Los grises

27ª parte

 

Cuando llevó a Charly a la casita de niños y regresó a casa, Brigitte ya salió al trabajo. Tenían un día para planear un asalto del que no sabían absolutamente nada, igual que siempre. Ángela debió reunirse con Lara la noche anterior y no respondía al teléfono. No lo había apagado porque daba señal pero no lo cogía lo que significaba que lo dejó en casa y se marchó o bien no le daba la gana cogerlo... O estaba en líos otra vez, que no le extrañaría nada.

Escribió a Abby que quería hablar urgentemente con Black por si podía llevarlo a la base y ésta le contestó que necesitaba descansar y no iría a ninguna parte. Él también estaba molido, dolorido y le venía bien el descanso así que decidió seguir su ejemplo y pasar el día en cama, recuperando fuerzas.

 

El día 25 de abril desapareció del calendario de todos y el 26 llegó demasiado pronto para sus castigados cuerpos. Abby le recogió en la puerta de su casa a las 9:30 de la mañana y Brigitte faltó al trabajo alegando enfermedad. Antonio quería que se quedara pues seguramente era la misión más peligrosa a la que se había enfrentado y al menos ella debía volver a casa para cuidar a Charly, si no lo conseguían. Pero Abby no le dejó hablar.

— Ángela salió ayer en el OVNI y no ha regresado. La misión se ha ido al garete por esa estúpida suicida.

— Eso es imposible, ¿cómo llegó hasta allí? —Protestó Antonio.

— Yo la llevé. Me dijo que tenía que hacer unas preguntas a Black y...

— Yo te pedí lo mismo, ¿por qué no me llevasteis? —Interrumpió.

— Le dije lo mismo que a ti pero contestó que era de vital importancia. Bajó, habló con él un par de minutos y cuando subió dijo que quería preparar el OVNI. La esperé abajo, deseando volver a casa, y cuanto se puso a los controles lo hizo desaparecer y me quedé con cara de estúpida. Para colmo cuando llego a casa y acabo de sentarme me escribes diciendo que te lleve a ver a Black. No fuiste muy oportuno.

— Y ¿por qué no me lo contaste?

— Quería descansar y si te lo contaba no adelantaba nada, decidí postergar mi confesión —explicó con aburrimiento.

— Ahora puede ser tarde para ella —protestó.

— Por cómo me miró —replicó la rubia—... Creo que no debíamos ir tras ella aun en el caso de que lo hubiera dicho. Si me equivoqué, lo siento. Pero dejémonos de cháchara y vamos al cuartel, allí sabremos si hay novedades... Black fue quien habló con ella, debe saber dónde está.

— Adelante, pues. Arranca.

Abby hizo gala de un civismo asombroso conduciendo a los límites marcados por la ley. Antonio estaba deseando ponerse al volante y meter caña al bólido pero se aguantó porque no era su coche.

Una vez en la nave "El halcón plateado" volaron a su cuartel.

 

En cuanto retiraron el campo de antimateria Antonio reprendió a la piloto con dureza:

— Estaba herida y era una misión para peligrosa incluso yendo todos. ¿Por qué no me lo dijiste?

Abby no respondió y caminó hacia el ascensor de la base.

— No me ignores.

— Ella me lo pidió, especialmente que no te lo contara a ti.

— O sea si te digo que me dispares ¿lo haces?

— No la tientes —reprendió Brigitte—. Déjala en paz. Esa víbora no merece ni que te preocupes por ella —le regaño su mujer.

— Pero era la que iba a convencer a Lara Emmerich de que viniera con nosotros, ¿sabes si se reunió con ella o el resultado de su encuentro? ¿Qué te contó?

Abby alcanzó el botón del ascenso y le miró con seriedad mientras lo presionaba.

— Le pregunté y me dijo que no se apuntaba, que moriríamos todos. No fue mucho más comunicativa.

— Joder —rezongó Antonio.

El ascensor llegó y se metieron los tres.

— Ahora que recuerdo dijo una cosa más al subir a la nave. Me pidió que te dijera que...

Abby frunció el ceño pensativa y se quedó mirando a Brigitte.

— ¿Qué?

— No me acuerdo. Quizás más tarde me vuelva a la cabeza. Yo estaba demasiado cabreada con ella por desviar mis preguntas como para escuchar todo lo que dijo.

Una vez abajo llegaron a la celda donde estaba recluido el jefe científico y le encontraron tumbado en el catre metálico. Se incorporó en cuanto les vio llegar.

— Buenos días —saludó Abby—. Ignoro qué hablasteis ayer Ángela y tú pero se ha marchado con el OVNI y no tenemos noticias suyas.

