Raíces en el infierno

5ª parte

2 de diciembre de 2001

 

            Tiene más vidas que un gato. Empiezo a pensar que le gusta más fingir su propia muerte que matar a los demás. Pero lo cierto es que nunca me he alegrado tanto de ver a alguien.

            Ayer fui a por mi herencia. Como esperaba, mi padrastro tenía los papeles y un maletín con todo el dinero y un extracto del banco para que pudiera verificar que no faltaba ni una peseta. Allí dentro había más de cinco millones en billetes de 5.000. Pero lo que más ilusión me hizo fue ver las escrituras de mi casa en Toledo con mi nombre inscrito en el lugar de propietaria.

            —Gracias —le dije, rindiéndome a su cambio radical de actitud conmigo.

            —Vuelve con nosotros. Somos una familia, te echamos de menos.

            —Quítate esa estúpida idea de la cabeza.

            —Podemos pagar a una niñera. Ya no tienes que cuidar a José.

            Le miré a los ojos antes de responder:

            —Si me quedo y volvemos a discutir una sola vez más...

            —No te preocupes, hemos cambiado.

            —Os tendría que matar y no me apetece. Gracias por esto. Pero me voy.

            Se interpuso en mi camino primero enojado y luego sonriendo con falsedad. Mi padrastro es un tipo grande, rubio y cara cuadrada de alguien bonachón, algo obeso pero fuerte y siempre le tuve miedo porque sin esfuerzo era capaz de sujetarme la muñeca.

            Yo también había crecido y podía zafarme con mucha agilidad pero cortaba mi huida con su cuerpo.

            —He sido bueno contigo, no es muy cortés marcharte sin un gesto de tu parte.

            —¿Quieres una propina?

            —Quédate con nosotros. No acepto un no por respuesta.

            —No.

            Me agarró de la muñeca derecha con su garra de metal. No pude soltarme por mucho que tiré. Le di un puñetazo pero no se inmutó, me arrastró pasillo adentro y me empujó a una habitación sin ventanas. Entró detrás de mí y cerró la puerta con llave.

            —Te quedarás por las malas. Tendré que darte una lección que no olvidarás. Aprenderás a obedecer a tu padre a la primera y sin protestar.

            En los forcejeos se me cayó el marketing con el dinero y las escrituras de la casa y se quedaron fuera.

            —Abre —ordené.

            Negó con la cabeza.

            Saque mi pistola y le apunté a la cara.

            — Ya me tienes harta. He dicho que me dejes salir ya.

            —Mátame y te encontrarán aquí encerrada con mi cadáver, tu pistola y tú. Esta puerta se abre con código, y sólo yo lo conozco. Como puedes ver es una habitación del pánico, ni un tanque podría entrar o salir.

            Se acercó a mí y me tocó el pelo. Le puse la pistola en el pecho pero él no creía que pudiera disparar.

            —Voy a enseñarte lo que nadie más podrá. Y entonces te quedarás.

            De un manotazo me tiro la pistola al suelo y empezó a manosearme. Cogió mi top y trato de quitármelo pero me resistí y le golpee con fuerza. Él se lo tomó como si le excitara el golpe y siguió tratando de desnudarme. Yo creía que era fuerte, ágil y capaz de defenderme sola, pero ese canalla anuló todos mis intentos, estaba claro que no era la primera vez que forzaba a una chica y terminó anulando mis movimientos con una sola mano. Con la otra rompió mis mallas, arrancó mi top y manoseó mis senos como si jugará con plastilina. Sus ojos de vicioso me dieron ganas de vomitar y sentí pánico cuando logró tumbarme y se quitó el pantalón mostrándome su miembro.

            —Vas a aprender a respetar a tu padre.

            —Te mataré —repliqué.

            —Inténtalo.

            Ya no me importaba que me encontrarán sola con su cadáver, busqué la pistola por el suelo pero el muy cabrón la había apartado a debajo del lavabo. Sólo tenía una mano libre, la otra me la sujetaba contra el suelo y puede golpearle con la izquierda. Pero se tomaba los golpes como caricias. Se arrodilló sobre mí, clavando sus rodillas en mis muslos cerrados y tuve que abrirlos por el dolor. Sentí su pene encima de mis bragas, seguí golpeándole pero terminó por agarrarme la mano libre y me quedé sin opciones.

            —Jugaré con tu rajita un poco —dijo—. Luego te arrancaré las bragas con los dientes.

            —Eres un cerdo, te voy a destrozar —amenacé.

            —Cuando acabemos, no podrás hablar, andar o gritar. Quiero que disfrutes antes de morir. Me gusta que te resistas, y me excita no tienes idea cómo.

