Mi último día

 

 

 

 

domingo, 6 de enero de 2007

 

15:30 h

 

Hoy amaneció con niebla, como siempre en Vigo. Mi vida ha sido larga, he trabajado duro y he disfrutado y sufrido. No me puedo quejar, mi hija nos cuida a mi mujer y a mí. Muchos otros abuelos no tienen tanta suerte. Sin embargo cada día es lo mismo… Levantarme darle las pastillas a mi mujer, Manuela, y tratar de no darle importancia a su problema de la memoria. Cree que tiene treinta años y no me ve a mí como un viejo. Trata a nuestra hija como si fuera nuestra madre y no le puedo contar nada de lo que me pasa en mis paseos porque nunca lo recuerda al día siguiente. A veces me dan ganas de ser travieso y contarle todos los días alguna anécdota graciosa, aunque sea mentira. Pero si lo hago se va a olvidar así que mejor guardo las anécdotas para los días en que estemos todos los hijos juntos en familia, si es que las recuerdo…

 

16:30 h

 

He salido de casa a dar un paseo hasta el bar de la esquina. El camino es como el pueblo, pero el recorrido es más cercano. Camino por la cuesta hacia abajo y llego a la plaza de la iglesia, entro en el bar y me bebo un par de cafés y algún vasito de vino. Pero hoy el bar habitual estaba cerrado y he tenido que bajar un poco más al bar de la esquina. Este no me gusta mucho, el camarero no me conoce y solo mira la televisión sin dar tema de conversación. Hoy solo tomaré un café y me iré cuando entre en calor.

 

A menudo pienso que ya lo he vivido todo pero siento que me gustaría ver a mis hijas y a todos mis nietos, que siempre que se juntan en fechas señaladas. Son un torrente de energía que nos dan alegría a mi mujer y a mí aunque ahora son demasiado ruidosos. Nos encanta verlos juntos pero también nos gustaría verlos con tranquilidad, uno a uno para que nos cuenten cómo les va la vida. Cuando se juntan se ponen a dar voces y como dije, aunque me alegra verlos, a mi edad prefiero la tranquilidad. Siempre que nos juntamos recuerdo con dolor a mi hijo Pepe, que murió de joven y dejó a sus niñas huérfanas desde muy pequeñitas. La pequeña Nuri ni siquiera le conoció porque tenía un añito. Ojala pudiera verla, ahora debe tener unos veinte años, tiene que estar muy guapa aunque en realidad todas mis nietas son guapísimas. Quisiera contarle a la Nuri cómo era su padre cuando era un mozo como ella. Cómo se metía en todos los líos, siempre haciendo de las suyas, con sus amigos, los hijos de los Ríos. Me gustaría contarle todo sobre él para que al menos tenga esos recuerdos pero seguro que si viniera a vernos no se interesaría, se juntaría con los demás nietos y le aburriría con mis historias de abuelos. A veces me pregunta ella cosas y es eso lo que espero para poder contarle todo, que a su padre le encantaban los niños y cada vez que veía a sus sobrinos jugaba con ellos e incluso les hacía curiosos trucos de magia. Habría sido un magnífico padre para ella y su hermana Marta. Aunque Marta sí tuvo la suerte de conocerle y al menos sé que le podrá contar algo de él.

 

Lo malo es que las reuniones son siempre muy ruidosas y me pone de mal humor salir de la rutina tranquila. No debo ser tan cascarrabias, siempre me lo digo cuando se termina una reunión familiar y me doy cuenta de que por la molestia del ruido y los gritos de todos he estado de mal humor. Últimamente me irrita tanto el alboroto que me fastidia todo y por eso seguro que les da la impresión de que no quiero verlos. No es eso, disfruto con ellos y cuando se van, siempre nos invade a Manuela y a mí una tristeza profunda que tarda días en marcharse. Creo que eso es lo que le ha llevado a ella a olvidar todo, siempre que venía la familia a vernos, la alegría volvía a nuestras vidas y cuando se marchaban al final del verano se pasaba los días llorando y no podía hacer nada por consolarla.

 

Entiendo que mis nietos disfrutan mucho con las reuniones familiares, especialmente Margarita, que la quiero mucho pero su voz me taladra los oídos porque le encanta hablar gritando. No se lo reprocho, mis hijas hablan igual y de tal palo tal astilla, pero me irritan los gritos a pesar de que he perdido bastante oído. No quiero pensar mal de ellos, puede que sea la nieta que más quiero a pesar de las discusiones que hemos tenido, pero si pudiera cambiar algo, haría que las reuniones familiares fueran más tranquilas y pudiera hablar con todas y cada una de mis hijas y con todos mis nietos e incluso con mis bisnietos. Me gustaría cogerlos en brazos pero tampoco tengo las fuerzas de hace diez años, ninguno de sus padres se atrevería a dejármelos. Me gustarían muchas cosas pero las reuniones duran muy poco. No da tiempo para más que una o dos comidas juntos y el verano se termina sin darnos cuenta.

