Sapphire Princess: TransoZeanic

10ª parte

 

 

            Rastrear a un no muerto era difícil de por sí, pero en un lugar tan grande con miles de cadáveres era como buscar una aguja en un pajar. Podía esconderse debajo de sus pies y no le vería hasta que no se moviera. Además la oscuridad era total lo que le convertía en invulnerable.

            — Se te ha escapado —escuchó a su espalda.

            Se sobresaltó al escuchar la voz de Rodrigo.

            — Es muy fuerte y rápido.

            — Sin embargo nos teme —repuso Rodrigo.

            — Eso es imposible, un ghoul no alberga esa clase de sentimientos.

            — No sabemos lo que es, su última víctima no era ghoul —siguió razonando su padre.

            Erika no dijo nada más. Hasta ese momento pensó que Jackson no la mordió por que buscaba sangre caliente y viva... Pero ahora dudaba. ¿La habría reconocido?

            — Faltan un par de horas para el amanecer —continuó Rodrigo—. Será más fácil destruirlo con luz.

            — Estaremos expuestos como él.

            — Le superamos en número.

            — Ahora estamos igualados, por el día dependemos de la fuerza física y él nos supera a ambos con creces.

            — ¿Alguna idea mejor? —Se enojó Rodrigo.

            — Sí, yo podría destruirlo pero debes irte. Si conserva un poco de sentido común nunca se enfrentará a los dos y yo sé cómo destruirlo.

            — No pienso esconderme.

            — No bastaría, deber irte del barco.

            — ¿Y dejarte sola con el monstruo?

            Erika le miró a los ojos y vio preocupación por ella reflejada en sus heladas retinas.

            — Sabes que no volveré a casa contigo —murmuró—, la única forma de que no queramos matarnos en el futuro es darnos espacio.

            —No me quedo sólo por ti. Debo asegurarme de que ese engendro desaparece de la faz de la tierra. Ya escuchaste a Fausta, "hasta las ascuas más pequeñas de la hoguera pueden incendiar todo un bosque."

            Erika frunció el ceño.

            — Sí... —Erika analizó el tono de suficiencia de Rodrigo y se quedó helada—.¿Qué has hecho? Te dije que las dejaras marchar, ¿las has matado? ¡Ya lo sabía, no puedo confiar en ti!

            — Lo hubiera hecho si fuera necesario, pero estaban limpias. Eliminé a la única infectada justo antes de que contagiara a otra.

            — Ya, ¿no te importa que queden testigos? No te creo.

            — Nadie va a creerlas, además, ¿me hubieras perdonado si las mato?

            Erika miró al suelo y negó con la cabeza.

            — No.

            — Puedes creerme si te digo que lo tuve en cuenta.

            — Pero necesito que confíes en mí, yo me ocuparé de Jackson. Quiero que te vayas. Tengo que saber que no aparecerás para estropearlo todo.

            — Al menos cuéntame tu plan.

            — Sólo puedo decirte que confíes en mí.

            El vampiro resopló sin estar conforme y después de pensarlo unos segundos respondió.

            — Está bien.

 

 

 

            Le siguió hasta los botes. Rodrigo arrancó uno de ellos y lo arrojó al mar. Erika se fijó en que faltaba otro y vio restos humanos esparcidos por cubierta. Eran especialmente llamativos porque no había sangre.

            — No te preocupes, la cabeza está en el agua. El Sol terminará de destruirla.

            — Este barco desaparecerá como si nunca hubiera existido —susurró ella.

            — Te echaré de menos, pequeña.

            — Puede que algún día vuelva.

            Rodrigo sonrió mostrando sus colmillos afilados. Casi nunca los exhibía ya que verlo sonreír era un lujo que rara vez se permitía.

            Realmente la quería.

 

 

 

            Jackson despertó en su camarote por un estruendo de hierros chirriantes. Se sentó en la cama y se sorprendió se estar allí.

