Los grises

16ª parte



 

 

 

 

 

Expediente clasificado nº 20150402-E-EICFD:

 

Requerimientos de financiación biotecnológica:

1) Experimentación con virus/armas biológicas en Islas Bermudas. Cubrir contingencias ante la prensa internacional.

2) Silenciar suceso CMX-04 en el que fue abatido por error un avión comercial, de la compañía Germanwings, sobre los Alpes franceses durante el pasado mes de marzo. El láser experimental del 510 Escuadrón de combate de la fuerza aérea estadounidense debe permanecer en secreto.

3) Localización y entrega del sujeto conocido como "Elías", a la policía secreta española antes del 26 de abril.

 

 

 

Este documento no vincula a ninguna persona fiscal o física. Elimine este archivo o en caso de divulgación se retirarán los fondos del EICFD y se perseguirá con todo el peso de la ley al difusor del documento.

 

 

 

 

            - ¿Qué? ¡Nos subvencionan unos malditos manipuladores! -bufó Abby, consternada.

            - Tranquilícese, teniente -respondió Montenegro-. Seamos positivos, sólo necesitamos un último condicionante...

            - ¡Y ya está! ¿No se da cuenta de que nos han utilizado dos veces?

            - ¡Teniente! Relaje su tono.

            - ¿Cómo que os han usado? -Se interesó Antonio.

            - Tapamos el incidente de Bermudas, pero no tuvimos nada que ver. Supuestamente los zancudos invadieron la zona y se desató una epidemia que las autoridades locales lograron contener... O eso nos dijeron.

            - Hijos de puta, allí no había extraterrestres -se mofó Ángela-. Y no quedaban autoridades, lo detuvimos nosotros.

            - ¿Qué está diciendo? -Respondió airado el comandante.

            - Su querido jefe, Alastor, desató el caos allí. Doy fe de ello.

            - ¿Y lo de Germanwings? -Apremió Abby-. ¿Será capaz de repetirme que fue un ataque OVNI contra un avión civil?

            - Agua pasada no mueve molino -terció el comandante-. Centrémonos en el tercer punto. Esta es su oportunidad de entrar en el equipo, señorita Dark, dígame qué sabe de ese hombre llamado "Elías".

            Los tres la miraron intrigados y ella les miró uno a uno antes de responder.

            - Y yo que sé -respondió-. Si lo sabe alguien debe ser ese viejo del demonio.

            - Entonces estamos de acuerdo. La prioridad del equipo sigue siendo buscar y rescatar a Alastor.

            - No, él no lo va a saber -intervino Antonio-. Recurriría a Fausta, ella es la prioridad.

            - Bueno -repuso el comandante-, eso no es problema porque lo más probable es que estén juntos.

            - No se desvíe del tema, señor -insistió Abby, furiosa-. ¿No le importa quién derribó el avión en los Alpes? ¡Hemos echado mierda sobre un pobre hombre que no tenía culpa de nada por cubrir el culo a unos...

            - ¡Teniente! ¿Cree que voy los domingos a tomar café con los miembros del consejo? Sabía lo mismo que usted, le dije lo del ataque OVNI a ciegas, pero da igual, fue un accidente y nosotros trabajamos para unos tipos que ven mucho más allá de esos sucesos puntuales. Nos pagan por ello y tapamos sus secretos sin hacer preguntas. Ustedes no tienen perspectiva, váyanse, y señor Jurado, retome su entrenamiento.

            Abby no volvió a replicar.

            - ¿Puedo hablar ahora con el doctor? -Pidió Antonio.

            - Teniente, llévelo y que salga de dudas, de una maldita vez. Ah, olvidaba una cosa importante. Al fin una buena noticia. John y Tomás están en el campo de reclutamiento. Tenemos dos nuevos compañeros procedentes de la marina americana. Los habían encerrado por no callar la boca sobre un avistamiento OVNI. Son pilotos y están muy preparados física y mentalmente, implicados con nuestra causa. Espero que les reciban como merecen.