 

Algo no va bien, acabo de salir del bar y no reconozco las calles, hace rato debería haber llegado a casa. ¿Dónde te has metido, Domingo? No sé qué hacer, hace frío y esta calle… nunca la había visto antes. ¿Qué ha pasado? Voy a caminar un poco más a ver si reconozco algo.

 

17:00 h

 

El frío me está calando hasta los huesos. La niebla no se va y solo veo casas y calles desconocidas. Me encuentro personas que no he visto nunca. No es que hable mucho con mis vecinos pero ni siquiera veo sus caras conocidas. Me he detenido a preguntar a una mujer que parecía buena persona pero cuando le pregunté por mi hija Toñy se quedó pensativa y me dijo que no la conocía. No puedo creer lo que me está pasando, ojala encuentre algún lugar conocido antes de la cena porque a la comida ya seguro que no llego. Allí hay un teléfono público. Oh, vaya, ojala supiera el teléfono de casa. Debería buscar a un policía pero en este pueblecito no sé si habrá policías. Las casas cada vez están más alejadas y no creo que esto sea Vigo ya. Llevo horas caminando. ¿Dónde estoy? ¿Es alguna clase de pesadilla? Allí escucho coches, seguramente pueda encontrar ayuda.

 

17:50 h

 

Las piernas apenas me sostienen. He cruzado la autopista de milagro, aproveché que venía de lejos un camión. Creí reconocer una casa del otro lado, pero es extraño, no recordaba haber cruzado una autopista antes. Cuando paso la casa que pensé que conocía no era como yo pensaba.

 

¿Me estoy volviendo olvidadizo como mi mujer? Oh, ya lo entiendo… no puedo creerlo… Domingo, eres un despistado. ¿Cuánto tiempo he caminado? Ya entiendo lo que ha pasado, he salido del bar y he girado a la derecha, como de costumbre para volver a casa. Iba pensando en mis cosas y no me di cuenta de que estaba saliendo del bar de la esquina y no del de siempre. Vaya, es un gran problema porque he caminado y caminado por caminos y calles, girando sin fijarme porque no pensé que tuviera que volver… Ahora no sé dónde estoy.

 

Antes me sabía todos los teléfonos de mis hijas. Pero los olvidé porque cambiaron de número algunas o por que ya no eran necesarios en mi cabeza porque los teníamos apuntados. En este mundo he recordado tantas cosas inútiles... y ahora no recuerdo nada útil. De todas formas aunque los recordara, no vería los números en el teléfono público porque las teclas son minúsculas, así que da igual. Es este campo donde estoy solo he visto una casa y ésta estaba vacía. Tampoco intenté llamar a la puerta porque no la conozco. Daré la vuelta a ver si al menos encuentro la autopista que crucé antes.

 

19:00 h

 

Necesito descansar, mi corazón empieza a estar sofocado. Me he sentado en la hierba como he podido. Mi hija y mi yerno deben estar muy preocupados, no he aparecido para comer y seguro que Antonio ha salido a buscarme pero el pobre no sabe ni dónde buscar. Puede que si me quedo aquí me encuentren, qué sé yo. De todas formas no tengo muchas fuerzas para levantarme y buscar un lugar con más gente. Ni siquiera sé hacia donde caminar para encontrar las primeras casas de Vigo.

 

Recuerdo aquella ocasión en la que la Nuria se perdió en el monte. Iba con su novio y toda la familia estábamos en el pueblo, bueno al menos los que solemos reunirnos habitualmente allí, en Semana Santa. Su madre la había dejado bajar a Calabor mientras ella estaba en Ungilde. Josefina es buena madre y no hay día que no lamente su desgracia ya que ha tenido que criar a sus hijas ella sola sin la figura de un padre, pero reconozco que desde que murió mi hijo quedó un poco a parte de la familia. Mi nieta Nuria es muy cariñosa pero a veces hace cosas muy locas y aquel día nos dijo a todos que iban a la sierra a pasar el día y se hicieron las doce de la noche y no habían aparecido. Todos sus primos salieron a buscarla, a excepción de Santiago, que le había dicho expresamente que si se le ocurría perderse él no iría a buscarla y así lo hizo. Por pura cabezonería no salió. Pero le veía enojado y preocupado al mismo tiempo mientras todos esperábamos ansiosamente a que llegaran buenas noticias. Dijeron de avisar a la guardia forestal y todo. Salieron por todas partes, buscaron por el monte para arriba y por el camino del balneario, hacia el río Amardefrancos. Creo que se unieron otras familias del pueblo en su búsqueda.

