muchas cosas. Y como ya he dicho mil veces me encantan tus historias de veronica! Sigue asi!

  • #5

    karen (jueves, 19 mayo 2016 22:36)

    Que linda historia, me a encantado, y la verdad e seguido la historia de veronica y antonio desde un principio a fin, aunque sea en desorden, pero se comprende mucho... espero seguir leyendo tus libros tony.

  • #6

    Tony (jueves, 19 mayo 2016 23:03)

    Gracias Karen.
    Si quieres leerlas en orden ve al índice de la página aunque como dices, se entiende bien en desorden.
    Espero que sigas comentando y leyendo mis relatos.

Animal es el que abandona a su mascota.

Si es la primera vez que entras a la página, te recomiendo que entres al Indice.

¿Te gusta esta página?

 Ilustración por Wendy Naomi Arias Audiffred

El asesino que escribía cartas de amor

 

Libro primero de la recopilación de relatos más relevantes de la página.

Disponible a la venta. 

 

Haz click para ver detalles.

  

Ilustración por Antonio J. Fernández Del Campo.

 

Próximamente:  Segundo volumen recopilatorio.

 

Fausta

 

Ya disponible en papel

 

CONTACTO: 

 

Si quieres recibir por email los avisos de las novedades más recientes, inscríbete en el enlace siguiente.

 

Si quieres contactar conmigo directamente por email, escríbeme a esta dirección:

 

tonyjfc@yahoo.es

Chat

Contenido protegido por la ley

El disco de 2 Gb más pequeño del mundo
El disco de 2 Gb más pequeño del mundo