Raíces en el infierno

11ª parte

 

 

 

            El taxista se detuvo y carraspeó.

            Me hizo sentir incómoda. Me bajé de Alejandro, me subí el tanga y el pantalón y antes de sentarme al lado del chico me olvidé por qué me detuve y me agaché para lamerle el brillante glande que parecía no entender la repentina pausa.

            La lamida me supo a gloria y Alejandro aspiró con fuerza. Metí todo su pene en mi boca, pero el taxista volvió a carraspear y me cortó el rollo del todo.

            —Son cuarenta y cinco euros. Es tarde y quiero ver a mis hijos antes de acostarme... Acostarse.

            — ¿Si te doy cincuenta nos dejas terminar? —Hablé cuando saqué el pene de mi boca.

            —Las putas tienen que trabajar en un hotel y yo en mi taxi. No te ofendas guapa.

            —No me ofende, no soy una puta. Nunca he cobrado por follar y debería planteármelo porque me encanta el sexo. ¿Se apunta? Aún no he hecho un trio con un taxista.

            — ¿Qué? —Abrió los ojos como platos.

            —Tengo dos agujeros —le miré con una sonrisa seductora—. ¿Se anima?

            —Quiero mis cuarenta y cinco euros —su voz tembló, pero sonó firme. No insistí porque le hubiera podido convencer con solo volver a bajarme los leggings... O puede que se hubiese puesto violento, no lo sé.

            En fin, un hombre que merece todos mis respetos, pocos han sabido rechazar una invitación en pleno acto. La gente dice que las películas porno son argumentalmente absurdas pero hace dos meses he protagonizado una con un mensajero que me trajo uno de mis dildos. No he tenido tiempo de escribir los detalles aquí así que lo haré ahora.

            Era sudamericano y me sonrió como sólo ellos saben, insinuándose educadamente con su incombustible ánimo seductor a modo de caña de pescar a la espera de que alguien pique el anzuelo. Creo que no esperaba que fuera a cumplir su fantasía erótica, la que seguro que tienen todos los carteros cuando llegan a la casa de una mujer solitaria que está ligera la de ropa. Aquel día grité tan fuerte en mi orgasmo que el encargado del hotel subió, horas después, a pedirme que fuera más discreta. Hizo la vista gorda cuando le mostré el motivo de mis gritos en persona y me corrí a grito pelado con el elegante gerente.

            Aquella mañana estuve siendo asediada por todos los empleados del hotel, que venían a escondidas, y salieron contentos casi todos, excepto el último que era el dueño y me prohibió ejercer la prostitución en su hotel,... antes de traerlo de su corbata para dentro y follármelo salvajemente... Ese salió muy indignado, por lo visto era gay, pero bien que le hice correr cuando le monté como un potro salvaje, él gritó más fuerte que yo.  Lástima que nadie más vino a verme desde entonces. Un argumento digno de una peli porno de esas que esconden en los videoclubs.

            No sé por qué me gusta pervertir a los jóvenes. Alejandro está durmiendo en mi cama después de ducharnos juntos (olía como un perro abandonado).

            Cuando terminamos de follar me contó su vida (un drama que casi me hace llorar aunque me suena a película de sábado por la tarde) y le he dejado dormir para escribir esto. No sé qué hacer, no puedo echarlo, me da mucha pena. 

            Sé lo bueno que es dibujando, un artista que vive en la calle haciendo cuadros preciosos por diez euros. El mío pienso enmarcarlo. Creo que le voy a acoger sólo para que dibuje lo que yo le pida, y darnos un gusto por las noches claro. Siempre he querido decorar mi suite con dibujos de mis desnudos más provocativos. Extraño el sexo regular y aburrido y así estoy, en celo como una gata salvaje que se tiraría a cualquiera que se cruce en mi camino.