 

Finalmente aparecieron bajando por la carretera del Balneario sobre las doce y media. Ni siquiera parecían un poco asustados. Los primos les acusaron de insensatos y casi todos se enojaron con ella por no volver antes al pueblo. Dijeron que intentaron volver cuando era muy tarde y se perdieron. Menos mal que todo aquello terminó en un susto. Espero que ahora yo sea capaz de volver, como ellos, aunque sea a las doce de la noche. Si me quedo dormido aquí fuera no creo que pueda soportar el frío, ya me tiemblan los dedos de las manos y no me siento los pies por el frío. Apenas sí tengo fuerzas para moverme por que llevo todo el día caminando, pero tengo que hacerlo. Debo encontrar a alguien que me ayude.

 

Ahora es de noche y me imagino lo mal que tuvo que pasarlo Nuri, supongo que para un joven no se pasa mal, al menos ellos pueden moverse con agilidad. Además ellos al menos ellos llevaron comida. Sé que los inviernos en el pueblo son terribles y si no hubiera aparecido esa noche, seguramente no habrían aparecido con vida al día siguiente. No lo sé, lo que sí sé es que si no encuentro gente pronto me quedaré sin fuerzas y no podré volver.

 

21:00 h

 

Mi Manuela debe estar preguntando por mí. Todas las noches pregunta por su hombre, que soy yo. Son muy pocas cosas que recuerda a diario y una de esas cosas soy yo. Tengo que seguir caminando, he logrado encontrar un camino pero es de noche hace rato y no sé si llega a alguna parte. Como hace tanto frío no he visto un solo alma por aquí en toda la tarde. He perdido contacto con mis dedos de las manos y mis pies se mueven lentamente pero ni los siento. Quiero descansar pero si me detengo sé que moriré de frío en pocos minutos. Tengo que volver a casa o mi mujer preguntará por mí cada noche y mi hija tendrá que darle la mala noticia de mi muerte cada noche, puede que todos los días de su vida. No quiero que pase por eso, necesito volver. Siempre pensé que ella se iría antes que yo, que yo podría soportar su ausencia pero ella no soportaría la mía. Su corazón no podrá resistir mi muerte cada día,  cuando pregunte por las noches dónde me he metido. Necesito seguir dando pasitos, aunque no me lleven a ninguna parte, necesito vivir para ella.

 

23:00 h

 

He visto la autopista, estoy seguro, se oyen los coches pasar a gran velocidad y veo luces a lo lejos. Tengo que cruzar un campo para alcanzarla, no sé si mis pies podrán soportar otra carrera para cruzarla de nuevo. Al menos si alguien me ve, podría pararse y ayudarme.

 

Mis pies no responden, consigo arrastrarlos por la tierra y me siento extenuado. Mi corazón no late regularmente y necesito beber agua, tengo la boca seca. Este campo tiene surcos muy hondos y me cuesta una barbaridad escalar cada uno de ellos, en dirección a la autopista. Creo que un paso es como una victoria y continúo. No me importa arañarme las piernas con las plantas secas ni romperme los pantalones. Algo va mal... mis pies no responden... Estoy cayendo...

 

El impacto no fue tan duro. Siento el frío suelo húmedo en todo mi cuerpo. Ha entrado tierra en mi boca y me he hecho cortes en la cara con las hierbas secas del suelo. Me pregunto si habré llegado lo suficientemente cerca del autopista para que alguien me vea.

 

He abierto los ojos y solo veo oscuridad. ¿Qué hora debe ser? ¿Las doce?¿La una? Puede que ni siquiera sea tan tarde. Me imagino a mi hija llorando porque no he vuelto a casa. Seguramente ya habrán llamado a todas mis hijas y éstas no dormirán esta noche por la preocupación. Puede que Manuela se pase el tiempo preguntando por mí y mis hijas no van a saber responder. Si tan solo pudiera levantarme y pedir ayuda a alguien... Si tan solo hubiera alguien por aquí...

 

 

0:00 h

 

El frío ya no me afecta, empiezo a sentirme cómodo en esta tierra. Es irónico y poético en cierto sentido que después de una vida viviendo de la tierra, de mis huertos, termine muriendo sobre ella.

 

Mi vida ha sido larga, no me puedo quejar. He tenido una gran familia, me he casado con la mujer de mis sueños a pesar de que, cuando me enamoré, ella tenía otro novio más grande, más rico y más guapo que yo. Recuerdo que ella me ignoraba cuando la pretendía y que tuve que insistir mucho para que se fijara en mí. Terminé robándole el corazón y juntos le partimos el corazón al otro. Recuerdo el día de nuestra boda, ella estaba tan guapa... solo he visto a otra mujer tan guapa como ella y fue a mi hija Manolita, el mismo día de su boda, se parecen tanto... Ha sido una vida llena de sorpresas, me he sentido amado tantas veces que he sido afortunado. Quisiera tener un final más cálido, rodeado de los míos, pero creo que Dios es sabio y me ha dado el mejor final posible, sin tener que despedirme de todos, sin tener que verlos llorar. Así me llevaré su recuerdo al cielo tal y como los ví por última vez.

