Raíces en el infierno

6ª parte

 

 

 

25 de enero de 2002

 

            — ¿No lo entiendes? Tienes que matarlos.

            Frank me miró desde la silla de al lado mientras Luis me miraba fijamente a los ojos con cara seria. En la mesa del restaurante me colocó dos fotos con la orden implícita de acabar con esas dos personas. Al verlas le intente convencer de que yo no mato niños y que la madre era todo lo que le quedaba. Pero esa fue la categórica respuesta de Luis.

            —La policía está tras tu pista y la de Frank. Ellos dos te conocen, son las únicas personas capaces de identificaros a ambos y están colaborando con la investigación.

            Suspiré, nunca antes le había discutido una orden de asesinato hasta que vi las fotos de mi madrastra y José. Tenía razón, me podían encontrar por su culpa pero al pequeño rufián le quiero como un hermanito.

            —No lo haré. De hecho me niego a que nadie más lo haga —le reté.

            —No voy a discutir contigo, sé que eres muy buena en tu trabajo y que es difícil lo que te estoy pidiendo. Pero tu debilidad es tu perdición. No puedes negarte o caeremos los tres.

            Mi silencio fue como si yo hubiera capitulado pues Luis dio por terminada la conversación. Ni siquiera me pagarían por matarlos, era un asunto de limpiar rastros, eliminar testigos... No podía fallar. Y encima debía parecer un accidente o agravaría nuestra situación poniendo a la poli en guardia contra nosotros.

            Así que fui a la casa donde fui violada por mi padrastro. Nunca pensé que me afectara tanto regresar a ese lugar. A pesar de que he tratado de convencerme de que ese cabrón no me hizo daño, que disfruté con todo lo que pasó en aquel momento, me fui dando cuenta de que odiaba que me hubiera humillado y mi mente se ha estado mintiendo a sí misma. Lo describo aquí como algo placentero, un día memorable en el que descubrí el buen sexo. Pero en realidad lo que pasó es que jamás sentiré que follar es algo bonito. Siempre será sucio y deplorable con lo que creo estar vengándose de los hombres pasando un buen rato ya que no puedo vengarme de mi padrastro.

            Me metí en la casa con facilidad, mi madrastra estaba mandando dormir a José, que como era habitual protestaba diciendo que ya era mayor para acostarse cuando le diera la gana. Mi madrastra me vio en el pasillo y se quedó pálida. José seguía despotricando desde su habitación y al no recibir respuesta de su madre salió y también me vio.

            —Has vuelto —susurró aterrado.

            Tras un tenso silencio ella me pregunto:

            — ¿Es cierto que mataste a tu padre?

            — ¿Y que vosotros liquidasteis a vuestra hija mayor porque no queríais que le denunciara por violación?

            — ¿De qué hablas? Se fue a vivir a Suiza con un árabe y desde entonces no hemos tenido noticias suyas.

            —Vaya, ¿también te mintió a ti? —Respondí.

            —No sé quién te habrá contado esa sandez, pero es mentira —me retó.

            —Me lo dijo él después de violarme varias veces. Justo cuando estaba a punto de matarme... Me lo confesó. Y no parecía apenado por eso.

            —Eres una mentirosa y una asesina, ¿porque debería creerte?

            —He venido a mataros. Creo que es correcto que sepáis con qué clase de padre pervertido y asesino viciado vivíais.

            —Ante mi asombro la vieja salió corriendo hacia la puerta y corto por el jardín pidiendo socorro. Me dejó sola con José y el me miró aterrado cuando le apunté con mi pistola con silenciador.

            —Esa es la cobarde de tu madre. Nunca le has importado.

            Le quise disparar y luego perseguirla pero recordé que debía parecer un accidente y tuve que marcharme porque ya no sería posible ese día. Ya pensaría algo el día siguiente.

 

26 de enero de 2002

 

            Pablo Jurado, ese es el origen de nuestros problemas. Luis no le quiere muerto, dice que es uno de sus clientes más fieles; cosa que me jode más que uno de mis dildos. Sería pan comido, es un gordo de sesenta años que usa gabardina hasta en verano. Se cree el último refresco del desierto y va por ahí moviendo a toda la policía a su criterio y antojo. Le obedecen como si fuera el mismísimo rey de España.

            ¿Cuál es la misión? Por lo menos han retirado el punto de mira de mi antigua familia... Cosa que me alegra, José no tiene la culpa de tener esos padres.

            Se trata de asustar a su hijo Alfonso Jurado. Mucho más fácil y encima con final feliz para todos. Frank se ofreció a hacerlo pero les dije que yo lo haría con tal determinación que no dudaron en aceptar.

