Noche de San Juan

3ª Parte

            - Solo a ti se te ocurre hacer el conjuro ese en una casa embrujada la noche de San Juan - recriminó Paloma.

            - Ya me conoces, no temo a nada - se enorgulleció Oscar -. Además no es nada malo, el conjuro es para expulsar los espíritus, trasgos y demonios.

            - Se expulsan al tomar la queimada, en todo caso - repuso Jessy.

            - Me da miedo esta casa - intervino Paloma.

            - No pasa nada, no existen las brujas - replicó Alberto, tratando de calmar a su novia.

            - Mira chico - contestó Jessy fingiéndose ofendida -. Aquí tienes a una. Mi abuela me llama brujita.

            - Las bruxas son como los pedos - añadió Oscar con sarcasmo -. Nadie las ve, pero haberlas ahílas.

            Todos se rieron a carcajadas mientras Oscar hacía los honores de sacar de un rincón un tablero de madera y un vaso de cristal. El tablero era una Guija de lo más simple, con dos únicas palabras escritas: "Sí y No".

            - Venga poneros en círculo, vamos a llamar a los espíritus.

            Todos obedecieron y se pusieron en el mismo orden que llegaron. Oscar, Nando, Jessy, Tony, Paloma, Alberto, Pedro y Mari Luz. Dejaron sus cosas encima de una mesa vieja, que aunque no eran muchas necesitaban tener las manos libres. Una carpeta negra con la documentación del coche de Pedro y las bolsas de las chicas.

            Montaron el círculo entorno a la hoguera apagada y colocaron la tabla de la Guija en el centro, sobre las piedras negras. Pusieron el vaso encima y ninguno se atrevió a tocarlo. El ambiente era de lo más espeluznante. La linterna estaba sobre la mesa y les alumbraba de forma diáfana, de modo que no se podían ver ni las caras.

            - Vamos poner los deditos, que el vaso no muerde -  protestó Oscar.

            Dando ejemplo fue el primero en hacerlo. Los demás hicieron lo propio hasta que todos los pusieron.

            - Ahora tenemos que llamar a un espíritu - propuso -. Pero cuidado, a partir de ahora no podemos rajarnos. Si se invoca hay que quedarse juntos hasta que se le despida. No soltéis el vaso bajo ningún concepto o el espíritu os perseguirá toda vuestra vida.

            Jessy se comenzó a reír. Fue una risa histérica y contagiosa que hizo que todos los demás terminaran riéndose sin sentido.

            - Lo siento, a veces me dan estos ataques de risa y ni siquiera sé por qué - se disculpó.

            Se volvieron a tranquilizar y pusieron los dedos en el vaso. El ambiente era el típico de películas de terror, solo faltaba la tormenta. Hasta se había levantado neblina alrededor de la casa.

            - Vamos a llamar a "La Verónica" - dijo Oscar, completamente serio.

            - ¿Quién es esa? - preguntó Tony.

            - ¿No has oído su leyenda? - contestó Paloma -. Siempre que la invocan pasan cosas raras. Pero no te preocupes, no va a pasar nada, los fantasmas no existen.

            - ¿Cómo lo sabes? - preguntó, desconfiado -. ¿Lo habíais hecho antes?     

            - Callaros ya pesados - les regañó Oscar.

            Tony se percató, indirectamente, que Nando estaba muy callado. Demasiado, teniendo en cuenta que en la feria se había pasado la tarde riéndose junto a Jessy y soltando chistes malos. Como no podía ver su cara por la escasa luz pensó que le miraba a él por que estaba celoso. Jessy le había estado hablando con toda confianza y le había cogido del brazo. Posiblemente si una chica que le gustara a él e hiciera eso con otro chico, también se pondría celoso.

            - Te invocamos Verónica, si nos escuchas danos una señal - pronunció con seriedad Oscar.

            El vaso se movió inmediatamente.  Todos se asustaron al ver que había ido directo al Sí y Paloma soltó el vaso.

            - ¡Qué idiotas sois! ¿Quién ha sido? - gimoteó.

            Alberto la abrazó, soltando también el vaso y consolándola.