            ¿Qué hora era? No entraba luz por el ojo de buey pero extrañamente veía bastante bien, igual que en las películas durante la noche, como si todo estuviera bañado por una sutil luz azul.

            No le costó ningún esfuerzo levantarse, parecía flotar.

            Recordó a Erika, que era una vampiresa y que después de morderle desapareció. Después, huyendo de su padre le mordió un zombi y no recordaba más.

            — Vaya pesadilla —susurró.

            Los hierros seguían retorciéndose a lo lejos y se preguntó qué estaría pasando. Era como si un monstruo marino se abriera paso comiéndose el casco del barco.

            Al ir hacia el pasillo su puerta en el suelo y afuera encontró cadáveres amontonados. ¿No fue una pesadilla?

            Se llevó la mano al cuello y lo sintió totalmente sano. El zombi le había arrancado un pedazo de carne y recordaba cómo succionaba con avidez mientras perdía el sentido. Fue tan real...

            — ¿Qué demonios?

            Finalmente los chirridos cesaron y escuchó un potente flujo de agua muy distante, tan lejos que era asombroso que pudiera captarlo.

            Caminó hacia la cubierta, recibía un aroma delicioso e indescriptible. Corrió con tal agilidad que se plantó bajo el cielo estrellado en un par de segundos, o eso le pareció. Se sentía tan ágil que hubiera apostado con Erika un desayuno a que llegaba a la piscina antes que ella.

            Se miró las manos y sonrió, eran firmes como rocas.

            Volvió a captar ese olor delicioso, cerró los ojos y en su mente apareció un aroma que se alejaba del barco a cientos de metros. Entre él y el rastro se interponía el agua que le retaba con sus abundantes crestas de ola a que se zambullera.

            — ¿Qué me pasa? —Nunca había temido al agua, pero contemplar el océano oscuro le aterraba.

            Entender el por qué del temor a algo era complicado de por sí. Pero en su caso recordaba haberse asomado a cubierta con sueños placenteros de tirarse de cabeza y nadar.

            Regresó al interior, le incomodaba esa sensación de inseguridad. Se introdujo en el vestíbulo y volvió a escuchar ruidos, esta vez del piso de abajo. Sintió curiosidad y voló sobre sus pies hasta el pasillo que daba a los botes salvavidas.

            Mientras corría se preguntó qué le estaba pasando. Sin un ápice de luz veía perfectamente y por más que corría no sentía el más mínimo agotamiento.

            Allí vio a Erika, afanada en destrozar el último bote amarillo.

            — ¿Qué estás haciendo?

            Escuchar su voz la congeló y se volvió lentamente, como si no pudiera creer lo que oía.

            — ¿Jackson? No ser que estés bien.

            — ¿Dónde está tu padre? ¿Conseguiste destruirlo?

            Estaba feliz de verla viva y tan fuerte como siempre.

            — En realidad... Le perdoné la vida...

            Jackson se quedó confundido.

            — Pude matarlo pero no fui capaz y nos hemos reconciliado.

            Ató cabos aunque le costara entenderlos. Erika había destruido todos los medios de salvación, el barco se hundía y en cuestión de minutos se iría al fondo como una piedra.

            — ¿Por qué has tardado tanto en aparecer? —Preguntó Erika con lágrimas en los ojos—. Creí que estabas muerto.

            — A ver si lo entiendo... Al pensar eso ¿querías destruirte junto con las pruebas?

            — Había un monstruo que no podíamos dejar escapar.

            — ¿Qué monstruo? —Preguntó, asustado mirando hacia atrás.

            — Eras tú, tonto, una especie de zombi vampiro, no podíamos contigo. La sangre de esa chica ha debido devolverte la razón. Ahora eres vampiro.

            Jackson se quedó mudo. Eso lo explicaba todo, veía sin luz, tenía un olfato canino, la velocidad... Pero también era culpable de algo horrible, ¿había bebido sangre humana?,¿mató a una chica?

            — No te preocupes, la destruyó mi padre antes de que contagiara a nadie más.