            Siguió frotando su falo arriba y abajo sobre mi vagina y me empecé a excitar. Me horrorizaba excitarme con ese hijo de puta y patalee y cerré los ojos cuando me lamió la cara. Pensé en Frank, sus caricias, su cercanía, su contacto. Me di cuenta de que mi padre podría correrse muy pronto y entonces me mataría... Tenía que hacer lo posible para dejar de excitarle. Me relajé, me dejé llevar. Aprovechó mi repentina mansedumbre, bajó el rostro a mis bragas y las agarró con los dientes. Las arrancó con facilidad, suelo llevarlas de seda, muy finas, y con ella se llevó por delante varios pelos que me hicieron sentir dolor. Me lamió el coño como un perro por mis labios exteriores, me hizo mojar por dentro, me excitaba y solté un gemido. Cuanto más cachonda me ponía más le detestaba. Le imaginé ardiendo en el infierno y el muy cerdo hasta en mis fantasías se reía y me decía que disfrutaba con el fuego. Me penetró con fuerza y me dolió el clítoris. Pero ese dolor me hizo descubrir que me gusta que me fuercen, me excitaba y me acercaba al clímax... O quizás lo último que deseaba era correrme con ese cabrón y mi cuerpo me llevaba la contraria. Cuanto menos quería, más me excitaba.

            Dio varias embestidas y el dolor me elevó al máximo placer causándome un orgasmo que notó y disfrutó con maldad.

            —Ahora sabes lo que es un hombre de verdad. Bésame —dijo, justo antes de meterme la lengua en la boca. Sabía a vozka y cigarros. Aún estaba sintiendo un volcán recorriéndome las entrañas y no me importó demasiado. Siguió penetrándome y mi vagina no parecía cansarse del roce, el placer tan sublime me hizo odiarle con la misma intensidad. Ese tipo de sensaciones había deseado sentirlo con alguien a quien amara de verdad.

            El torrente de placer recorría mi útero adentro y afuera y sentí un segundo y más fuerte orgasmo, un líquido ardiente brotó de mi interior y grité de gusto. Quería arañarle, morderle, le supliqué que siguiera penetrándome porque mis ojos lloraban de rabia, de placer, de ira y de toda clase de sentimientos encontrados.

            Pero dejó de hacerlo. Extrajo su pene y se corrió sobre mi vientre con gemidos entrecortados. Me apretó tan fuerte las muñecas que me clavo las uñas y el dolor mantuvo mi orgasmo unos segundos más haciéndome estremecer por su inminente final.

            Me soltó y se levantó. Cogió mi pistola y la estudió mientras yo me recuperaba y trataba de reconstruir la poca dignidad que me quedaba.

            —Tu hermana sí era virgen —susurró—. Ella me amenazó con denunciarme por violarla y tuve que deshacerme de ella. Tú, en cambio no eras virgen. Has gozado como una puta y tengo que reconocer que me alegro de que no seas mi hija biológica. Me has puesto muy cachondo y quiero repetirlo.

            Me quede callada, temía que me disparara en cualquier momento pero se marchó y cerró la puerta con llave.

            ¿Mi hermana? Se refería a su hija mayor, la que se independizó... ¿La había matado? Claro, eso explicaba por qué nunca llamaba o hablaban de ella.

            Suspiré aliviada y seguí tocándome la vagina buscando ese orgasmo que aún seguía palpitando. Cerré los ojos y pensé: ¡Cielos! Ese bastardo volverá a violarme y… Ya estoy deseando que vuelva.

 

            Creo que ese día me convertí en ninfómana.

            Nunca imaginé que el sexo fuera más ardiente cuando lo haces con alguien al que detestas que con tu amado. Debo estar chiflada. Tampoco entendía por qué hay quien busca dolor en los actos sexuales con el sado masoquismo. Ese día se me abrió la mente y comprendí que nada puede ser más placentero que follar con tu peor enemigo.

            Claro que podría ser sólo yo y no algo que se pueda generalizar. También disfruto matando y no creo que nadie más sienta eso.

            Mi padrastro tardó un día en regresar.  Supongo que vino cuando su mujer fue a acostar a José. Esta vez no me resistí en absoluto y él entró con la pistola en la mano.

            —¿Me has echado de menos?

            —A ver si está vez me haces sentir algo de verdad —repique, retándole.

            —Vaya, por lo visto quieres que me ponga más salvaje. Tus deseos son órdenes.

            No sé si fue mi reto por lo que olvidó cerrar la puerta pero no me di cuenta hasta que alguien entró, cogió la pistola del suelo y le disparó en la cabeza. Sus sesos quedaron esparcidos por la pared y vi a mi salvador entrar a abrazarme. Era Frank.