            - Por supuesto señor -respondió Abby.

            - ¿Cuándo me dan el súper traje? -Preguntó Ángela.

            - Acompañamos a Antonio y luego vamos a ingeniería -dijo la teniente-. Será un momento.

            - A mí no me lo hicieron a medida -protestó Antonio.

            - Ya, teníamos un compañero que era más o menos de tu talla, Dimitri. De momento no creo que necesite su traje en bastante tiempo -repuso el comandante-. En cuanto a usted, señorita Dark, veo que ya se considera parte del proyecto.

            - ¿No lo aprueba?

            - No, al contrario... Me alegro de contar con usted, pero más me alegraré cuando traiga el arma que encontró. No se apure, es suya, aunque quisiera que Black la estudie para fabricar otras similares.

            Mientras hablaban caminaban hacia el interior de la base por los estrechos pasillos, parecidos a los de naves espaciales con tuberías por el techo y conductos de ventilación. Llegaron a la bahía de ingeniería donde la puerta tenía un escáner de huellas dactilares de los cinco dedos. Pero Abby no tuvo que usarlo sino que abrió empujando.

            - Nosotras nos quedamos aquí, la siguiente bahía es la del equipo médico -indicó Abby a Antonio.

            - ¿Habrá alguien?

            - Suelen estar cuando venimos. Después se van -respondió Montenegro-. Les dejo. Estaré con el doctor Black.

            - ¿Suelen estar? -Dudó Antonio, al ver desaparecer al comandante al fondo del pasadizo.

            - Les necesitamos después de las misiones -respondió Abby-, date prisa, que el traje de Ángela lo hacemos rápido y tenemos que irnos si no quieres perder tu entrenamiento.

            Antonio se fue y se quedaron solas en la sala de ingeniería.

            - ¿Y las costureras? -Preguntó Ángela, jocosa.

            - Aquí tenemos todo lo necesario, quítate la ropa.

            Obedeció extrañada de que Abby fuera la que ejerciera de sastre.

            - Las bragas no, ni el sujetador.  Ponte ahí.

            - Empezaba a pensar que eras una bollera.

            Abby ignoró la burla y señaló una especie de ducha sin desagüe. Extrajo una  manguera del hueco de la pared. Abrió un armario y sacó varios objetos.

            - Ponte esto. Será un momento.

            Le dio unas botas de caucho, dos muñequeras negras con cremallera en medio y una goma ancha para el cuello del mismo estilo. Al ponérselas le dio un casco de grafeno transparente y se puso ella misma una mascarilla.

            Justo antes de apretar el gatillo de la pistola se detuvo un momento al ver la gran cicatriz del brazo de Ángela, que la miró impaciente. Después disparó y escupió un chorro de espuma que se adhirió a su cuerpo. En un par de minutos estaba cubierta de una especie de gelatina que se fue solidificando y oscureciendo hasta quedar sólida.

            -Estos son los refuerzos de acero. Sirven para dar consistencia y forma al traje.

            Abby colocó unas piezas que se adaptaban a los brazos, piernas y pectorales y otras adicionales en los muslos. Luego volvió a rociarla de ese líquido y poco después se quitó la máscara.

            - Ya está, quítatelo, te escanearé el código genético para el arma y el brazalete.

            Ángela se sacó el casco, un tanto agobiada.

            - ¿Cómo se quita esto?

            - Usa las cremalleras. Tienes en las muñecas, en el cuello en la cintura y en los pies. No tendrás problemas, es un material muy elástico.

            Ángela encontró lo que dijo y las abrió con cierta dificultad porque tenía que cortar lo que estaba adherido sobre ellas.

            -¿Y para esta mierda de trajes de silicona necesitáis la pasta de tantos socios?

            - Cada bombona de grafeno pulverizable cuesta ciento veinte mil euros. Y con eso apenas hacemos tres trajes, bueno cuatro como los nuestros, los hombres gastan mucho más.