            — ¿Cómo? ¿Está muerta? —Se escandalizó.

            — No eras tú, no te sientas culpable.

            — ¿Y las supervivientes?

            — Mi padre las perdonó. Se han marchado.

            Jackson sintió angustia al saberlo, lo que supuso un shock para su mente ya que él quería era tenerlas a su alcance. No que sobrevivieran. Ya no sentía empatía por nadie.

            De modo que no quedaba nadie vivo en el barco, aquel olor era el que percibió alejándose.

            Erika le observó con preocupación. Esa actitud  nerviosa significaba que tenía sed.

            — ¿Cómo pretendías salvarte?

            — No lo pretendía.

            — ¿Cómo? —Jackson no comprendía.

            Erika se encogió de hombros.

            — Desde que me convertí en vampiresa he visto a los humanos como alimento, olvidé lo que se siente cuando importa lo que va a pasar al día siguiente, pero contigo al separarme de ti ya estaba pensando lo que te diría al  volver a encontrarnos. Puede que te cueste entenderlo pero cuando te conocí sólo buscaba mi siguiente presa.  Incluso al llegar esas náufragas y seguirlas, para mí era un día de caza. Pero algo cambió durante el desayuno mientras planeaba acecharte esa noche. No sé si tuviste la culpa o fueron mis recuerdos, pero al imaginarte muerto se rompió algo dentro de mí. Luego viniste a buscarme cuando creíste que corría peligro. Y me emocionó, hacía tanto tiempo que nadie se preocupaba por mí...

            Jackson la miró con asombro.

            — Entonces, ¿me quieres como para morir por pensar que me habías perdido?

            — Estoy cansada de vivir causando el dolor.

            Erika le miró y se volvió a encoger de hombros. Jackson se limitó a suspirar.

            — ¿Por qué tengo tanto miedo al agua?

            Erika sonrió.

            — ¿Tampoco lo sabes? —Dedujo el chico.

            — Ahora me entiendes, quizás porque es conductora de luz y la luz nos debilita, el Sol nos quema y el agua es hielo para nosotros. Ni con toda nuestra fuerza podemos hundirnos... Y es tan resbaladiza como el agua congelada. No lo sé, moreno, le tengo miedo incluso cuando está en calma.

            — Espera, creo que ya sé por qué me asusta a mí —recordó Jackson—. Antes de despertar siendo vampiro me ocurrió algo horrible. Me escondía de tu padre en la piscina, vi que flotaban varios zombis y el agua era negra. Cuando creí que estaba a salvo de él uno de los ghouls me agarró del pelo y me mordió en el cuello... Pero aun no entiendo cómo puedo seguir vivo, tuvo que ser una pesadilla.

            Erika le miró con miedo.

            — ¿He dicho algo que te asuste?

            — No, moreno, lamento lo sucedido...  Yo te mordí.

            Jackson frunció el ceño.

            — ¿Qué?

            — Yo también me escondía de Rodrigo, pero había bebido sangre ghoul, no sabía lo que hacía.

            Jackson arqueó las cejas y la miró sin reaccionar.

            — Es curioso porque nunca he temido el agua. Debiste pasar mucho miedo cuando te escondiste ahí.

            — No lo recuerdo demasiado, supongo que temía más a mi padre.

            Erika estaba confusa, ¿acaso no le importaba? Esa reacción era muy rara.

            — ¿Y si corremos por encima del agua? ¿No se supone que Jesucristo caminó sobre el mar en medio de una tormenta?

            Sí le importaba, estaba siendo cínico.

            — Suponiendo que fuera cierto —replicó Erika—, él no era vampiro. Si podía resucitar muertos, creo que andar sobre el agua no sería tan difícil.

            — De acuerdo, es una putada tratar de escapar por el agua—claudicó el marine—. ¿Y si nos encerramos en un camarote?

            — El hambre, si no comemos un día, es una tortura. No quiero pasar una eternidad quemándome por dentro.