            - No te preocupes, seguro que fue Oscar, mira como se ríe.

            - No seas lerdo - replicó éste -. Me río por que ha sido alucinante, se ha movido solo.

            - Poner los dedos en el vaso - indicó Jessy, no podemos dejar la sesión a medias.

            - Venga, está claro que ha funcionado - animó Oscar, con una sonrisa de oreja a oreja.

            Paloma y Alberto hicieron caso y primero él y luego ella, volvieron a apoyar la yema del dedo índice en el hueco donde podían ponerla.

            - Queremos hacerte unas preguntas - continuó Oscar.

            Todos esperaron impacientes y el vaso no se movió.

            - ¿Estarán juntos Pedro y Mari Luz dentro de diez años? - continuó hablando.

            - No preguntes eso que nos sugestionamos - replicó Pedro.

            Antes de que terminara de hablar, el vaso se movió al Sí.

            - Uy, qué ilusión, ¿vamos a casarnos? - preguntó Mari Luz.

            El vaso tembló pero no se movió.

            - Supongo que es un sí - dijo Paloma, ilusionada -. ¿Y nosotros nos casaremos?

            El vaso tembló un poco más y se movió lentamente al No.

            - No hagas caso, lo está moviendo Oscar - replicó Alberto.

            - Y Jessy, ¿va a salir conmigo algún día? - preguntó Oscar, riéndose.

            - Ni en sueños - contestó ella, enojada.

            El vaso no se movió.

            - Vaya, esta mierda funciona - protestó el muchacho delgaducho.

            Todos se rieron a carcajadas. Entonces escucharon que algo caía detrás de ellos. Se llevaron un susto de muerte y todos soltaron el vaso al unísono. Cogieron la linterna y alumbraron.

            Era la documentación de Pedro. Se había caído inexplicablemente al suelo.

            - ¡¡Ay!! - gritó Paloma.

            - ¿Qué pasa? - preguntó Jessy.

            - Mira esas tijeras - explicó ella, señalándolas.

            Entre las páginas de la documentación se veía una punta afilada que había quedado de pie, hacia arriba.

            - ¿Unas tijeras? ¿Quién las ha traído? - preguntó Mari Luz -. Sois idiotas, me voy a casa. Esto no tiene ni pizca de gracia. Os habéis pasado.

            Pedro recogió la documentación y la siguió.

            - No os vayáis, estúpidos. No hemos sido nosotros - trató de detenerlos Oscar -. Hay que despedir al fantasma o nos rondará toda la vida.

            - Anda vete a contarle ese cuento a tu abuela - replicó la novia de Pedro, saliendo de la casa sin mirar atrás.

            - Venga chicos, hasta mañana - dijo Pedro, saliendo tras ella.

            - ¡Qué idiotas! - se exasperó Oscar -. Venga nosotros la despediremos.

            - Anda ya, lo tenías todo preparado para asustarnos - acusó Paloma -. Yo te vi tocar su documentación antes, seguro que empujaste el libro con un hilo. Y eso de que no vamos a casarnos... qué cruel eres. Creí que eras mi amigo.

            - Te juro por mi vida, Paloma, que no tengo nada que ver con lo que ha pasado - se defendió.

            - Vámonos Nando - pidió Jessy, seria.

            - Esta vez te has pasado Oscar - dijo Nando, acompañando a Jessy fuera de la casa.

            - Espera, espera... Está bien no os enfadéis, pero acercarme a casa, que a estas horas no hay bus - suplicó Oscar.

            - Nos vamos a la cama, ya tengo sueño - dijo Paloma, abrazándose al fuerte brazo de Alberto.

            - Sí, será lo mejor.

            Tony estaba un poco triste porque Jessy se había marchado con Nando sin despedirse. Ni siquiera sabía si la vería al día siguiente y caminó detrás de Paloma y Alberto no sin antes detenerse en el umbral de la puerta y mirar hacia atrás. Era extraño... sentía algo, como una presencia. Pero no le asustaba en absoluto. De hecho tuvieron que llamarle desde el coche porque se quedó ensimismado con la sensación de paz que sintió.