            Tiene veintitrés años, estudia medicina en la Complutense y puedo colarme como una alumna más ya que nadie controla los accesos y entra quien le da la gana incluso a las clases.

            Con lo caro que es estudiar me sorprendió cuando Luis me lo aseguró. Desde luego si un día me da por ser alguien "de bien" podría ir gratis a la carrera que me diera la gana. Lo único que no puedo hacer son los exámenes, justo lo que más detesto de estudiar.

            Mañana iré a echar un vistazo, le buscaré y estudiaré su entorno y la forma de acercarme a él. No descarto tomarme un tiempo, siempre me gustó el ambiente de los institutos. Imagino que la Universidad no será muy diferente.

 

 

12 de febrero de 2002

            No quiero jactarme de ser lo que no soy, pero mi plan fue brillante. Durante una semana me hice pasar por una nueva estudiante y trate de sentarme cerca de Alfonso. Por desgracia tiene muchos amigos y siempre estaba rodeado así que tuve que abordarle en un descanso entre clases que se quedó sólo para al ir al baño.

            Mi llegada no fue ni mucho menos desapercibida, noté las miradas de todos y todas. Ellos querían darse un revolcón conmigo y ellas para criticarme y tratar de ridiculizar a quienes se acercaran a mí por ser la novata solitaria y desvalida.

            El primer día me hice amiga de Rubén, el chico era muy estudioso y tenía pocos amigos hasta que me conoció y le mostré mis secretos más íntimos. Aunque no les dijo a los demás la cutre follada que tuvimos los chicos lo supieron por su evidente cara de felicidad al día siguiente. Las chicas negaban que hubiera habido nada entre nosotros. Le calificaban de insulso, pero cuando después lo hice con Jaime, éste no tardó ni un día en contarles a todos el polvo de tres minutos que tuvimos. Fue intenso pero olvidable. La verdad es que ahora soy difícil de satisfacer en la cama, hay que tener el aparato como los anuncios de los conejitos, que dure mucho más que los demás.

            En una semana los tíos buenos de la clase se jactaban de haberme trincado, lo que provocó que Alfonso, finalmente, me viera.

            Un tío tan popular como él no podía ser menos y me avisó en el pasillo con una frase de ligue típica de discoteca:

            —Te invito a una copa.

            —Qué pena —le dije, aburrida—. Yo pensaba en un polvazo contigo desde que llegué a la facultad.

            — ¿En tu casa o en la mía? —Le pille desprevenido pero reaccionó como todos los tíos. 

            —Vamos al baño de tías —le tenté—. Se me mojan las bragas sólo de pensar en ti.

            —Te sigo -respondió.

            Tuve que pedirle que tratara mi falda con más delicadeza porque el muy bruto quería romperla. Su pene de al menos veinticinco centímetros me tocó el cuello del útero haciéndome ver las estrellas. Estaba tan excitado que gimió como un animal y las chicas que entraban al baño de marchaban cohibidas al escucharle. Fue una pena que se corriera en apenas diez minutos, fue un buen amante y me excitó tanto que cuando terminó eyaculando sobre mi ombligo me toque con los dedos hasta correrme por mi cuenta. Lo que no esperaba era que él volviera a excitarse tan pronto y tuvimos un segundo polvo mucho más largo. Me hizo gemir de placer. Casi olvidé mi misión y dónde estábamos.

            —Ha sido fantástico —le dije, al despedirnos—. Tengo un regalo para ti. Ábrelo en casa.

            Saque un sobre blanco de mi bolso y se lo di.

            —Estoy impaciente —susurró él—. ¿Repetimos mañana?

            —Claro... Las veces que quieras —mentí.

            Es esa carta había una nota muy persuasiva dirigida a su padre, Pablo Jurado:

            "Tu hijo se acostó conmigo. Si quieres que vuelva a casa cada noche, olvídate para siempre del Ángel de la muerte".

            Vigilé los accesos de la Universidad desde lejos con las mira de un rifle de francotirador. Alfonso no apareció pero la Facultad se convirtió en un enjambre de policías.

            Dos días después Pablo se tomó unos meses de descanso y Luis me felicitó por mi gran labor. Por lo visto había desechado la sospecha de que era misma mujer, denominada por él mismo "Ángel de la muerte", fuera la causa de varios crímenes similares.

 

31 de enero de 2002

            No se bromea con este tipo. Una mañana la policía llamó a la puerta al grito: ¡Abran las puertas con las manos en alto! ¡Es la policía!

