Los grises

20ª parte

            Abby llevaba tres copas y trataba de hacer bailar al capitán, que seguía con cara seria y rostro de estreñido mientras ella y Tomás bailaban en un pub del centro de Madrid que estaba casi vacío.

            -Vamos capitán, ¿cuánto tiempo hace que no se divierte?

            -No insista, teniente, yo no bailo.

            -Qué tío más pavisoso -le dijo Tomás-. Bailemos juntos esta canción, rubia, me encanta -cogió la mano de Abby y ésta le soltó disimuladamente.

            -Estoy casada. Búscate otro ligue.

            -No soy celoso ni tengo ojos para nadie más. Seguro que estás deseando un buen revolcón ahora que tu marido está fuera de juego. Te lo aseguro, nena, nunca habrás sentido una morcilla del tamaño de la mía. Grande y juguetona, explorará dentro de ti como un conejo en una madriguera. Garantizado, producto iberico con denominación de origen, las he visto con problemas psicológicos porque soy adictivo como las drogas. ¿Sabes? Una vez me echaron de una playa nudista cuando iba haciendo surcos por el suelo, ya me entiendes. Dejaba mal a los demás.

            Abby soltó una carcajada y le señaló con el dedo mientras bailaba.

            -Has bebido demasiado. Y yo necesito beber mucho más para desmayarme, que es la única manera de que te dejaría tocarme..

            -¿Cómo tolera que le hable así? -Se escandalizó el capitán-. Le voy a meter una paliza a este cretino...

            -Vamos, John, no es el primero que me tira los trastos. Si tuviera que zurrar a todos... Habla el alcohol, no él.

            -Deja que saque mi látigo -fanfarroneó Tomás haciendo un gesto obsceno cómo si su pene fuera una soga larguísima.

            -¡Soldado!, le exijo respeto. Ese lenguaje es propio de animales -le regaño el capitán.

            -Me lo dicen a todas horas -replicó Tomás con chulería-. Mi tranca sólo se puede comparar con la de un caballo.

            Abby volvió a reírse a carcajadas por la cara tan seria de John y la de borracho de Tomás.

            Entonces el teléfono invisible vibró y Abby lo cogió, extrañada.

            John y Tomás la miraron con curiosidad. ¿Aún funcionaba el EICFD?

            -¿Sí? -respondió la chica.

            -Soy James. Les quiero en el punto de reunión en media hora.

            -Pero si no tenemos nave.

            -Descuide, alguien irá a buscarles.

 

 

            Antonio llegó puntual al parking abandonado y vio que no estaba solo. También esperaban Abby, John y Tomás. Sin embargo las gafas de visión verdadera no mostraban ninguna aeronave oculta.

            -Esperaba que me dijerais dónde ibais a tomar unas copas -dijo.

            -No te has perdido nada -bufó Abby.

            -El señor estirado no es el rey de la fiesta  -añadió Tomás con media sonrisa burlona.

            -Y tú tampoco -puntualizó Abby-. "Igual te crees gracioso y todo" -Pensó.

            En ese momento apareció una nave cucaracha en medio del parking y el doctor Black bajó la rampa de entrada invitándoles a subir.

            -Dense prisa, su colega está causando una gran conmoción en las altas cumbres. Tenemos que interceptarla.

            -Debí dispararla cuando tuve ocasión... -musitó el capitán.

            -¿Cómo? No me refiero a eso, John -reprendió James-. No podemos dejarla actuar sola, hay que darle alcance antes de que la maten.

            -Ya, pero hace un rato me dijo por teléfono que no sabía dónde estaba -añadió Antonio-. ¿Lo ha averiguado?

            -Sí lo sabía, solo quería que usted me lo confirmase. Debe estar en el Área 51. Los Estados Unidos están en nivel de alerta DEFCOM 4 por un ataque a su base secreta por fuerzas extraterrestres. Pero debe ser ella, no sabemos qué busca allí, hay que ayudarla.

            -No lo entiendo, ¿no deberíamos detenerla? -Protestó John-. Los americanos son de los nuestros.

            -Mi querido amigo, lo que esconden en esa base nos incumbe hace décadas y en todo este tiempo se han obstinado en negarnos incluso a nosotros su existencia. Es nuestra oportunidad de descubrir lo que esconden ahí.

            -No lo sabía, señor.

            -No perdamos más tiempo, suban y equípense, nos vamos a Los Ángeles.

            Le siguieron al interior de la nave cucaracha mientras Antonio sonreía emocionado.