            Además, Alejandro tiene un don, quiero darle una oportunidad, y tiempo a que encuentre a quien sepa pagar su talento. Y sólo espero que no se confunda y piense que  lo nuestro es algo romántico. Yo nunca podría sentir más que lástima por alguien así. Espero que conquiste el mundo con su lapicero y una hoja de papel como la que he dejado en esta página de mi diario.

            Mañana tengo que ir al programa de la tele y me arrepiento de haberme apuntado, ¿Qué voy a encontrar ahí? Ellos no saben nada de mi sueño, es una pérdida de tiempo, no creo que un tipo que sólo tiene un tema de conversación (y encima de gente muerta), sepa darme vida por dentro.

            Ay, por cierto, se me han acabado los condones, esa fue la razón por la que me levanté y al ver mi diario me he distraído. Aunque no escribo aquí que use los condones, siempre los coloco yo antes de que me penetren. Y además tienen que ser míos, no me valen los que llevan algunos en su cartera durante meses. Ahora voy a los baños públicos del hotel a pillar una caja. Si me quedo embarazada dudo que me den 5 meses de vacaciones en el EICFD. ¿Y qué voy a hacer yo con un bebé?

            Buf, sería el fin de mis aventuras sexuales... Pero hay algo en mí que me obligaría a tenerlo... A quererlo. Por fin tendría una familia "de verdad".

            Aunque viendo cómo está yendo el mundo, dudo mucho que un vástago mío pueda vivir en este planeta. Lo estamos destrozando, somos la mayor amenaza que existe en tierra mar y aire, y lo peor de todo es que no hay ser en él universo capaz de detenernos.

 

2:00 AM

            Que desastre de mujer, no sé qué tengo, desde luego buen ojo no. Él tal Alejandro era un ratero que me encandiló para colarse en mi casa y tratar de robarme lo que pudiera.

            Cuando por fin me acosté a su lado, con una caja repleta de condones en el cajón, escuché su teléfono varias veces mientras dormíamos, pensé que sería su novia preocupada por él.

            En una de las ocasiones se despertó y dejó el aparato desbloqueado en la mesilla de noche, boca arriba y yo decidí cotillear fingiendo que me levantaba al baño.

            Esteban:" ¿Vas a tirártela más veces? ¿Por qué tardas tanto en salir?".

            Y respondía Alejandro: "Esta bruja no se duerme, no para de dar vueltas, en cuanto se duerma me abro, tiene un montón de cosas tío, he visto un móvil carísimo... paciencia que merece la pena."

            Le saqué de la cama agarrándole del pelo y le eche de mi suite desnudo. Será hijo de puta. Todavía me pedía la ropa. Le dije que se la compre su novia. Luego me acordé de su teléfono y se lo tiré desde la terraza con intención de darle en la cabeza. Lástima que fallara por un metro. El teléfono quedó hecho trizas, ojalá fuera caro.

            Joder, he matado a otros por mucho menos, debo estar ablandándome... ¿Me llamó bruja? Cómo vuelva a verlo…

 

18 de junio de 2012

 

            Pues otra misión de exterminar grises. Éstos habían abducido a unos excursionistas creyendo que no estamos en condiciones de detenerlos. Llegamos tarde, cuando su nave ya se llevaba a los desdichados muchachos de la acampada.

            Me pregunto para qué quieren a los humanos que abducen. Pudimos abatir a los últimos y confiscamos dos naves monoplazas que no debían ser más grandes que un coche de dos puertas.  Su tamaño diminuto, como de niños de ocho años, les permitía entrar en esas cazuelas flotantes, para nosotros sería imposible tripularlas aunque quieren estudiarlas y fabricarnos naves similares.

            Aplaudí ese comentario optimista de Montenegro y me pedí la primera que hicieran. Abby se rio de mí como si fuera estúpida. Cruzamos una mirada de oído que todos prefirieron ignorar. Una vez a solas la rubia de bote me suelta: Nadie aquí entiende la tecnología alienígena, el único que podía murió hace cincuenta años.

            — ¿Quién era ese lumbreras? ¿Tu abuelo?

            —Nikola Tesla. El verdadero creador de todo esto. ¿No te han dado la clase de iniciación?