            Nos despertaron los golpes de ariete metálicos para derribar la puerta. Nunca hubieran hecho eso si no supieran con certeza y con pruebas que nos encontrarían dentro y que éramos extremadamente peligrosos.

            —Huye —me instó Frank—. No van a preguntarnos, vienen a matar.

            —Imposible, la policía no actúa así.

            Hablábamos parapetados en nuestra habitación al escuchar los fuertes golpes en la puerta blindada.

            —Escucha pequeña, yo me encargaré de ellos. Salta por la ventana al edificio de enfrente, puedes hacerlo. Yo les me mantendré ocupados.

            — ¿Dónde nos encontramos? —Le pregunté muy preocupada.

            —Ve al Alberti, yo iré cuando me sea posible.

            — ¿Y si nos ha traicionado Luis?

            —No hay tiempo, él no entregaría a sus gallinas de los huevos de oro. ¡Vete!

            —Ven conmigo.

            —Yo nunca he sido un saltimbanqui de circo. Ese es tu fuerte. ¡Largo!

            Abrí la ventana salí agarrándome a las cuerdas de tender la ropa y vi un par que cruzaban el patio en oblicuo y  las del edificio de enfrente, más de tres metros más abajo. Él tenía razón, yo podía hacerlo, con suerte, pero él era demasiado pesado.

            Escuché tiros, algunos más fuertes que otros. Frank se defendía con uñas y dientes y yo seguía dudando. El suelo de la calle estaba a unos treinta metros más abajo. Si no alcanzaba las cuerdas del tendedero de en frente me convertiría en una hamburguesa humana. No tenía como impulsarme ni sabía si el haz de cuerdas de ropa resistiría mi caída. 

            Lo hice, salté desde el palo de la izquierda que estaba más cerca. Estiré las manos todo lo que pude para agarrar las cuerdas del piso de enfrente.

            Reboté, las hebras de plástico  y aguantaron mi caída pero no tuve tiempo de agarrarme. A punto estuve de caer entre ellas.

            Cuando conseguí estabilizarme me acerqué a la ventana abierta y me colé en el apartamento. Me crucé con una chica que se vestía en ese momento y grito al verme entrar. Le supliqué silencio con el dedo en la boca pero al no hacerme caso salí corriendo de allí y atravesé la casa donde un hombre se asomaba desde el baño con cara de asustado.

            No me quedé a charlar con ellos, abrí la puerta de la calle y me marché corriendo.

            Al salir vi que tres coches de policía y un furgón negro de las fuerzas especiales bloqueaban el piso de mi portal. Aproveché la multitud que curioseaba alrededor para alejarme sin correr ni llamar la atención. Cuando estaba a tres manzanas de allí seguía escuchado tiros. Suspiré y me pregunté si Frank sería capaz de salir de esta con vida.

 

 

 

Comentarios: 5
  • #5

    Chemo (sábado, 22 julio 2017 03:51)

    Esa Ángela es toda una zorra, jeje. Me está gustando esta historia. Mejórate pronto, Tony.

  • #4

    Tony (viernes, 21 julio 2017 16:26)

    En el relato "Antonio Jurado" explica la relación que hay entre él y Pablo.
    Claro que en esta historia Antonio nunca existió por lo que muchas cosas referentes a Alastor no son como eran en otros relatos.

  • #3

    Alfonso (viernes, 21 julio 2017 14:19)

    Me ha dado bastante risa esta parte. Pobre Jaime, jeje. Nunca pensé aparecer en la historia y creo que no estuve tan mal. Nada más falta un dúo (o trío) lésbico con Yenny.
    Por cierto, ¿tiene algo que ver Pablo Jurado con Antonio Jurado?
    Deseo que te mejores pronto, Tony.

  • #2

    Jaime (viernes, 21 julio 2017 04:12)

    Como que quedé con sentimientos encontrados. Nunca esperé salir en este historia ni menos con Ángela. Pero cuando leí eso del "polvazo olvidable de tres minutos" me quedé estupefacto... Creo que al único que le fue bien fue a Chemo (y quizá también a Rubén). Al menos parece ser que fue algo bastante emocionante.

    La historia va por vuen camino, quizá sea la que más me ha entretenido hasta ahora. No creo que la madrastra y hermanastro de Ángela se queden de brazos cruzados; mucho menos Pablo Jurado. Seguramente Ángela tendrá que salda cuentas con ellos algún día.

    Espero que te encuentras mejor de salud, Tony.

  • #1

    Tony (miércoles, 19 julio 2017 00:50)

    No olvidéis comentar.

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