            -Esto se pone interesante -musitó a Tomás-. Nunca pensé que vería en persona una base tan misteriosa y mítica como esa.

            -Espero que nuestro amigo, el profesor chiflado, no nos someta a la antimateria por una de sus locuras -replicó sin ilusión alguna la teniente.

            -¿Qué nos puede pasar? -Preguntó Antonio-. ¿No decías que no es tan peligroso?

           Ja! -Resopló Abby-. No te hará ver estrellas bailando en el cielo, ni te borrará misteriosamente la memoria, pero cada vez que se activa el generador de antimateria nos someten a un campo de radiación de unos 500 rads. No creo que pueda tener hijos gracias a este trabajo -mostró media sonrisa-. Tampoco los quería, me ahorra la ligadura de trompas.

            Antonio no respondió y se quedó pálido. ¿Hasta qué punto le estaría afectando a él?

            - Al menos no moriremos de cáncer. Ya sabes, por la radioterapia gratuita -se mofó John.

            Era el primer chiste que le escuchaba decir al capitán y no tenía gracia.

            -Debieron comentarme ese detalle antes... -susurró Antonio al cabo de un minuto, cuando ya estaban equipados y con los arneses de seguridad abrochados.

            -Lo hicimos, quizás no con suficiente claridad, pero se te advirtió se que no era sano -respondió Abby a su izquierda.

            -Ey, vosotros, ¿qué andáis cuchicheando? -Preguntó Tomás-. Me voy a poner celoso, esa rubia es mía.

            Abby puso los ojos en blanco, fastidiada.

            Antonio no se molestó en contestar, por suerte el campo de antimateria se activó y el sonido dejó de escucharse.

            Black pilotaba el aparato.

 

 

 

 

            Ángela disparó los potentes láseres contra un muelle abarrotado de vigilantes armados, en pleno atraque de un barco colosal. El estruendo y el caos desató tal revuelo que no había ningún enemigo sin correr de un lado a otro con afán de coger agua con cubos para apagar los diversos fuegos.

            Aterrizó en un aparcamiento de camiones vacío a escasa distancia de los muelles. No tenía la piel de Supermán ni el escudo óptico pero no los creía necesarios.

            Se parapetó frente a la puerta de un almacén en llamas. Encontró un hueco entre el caos y se acercó a un hombre vestido de vigilante. Le golpeó en la nuca y cayó inconsciente golpeando la cara contra el suelo. Lo arrastró hasta un lugar recogido tras unos cubos de basura.

            El golpe le hizo sangrar la nariz, quizás se la rompiera en la caída. Era un daño colateral no había motivos por los que sentirse culpable... Pero lo cierto es que se sintió mal. Este tipo sólo hacía su trabajo.

            Le quitó la ropa y se disfrazó de él. Como le quedaba algo grande no necesitó quitarse la suya. Se puso su chaqueta y escondió el fusil de plasma a su espalda.

            "No puedo creer que hayas montado todo esto por ese patán" -le reprendió la voz interna de Frank, que siempre aparecía cuando cometía alguna estupidez.

            -¿Crees que no tengo corazón? Que me acostara con él una vez no significa que no me importe.

            "Puede que te mintiera" -insistió Frank.

            -Cállate y muérete de una vez, plasta. Qué pesado.

            La voz que escuchaba era la de su mentor, el que la había instruido como asesina y que estando vivo apenas hablaba salvo para regañarla y muerto seguía con esa vieja costumbre odiosa.

            En la Cárcel de Toulouse, Francia, estaba encerrado uno de sus antiguos novios, Dominique, por tráfico de drogas y tenía veinte años de condena. Le conoció en el orfanato tras la muerte de su padre, antes de ser entregada a la familia del pederasta que mató Frank un día, mientras la regañaba y golpeaba en medio de la escalera de se casa. La emocionó tanto su gesta que le suplicó que se la llevara con él. Por aquel entonces tenía unos quince años. En los años sucesivos Frank la enseñó su oficio y mientras mantuvo contacto con Dominique por teléfono y luego dejó de saber de él.

            Años después le encontró en Facebook y se contaron su vida. Él escribía desde la cárcel y no hacía más que rumiar la traición de ese poli corrupto. Pensó que si un día tenía medios le ayudaría a cumplir su venganza, ¿no era lo suyo? Los peluqueros cortan el pelo a sus amigos, los panaderos regalan pan, los informáticos hacen programas gratis y los asesinos... No eran diferentes al resto.

