Nueve de corazones

5ª parte

 

                Geheimnis: Cuando tenía quince años perdí la virginidad. Me gustaban los músicos y los motoristas, siempre estaba atontada por alguno de esos "chicos malos". Eso me llevó a enamorarme de mi primer novio, Ricardo, un chico lleno de tatuajes, un incomprendido. Fue una locura, me acosté con él después de verlo en un concierto que daba con sus amigos en una fiesta. Me sentía súper afortunada por haber conseguido ser su novia y no un simple lío de una noche. Viví en una fantasía de niña hasta que me enteré que tenía más novias que dedos en las manos y que podía contagiarme cualquier cosa si seguía con él. Se drogaba, era un cerdo... Le dejé, aunque me costó mucho. Lo que me llevó a estar sin novio hasta los dieciocho, cuando conocí a Julián. Parecía un chico malo de los buenos, es decir, iba de duro y tenía una moto, pero la necesitaba para trabajar y pagar su apartamento. Con veinticinco estaba viviendo solo. Me lo presentó una amiga y fue un flechazo, sin saber nada de él ya estaba colgada de su brazo. No creas que soy una chica fácil, aunque lo he sido... Me acosté con él ese mismo día y me encapriché tanto de él que me quise ir de casa para vivir en su apartamento. Claro, eso no le sentó nada bien y cortó conmigo. Lo pasé fatal, recuerdo que estuve pensando en suicidarme, pero lo superé. Bueno, un amigo me ayudó a superarlo. Jimmy.

                Tony: Continúa 

                Antonio estaba intrigado, le estaba contando más relaciones en un párrafo de las que él tendría en toda su vida.

                Geheimnis: Fue tan majo que logré sacarme de la cabeza a Julián y empecé a fijarme en un amigo de Jimmy, que no parecía mal chico.

                Tony: ¿Cuántos novios has tenido?

                Geheimnis: No sé, no llevo la cuenta.

                Tony: Sigue, perdona

                Geheimnis: Bueno, no hay mucho que contar. Uno de mis novios lo conocí con veinte años y empecé con él para dar celos a otro. Conseguí mi propósito y estuve con los dos una temporada. Sin embargo el primero se enamoró enfermizamente de mí y con unos amigos fue a darle una paliza a mi otro novio. Lo dejé por eso, el idiota estaba tan enamorado de mí que me dijo que me perdonaba por estar con dos a la vez. Le mandé a la porra, no quería a un chiflado como ese cerca de mí. Pero no fui capaz de quitármelo de encima y me acosó. Me persiguió, le decía a mis amigas y amigos que si alguno me tocaba, él le mataría. Harta, le dije a mis padres que quería cambiar de aires y me fui a Alemania. Mi padre también es alemán, por lo que tenía familia allí. Quería aprender bien el idioma y ver cómo me iba en un lugar sin ese pelmazo.

                Tony: Tú si que has tenido una vida interesante.

                Geheimnis: Ya, pero no tanto. Hecho de menos a mi familia, ¿sabes?

                Tony: Yo no tengo familia... al menos, no quiero saber nada de ellos.

                Geheimnis: ¿Por qué? Eso es muy triste.

                Tony: Me dieron la espalda en el momento más difícil de mi vida.

                Geheimnis: Oh

                Tony: Pero no quiero aburrirte, sigue

                Geheimnis: Mi otro novio, el que recibió la paliza, cogió un avión y se vino conmigo. Aquel gesto me hizo quererlo muchísimo.

                Tony: ¿Es tu marido ahora?

                Geheimnis: No, que va, fue un bonito gesto. Pero vivir juntos no es lo mismo que salir, en tres meses discutíamos casi a diario y no le aguantaba más. Empecé a aficionarme a los chats y conocí a un neoyorquino, un chico que parecía entenderse conmigo de maravilla... igual que tú.

                Tony: Y te fuiste con él.

                Geheimnis: Sí, y nos casamos enseguida para poder quedarme en New York, creía que le conocía lo suficiente. Nos habíamos pasado días y días conectados hablando de nosotros y pensé que era el hombre de mi vida. Además era muy guapo así que...

                Tony: Te casaste

                Geheimnis: Y me compró un conejo y un hámster. Ahora siempre digo que estoy casada y con dos hijos.

                Tony: ¿Cómo? ¿Tus hijos son el conejo y el hámster?

                Geheimnis: Claro, no pienso tener niños, ¿tú sabes lo que es dar a luz? He visto videos y la primera vez que vi uno casi me desmayo. No pienso permitir que una pelota de baloncesto salga por la parte de mi cuerpo más sensible.

            Antonio sonrió pletórico. Una chica así no tendría reparos en divorciarse... aunque no pretendía ir tan lejos. Solo era una amiga, o al menos eso pretendía. Su cabeza parecía no tener control de nada sobre esa situación, su corazón estaba desbocado y hacía lo que le daba la gana. Debía cortar la conexión, nunca debió volver a conectarse y sin embargo ahí estaba, imaginándola a su lado.

                Tony: Y no eres feliz

            Escribió eso con la esperanza de que le dijera que no, ya que si lo hacía le propondría un encuentro.

                Geheimnis: No es el hombre de mi vida, si te refieres a eso

                Tony: ¿Cómo lo sabes?

                Geheimnis: No compartimos sueños.

                Tony: ¿Qué sueños tienes?

                Geheimnis: No, ya está bien de hablar de mí, no sé nada de ti. Cuéntame cómo has llegado a Nueva York

                Tony: Es una larga historia.