— Maldita sea, con lo que costó que lo trajera —protestó Black—. Aunque ahora da igual, estoy rodeado de traidores.

— ¿Qué posibilidades hay de atacar sin ayuda de esa nave?

— Ninguna.

—Entonces si no hay ataque, no somos traidores —objetó Antonio.

— Fracasados es lo que son. Esto es culpa de su motín y no crean que voy a cargar con la responsabilidad de este desastre estratégico.

— Puede que no lo sea tanto —arguyó Abby—, Ángela parecía dispuesta a atacar ella sola. Díganos la posición de la nave de los grises y la ayudaremos.

— ¿Ustedes?

— Pensamos que usted debería acompañarnos como apoyo logístico.

Black bufó furioso.

— ¿Y cómo demonios vamos a alcanzarla si las coordenadas de la nave están fuera de la Vía Láctea? Nuestra tecnología a duras penas nos llevaría a la estrella más cercana y después de un viaje tan largo que ningún ser humano lo resistiría en el interior de un campo de antimateria. Una hora ya es un riesgo calculado pero dentro de lo razonable. Ese sería un viaje de años. En el OVNI es cuestión de abrir un portal que una los dos puntos del universo, serían segundos. ¿Por qué creen que era necesario?

Antonio palideció al oír eso.

— Dijo que sabía dónde estaban. ¿Cómo sabe las coordenadas en un lugar tan lejano?

— Los grises lo tienen registrado en su nave, es como una terrestre, su origen es el kilómetro cero del universo. Nadie sabe dónde están salvo ellos.

— Me está diciendo que ha enviado a Ángela a su planeta sola —Protestó Antonio.

— ¿De qué habla? No he mandado a nadie. Le recuerdo que la misión era para todos nosotros y ella no me dijo que fuera a ir sola. Me soltó la mentira de que cambiaron de parecer y que me iba a soltar para acompañarles. En cuanto le dije lo que a ustedes se marchó y me dejó encerrado.

— Y le dijo la verdad —aclaró Abby—. Sólo que ella ha decidido hacer otra cosa.

— ¿Me van a soltar? Si están bromeando por favor tráiganme algo de comer, llevo casi dos días sin probar bocado y me estoy auto digiriendo.

— Hable con el consejo y explíqueles la situación. Puede que ellos tengan otra nave que sí pueda llegar.

Black sonrió aliviado.

— Hacen lo correcto. Por esta vez voy a pasar por alto la subordinación pero no vuelvan a hacer algo así.

Se quedo pensativo mirándoles a los tres. Supongo que tenemos que restablecer una jerarquía y tengo que presentarles un comandante cuando hable con ellos. Usted, Jurado, parece la persona idónea.

— ¿El? —Preguntaron Abby y Brigitte sorprendidas.

— ¿Yo? —Se sorprendió él mismo, un segundo más tarde.

— Si estuviera aquí el capitán sería mi elegido pero es el único hombre presente del equipo. El consejo es muy machista, entiéndanlo. Además necesitamos que todos obedezcan y él no va a obedecer a nadie —Black estaba ansioso por salir y ninguno de los tres se movía—. Muévanse, el tiempo es oro. Son las diez y cuarenta y nueve y tenía que comparecer ante el consejo a las once.

 

Acudieron a la sala de videoconferencias a tiempo para recibir la llamada del consejero. Black tenía mal aspecto, con ojeras marcadas, barba canosa de tres días y pelo enredado. Se había adecentado como pudo en los dos minutos tuvo, que no fue demasiado.

Las luces de la sala se encendieron automáticamente deslumbrando a los cuatro.

— Por cierto, ¿por qué no está aquí Masters? —preguntó James antes de que se estableciera la comunicación.

— Debí recogerlo a las diez pero se me pasó —respondió Abby—. Luego vamos por él.

— ¿Se le pasó?... —bufó—. Vamos a echar de menos a Montenegro, él sí sabía mantener la disciplina. De acuerdo, la llamada está entrando. Déjenme hablar a mí —aunque lo dijo para todos, miró fijamente a Antonio.

Éste se encogió de hombros y asintió.

«Incomming call» —rezaba el monitor con letras grandes, rojas y en cursiva.

James presionó el botón verde de la mesa de cristal.

El consejero español apareció en la pantalla con gesto serio.

— Buenos días equipo. ¿Cómo va eso? —Parecía muy coloquial.

— Bien, quiero presentarle al nuevo comandante de la base —dijo Black—. Antonio Jurado.

