Raíces en el infierno

4ª parte

25 de noviembre de 2001

            Ha pasado un año sin escribir y sigo viva. La verdad es que me asustaba que esto fuera un libro de "pruebas" que me incriminara y decidí esconderlo y escribir solo aquello que me hiciera falta contar. Hasta hoy eso nunca sucedió.

            Frank no murió aquel día, ni mi padrastro tampoco. Ambos me buscaron a su manera, el asesino fue el primero en dar conmigo y la verdad es que tuvo mi vida en sus manos. Encontró mi apartamento y me esperó una noche tras una cortina. En cuanto me eché en la cama salió de su escondrijo y me apuntó con una pistola con silenciador.

            -Hola Ángela, has cambiado mucho desde la última vez que te vi en el catre.

            -Estás vivo -respondí asustada.

            -No gracias a ti -me dijo con rencor dibujado en sus ojos.

            Levantó la pistola y me apuntó entre las cejas. Mi mente se quedó en blanco, supe que iba a morir y contuve el aliento.

            Sin embargo no disparó. De lo contrario no podría escribir esto.

            Me dijo que nunca le había dolido tanto un disparo en su vida y eso que le habían dado muchos. Que él me amaba y que me perdonaría si le daba otra oportunidad. Me prometió protegerme con su vida y me convenció. Le vi por primera vez emocionado y suplicante, le perdí miedo al instante. Vaya, me salió un pareado muy poético.

            Nos acostamos aquella noche, fue... romántico. Decepcionante como siempre, pero me gustó. Me acordé de Chemo y el recuerdo me ayudó a acercarme a un clímax que ni siquiera alcancé una vez. Frank se dejó caer como un saco de patatas a mi lado y su olor a sudor mezclado con su perfume de viejo me quitaron las ganas de terminar por mi cuenta. Aunque me sentí bien a su lado. Era otra cosa... Superior. Me alegraba de no haberle matado y supe lo que era la felicidad. Creo que nunca antes he sido feliz.

            El que no me alegré de ver en absoluto fue mi padrastro, que denunció mi desaparición y la policía logró localizarme cuando estaba llegando a casa de Frank (por cierto, me fui a vivir con él y ese fue mi error). La poli le tenía localizado y por su culpa me encontraron. Me retuvieron en un despacho hasta que apareció mi viejo y me señaló con el dedo.

            -Sí, es ella -dijo. Sin dirigirme la palabra se marchó y me llevaron a encerrar. No lo consiguieron. Me hice la inofensiva hasta el momento en que me trasladaban y bajaron la guardia. Lo aproveché para dejar a uno sin respiración con una patada en los huevos y a otro le hice la zancadilla antes de salir corriendo haciendo lo que mejor sé, escapar esquivando y usando cosas para eludir a mis perseguidores. La comisaría era un auténtico enjambre de polis intentando atraparme y me zafé de todos saltando mesas, empujando sillas y usando pasillos para pasar por encima de las cabezas de los que intentaban arrinconarme. Una vez en la calle desaparecí como un fantasma, apenas me persiguieron dos calles y les despisté. No volví a casa de Frank, le avisé al móvil y le dije que no volvería a su casa. Nos encontramos en el bar Alberti y allí me prometió que mi padrastro lo iba a pagar caro.

            Se marchó muy decidido a matarlo. Le iba a seguir pero Luis me detuvo y me dijo que tenía un asunto que hablar conmigo. Me advirtió que su mejor hombre, Frank, estaba ablandándose por mi culpa y sonrió añadiendo que no le extrañaba demasiado por mis encantos. Me ofreció dinero, medio millón de pesetas, para que le dejara y que no volviera a saber de mí. Me reí de él y le dije que era muy amable por la oferta pero le quería y no iba a renunciar a él por dinero.

            Eso le conmovió y su actitud hacia mí cambió radicalmente. Me dijo:

            -En ese caso déjame abrirte de par en par los brazos de mi familia. A partir de este momento serás tratada aquí como a mi propia hija.