            — Tiene que haber una salida, joder, no me fastidies que ahora que soy inmortal la voy a cascar.

            La miró a los ojos esperando alguna respuesta pero la mirada triste que reflejaban sus pupilas delataban que le faltaban ideas.

            — Sé que no te conozco demasiado —respondió Erika— pero encontrarte me devolvió la vida y perderte me hizo desear acabar con la mía. Lo siento mucho, si hubiera sabido esto...

            — ¿Que lo sientes? —Gritó, furioso—. Sí, claro...

            Asintió.

            — Es increíble, ¿Cuántas veces tienes que matarme para ser feliz? ¡Y todavía dices que lo sientes! ¿Qué es lo que lamentas? ¿Haberme mordido o intentar matarme destrozando todas las oportunidades de sobrevivir?

            — Creí que eras un monstruo.

            Jackson volvió a buscar algún bote que pudiera servirles pero al examinarlos vio que los agujeros abiertos recorrían las estructuras cóncavas inferiores de adelante a atrás. Se hundirían en cuanto tocaran el agua.

             El amenazante océano ya llegaba hasta la pasarela.

            —Vamos a lo más alto —urgió él—. Tendremos más tiempo para pensar qué hacer.

            Erika asintió.

            Se introdujeron por los pasillos y en cuestión de unos segundos llegaron a la planta más alta. Rompieron los cristales del centro de mando y subieron al techo.

            — Si salimos de esta... —amenazó Jackson—, te juro que...

            La miró enojado, tenían tantas posibilidades juntos..., ese poder les permitía vivir eternamente, gozar de una fuerza sobrenatural y juventud eterna. Y sin embargo el agua les reclamaba implacablemente, morirían por culpa de ella.

            — Te juro que... —Repitió, furioso.

            — ¿Te casarías conmigo?

            Jackson la miró enojado pero esa pregunta tan absurda le causó gracia.

            — Te mataría si no me gustaras tanto, ¡joder!

 

 

 

 

            Rebeca notaba que sus amigas no se acercaban a ella, recelosas. El radar de la pequeña embarcación indicaba que Tahití estaba a escasa media hora de distancia. Se movían rápido.

            Se volvió hacia ellas, harta.

            — No estoy contagiada. Os repito que no me mordió.

            — Yo la vi, Rebeca —sentenció Brianda.

            — Por favor, ya te he explicado que el vampiro la golpeó justo antes de que pudiera morderme. Os he enseñado mi cuello, no hay marcas.

            — Aun así no te acerques a mi hija —advirtió Brianda.

            Rebeca puso los ojos en blanco y volvió a examinar el panel de mandos. El radar las situaba a escasos dos kilómetros de Tahití.

            — No tendréis que aguantarme mucho tiempo, estamos llegando.

 

 

 

 

 

            El barco se hundía cada segundo más deprisa. El agua alcanzó los ventanales del puesto de mando con tal fuerza que destrozó los cristales que aún estaban enteros. Ambos esperaban el final de pie agarrados a la antena, con angustia.

            — Erika, quiero que sepas una cosa. Si se hubieran quedado las supervivientes las habría matado, puede que esto sea lo mejor después de todo.

            — Esa sed es inevitable por ser vampiro. No te culpes por algo que no has hecho, hubieras podido controlarte. Los primeros años mantienes la esperanza de que será más fácil y a medida que pasa el tiempo crees que matar no es necesario, pero cuanto más te controlas más pierdes el control y tus víctimas son más aleatorias. Aprendes a seleccionar objetivos en función de lo que tu conciencia te permita pero también algunos son especialmente irresistibles aunque no merezcan ningún mal.

            — ¿Cuáles?

            — La virginidad es el toque de sal perfecto. Huelen diferente, como tú antes de ser vampiro.

            — Entonces no te disgustaba mi olor.

            — Me incomodaba porque me hacías perder el control. Por eso trataba de evitar estar contigo demasiado tiempo. Rodrigo también te olía y temía que los ghouls se sintieran atraídos por tu aroma.