—Estupendo, ahora quiero buenas noticias. ¿Están preparados? Falta poco tiempo para que se reúnan con el resto de la flota.

— Hay un problema, señor —respondió Black—. El OVNI ya no está en nuestro poder.

— ¿Cómo dice? —El rostro del consejero se puso tenso.

— Alguien lo robó.

— ¿Me está diciendo que un ladrón penetró en una base súper secreta y se llevó un objeto de más de diez toneladas? ¿Se da cuenta de la importancia de esa nave para la misión?

— Soy plenamente consciente, señor.

— No, no lo es. ¿Tiene idea de lo complejo que es poner de acuerdo a la comunidad internacional del EICFD? ¡El planeta está bajo la amenaza de ser destruido! ¿Quiere repetirme que ha sido para nada? El ataque se llevará a cabo. Busquen esa nave y preséntense en el punto de encuentro o tendremos que prescindir de sus servicios en el futuro, suponiendo que haya un mañana. Espero haber sido suficientemente claro.

La pantalla se apagó y James tragó saliva, pálido.

— Típico de jefes —protestó Brigitte—. No les importa si es posible, sólo que esté a tiempo.

— No podríamos recuperarla ni en diez años —añadió James, ignorándola.

— A menos que Ángela regrese por sus propios medios —replicó Abby.

— Si yo soy el comandante... —Dijo Antonio—¿Tendré acceso a todos los artilugios de Tesla?

De pronto sintió un fuerte pinchazo en la sien y se la frotó para intentar aliviarlo. Pero el dolor se hizo tan intenso que perdió la vista y dejó de escuchar a sus compañeros.

 

Vio ante él una forma luminosa y alargada a escasos tres metros de distancia. La sala de videoconferencia había desaparecido y los demás también.

— ¿Me he tele transportado? —Preguntó, confuso.

— ¿Me recuerdas? Nos vimos en el complejo científico al que llamabais Área 57. He venido a advertiros de que los grises nos han encontrado. Díselo a tu gente, el fin del mundo no se evitará a menos que los detengáis.

— Me lo dices o me lo cuentas. ¿quién eres?

— Soy un pleyadiano, nos ocultamos en vuestro planeta desde hace miles de años y los grises nos buscan por todos los confines del universo. Remotamente, antes incluso de la creación de la tierra, los grises encontraron nuestro planeta y lo destruyeron. Los que sobrevivimos escapamos y nos dispersamos pues era el único modo de sobrevivir algunos en caso de ser encontrados. Ahora vienen a por nosotros y destruirán este hermoso planeta para asegurarse de que no tenemos a donde volver en caso de escapar.

— Pero si los grises han estado en guerra contra nosotros desde hace años, ¿por qué iban a poder ahora destruir el planeta?

— Porque eran exploradores. Todos los planetas habitados del universo están bajo su observación. Nos buscan a nosotros y cuando encuentran una pista envían a la gran Colmena.

— Y eso es malo.

— El fin del mundo. Ya nos escondimos en el Sistema solar hace mucho tiempo, en Marte, y nos terminaron encontrando. Por aquel entonces era un planeta lleno de vida, hermoso y poblado de criaturas pacíficas.

Antonio tragó saliva, la perspectiva de un desierto continuo en la tierra no le agradaba en absoluto.

— ¿Qué les habéis hecho para que estén tan cabreados? —Inquirió Antonio, enojado.

— Quieren encontrar a nuestra madre. Ellos no destruyen como que hace el ser humano, si alguien se os opone lo fulmináis y no dejáis que diga molestando. Ellos se lo llevan todo a la gran Psique, un ser tan viejo como el universo y que devora estrellas, sistemas completos... Es la causa de los "Agujeros negros" aunque no son varios sino que cada vez tiene más puertas abiertas en el espacio. Su único propósito es destruir el universo.

—Como si nunca hubiera existido... El Diablo encarnado, vamos —dedujo Antonio—. «Con razón el Gemelo me dijo que estaba consiguiendo despertar de su sueño al Creador».

El pleyadiado continuó su discurso.

— Debes acudir al desierto del Sahara, te indicaré unas coordenadas. Los miembros del EICFD deben ir acudir de inmediato.

— Un momento, ¿todos ...? —Antonio se mordió la lengua. Esa criatura no podía saber que había múltiples células dispersas por el mundo. ¿...Los miembros?

— Evaluaremos vuestras aptitudes y os daremos los medios para atacar.

— Espera, ¿dónde están los demás? Esto es muy raro... ¿Qué hago yo sólo aquí?

— Debes enmendar el error de la humana que nos delató y destruir la Colmena antes del mediodía. Después será tarde.