            Parece ser que me había puesto a prueba y dudo que me hubiera pagado por largarme, quizás me habría mandado matar.

 

            Transcurrieron los meses.

            Yo no quería matar a más inocentes y empezamos a coger contratos de ajustes de cuentas. Los de empresas de seguros se los dejamos a otros, cosa que nos hizo bajar mucho nuestros ingresos y aumentar considerablemente los riesgos.

 

            Pero éramos muy buenos. Juntos, implacables. Y nos encantaba nuestro trabajo. Algún día escribiré los detalles de nuestros trabajos, los recuerdo todos a la perfección y sería una lástima que cayeran en el olvido. Eso será en otra ocasión, cuando me aburra y me sienta a salvo. De momento no tengo demasiado tiempo.

            Así comencé a ver el mapa de Madrid desde el punto de vista de la bandas.  Los gitanos tenían el sudeste, eran todopoderosos en sus poblados donde ni la policía de acercaba. Empezaban a tomar la zona de Hortaleza y se enfrentaban a los chinos, cada día más ricos y poderosos. Los hermanos, bueno los negros para entendernos, tenían tomados los metros y supermercados. Todos enfrentados con los demás. Incluso entre ellos mismos. Hemos hecho encargos de gitanos que querían dar una lección a otro clan de su mismo pueblo. Los hermanos son los únicos que no pelean entre ellos, supongo que porque no son tan orgullosos.

            Así me enteré de que Luis era de los italianos y que realmente tienen escasa presencia en Madrid y su papel es el de amigo de todos, una especie de juez y verdugo a sueldo. Además de Frank tiene al menos a tres asesinos más, nunca les deja coincidir, ninguno sabe quiénes son los otros. Me enteré de que había más porque Luis dijo que los trabajos que no aceptáramos podía pedírselos a otros.

            Le pregunté a Frank si sabía algo de los demás asesinos y me respondió que no volviera a preguntarle eso o tendría que matarme.

            El día que me ha hecho coger el bolígrafo y volver a escribir aquí fue ayer. Aún estoy en shock... Frank me llevó a Zaragoza y en el monasterio de piedra, frente a la altísima cascada de las "cola de caballo", me sacó una pistola cuando estábamos solos y me dijo que me amaba. Que alguien había pagado por matarme y él acepto el trabajo para poder avisarme, pero él no podía enfrentarse a esa persona.

            -Mi vida entera no vale nada si tengo que perderte.

            Dicho esto se disparó en la sien y cayó por la cascada. No le vi estrellarse contra las rocas ni vi su cuerpo cuando corrí a buscarlo.

            Él estaba muerto, nadie sobrevive a un disparo en la cabeza y menos a una caída como esa. Abajo solo había agua y rocas, la corriente borró las pruebas. Pero este último año a su lado lo ha cambiado todo. Ahora que no está me siento perdida, sin motivación para seguir adelante. Mañana iré a ver a Luis y le tendré que sacar a punta de pistola quien ha sido el hijo de puta que ha pagado por mi muerte. Juro por el espíritu de Frank que lo pagará muy caro.

 

 

 

 

            27 de noviembre de 2001

 

            Fui sin avisar al bar Alberti. El muy canalla se sorprendió de verme y se alegró o lo fingió muy bien.

            - Me he enterado de la muerte de Frank. Era como un hermano para mí, lo lamento de verdad.

            - ¿Cómo puedes ser tan falso? -Le pregunté-. Tú le diste el encargo de matarme.

            - Eso es ridículo, ¿de dónde has sacado esa blasfemia?

            - Él me lo dijo.

            - ¿Cuáles fueron sus palabras?

            - Que alguien pagaba por mi muerte y que no podía enfrentarse a esa persona. Se mató sin decirme quién.

            - Hay una cosa que él nunca te contó -respondió Luis-. Cuando fue a ver a tu padre a matarlo este le ofreció algo. No conozco los detalles pero sé que aceptó.

            - Eso es imposible, mi padrastro no tenía apenas dinero como para tentarlo.