            No era a él a quien buscaba sino al policía corrupto que le vendió, un tal François que trabajaba en los muelles vendiendo su "vista gorda" a los capos de la droga que usaban el muelle como puerta de entrada a su mercancía con la consiguiente pasta gansa de soborno.

            No se vendía barato precisamente y el bastardo no aceptó el soborno de su amigo, que trapicheaba al por menor.

            Le  mandó una foto, la dirección donde trabajaba y le dijo que si le consideraba amigo suyo hiciera pagar cada delito del tal François.

            Ángela tuvo mucho tiempo de pensar mientras estuvo "muerta", encerrada en los Cinturones de Van Allen. No se arrepintió de su vida pero sí deseó volver para hacer algo por los demás en lugar de tratar de disfrutar y destruir tanto. Se dio cuenta de que el estilo "Carpe Diem" era para los que se comportaban como termitas royendo las vigas de su propia casa hasta que era demasiado tarde y un día, en cualquier tormenta, se vendía abajo. Luego echarían la culpa a la tormenta y buscarían otra casa que roer. Así había sido ella y quería cambiar las cosas.

            Por eso en cuanto tuvo medios, los aprovechó para hacer justicia y quizás lograría mejorar el mundo quitando de en medio gentuza como esa.

            Claro que al ver tanta gente afanada en apagar incendios, sacando cadáveres y heridos de las naves, se preguntó si realmente el fin justificaba los medios. No sirvió de mucho para acallar a su conciencia saber que nadie era un santo en estos tiempos. Además, ¿desde cuándo tenía? Supuso que era la edad y las ganas de asentar la cabeza y no le dio más importancia.

            Después de haberse disfrazado ayudó en la tarea a los policías y recogió el cuerpo sangrante de un hombre que por lo visto usaba los amarres del muelle para dormir. Lo llevó a una ambulancia y siguió con esos menesteres hasta que llegó un nuevo furgón de la gendarmería del que bajó el tipo al que buscaba.

            Daba órdenes a sus hombres, al menos diez, que salían del vehículo ordenadamente y en fila de a dos. Todos iban cubiertos con máscara antigás.

            El francés era un idioma que Ángela no dominaba y cuando la vieron le preguntaron:

            -Qu est-il arrivé ici? Rapport de situation.

            Le pedían algo así como que les explicara qué había pasado, pero no sabía contestar sin auto delatarse.

            Se encogió de hombros y François fue a preguntar a un bombero que pasaba por detrás. Ángela metió la mano en su chaqueta hacia su espalda y acarició el fusil de plasma. ¿Cómo le mataría? ¿A traición? No, quería verle la cara de terror y soltarle una frase inolvidable. Así entendería por qué iba a morir.

            Le siguió pero se amontonaron al menos treinta personas, entre bomberos, voluntarios transeúntes y curiosos. Pusieron al día al agente corrupto y finalmente se volvieron a dispersar. Ángela se quedó sola con él que la miró con rabia.

            -Move. Pourquoi seulement tu me regardes?

            -No te entiendo una palabra, gavacho, pero esto lo vas a entender.

            Le mostró su fusil de plasma y le disparó a bocajarro. El agente cayó de espaldas con un agujero en el pecho al rojo vivo del tamaño de un puño.

            Ángela sacó una nota que escribió con recortes de periódico y la dejó sobre el moribundo agente, que la miraba con terror en la cara mientras su mirada perdía vida.

            -Nadie limpia el palo de una escoba -recitó la nota en voz alta-. Alguien tenía que hacerlo.

            Se dio la vuelta y salió corriendo. Varios gendarmes la vieron y tocaron pitos persiguiéndola. Alertados, trataron de cortarle el paso. La apuntaron con sus pistolas y la ordenaron que se detuviera, pero como no obedeció abrieron fuego y ella sorteó a los que la acorralaron corriendo por las paredes desde cubos de basura.

            La lluvia de balas se intensificó cuando atravesaba el callejón que llevaba hacia la nave. En un tramo se quedó sin cobertura y una bala le dio en el hombro izquierdo. Fue como un agujón ardiendo que la atravesó y la sangre comenzó a fluir mientras corría con las fuerzas mermadas hasta la plazoleta despejada donde aterrizó en OVNI.

            -Malditos bastardos... -Gimió.

            Cerró las compuertas y los policías se quedaron estupefactos al verla desaparecer ante sus propias narices, como un fantasma.

