Los grises

5ª parte


         Aterrizaron en una isla llena de vegetación en lo que parecía un cráter. El aparato descendió lentamente y cuando iban a tomar tierra siguió descendiendo en el interior de una montaña atravesando el suelo como fantasmas.

         Cuando llegaron a un hangar de inmensas proporciones, se apagó el motor y escucharon un fuerte zumbido. Al mirar al exterior ya no les envolvía la luz verde.

         - ¿Alguien puede explicarme qué ha pasado aquí? -Preguntó Antonio, confundido.

         - Nos hemos teletransportado. Estamos en el océano Atlántico en una isla portuguesa -respondió Abby-. Pero no te preocupes, llegaremos a tiempo a recoger a tu hijo. Lo que os ha parecido un viaje de varios minutos en realidad no ha durado nada.

         - No puede ser -se asombró Tomás-. Siguen siendo las diez de la mañana. Se me ha estropeado...

         - Sólo es ciencia prohibida, el tiempo se detuvo al activar el generador de antimateria -corrigió el capitán-, nadie debe saber la ubicación de la base y mucho menos hacerse con el equipo que vais a llevar a la batalla.

         - ¿Por qué? Esta tecnología podría salvar millones de vidas, la distancia física dejaría de ser un problema. Podríamos... Viajar a otros planetas -insistió Tomás.

         - Por lo visto no es demasiado saludable este tipo de traslados. Pero no decido las cosas, cumplimos órdenes de los miembros del consejo.

         Antonio se preguntó que tipo de consecuencias podía acarrearle su etapa de soldado.

 

 

         Se dirigieron hacia una puerta mientras veían que a parte de la nave "cucaracha azul" tenían otras con alas pegadas al cuerpo del avión y armadas con cañones de cristal en los extremos. Lo más llamativo era que no había cabina.

         - No estaremos solos ahí fuera -le explicó Abby-. Los ojos de halcón son nuestra primera línea de defensa.

         - Esto sí que es un cuartel general como Dios manda -opinó Antonio.

         La teniente sonrió.

         Lo cierto era que Abby era muy maja. No quería ni pensar en mas allá de amistad o compañerismo pero era muy fácil de tratar y le encantaba que desde el primer día le tratara como si le conociera hace tiempo.

         Tomás le dio un codazo y se rio atontado.

         - La tienes en el bote, a esa te la triscas.

         - Calla, sólo hemos intercambiado un par de frases -le murmuró para que ella no escuchara-. Por favor deja de insinuar tonterías o me pondrás en un compromiso.

         - Yo sí que se la compro-"metía" -y soltó una carcajada.

         Antonio puso los ojos en blanco.

         Era un milagro que llegaran al despacho del comandante sin que Abby se enterara de las tonterías que decía Tomás sobre ella. Aunque Antonio tenía que reconocer que le hacía gracia ese chalado conquense.

         - Señor, le presento a los nuevos reclutas -dijo John, cuadrándose ante una silla de cuero del revés.

         Al escucharle se giró con un chirrido y vieron al mandamás. Era un tipo calvo, de unos treinta y cinco años, flaco, mirada escrutadora y afable al mismo tiempo.

         - Bienvenidos al equipo, soy el comandante Montenegro. Imagino que ya os han puesto al corriente de lo que hacemos aquí. Si tenéis alguna pregunta estaré encantado en responderla.

         - ¿Es usted el jefe de todo esto? -Preguntó  Antonio.

         Montenegro sonrió mientras negaba con la cabeza.

         - Sólo soy vuestro jefe.

         - ¿Se ha sabido algo de la mujer que abdujeron los grises cuando me salvaron ustedes? -Inquirió.

         - No quiero darle falsas esperanzas. Su amiga ya debe estar muerta o algo peor.

         - No es tan fácil de matar -respondió, pero seguía sin saber si debía contarles que era inmortal. No sabía cómo se lo tomarían-. Era muy lista -trató de arreglarlo.

         - Hasta ahora sólo han visto un par de extraterrestres y supongo que desean saber por qué estamos en guerra con ellos, desde cuando, por qué y sobre todo cuál es la situación actual.

         Tomás y él asintieron.

         - Lo primero y más conveniente es poneros al corriente de algo de historia. Antes de 1856, los grises no tenían demasiado interés en nuestra raza ni nuestro planeta, venían, se llevaban lo que buscaban, a algún terrícola u otras especies, y les estudiaban como nosotros a los animales. Creemos que su interés era meramente minero y cultural, algo de la Tierra les es indispensable. Siempre fueron invisibles y nos consideraban seres inferiores, estúpidos... Y ciertamente lo éramos. Tengan en cuenta que ya se había descubierto la electricidad y se usaba exclusivamente para dar luz. No se sabe por qué ocurrió, ni la razón, pero en una de las abducciones a una mujer en cinta, se la devolvió con el niño modificado. Dio a luz un varón y aunque la criatura era humana, heredó un sexto sentido.

         » Así nació Nikola Tesla. El hombre que supuso un antes y un después en los conocimientos y la tecnología que ahora todos conocemos. Cierto es que algunos de sus inventos fueron puestos bajo nuestra tutela por el peligro que suponían. Pero el resto han ido saliendo a la luz a medida que la sociedad iba necesitándolos.