            Cuando llegó a casa sacó su cuaderno y se puso a escribir. No tenía sueño siempre le gustaba contar a su diario lo que le pasaba, fuera extraordinario o no. Así había cogido la costumbre de escribir y con los años se había convertido en una adicción.

            Abrió el diario y escribió todo lo que había pasado y pensó que no era un día tan especial. Había sido inolvidable y se lo había pasado muy bien. Había conocido gente muy agradable y seguiría viéndoles todavía quince días más. No sabía si estaba feliz por la perspectiva de un verano recién nacido con amigos tan agradables o porque, simplemente, nunca había tenido eso hasta ese día... pertenecer a un grupo y que le gustara una chica, Jessy, que además supiera que tenía posibilidades de salir con ella. "

 

 

 

Tony cerró su diario y suspiró, nostálgico. Habían pasado veintitrés años desde aquel día y aún lo tenía todo en su cabeza. Olvidaba cosas que habían pasado el día anterior pero aquel día no se le borraría jamás de la memoria. ¿Por qué? Repasó mentalmente todo lo que había pasado después de aquel día.

            Pasaron los años y Paloma y Alberto cortaron, tal y como predijo Verónica. La parejita entre Pedro y Mari Luz permaneció unida durante más de diez años, los que Tony siguió teniendo contacto con ellos.

            Durante mucho tiempo, Jessy y él mantuvieron una amistad muy fuerte a través del correo tradicional. Se escribieron durante más de siete años cartas de más de hasta diez hojas, cada mes. Se contaban todo y su amistad les llevó a seguir viéndose cada verano, aunque cada año que pasaba se alargaba más el tiempo entre los encuentros. Jessy fue a Madrid un fin de semana y lo pasaron bien visitando museos y bares de copas. Su relación nunca fue a más aunque a los siete años de conocerse, Tony fue a Vigo con intención de pedirle salir. No pudo hacerlo porque una semana antes de llegar, Jessy comenzó a salir con Nando. Ver a la chica que le gustaba en brazos de otro enfrió mucho su relación hasta el punto que dejaron de escribirse.

            Hacía muchos años de aquello y no sentía más que cariño y nostalgia por aquellos amigos inolvidables. Pero lo que más recordaba de aquella noche de San Juan no eran ellos, ni su tía, ni sus primos.

            Recordaba la serena paz que sintió cuando salieron de aquella casa, una paz que nunca le había abandonado desde entonces... ¿Sería cierto que Verónica estaba con él porque ninguno la despidió aquel día?

            Sonrió… Desde aquel día su interés por esa misteriosa chica había aumentado, hasta el punto de querer escribir su historia para que todo el mundo la conociera. Había escrito ya unos cuantos relatos y seguía teniendo cosas que contar.

            - Qué curioso - pensó - . Hasta hoy no me había dado cuenta de que ella puede ser la que me inspire. Al fin y al cabo, cada vez que escribo sobre ella es porque lo he soñado.

 

 

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Comentarios: 7
  • #1

    Angelo (sábado, 22 enero 2011 16:19)

    guao me gusto apesar de no tratarse precisamente de miedo. me pregunto sera tu historia tony?

  • #2

    Tony (domingo, 23 enero 2011 10:00)

    Pues sí, me ocurrió de verdad.

  • #3

    s (jueves, 24 febrero 2011 15:47)

    bastante buena pero esperaba algo mejor

  • #4

    carla (viernes, 01 julio 2011 17:59)

    A mi me encanto!! Me parecio buena aunque no fuera de miedo!

  • #5

    karen (viernes, 20 mayo 2016 17:49)

    Antonio Jurado..
    Inspector de lo paranormal, me encantan cada libro que e leido, espero encontrar muchos mas relatos

  • #6

    Tony (viernes, 20 mayo 2016 18:31)

    Si echas un vistazo al índice te llevarás una sorpresa ;-)

  • #7

    karen (miércoles, 27 julio 2016 22:07)

    La verdad tony me sorprende aun sigo leyendo y volvi donde considero que inicio tu vida junto a veronica.. ya que manifiesta que si te paso el encontrarte a veronica.

Animal es el que abandona a su mascota.

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