            — Quisiera experimentar todo eso... ¡Qué rabia!

            El agua salpicaba ya sus piernas. Las gotas se deslizaban por su piel sin hacerles daño, pero era el anuncio de que pronto la inmensidad del océano les ofrecería como un trofeo al ardiente Sol.

            — Aun nos protege la oscuridad.

             ¿Y después?

            — El Sol nos debilita en extremo pero mojados arderemos como antorchas.

            — No pienso quedarme quieto esperando una muerte tan horrible.

            Jackson la cogió en brazos y se dispuso a saltar dispuesto a correr por encima del agua.

            — Espera ¡Allí! —Señaló Erika al fondo.

            Jackson se quedó paralizado aunque se venía aún bastante lejos, divisó un punto amarillo, era un bote salvavidas que iba hacia ellos.

            Apenas un par de segundos después el agua le arrastró con una potente ola. Ambos se empaparon aunque se deslizaron por la dinámica superficie como gotas de agua sobre una masa de mercurio.

            — Tenemos que llegar a la barca, está a punto de amanecer —Urgió Erika.

            Pero las olas producidas por la corriente del hundimiento del barco eran tan altas que se desorientaron.

            De algún modo no se soltaron de la mano, eran zarandeados por el caprichoso mar y se abrazaron para que éste no pudiera separarlos.

 

 

            El cielo se empezaba a teñir de color naranja cuando la firme mano de Rodrigo los recogió y los introdujo en la embarcación.

            Los haces solares se encontraron con la compuerta y no llegaron a tocarles por apenas unos segundos.

            — ¡Lo hemos logrado! —Exclamó Erika emocionada.

            — Nunca pensé que me alegraría de verle —añadió Jackson, pletórico.

            — Ni se te ocurra pensar que el sentimiento es mutuo —fue la tajante respuesta del vampiro.

 

 

 

 

 

            Entre todas empujaron el bote a las seguras arenas de la playa.

            Buscaron a algún policía por la zona hasta encontrar a una agente que dirigía el tráfico. Aunque no las atendió, les indicó dónde estaba la gendarmería más cercana.

            El rugir de los aviones en el cielo, el concurrido movimiento de turistas y la civilización en sí fueron un bálsamo para sus torturados espíritus. Todo ello hizo que sus recientes experiencias parecieran una pesadilla. No les importó que casi nadie se acercara a ellas por su aspecto andrajoso, ropas sudadas y olor de necesitar varios baños en caliente para volver a parecer humanas ya que por el camino Lisa fue recibiendo limosnas y cuando alcanzaron la oficina policial tenían más de sesenta euros.

 

 

 

            Tardaron dos semanas en recuperar sus identidades ya que las autoridades se empeñaron en contrastarlas con la tripulación del buque, que según los altos cargos de Princess Cruises, seguía navegando rumbo a Osaka sin ningún incidente. El juez no creía su historia, más bien encaminaba la investigación a demostrar que estando en el crucero, de alguna manera habían robado el bote y se inventaron toda la historia. Pero sus nombres no aparecían en la lista de pasajeros.

            Para no caer en el descrédito dijeron que eran las únicas supervivientes del crucero en el que una enfermedad muy contagiosa mató al resto de pasajeros y tripulantes.

            Reclamaron alegando que no hubieran podido coger uno de sus botes salvavidas si no fuera cierto lo que contaban pero la multinacional las denunció por robo de propiedad privada y se le devolvió la pequeña embarcación ya que ellas no podían pagar los cincuenta mil euros en los que estaba valorada. Perdida la única prueba, no pudieron apelar.

            En ese tiempo no hubo noticias de un crucero fantasma de modo que su esfuerzo se quedó en un artículo sensacionalista que apareció en la página 20 de un diario local que ni siquiera lo publicó en su web.

 

            "Denuncian epidemia en crucero de lujo".