         »El tema que nos ocupa es que Tesla era diferente, al menos interiormente.

         » Desde muy niño veía cosas. Si imaginaba algo con mucha intensidad aparecía ante sus ojos intangible, y podía moverlo a voluntad, girar, desmontarlo... Creemos que tenía el sentido que permite comunicarse a los grises, y no solo escuchaba, podía hablar con ellos. Él veía las ondas de energía por lo que supo mejor que nadie cómo conseguir que otros pudieran escucharlas y producirlas artificialmente. Así inventó la radio aunque su percepción iba mucho más allá. En más de una ocasión aseguró que era un ser hecho de luz y que escuchaba música constantemente; cada color u objeto tenían un sonido.

         - Vaya -Tomás parecía aburrido.

         »La cuestión es que siempre les escuchó a ellos en su idioma. Simplemente cerraba los ojos escuchaba y aprendía de ellos. Así descubrió que nos espiaban, buscaban algo de la Tierra. Y no sólo aquí, en todos los planetas.

         - ¿Cuáles? -Se asombró Tomás.

         - Sé lo mismo que tú hijo. ¿Crees que conocí a Tesla en persona? Eso fue lo que escribió.

         - Ah.

         - Su mayor inquietud siempre fue entender cuanto veía, escuchaba conversaciones de los grises y su idioma era tan rico que veía, sentía y tocaba las cosas que ellos veían, sentían o tocaban. Describe a la perfección el motor de los platillos volantes pero habla de ciertos procesos de fabricación imposibles para el ser humano. Durante su vida luchó por dar a conocer toda la tecnología que aprendía. Con el fin de complementar conocimientos estudió en la universidad física y electromagnetismo. Trató de ayudar a los cerebros más brillantes de la época y les contradijo en sus teorías más archiconocidas. Por ejemplo, según Tesla, la teoría de la relatividad de Einstein es falsa. Contribuyó de manera decisiva a lograr avances que nos igualaron a ellos. Aunque no venían a invadirnos, en su complejo idioma comprendió que si un día cambiaban de idea y se encaprichaban de la Tierra, nos arrasarían sin oposición alguna. Por eso inventó el "Rayo de la muerte". Un arma que tenemos construida pero nos es imposible disparar porque necesitamos un combustible que solamente hemos encontrado en los platillos volantes.

         - Es imperativo que el material que les robemos sea tratado con el máximo rigor para que llegue de una pieza a los científicos de la base -apoyó el capitán Masters.

         - Exacto, nuestros limitados recursos nos obligan a seleccionar objetivos cuidadosamente.

         - ¿Cada cuánto tiempo hay ataques de los marcianos? -Preguntó Antonio, ansioso por entrar en acción.

         El comandante sonrió complacido por la pregunta.

         - Demasiado a menudo. Mucho más de lo que cree. Miren, ese es el radar de ataques.

         Señaló una pantalla fuera de su despacho en la que se veía un mapa del mundo salpicado de puntos rojos.

         - Cada uno de esos lugares marcados es un ataque. Los detectamos por nuestra red de satélites. El 90% son zonas deshabitadas, llegan, cogen lo que buscan y se largan sin dejar rastro.

         - ¿Cómo? Son cientos de señales -se sorprendió Tomás.

         - Logramos construir un rayo de la muerte en 1953 -le ignoró el comandante-, detectamos un nave gigantesca y hubo una ola de ataques devastadores. Estuvieron a punto de invadirnos y fue nuestra primera gran victoria. Nuestro halcones lograron derribar una caza enemigo y usamos su combustible para cargar el Rayo de la Muerte. Derribamos al mayor OVNI que jamás se haya visto. Cayó en unos bosques de la antigua Unión Soviética. El aparato era tan grande como un estadio de fútbol y quedó reducido a cenizas. Los pocos materiales que pudimos recuperar sirvieron para construir esta base. Desde entonces nos temen, pero también se volvieron más cuidadosos y equipan mejor a sus tropas.

         - ¿Si son tantos por qué sólo somos cuatro soldados? ¿No deberíamos ser diez mil? -se inquietó Antonio.

         - No gozamos de grandes fondos, si por mi fuera y los mecenas nos pagaran más, seríamos un millón. Por desgracia tenemos recursos para mantener únicamente a diez soldados.

         - ¿Y los demás? -Preguntó Tomás.

         - Muertos -respondió Abby.

         - No provoque inquietud a sus nuevos compañeros, teniente Wright -rectificó el comandante-. Nos sorprendieron la última vez, pero eso no volverá a pasar. Aprovecho para recordarles que no se dejen dominar por el pánico. Estarán permanentemente en contacto conmigo, cada uno de ustedes tiene su nombre clave, Eco uno es el capitán, Eco dos la teniente, Eco tres, el soldado Guerrero y Eco cuatro, Jurado. Y cuando les ordene algo, por absurdo que parezca, háganlo de inmediato. Yo soy sus ojos, sus oídos y su cerebro ahí fuera. ¿Lo han entendido?