            - Debía tenerlo -respondo Luis-. Yo también estaba sorprendido pero un día me contó que al date por muerta, la herencia de tu padre, aquella casona, la heredó él. La debió vender y de ahí ha sacado el dinero para ir pagando sus trabajos. Al parecer la justicia se vende al mejor postor y gracias a Frank, sigue libre.

            - ¿Me han declarado muerta?  ¿Por qué tiene mi herencia? ¿Frank ha estado trabajando para mí padrastro todo este tiempo?

            No podía creerlo. Pero tenía sentido. A pesar de que apenas trabajábamos el nunca dejó de hacerme regalos caros. Suponía que era de sus ahorros, pero era su forma de acallar su mala conciencia por engañarme.

            - Sin duda fue él quien ordenó tu muerte -concluyó Luis-. Así se puede quedar tu herencia.

            - ¿Sigue viviendo en nuestra vieja casa? -Pregunté.

            - ¿Vas a matarlo?

            - Creo que ya es hora. Esta vez no pienso fallar.

            - Se mudaron a Majadahonda.

            - Dime su dirección.

            - No le dejes hablar -me aconsejó-. Ese fue el error de Frank.

 

 

            Ayer mismo fui a hacerle una visita. Vivían en un palacio y sentí que me bullía la sangre de rabia porque nadie me dijo nunca que mi padre auténtico tuviera tanto dinero. Seguramente mi a padrastro sí se lo dijeron y debieron avisarle de que cuando cumpliera los 18 tendría que dármelo. Al cumplirlos podía ir a reclamárselo todo de modo que optó por ordenar mi muerte. Ahora que estaba libre y se había demostrado que no me mató cuando me fui de casa él sabía que la justicia no puede juzgar a un hombre dos veces por el mismo delito.

            Salté la valla con facilidad y aproveché la oscuridad de la temprana noche para acercarme por la cocina y sorprenderles cenando. Allí estaban los tres, mi odiada madrastra, el innombrable y José. En enano estaba enorme, sentí pena de haber tenido que separarme de él. Aunque es un trasto y tiene muy malas ideas, le he llegado a querer como mi hermano pequeño.

            Por un momento pensé volver otro día que estuviera solo. Yo sólo le quería muerto a él y no debía haber testigos.

            Pero me di cuenta de que si reclamaba mi herencia le fastidiaría más ya que soy mayor de edad y tiraría por tierra sus planes de quedársela él.

            No supe qué hacer hasta que se presentó mi ocasión. Mi madrastra y José subieron a la planta de arriba mientras mi padrastro de quedaba en la cocina recogiendo la mesa.

            Di un par de golpecitos en el cristal y evite que me viera. Tuve que hacerlo varias veces hasta que al fin salió.

            - ¿Quién está ahí? -Preguntó.

            - Te gustaría que fuera un fantasma -respondí.

            - ¿Ángela? ¡Estas viva!

            - Qué sorpresa, ¿eh?

            «Es mejor que no le dejes hablar» -me recomendó Luis.

            Por desgracia soy una niña muy mala, basta con que me digan una cosa y hago lo contrario.

            - No gracias a ti. Que has estado fundiendo mi herencia, mal nacido. Y ni siquiera me habías mandado matar todavía. Al menos podías haberte esperado a confirmar mi muerte.

            - ¿Qué? Te equivocas. Tu herencia está intacta. Si te refieres al matón que vino a por mí... Tuve que suplicarle que me matara. Estaba en paro y nos íbamos a quedar en la calle. Le dije que si le enviabas tú te dijera que lo siento mucho y que nunca debimos exigirte tanto. Sintió lástima por mí y me dio un cheque con dos millones. Después me dieron la custodia de tu herencia y no he tocado un céntimo. Denuncié tu desaparición a la policía para poder devolverte lo que es tuyo.

            - ¿Por eso me cogieron? ¿Cuánto dinero tenía mi padre?