            —Sí claro —respondí—. Pero no atendí demasiado, menudo tostón.

            «Seguramente estaba deseando salir para dar gusto a mi rajita» —pensé.

            —Si hubieras atendido, en lugar de pensar en las musarañas, entenderías que somos como simios intentando descifrar modelos de seres muy superiores tecnológicamente a los humanos. Nuestros científicos son los más brillantes en sus especialidades y no consiguen entender el brazalete gravitacional diseñado por Tesla hace más de setenta años. ¿Van a comprender una nave de los grises? Que no te ofenda que tu alegría me causara gracia.

            Estábamos en el vestuario cambiándonos. Los chicos se estaban duchando y salieron con sus toallas tapando sus partes íntimas. Yo me cambié rápidamente para poder regresar lo antes posible a casa. Me acordé del sueño que tuve y me di cuenta de que era ridículo. Esa Abby consigue hacerme sentir sucia e idiota, lo último que yo quería era que tuviera más quejas de mí. Me imaginé desnudándome ante John y Dimitri y sonreí imaginando sus caras de asombro. No quise ni intentarlo, no les conozco lo más mínimo y no quiero ser objeto de burla o que me expulsen. Además, el cuerpo de John no es como el que soñé, a pesar de ser muy musculoso tiene mucho bello oscuro en el pecho y en el sueño era un Adonis de piel pétrea. Y Dimitri también está fuerte pero es blanco como una pared y su rostro se ve tan curtido y rosado por el vodka que dudo que su pene note siquiera el roce con un muro de hormigón.

            Aquí estoy de nuevo, en casa puntual a la hora de comer, pensando en lo de siempre... Me ducho y me piro a la tele.

            ¡Qué pereza me da!

 

 

19 de junio de 2012

 

            Esto sí que no me lo esperaba... Tendré que recordar esta fecha porque puede ser el inicio de algo importante.

            El programa de la tele fue un auténtico desastre, el chico rarito ni siquiera me eligió. Se quedó con la rubia de tetas de goma y me mandaron a casa diciendo que lo sentían. Me dieron un cheque de seiscientos euros y se acabó la velada. Cogí el metro, me apetecía pasear y me encontré a la parejita feliz sentados en el otro extremo del vagón y tan callados como si fueran extraños. Me dije... "Voy a ver qué tal está con ella".

            Un momento, no voy a mentirme a mí... Vale, les seguí, hace años que no piso el metro no podía ser casualidad. Estaba furiosa con ese gilipollas, quería disfrutar de su fracaso y vaya si lo fue. Él no abría la boca y ella movía la pierna derecha con impaciencia, cruzada sobre la izquierda. Me acerqué cuando hubo ocasión, siempre aprovechando la multitud y justo se bajaron en la siguiente parada.

            Ríos Rosas, qué romántico.

            Les seguí, por supuesto. Mi madre debió ser una Maruja fisgona porque yo lo soy... Así que no debe ser culpa mía.

            Salieron a la calle hasta un restaurante que tenía una terraza bastante concurrida y se sentaron a tomar algo. Antonio intento cogerle la mano de forma indecisa y la otra le soltó extrañada y le preguntó que hacía.

            —Es lo que hacen las parejas en sus citas —respondió asustado.

            —No te confundas, estoy aquí porque me pagan bien por esta cita. Es un trabajo, ¿entiendes? Tengo caprichos y tendré que aguantarte hasta las ocho así que empieza a hablarme de algo o me voy. Me aburro.

            —Vale, ¿hablamos de fútbol?

            —Según los futbolistas.

            —Ya... ¿Cuál te gusta más?

            —Vaya pregunta, Beckham.

            — ¿Eres del Madrid?

            A todo esto, me senté justo detrás de ella para no perder detalle. Tuve cuidado de que no me vieran la cara.

            —Soy de donde él juegue cariño.

            —Dicen que tengo un aire a ese Beckham —añadió él con una sonrisa.