         - ¿Tenemos que obedecer siempre? -Replicó Antonio sinceramente confundido.

         - El comandante lo acaba de explicar -contestó John-. Limítese a decir "¡Sí, señor!".

         - Es una estupidez. Si me ordena que me suicide no voy a hacerlo. Creo que es el mejor momento de dejar las cosas claras. Somos muy pocos y ellos demasiados, esto es un disparate.

         - ¡Soldado! Hable con el debido respeto a su comandante -bramó John.

         - Señor Jurado -cortó Montenegro, enojado-. Entiendo sus inquietudes pero si le ordeno que se suicide, sin duda será lo mejor que puede hacer.

         Abby agachó la cabeza y pareció recordar algo terrible.

         - Pero descuide, estoy en el punto de mira de los miembros del consejo. La última misión en la que fue usted rescatado murieron tres de los mejores hombres que he tenido nunca: Sebastián Romanos, Elena Petrova y Juan Bosco. John Masters sufrió heridas mortales y gracias a nuestra tecnología logramos salvar su vida. Abby le salvó, nunca lo olvide.

         - Pero tiene razón mi compañero. ¿Cómo vamos a detenerles si somos cuatro?  -le apoyo Tomás-. Ellos son miles, mejor armados...

         - Antes dijo que elegían sus misiones cuidadosamente, imagino que nos mandarán a las que podamos asumir -replicó Antonio, contestando la duda-. Pero ¿Por qué me salvaron a mí? ¿De qué me conocían?

         - No le protegíamos a usted, la misión fue un completo fracaso, no llegamos a tiempo.

         - Cuesta creerlo con lo rápidos que son vuestros aviones.

         - Desde que se nos ordenó evitar la abducción hasta que llegamos pasaron dos minutos -respondió el comandante-. El consejo calificó "TOP 100" la importancia de esa mujer.

         - Máxima prioridad -tradujo Abby.

         - Ya.

         Antonio miró al capitán Masters con desconfianza. Él le dijo que no sabía nada de esa mujer..., ¿o no? Ahora que recordaba le contestó: "Dígamelo usted". Debía andar con cuidado, esa organización podía estar vinculada a la de Alastor e incluso ser la misma. Pero la si mencionaba podían sospechar que para ser un don nadie sabía demasiado. Aun no tenía ni idea de con quiénes estaba tratando.

         - Acompáñenme a la sala de mapas -pidió Montenegro.

 

 

         Abajo vieron decenas de ordenadores con monitores de rayos catódicos monocromáticos de luz verde, todos encendidos y con radares que actualizaban el mapa de 3x5 metros de la pared. Dos hombres tecleaban frenéticos, mientras cinco más estaban en torno a una pantalla virtual suspendida en el aire.

         - Señores, punto de situación.

         - Múltiples contactos de escasa repercusión.

         - ¿Qué detectan esos radares? -Preguntó Antonio.

         Uno de los hombres que tecleaban se volvió hacia él.

         - Escudos ópticos. Se cumple la paradoja de que cuanto más son más radiación emiten y más fácil se les detecta desde el satélite. Miren -el muchacho señaló un punto parpadeante rojo en el mapa-. Esto significa que ya no usan los escudos, lo más probable es que los hayan desactivado y dejan restos dispersos de radiación gamma. Lo que puede ser por...

         - Tenemos una alerta de nivel cinco en una ciudad de Sudáfrica -alertó uno de los operadores-. Múltiples contactos, es una zona muy poblada. Se registran explosiones.

         - Vamos para allá -apremió el comandante.

         - ¡A la orden!

         John Masters se cuadró ante él y puso la mano a modo de visera mientras miraba al techo.

         - ¡Muévanse!

Comentarios: 5
  • #5

    Yenny (sábado, 30 mayo 2015 21:32)

    Ya quiero ver a Antonio en acción, y por favor Tony que Antonio deje de caer ante los encantos de cualquier mujer bonita que madure de una vez.

  • #4

    Tony (viernes, 29 mayo 2015 23:37)

    Es más fácil fotografiar un Ovni por accidente que verlo por tus propios ojos.

  • #3

    Jaime (viernes, 29 mayo 2015 22:11)

    Está interesante la trama. Espero ver qué pasa después. No creo que John Masters ni Abby sepan sobre la Organización de Alastor, pero seguramente el comandante Montenegro es un miembro de ellos o reporta directamente a ellos. Por eso sabía de la importancia de Fausta para los Grises. Ahora pienso que tal vez Alastor fundó la Organización para investigar la tecnología de Tesla y usarla en su beneficio.
    Por cierto, ya había leído la teoría de que Tesla era de origen extraterrestre, aunque no recuerdo dónde. Acabo de ver imágenes en la red del supuesto OVNI de Sudáfrica y parece más una nube alargada que un artefacto volador. Vedlo y sacad vuestra propia conclusión.

  • #2

    Da'niel59 (viernes, 29 mayo 2015 14:31)

    Esta buena esta parte

  • #1

    Tony (viernes, 29 mayo 2015 00:21)

    Espero que os esté gustando. No olvidéis comentar.

Animal es el que abandona a su mascota.

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