            —Siento haberte mentido. Y haber tardado tanto en llegar. ¿Qué te ha hecho?

            Examino mis ropas destrozadas y le bese con cariño.

            — ¿Estás vivo y dices que lo sientes? No vuelvas a morirte. Estoy empezando a pensar que eres inmortal.

            —Por algo me llaman el Cuervo —sonrió.

            Y olvidó su pregunta sobre lo que me había hecho por el momento. Cada vez que volvía a sacar el tema le pedía que no volviese a hablar del asunto. Que trataba de olvidarlo.

            Buf, no le echo de menos, me alegro de que ahora sí este muerto ese canalla. Pero vaya legado me ha dejado: cinco millones, una casa y una adicción al sexo que no sé cómo quitarme de encima... Ni quiero. Cada vez que estoy sola me toco, me he comprado penes de látex, algunos con pinchos... Cuando veo pepinos en los supermercados tengo pensamientos que me dejan las bragas empapadas. Colecciono dildos como quien tiene una colección de sellos. En fin, adoro el sexo y no puedo mirar a ningún hombre sin sentir deseos de darme un revolcón con él. Pero me contengo, quiero ser fiel.

            Estoy con Frank y trato de satisfacerle hasta llegar a su extenuación, cosa que ocurre en apenas unos segundos. Después termino por mi cuenta y cuando me corro le vuelvo a ver excitado mirándome con más deseo que la primera vez. Así llegamos a su segunda corrida y ambos satisfechos.

            —Te has vuelto toda una mujer —me dijo un día.

            —Y tú todo un hombre —bromeo yo.

            Ah, mi colección de penes de goma está escondida. No quiero que Frank sepa a qué me dedico en mis ratos libres.

            Ya me arde el clítoris porque llevo perdiendo mucho tiempo escribiendo aquí, y me está pidiendo guerra.

 

23 de diciembre de 2001

            Dicen que es la primera Navidad del siglo XXI. Por lo visto el año 2000 pertenecía al XX y significa que este año vuelve a hacer motivo de fiesta por cambio de siglo. En España no nos perdemos una, somos adictos a las fiestas.

            Para mí es causa de celebración que al fin Frank me ha permitido hacer misiones en solitario. Se lo estaba pidiendo hace tiempo pero no me veía preparada. Por lo visto ya estoy lista para mi primer asesinato en solitario: Un rico empresario, joven y atractivo que cometió el error de casarse con una arpía. Ella le quiere muerto y ha pagado un millón por el trabajo. Frank cree que es un trabajo sencillo porque sale a correr todos los días por el retiro y aunque le siguen dos guardaespaldas son un blanco fácil.

            Me ha recomendado el rifle de francotirador pero le he dicho que no lo necesitaré.

            Esta tarde me estreno como asesina... Lo cierto es que no lo hago ya por dinero, es por amor propio. Es un trabajo emocionante y quiero dedicarme a ello por hobby.

 

24 de diciembre de 2001

            Se llamaba Eric y fue coser y cantar.  Me gustaría ganarme el apodo de "Ángel de la muerte" y por ello mis víctimas, antes de morir dejo que me conozcan, me deseen y de paso me hagan pasar un buen rato. Luego les mando al otro barrio.

            Admito que soy cruel, pero matarlos después de follar con ellos es como un premio. Eric no dudó en dejar su deporte matutino al verme lesionada justo cuando él pasaba. Se acercó a mí y me dijo si podía ayudarme o acercarme a un hospital y le dije que no era grave pero que me vendría bien una taza de café.

            Una cosa llevo a la otra y dos horas después estábamos en un hotel, sin guardaespaldas y haciendo un 69 de los que hacen historia. Era muy bueno, aún me arde el clítoris de pensar en su lengua juguetona. También me excitó chuparle el pene, meterle sus dedos en mi vagina y hacerle jugar con mis labios jugosos antes de que me penetrara y me hiciera correr.

            El chico era guapo, me lo habría tirado más veces con gusto, pero el trabajo es lo más importante y no puedo encariñarse de mis víctimas.

            Un disparo limpio en la sien cuando descansábamos del polvazo y a cobrar el cheque. En la cartera llevaba diez mil pesetas, calderilla que usé para reponer mi ropa rota por el revolcón.

            Frank quedó impresionado, claro que a él no le he contado que me acosté con el chico antes de matarlo. Se podría sentir celoso.

            —¿Me echaste de menos? —Me preguntó.

            —La verdad, no es lo mismo sin ti —respondí melosa.

            —¿Entonces era cierto? ¿Engañaba a su mujer?

            —Sí —respondí sonriente—. Menudo cerdo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Comentarios: 11
  • #11

    Tony (domingo, 16 julio 2017 02:00)

    Este martes sí, habrá continuación.
    Espero que no surja nada inesperado.