            Me reí por su broma, era evidente que no se parecían ni en el color de los dientes.

            — ¿Quién lo dice?, ¿Rompetechos? Las tonterías que una tiene que oír —Respondió burlona.

            —Tú tienes un aire a Pamela Anderson.

            Contuve  otra carcajada. «En las tetas de goma y el pelo rubio platino» —pensé. Porque ni siquiera se había operado la napia de águila imperial como sí hizo la actriz americana.

            —Esa está muy vieja, me gusta más que me comparen con Scarlett Johansson.

            —Bu... Bueno esa también se te parece.

            — ¿Me lo dices o me lo cuentas? —Respondió toda chula.

            —Oye, ¿tomamos algo? ¿Una caña?

            No se cansaba, ¿es que no captaba que esa mujer pasaba de él?

            —Pídeme un ron con limón.

            —Camarero, nos traes un...

            —E, sois la pareja de hoy de "Tal para cual". Vaya Pivón machote, qué suerte tienes.

            —Sí, ¿puedes traernos una coca cola y un ron con limón?

            —Claro hombre.

            Se marchó y el camarero se plantó frente a mí.

            — ¿Perdone señorita, que quiere?

            —Un Whisky con hielo.

            —Ahora mismo —se marchó y me dejó escuchar.

            — ¿Por qué has pedido lo tuyo antes que lo mío? —Protestaba "Tetas de goma"—. Me gustan los hombres que me ponen en primer lugar.

            —Perdona, lo he pedido a la vez —respondió, ya un poco harto de ella.

            —Dijiste lo tuyo antes —insistió, enojada.

            — ¿Y qué más da? ¿No dices que no te importó demasiado, que sólo buscas el dinero?

            —Lo quiero todo. Hay que saber darme caprichos o no tienes nada que hacer conmigo.

            —Pues no gano mucho —susurró.

            El camarero me sirvió mi copa y en la bandeja trajo sus bebidas. Le miré divertida, esperando ver a quién servía primero pero…

            — ¿Qué haces tú aquí? —Me increpó la rubia.

            — ¿Yo? Anda qué sorpresa, estáis aquí los dos tortolitos. ¿Qué tal la cita?

            —No te importa, es mía —respondió muy bravucona.

            —Pero si estoy de casualidad, a mi qué me va a importar.

            — ¿Casualidad? Por supuesto. No creo que estés celosa por éste pánfilo. ¿Eres lesbiana?

            —No me hagas vomitar. Lo que pasa es que no entiendo qué ha visto en ti. Quería presenciar tu ridículo.

            — ¿Pero qué dices bonita? Si le tengo a mis pies. Si hago así salta como un conejo —chasqueó los dedos.

            —Lo único que quiere es acostarse contigo —le dije—. O con la primera que se acerque y le abra sus piernas.

            —Eso que te lo crees tú —respondió airada—. Le gustó como soy.

            — ¿Ah, sí? Veamos. ¿Quieres follar, guapo? Vamos a mi casa ahora mismo, si quieres.

            Me levanté con determinación y extendí mi mano hacia él.

            El ladronzuelo de mi casa, la escena del gimnasio con Abby hablándome como a una idiota y mi ya acumulada baja autoestima desde que el peluquero me llamo vieja... Y Alejandro bruja... Me hicieron dudar un poco pensando que me estaba tirando al vacío del ridículo más humillante. ¿Y si me rechazaba? Me sentiría tan mal que me costaría reponerme.

            Le miré a los ojos y él estaba estupefacto. Hubo una chispa instantánea de complicidad y sonrió. Extendió la mano y me la agarró con fuerza.

            —Te sigo.

            Me salió del alma, miré a la rubia veneno y le saque la lengua como una niña.

            — ¿Me tomas el pelo? —Gritó Gomawoman—. No se te ocurra marcharte.

            No hicimos ni caso, le agarré colgándome de su brazo y tiré de él hacia la carretera a pedir un taxi. Pasó uno al momento y nos subimos.