 

            Corrió por el largo corredor, subió las escaleras y llegó hasta la cabina de mando. Se dejó caer en el estrecho asiento de pilotaje y puso la nave en marcha. Se estaba mareando, la herida era muy fea, sangraba tanto que si no detenía la hemorragia moriría desangrada en minutos. Se preguntó a qué vino esa estúpida idea de vengar a su amigo y le odió, detestó el maldito Facebook por mantenerla en contacto con él y a Frank por llevar la razón, como siempre.

            A máxima potencia aterrizó en un parque cerca de la casa de Antonio, uno sin terminar, junto a la carretera de Toledo. Una vez allí se quitó la chaqueta del gendarme francés y usando las mangas, con una sola mano se la arregló para atar con fuerza la tela sobre la herida.

            -Espero que estés en casa... -susurró.

            Aún tenía fuerzas de correr, se notó ligeramente mejor y con menos nauseas desde que aplicó presión sobre su herida. Llegó a la puerta del adosado de Antonio y llamó al telefonillo.

            Aun sangraba bastante. Había dejado un rastro en forma de gotas de sangre similar a un camino de hormigas rojas.

            -¿Quién es? -Escuchó la voz de una mujer.

            -Necesito un medico... -Susurró con menos fuerzas de las que creía tener.

            Y se desplomó frente a la puerta.

video de la emisión del video sobre el avistamiento ovni. 

Comentarios: 8
  • #8

    Roberta (sábado, 03 octubre 2015 01:23)

    Deberíais de cambiar el título de esta página a historias mensuales sobrenaturales. La historia está interesante pero se pierde el ritmo de lectura y el interés por falta de actualizaciones constantes.

  • #7

    Yenny (viernes, 25 septiembre 2015 22:54)

    Bueno he escuchado cosas peores, me pregunto si a alguien le funciona esas cosas. El ritual de cortejo de Tomás fue muy bueno le da un poco de comedia a esta parte. Es bueno cuando juegas con eso le quitas un poco de seriedad y se hace mas amena la lectura.

  • #6

    Tony (viernes, 25 septiembre 2015 17:38)

    Jeje, no, yo no ligaba asi. Pero puedes estar segura de que es una forma habital en algunas zonas de España.

  • #5

    Yenny (viernes, 25 septiembre 2015 17:17)

    La siguiente parte va a ser interesante, también espero el encuentro entre Ángela y Brigitte y ver que pasará en el área 51.
    Me dio risa la forma de ligar de Tomás, espero que no hayas utilizado el mismo argumento en tu época de soltero Tony.

  • #4

    Jaime (jueves, 24 septiembre 2015 02:54)

    Interesante el vídeo del OVNI en los Ángeles. Aunque, al parecer, no trascendió tanto como el doctor Black lo hizo saber a Antonio y compañía. Espero ver la pelea entre Brigitte y Ángela, y el EICFD contra el Área 51.

  • #3

    Tony (miércoles, 23 septiembre 2015 06:41)

    Huvo un avistamiento masivo el día 23 de abril de 2015. Pero no trascendió porque alguien se ocupó de quitarle toda importancia. Si buscas pod internet puede que aun encuentres enlaces a videos donde se ve con claridad y cuando los vayas a reproducir te dirá: El video ya no existe.
    Os invito a que busquéis porque puede que os sorprenda la cabtidad de información que google encuentra y luego no existe porque la han borrado. Por suerte para la verdad, ni google es infalible y durante mucho tiempo siguen saliendo resultados en las búsquedas de cosas que se han eliminado a conciencia de la red.
    Vivimos en un mundo donde la verdad no es más que lo que algunos pagan para pue se sepa. El dinero puede crear dioses y destruirlos.... Lamentable.

  • #2

    Jaime (miércoles, 23 septiembre 2015 01:58)

    Quiero ver una lucha a muerte entre Ángela y Brigitte malvada en la siguiente parte. Jeje.
    El incidente del ovni en Los Ángeles no fue culpa de Ángela, ¿o sí? Yo oí que fue avistado un OVNI en los Ángeles hace un par de años, aunque creo que la noticia no trascendió como debiera o no ocurrió un avistamiento masivo. Tony, ¿te estás basando en algún hecho real?
    Finalmente, sospecho que el doctor Black es miembro de la Organización o es un espía de ellos. Creo que los miembros del EICFD se dirigen a una trampa para deshacerse de ellos tras la desaparición del EICFD.

  • #1

    Tony (lunes, 21 septiembre 2015 00:39)

    Espero que os esté gustando la historia. No olvidéis comentar.

Animal es el que abandona a su mascota.

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