            - Joder, sí que son caros.

            - Ten en cuenta que son productos que se hacen expresamente para nosotros y bajo secreto militar, por lo que no pueden vender al resto del mundo.

            - Vaya.

            Le cogió la mano y con una cuchilla rascó un poco de piel de sus dedos.

            - Ya está, con esto será suficiente para obtener tu ADN. Si no es mucha indiscreción...  ¿Cómo te hiciste esa quemadura? Debiste estar entre la vida y la muerte.

            - Ya. Tendría que escribir un libro sobre mi vida. Pero es mejor que no sepas nada.

            - Al menos dime si tu nombre es de verdad Ángela Dark.

            La aludida negó con la cabeza y sonrió enigmática.

            - Averígualo tú. Dile a tu jefe que sí y se quedará contento.

            - No puedo hacer eso. Ahórrame tiempo y cuéntamelo. Si no concierne al EICFD no le diré nada.

            - Ya te lo he ahorrado. No os concierne.

            Abby entrecerró los ojos con un suspiro silencioso.

            -Vamos a buscar a Antonio.

 

 

 

 

 

            El doctor Stephen miraba a su compañero de fatigas con una graciosa mueca de perplejidad mientras le contaba los hechos que podían ser "efectos secundarios" de la exposición a la antimateria, según él. Cuando llegaron estaba terminando de contárselo.

            - ...Tengo mala memoria, pero es que es muy raro, como si alguien lo borrara. ¿Y no me diga que es normal ver zigzaguear estrellas? Nunca vi nada parecido y no he vuelto a verlo. Me encanta mirar el cielo estrellado y jamás vi una estrella moverse de su sitio. Y no es un avión o un helicóptero, en el video se ve claramente que es una estrella que titila y todo.

            Al callarse Stephen parpadeó varias veces y se recogió el flequillo hacia un lado. Ángela pensó que era muy atractivo y le dedicó una seductora sonrisa cuando la miró.

            - Yo creo que también me está afectando, debería examinarme -se contoneó disimuladamente con media sonrisa-. ¿Cree que nuestro amigo se ha vuelto loco?

            - No he dicho que lo esté -respondió  el doctor, ignorando su insinuación-. Se dan casos raros de efectos secundarios por la exposición a la antimateria. Pero no se manifiestan hasta después de años. Los más frecuentes son fatiga, insomnio y una vez el capitán Masters notó temblores en el pulso. De lo que nunca tuve constancia fue de esas pérdidas de memoria, ni las alucinaciones.

            - ¿De qué habla? -preguntó Abby-. ¿Olvidas cosas?

            - No recuerdo nada de los últimos viajes -respondió Antonio, preocupado.

            - ¿No recuerdas cuando me rescatasteis?  -Inquirió Ángela.

            - Eso sí, hablo del viaje.

            - ¿Y no será porque te quedas dormido? -Respondió Abby, poniendo los brazos en jarra.

            Antonio la miró extrañado.

            - ¿Qué?

            - ¿Ese era el problema que tanto te preocupaba? -Preguntó Ángela, mofándose.

            - Eso y que vi una estrella...

            - Descanse -ordenó el doctor-. Esa es la cura que le quitará todos los males.

            - Ya... Como si fuera tan fácil -murmuró dedicando una mirada acusadora a Abby.

 

            Cuando regresaron a casa Antonio se dio cuenta de que el absoluto silencio de los viajes y el aburrimiento de no poder hacer nada con el móvil ya que se quedaba congelado, le llevaba irremediablemente a dormir todo el trayecto.

            Lo supo cuando al aterrizar Ángela le dio un codazo brusco para espabilarlo. Después regresó el sonido.

            - Anda que ir al médico por dormilón... -se mofó su amiga.

            Avergonzado subió al asiento de atrás del Mustang y retomó la siesta donde la dejó un momento antes. Era sentarse y una modorra insoportable le invadía. Además le agobiaba saber que en casa no podría descansar sino que le tocaba salir a correr y solo le dejarían comer un miserable huevo cocido y uno dos litros de zumo.