— Esto es ridículo, debo estar soñando y todo es una paja mental que me estoy montando yo sólo....

 

 

Su vista regresó. Estaba en el suelo y Brigitte le daba tortas en la cara pidiéndole que despertara.

— ¿Qué ha pasado? —Preguntó.

— Gracias a Dios, estabas muy pálido. Vamos a que te vea un médico, caíste redondo de repente.

— No... Creo que esta vez no he sido yo. Alguien me ha contactado. ¿Recuerda lo que me pasó en la sala de interrogatorios? —Miró a Black—. De alguna manera... —sintió líquido caliente brotando de su nariz, se llevó el dedo y vio que era sangre—. Vaya, puede que... Bien pensado sea una locura.

— Cuéntemela —urgió Black.

 

Antonio relató su visión de la forma más detallada que pudo mientras los demás le miraban con expresiones distintas, Brigitte con cara de aburrida, acostumbrada a sus rocambolescos relatos, Abby sorprendida e intrigada y finalmente James tan absorto como si le estuviera revelando la ubicación del santo grial.

— ¿Y las coordenadas? —Apremió James.

— No me las dio, yo que sé. Debo estar desvariando.

— Desde hace tiempo que no consigo encajar todas las piezas del rompecabezas de los grises, pero que sean exploradores en busca de otra raza mítica es una opción que nunca me había planteado. Suponía que eran refugiados que necesitaban nuestro planeta para sobrevivir.

— Y puede que tenga razón —respondió Antonio—. Mire, yo tengo muchas de estas "visiones" y no significa...

— ¡Todo encaja ahora! —Le cortó James, extasiado, señalando su cabeza—. Busque esas coordenadas en su mente, están ahí dentro, estoy seguro.

—No tengo números, me los puedo inventar si quiere —protestó enojado.

— Puede ser cualquier cosa, ¿qué palabras le vienen a la mente?

— Déjelo, acaba de sufrir algo parecido a una aneurisma —increpó Brigitte—, no te esfuerces cariño.

— ¿Qué es "Queed Laddar"? Preguntó Antonio con el ceño fruncido.

— En seguida lo sabremos...

James sonrió como un loco y sacando su teléfono móvil buscando esas palabras.

— ¡Eureka! Son sus coordenadas, por lo visto es un lago en medio del Sahara. Teniente, contacte con John y pongámonos en marcha.

— Personalmente creo que no es muy juicioso fiarse de un loco y mucho menos de un extraterrestre —respondió Abby.

— Por eso no informaremos a nadie. Iremos solos.

— Porque eso es más inteligente —siseó Brigitte, disconforme.

Comentarios: 6
  • #6

    Alfonso (viernes, 22 enero 2016 02:04)

    Ya tenía tiempo de no leer historias en esta página. Espero la continuación.

  • #5

    Chemo (jueves, 21 enero 2016 01:25)

    Me ha gustado la historia. Yo creo que Génesis implantó ADN extraterrestre en Antonio, ya que él adquirió parte de esa sensibilidad que solamente los extraterrestre poseen. Falta aclarar por qué los Grises quieren acabar con los pleyadianos.

  • #4

    Yenny (miércoles, 20 enero 2016 17:57)

    Se te extrañaba Tony que bueno que ya estas de regreso.
    Espero que esta parte resuelvan más preguntas en vez de generarlas.
    Pienso igual que Jaime, creo que Génesis es la madre la raza pleyadiana y Fausta debe ser la que los delató.
    Ojalá puedas recuperar el ritmo de una parte por semana aunque sería mejor que no nos dejos con la intriga tanto tiempo.

  • #3

    Tony (miércoles, 20 enero 2016 07:03)

    No creo que sea un desenlace definitivo ni si daré mas respuestas que preguntas nuevas. Pero sí, conocer a fondo los relatos de Jurado ayudará mucho a comprender lo que está por pasar.

  • #2

    Jaime (miércoles, 20 enero 2016 03:33)

    Bienvenido de nuevo, Tony. Espero que hayas pasado unas muy felices fiestas. La historia está cada vez más interesante, y parece que quieres unir todas las historias de Jurado en un desenlace común. Me imagino que Génesis sería la madre de la raza Pleyadiana y el Gemelo y Jesús tendrían su origen extraterrestre, ¿o no? Espero la continuación.

  • #1

    Tony (miércoles, 20 enero 2016 01:07)

    Espero no haber tardado demasiado. Estoy de vuelta y espero volver a coger el ritmo de una parte por semana.
    Gracias por comentar.

Animal es el que abandona a su mascota.

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