            Antes de marcharnos vinos que el camarero le decía a la rubia, aún incrédula: ¿Quién va a pagar las bebidas?

 

 

 

 

Comentarios: 7
  • #7

    Tony (viernes, 20 octubre 2017 12:15)

    Yenny, respondiendo a tu pregunta, yo creo que la respuesta a tu pregunta tiene dos vertientes que creo que son importantes distinguir:
    1) Los que buscan un polvete: Se fijan en todo el conjunto, empezando por el cuerpo (lo que incluye pechos, trasero, cara, edad).
    2) Los que quieren algo serio (es decir, buscan alguien con quien pasar toda la vida): En mi opinión todo depende de la chispa que haya. El físico es secundario. Por ejemplo miles de personas se enamoran por internet sin haberse visto. Si encima has sido sincero el encuentro real puede ser inolvidable (lo malo es que alguien mienta en cualquier tontería). No puedo hablar de miles de caso porque no los conozco, pero yo me casé con alguien a quien conocí por internet (como se narra en una de las historias de Antonio Jurado). El encuentro Antonio-Brigitte fue casi real (cambié localizaciones, fechas y poco más).
    Muchas de mis historias tienen situaciones reales "encajadas" en los relatos y esta de Ángela no es una excepción. La siguiente parte, por ejemplo, describirá ... ¡uy! (casi la destripo).

  • #6

    Tony (viernes, 20 octubre 2017 06:58)

    Buenas teorías Jaime. Pero no van por ahí los tiros.
    Lo bueno es que la parte 12 está escrita casi entera así que no tendréis que esperar mucho.

  • #5

    Yenny (viernes, 20 octubre 2017 04:56)

    Alejandro se va a forrar vendiendo los pañuelos para la siguiente parte jaja.
    Ahora si una pregunta sería chicos ¿ qué buscan en una mujer? A veces parece que tienen la cabeza en la polla y sólo les importan los pechos, bueno eso explicaría porque estoy tan sola.
    Espero la siguiente parte con ansias, no nos hagas llorar mucho Tony.

  • #4

    Jaime (viernes, 20 octubre 2017 04:05)

    Me acaba de decepcionar Alejandro. Yo esperaba que llamara a sus amigos para jugar con los agujeros de Ángela. Qué mal está robar a una chica tan divertida; al menos Alejandro hubiera sido más inteligente y esperado hasta haber terminado de gozar con ella. Qué lástima que ni Esteban ni el taxista jugaron con la rajita.
    Esta parte me gustó, pero esperaba más contenido PEGI 18. Espero que haya más acción entre Ángela y Antonio
    Me pregunto qué pasará en la sguiente parte. Tengo varias hipótesis:
    1.- Alguien muere; probablemente Antonio.
    2.- Antonio es virgen y no se le para en acto, lo cual decepciona a Ángela.
    3.- Dimitri queda en coma y Ángela se apiada de Abby al descubrir que Abby y Dimitri tenían una relación amorosa.

    En fin, espero que haya más acción en la próxima parte.

  • #3

    Lyubasha (jueves, 19 octubre 2017 17:21)

    Hola Tony,
    No tengo casi tiempo para entrar a comentar pero estoy siguiendo la historia. Me ha hecho mucha gracia el final (especialmente la reacción de la chica a la que eligió Antonio y, sobre todo, la del camarero).
    Por otra parte, ¡pobre Ángela! Ella pensando en "adoptar" a Alejandro y él solo quería robarle... si es que hoy en día no puedes fiarte de nadie, ni siquiera de un artista callejero... ;)
    Me ha dejado intrigada eso de preparar los pañuelos, espero que no muera alguno de los personajes :S

  • #2

    Tony (jueves, 19 octubre 2017 13:30)

    No voy a decir por qué...

  • #1

    Tony (jueves, 19 octubre 2017 13:29)

    Espero que os haya gustado. Para la próxima parte preparar los pañuelos.

Animal es el que abandona a su mascota.

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