            - Más de cinco millones. Ahora que estás aquí son tuyos. Y tu casa, tengo la llave y los papeles a tu nombre.

            - ¿Por qué mandaste a Frank a matarme?

            - ¿Quién te ha dicho semejante barbaridad? Le pedí que te dijera que volvieras, que hemos cambiado. Que te echamos de menos.

            - Debí hacer caso a Luis y no dejarte hablar.

            - Vuelve a casa, hija.

            - Tú no eres mi padre.

            Jugué con la pistola en el bolsillo y le quise apuntar a la cara pero si le mataba nunca recuperaría mi casa ni el dinero de mi padre.

            - ¿Por qué se disparó Frank por salvarme? ¿Quién quiere matarme entonces?

            - ¿Conoces al tal Luis del bar Alberti?

            - Sí.

            - No es buena gente. Le pedí prestadas doscientas mil pesetas y cuando me retrasé un día en pagarle me rompieron los dedos de la mano. No te fíes de él, sólo es leal al dinero, si quieres matar a alguien, ve a por él.

            - Qué curioso, él también esperaba que viniera a matarte. ¿Qué diabluras hay entre vosotros?

            Mi mente estaba hecha un lío. La certeza de que uno de estos dos me mentía me ponía furiosa, incluso podrían mentirme los dos. Ninguno explicaba la trágica muerte de mi mentor y eso significaba que los dos me ocultaban algo.

            Pero lo cierto es que necesitaba a los dos.

            - Quiero mi herencia -le dije-. Volveré a buscar los papeles de propiedad y el dinero pronto. Espero que los tengas antes de una semana, de lo contrario... Me enfadaré. Ah, y nunca volveré a vivir bajo vuestro mismo techo, quítate esa estúpida idea de la cabeza.

            - Los tendrás...

            No escuché nada más. Me fui corriendo y salté la puerta con facilidad. Cogí mi moto y puse kilómetros de por medio.

            Estoy hecha un lío. Ya no sé de quién fiarme y siento que lo más juicioso sería matar a mi padrastro y a Luis. Pero uno me da trabajo y el otro puede devolverme lo que siempre ha sido mío.

            Puedo matarles cualquier día.

            Lo que me tortura por dentro es por qué Frank tuvo que matarse. Ninguno de esos dos pagó por mi muerte, ¿o fueron los dos? No estoy a salvo, tendré que andarme con cuidado.

Comentarios: 5
  • #5

    Chemo (viernes, 16 junio 2017 03:21)

    Qué mal que ya no siga Ángela con Chemo. Se pierde la mejor parte, jaja. Me está gustando la historia. Espero la continuación.
    Que te mejores pronto, Tony.

  • #4

    Jaime (jueves, 15 junio 2017 14:42)

    Cada vez me tiene más intrigado esta historia. Yo también pienso que fue el padrastro de Ángela quien la mandó matar, quizá con colusión de Luis para poder repartirse el dinero. Pesto que Ángela no mató a Luis, seguramente éste mandará a sus asesinos a por ella.
    Yo también espero que te alivies pronto, Tony. Cuídate.

  • #3

    Alfonso (jueves, 15 junio 2017 01:44)

    Obviamente Luis o su padrastro mandaron a Frank a asesinar a Ángela. Lo más probable es que haya sido su padre porque él es el único que se beneficia con su muerte. Siento que la Ángela de esta historia tiene muy buenos sentimientos a comparación con la de historias pasadas. Ahora van a querer eliminarla or no haber asesinado a su padre y a Luis cuando tuvo la oportunidad.
    En fin, espero que te mejores pronto, Tony.

  • #2

    Yenny (jueves, 15 junio 2017 00:16)

    Se pone buena la historia.
    Que te mejores pronto Tony o por lo menos que no te sientas tan mal.

  • #1

    Tony (miércoles, 14 junio 2017 12:15)

    Espero que os haya gustado.
    No sé si llegaré a tener algo a tiempo la semana que viene, últimamente no me encuentro muy bien para escribir.

Animal es el que abandona a su mascota.

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