 

Mi adorada hija Toñy, la mas revoltosa de pequeña y la que más ruido hacía para llamar la atención. Es la mujer que hoy me está esperando, seguramente desesperada por mi desaparición. Lamento que todo termine así, pero sería mucho peor morir mientras les veo sufrir por mí.

 

Recuerdo a mi hija Loly, la más cariñosa de todas mis hijas y también la más celosa. Cuando era pequeña siempre competía por ser el centro de atención de modo que ha conseguido ahora ser una magnífica anfitriona que disfruta como una niña de las visitas. Con ella, Manuela y yo hemos vivido muchos años felices, primero ella y su familia en nuestra casa hasta que se fueron a la suya y después cuando no podíamos cuidarnos solos en el pueblo mi mujer y yo. Durante años estuvimos bien pero por problemas que quiero olvidar terminamos marchándonos a Vigo con Toñy.

 

Veo a mi hija Manolita, que se parecía tanto a Manuela... Tanto en belleza como en carácter, cuando era niña nos dio muchos dolores de cabeza pues parecía un diablillo. Pero ahora creo que mereció la pena sufrir ese torbellino porque hoy es una gran mujer que tiene un corazón muy noble aunque sigue teniendo bastante carácter, como yo.

 

Mary es la mayor y desde muy joven demostró que era autosuficiente, fue la primera que nos dejó para irse a Barcelona y siempre ha sido de todas mis hijas, la más ambiciosa, la más autosuficiente. Hemos pasado poco tiempo con ella pero la quiero tanto como a las demás, solo lamento no haber pasado más tiempo a su lado.

 

En cuanto a mi hijo Pepe, cuánto desearía que siguiera en este mundo. Pero desgraciadamente voy a encontrármelo en el otro, no porque no quiera verlo sino porque él no debía estar allí tan pronto. Su familia le ha necesitado tanto, tanto... Espero que Dios me cuente la razón de su marcha tan temprana. Va a tener toda la eternidad para explicármelo.

 

En cuanto a mis nietos... recuerdo aquellos veranos que siempre acudían al pueblo y lamento no haberles contado más cosas de mi vida, lamento no haberme reido más con ellos. Cada vez que los veo me doy cuenta de que he sido afortunado por tener una familia tan numerosa y unida. El tiempo desde que me casé hasta ahora parece que ha volado, pero aquí estoy, presenciando el final y veo, en el balance de mi vida, que he sido muy afortunado.

 

Por todo lo que he pasado y vivido... doy gracias a Dios... y por todo lo que no he hecho bien... le pido perdón desde lo más hondo de mi corazón.

 

Mis labios apenas tienen fuerzas para articular una sola palabra de auxilio. Intento gritar algo...

 

 

 

- ¡Manuela!... ¡Manuela!

 

En memoria de mi abuelo Domingo,

que apareció el día siguiente,

después de una intensa búsqueda

de familiares y amigos, en Vigo.

 

 

______________________________________________________________

  

 

Escribo esta historia no solo en memoria de mi abuelo sino para sus hijas y nietos, entre los que me incluyo. Estoy seguro de que todos nosotros nos quedamos con el deseo no formulado de acompañarle ese día. Escribo esta historia para que, de algún modo, sintamos que todos estuvimos a su lado.

 

Ver noticia en El Faro de Vigo

 

En memoria de mi abuelo Domingo

Escribir comentario

Comentarios: 2
  • #1

    x-zero. (sábado, 30 octubre 2010 17:52)

    buen relato : )

  • #2

    carla (miércoles, 06 julio 2011 04:58)

    Wao... Triste historia!!

Animal es el que abandona a su mascota.

Si es la primera vez que entras a la página, te recomiendo que entres al Indice.

¿Te gusta esta página?

 Ilustración por Wendy Naomi Arias Audiffred

El asesino que escribía cartas de amor

 

Libro primero de la recopilación de relatos más relevantes de la página.

Disponible a la venta. 

 

Haz click para ver detalles.

  

Ilustración por Antonio J. Fernández Del Campo.

 

Próximamente:  Segundo volumen recopilatorio.

 

Fausta

 

Ya disponible en papel

 

CONTACTO: 

 

Si quieres recibir por email los avisos de las novedades más recientes, inscríbete en el enlace siguiente.

 

Si quieres contactar conmigo directamente por email, escríbeme a esta dirección:

 

tonyjfc@yahoo.es

Chat

Contenido protegido por la ley

El disco de 2 Gb más pequeño del mundo
El disco de 2 Gb más pequeño del mundo