  • #10

    Lyubasha (miércoles, 28 junio 2017 10:36)

    Hola, he estado unos días sin poder escribir. De momento me está gustando mucho la historia, tengo muchas ganas de leer la próxima parte.
    Yo tampoco he leído el libro, lo empecé hace dos años pero lo dejé porque me aburría, soy más de novelas de intriga ;)
    Tony, espero que te encuentres mejor.

  • #9

    Jaime (sábado, 24 junio 2017 01:00)

    Justo acabo de regresar de mi trabajo esclavizante y me encuentro con esta historia. Como para ir a buscar a mi novia enseguida, jaja.
    Pienso que Frank es un vampiro o algún ser sobrenatural por tantas vidas que tiene.
    No he leído el libro que mencionáis, pero mi novia está apasionada con él. Y no me parece la gran cosa tampoco. A saber.
    Espero leer más partes como ésta y con Chemo.

  • #8

    Chemo (viernes, 23 junio 2017 21:39)

    Me está gustando la historia. Espero que vuelva a aparecer Chemo.

  • #7

    Alfonso (viernes, 23 junio 2017 14:15)

    Ya. Tiene sentido. Gracias por la explicación, Tony. Sólo espero no aparecer como víctima sexual de Ángela en la historia, jeje.

  • #6

    Tony (viernes, 23 junio 2017 04:18)

    Desde hecho en el centro social intentó matar a la asistente que la iba a ayudar. Pero cuando Frank le dio la pistola para matar al hombre que cobraba el seguro no pudo ejecutarlo por considerarlo injusto (además estaba medio enfadada porque a ella no la pagaban y fue su reacción, no obedecer). Es una persona complicada que se le da muy mal hacer lo que le piden.
    Luego pierde ese punto de piedad cuando su padrastro la viola.

  • #5

    Alfonso (viernes, 23 junio 2017 03:59)

    Menuda historia has escrito, Tony. Tuve que pausar la lectura varias veces porque se me paró al imaginarme las escenas, jaja. Solamente leí una reseña de los libros que mencionas pero no me llamó la atención lo más mínimo. ¿Qué opináis vosotros de los libros? ¿Tienen escenas tan eróticas como las que se describen aquí? Deberías escribir un relato erótico algún día.
    También me gustaría ver el regreso de Chemo. ¿Qué tal si Ángela recibiese una órden de asesinarlo?
    Por cierto, creo que encontré un fallo en la trama. Ángela ya tenía instintos asesinos desde que actuaba en las películas de su padre. De hecho, estuvo a punto de asesinar a Lara Emmerich, una niña inocente. En cambio, en esta historia parece que antes de que la violara su padrastro evitaba matar gente inocente a sangre fría.
    Espero que estés mejor, Tony.

  • #4

    Yenny (jueves, 22 junio 2017 04:17)

    Creo que se malinterpretó, las criticas y el resumen lo lei en otras páginas y hasta en Facebook y por lo que dicen no es la gran cosa, creo que el sexo lo ven como un tema taboo y un poco de escenas sadomasoquistas hace que muchas mujeres se sonrojen. Y para nada creo que esta parte sea una mala copia, todo lo contrario es interesante que incorpores cosas nuevas.

  • #3

    Tony (miércoles, 21 junio 2017 22:59)

    No voy a criticar más unos libros que traen locas a la mitad de las mujeres del planeta.
    Tampoco quería que este capítulo parezca una burda copia, aquí Ángela cambia sin darse cuenta. La violación de su padre la paga con cada una de sus víctimas.

  • #2

    Yenny (miércoles, 21 junio 2017 19:14)

    Jajaja he escuchado muchas criticas sobre esa trilogía, unos dicen que es buena y otros que es mala, pero con el resumen que leí no me dieron ganas de leerla.
    Deberías hacer un libro con esa temática, tal vez sea el próximo best seller.
    Frank el inmortal que ya no nos de mas sustos, y opino que debe haber un remenber con Chemo y que usen látigos, esposas y correas jajaja
    Como ya esta pasando mi depresión me da por escribir mas jajaja.
    Tony espero que te sientas aunque sea un poco mejor y que el verano no este muy insoportable por allá, para que puedas descansar fresquito.

  • #1

    Tony (miércoles, 21 junio 2017 12:31)

    Espero que no haya escandalizado a nadie. Esta parte es una crítica a cierta trilogía que está triunfando en el cine por estos días y a la que yo le hubiera dado un final mucho más abrupto como habréis comprobado.
    Está claro que a mí las "sombras grises" no me gustaron.

Animal es el que abandona a su mascota.

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