 

 

 

            Tuvo tiempo de hacer los diez kilómetros y pudo completarlos sin tener que caminar ni una sola vez. Aunque su ritmo era poco mayor que el de los caminantes del paseo donde corría. Aun así se sintió orgulloso de tardar hora y cuarto.

            - Aun te falta mucho, debes esforzarte más -arengó Abby mientras se dejaba caer se revolcaba en el césped, jadeando como una mujer a punto de dar a luz.

            Debido al poco tiempo que les quedaba no hicieron más rondas.

            Abby tenía orden de permanecer a su lado para que no echara a perder su programa intensivo de entrenamiento por si comía más de la cuenta de modo que comieron juntos. Para no ponérselo tan difícil dijo que comería más tarde, cuando fuera a por su hijo.

            - ¿Quieres que te acompañe a ver a tu marido?

            Abby le miró confusa.

            - A la velocidad que conduces llegaremos a tiempo de que vaya a por Charly.

            - ¿Y para qué quieres ver a Dimitri? No le conoces de nada y es un vegetal. Estaba pensando en que no tiene sentido mantenerlo así. Quizás firme la orden hoy de desconectarlo.

            - ¿En serio? ¿No te gustaría que volviera?

            - ¿Volver? Pues claro, pero nunca ocurrirá... Es imposible. Le reventaron medio cráneo y tiene daños masivos. Si despertara no sabría quién es, no podría moverse, sería un prisionero en su propio cuerpo. ¿A ti te gustaría que te despierten así?

            - Déjame verlo, venga, no pierdas la esperanza.

            - ¡Mira que eres cabezón! Nos vemos mañana, Antonio. Y por favor, nunca vuelvas a hablarme del tema.

 

 

 

Comentarios: 7
  • #7

    Tony (miércoles, 19 agosto 2015 03:48)

    Me temo que la próxima parte os dejará más dudas.

  • #6

    Alfonso (miércoles, 19 agosto 2015 01:47)

    ¿Para cuándo la siguiente historia? Tengo curiosidad por saber quién es Elías.

  • #5

    Yenny (lunes, 17 agosto 2015 20:22)

    Gracias Tony, me conoces bien estaré esperando la historia de Sam :)

  • #4

    Jaime (domingo, 16 agosto 2015 01:52)

    Me han quedado bastantes dudas en esta historia, sobre todo sobre la identidad del tal Elías. Probablemente sea algún híbrido con poderes etrasensoriales o algún clon de Nikola Tesla. Puede ser que Elías sea a quien estén buscando los Grises.
    Sospecho que uno de los nuevos reclutas estadounidenses es Jackson, y probablemente Érica vendrá con él.
    Desde que Antonio fue sometido a "la Máquina", se ha comportado bastante extraño. Pienso que este artefacto lo alteró para bien o para mal. Por cierto, la esposa de Antonio no ha aparecido mucho en la historia. Me gustaría que se ahondara un poco más sobre su personalidad oculta revelada en el epílogo de la historia pasada.

  • #3

    Tony (domingo, 16 agosto 2015 01:47)

    No sé cuántas partes más va a tener este relato pero ya solo faltan tres días por contar. Así que lo que me lleve, puede 4 partes, puede que 6...
    Lo digo porque la próxima historia te va a gustar, Yenny. La he puesto en la página principal y la protagonista principal será Sam.
    Aunque puede que sea cortita (de tres a cinco partes).

  • #2

    Yenny (sábado, 15 agosto 2015 17:05)

    Por fin!!! ya extrañaba la historia , aunque siento un poco lenta esta parte, espero que pronto se averigüe quién es Elías y la razón por la que lo buscan.

  • #1

    Tony (sábado, 15 agosto 2015 08:51)

    Al fin pude publicar. Espero que os haya gustado esta parte.
    No olvidéis comentar.

Animal es el que abandona a su mascota.

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