            Antonio se puso tenso, tenía que evitar hablar de eso o la espantaría... Aunque por otro lado, quería espantarla... Debía espantarla. No quería romper su matrimonio, aunque su instinto decía lo contrario.

                Geheimnis: Tengo tiempo, sigo delante de la nevera, ¿recuerdas?,  pensando qué voy a comer jeje

                Tony: Preferiría contártelo en persona. ¿Podemos vernos?

                Geheimnis: ¿Vernos?, ¿quieres que quede con un desconocido? Ni siquiera he visto tu aspecto. Además, imagínate que me encontrara con todos los tíos que conozco en la nevera... chico, no daría a basto.

                Tony: Dame tu email y te mando una foto. Si te gusto, me mandas tú una foto tuya y quedamos. No te preocupes, solo busco una amiga.

                Le temblaban las manos. Estaba nerviosísimo y si hubiera tenido que hablar con ella no habría podido evitar tartamudear como un idiota. Al cabo de unos segundos apareció una dirección de correo en letras azules con subrayado y Antonio sonrió, feliz por nada, ya que aún tenía que mandarle la foto y esperar el resultado. Tenía una en el disco duro.

                Tony: Te la estoy mandando.

                Seleccionó el archivo, la foto que había usado para su pasaporte falso de Portugal. No había quedado mal y, después de su cirugía estética aún tenía la piel un poco sonrosada cuando se la hizo. Sin embargo, no tenía más fotos recientes. Le dio al botón enviar y volvió a la ventana del Chat.

                Geheimnis: Qué rapidez, ya la tengo.

                Tony: ¿Y bien?

            Ella no respondía. ¿Qué estaría haciendo? ¿No le había gustado? Empezó a ponerse nervioso hasta que al fin ella volvió a escribir algo.

                Geheimnis: Te acabo de mandar una foto.

            Antonio volvió a su correo y vio que, efectivamente, tenía un email. Nervioso le hizo clic encima y vio la foto. Sus ojos tardaron tres minutos en pestañear. Le despertó el icono del Chat, que parpadeaba como si ella escribiera y no lo estuviera viendo.

                Geheimnis: ¿Qué pasa?

                Geheimnis: ¿No te gusto?

                Geheimnis: Di algo

                Tony: Dios, nunca pensé que fueras tan guapa.

            Era una chica de rostro perfecto, nariz pequeña, ojos inclinados y marrones, pelo castaño. Le había mandado una foto en la que estaba mirando, seguramente, a un novio o su marido. Sus ojos estaban llenos de amor, estaba tumbada boca abajo en la playa y solo se le veía la cara y los brazos, que sostenían su cabeza. Solo pensar que pudiera mirarlo a él así había conseguido dejarle embobado mirándola a la pantalla como una estatua.

                Geheimnis: Pues tú no estás nada mal.

            Su respuesta le emocionó.

                Tony: ¿Entonces quedamos?

                Geheimnis: ¿Cuándo?  

                Tony: ¿Hoy?

                Geheimnis: No puedo, mi marido llega en unos minutos. Mejor mañana por la tarde.

                Tony: Claro, cuando tú quieras.

                Geheimnis: Será mejor que corte, no he hecho la cena y si me ve aquí se podrá hecho un basilisco.

                Tony: ¿Dónde quedamos?

                Geheimnis: En el Starbucks de la cuarenta y dos. ¿Te va bien a las siete?

                Tony: Sí, me va muy bien.

                Geheimnis: Estupendo, entonces hasta mañana.

                Tony: Hasta mañana...

 

            Geheimnis desapareció de la lista de personas del chat. Hasta que no vino el camarero de nuevo, no pudo de dejar de mirar la pantalla, leyendo y releyendo todo lo que ella le había escrito antes de desconectarse. ¿Que si le iba bien? En el tiempo que llevaba en esa ciudad no había tenido ninguna cita interesante. Era la primera vez que quedaba con una chica en su vida. Bueno, una chica de verdad porque la única cita que había tenido hasta ese momento fue lo que cambió su vida. Ni siquiera quería acordarse de Sam ya que solo pensar en su rostro, creado para seducir, le hacía temblar de pies a cabeza. Le aterraba pensar en ella o incluso estar en la misma ciudad. Hacía muchos años que la encontró por última vez y aún desconocía el motivo por el que ella le había perdonado la vida. Él la había intentado matar y lo habría conseguido si en realidad ella no fuera una vampiresa.            Esa chica, en cambio, era bonita, no una mujer despampanante con rostro de marfil y ojos seductores. Era normal, una chica más del mundo que tenía una mirada encantadora y soñadora y que le había conquistado sin entender cómo. No podía decir qué le gustaba de ella, solo que era la primera vez que se atrevía a contarle todo a una persona y que creía conocerla sin haberla visto.

            - Es hora de cerrar, son las doce - le dijo el camarero, interrumpiendo sus pensamientos.

            - Disculpe, ya me voy - dijo, mirando su último pedazo de pizza del que solo había comido un bocado. Lo tocó y estaba frío. Otra vez había dejado comida casi sin tocar.

            Apagó el portátil y lo cerró. Pagó y salió del restaurante pensando únicamente en la cita. Sus manos estaban ardiendo, su corazón estaba acelerado. Nunca antes había sentido nada igual por nadie. Ahora ya sabía qué aspecto tenía... pero seguía sin saber su nombre. Qué más daba, ya se lo preguntaría mañana.

            Subió a su habitación y abrazó su almohada mientras suspiraba imaginando a su amiga desconocida. Se sintió bien con el calor y se quedó completamente dormido.

 

Animal es el que abandona a su mascota.

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