 

            Tres mujeres indocumentadas aparecieron en las playas de Tahití a bordo de un bote salvavidas robado a la compañía Princess. Se está investigando su salud mental mientras las autoridades policiales trabajan en su identificación. Los rumores apuntan a que son miembros de Green Peace, organización que lleva años tratando de demostrar que se están realizando pruebas nucleares en las proximidades de atolones habitados de las islas francesas.

 

 

 

 

            En cuanto a la isla de Tupana, con el descrédito obtenido por lo del barco y debido a que cayeron en multitud de contradicciones, ni siquiera los periodistas les concedieron una entrevista para contar su historia.

            Todo el mundo pensaba que eran turistas arruinadas que buscaban fama y fortuna... Sin demasiado éxito.

            Y sin mencionar a los zombis y vampiros.

 

 

 

Comentarios: 12
  • #12

    David (domingo, 04 mayo 2014 05:28)

    Despues de tiempo que pude entrar al blog Tony....bueno me ha gustado esta ultima parte. Estare siguiendo lo mas seguido posible las historias y avances Tony. Saludos desde Peru...y saludos para los demas lectores DLB.

  • #11

    Jaime (jueves, 27 marzo 2014 21:49)

    ¡Qué tal Tony! Tenía mucho tiempo sin comentar ya que había estado muy ocupado estos últimos meses con el nuevo trabajo que conseguí, pero espero tener tiempo para leer tus historias más seguido (al menos durante los próximos meses).

    Ya veo que acabas de terminar esta historia. Espero que en la próxima historia reaparezcan varios de tus personajes o prosiga el hilo argumental que los conecte de alguna forma con la historia central de Antonio Jurado.

    Saludos

  • #10

    yenny (domingo, 23 marzo 2014 17:35)

    Que cruel Tony :( , es broma :) ojala puedas hacer la historia donde salgan todos.
    Y creo que hay un problema con el enlace de la pagina principal me manda a la parte 9 y no a la 10.

  • #9

    Tony (sábado, 22 marzo 2014 18:49)

    Pues claro que acepto sugerencias. Otra cosa es que haga caso jajaja.
    Tomo nota de tu prioridad Yenny, si finalmente no empiezo con Sam, seguro que para la próxima.
    Pero estoy preparando una donde salgan practicamente todos, larga y con mucha miga argumental. Asi que lo mas seguro es que contente a todos.

    Gracias por leer mis historia a todos.

  • #8

    yenny (sábado, 22 marzo 2014 17:33)

    No es justo llegué tarde a comentar, me gustó mucho la historia espero que a futuro puedas decir que pasó con Erika y Jackson ya que mas adelante no se les vuelve a mencionar.
    Espero que tengas un poco mas de tiempo para que subas mas historias, si se puede hacer pedidos quiero uno con Samantha era uno de mis personajes favoritos.
    Cuidate Tony muchas bendiciones.

  • #7

    Alfonso (viernes, 21 marzo 2014 18:33)

    ¡Genial historia! Puesto que en Karma de Sangre no se mencionan ni a Erika ni a Jackson, supongo que Alfonso se separó de Erika y Jackson poco después de finalizar esta historia. Tony, espero que hagas alguna historia que revele los destinos de Erika y Jackson. Sería interesante que estos dos personajes conociesen a Antonio Jurado o a Samanta en alguna historia afín.

  • #6

    Tony (viernes, 21 marzo 2014 16:04)

    Cronología:
    Sapphire princess: 2007
    Karma de sangre: 2012

    Por tanto esta historia ocurrió unos años antes de encontrar a Samantha.

  • #5

    boyacencey (viernes, 21 marzo 2014 03:28)

    Muy bien hermaano exellente buena trama fue un final inesperado espero que prontamente hagas una historia como continuacion de la futura relacion del moreno y la chica

  • #4

    Alfonso (jueves, 20 marzo 2014 18:44)

    Hola Tony: Ya terminé de leer el relato y me quedó la duda si esta aventura de Rodrigo fue antes o después de que conociera a Samanta.

  • #3

    Lyubasha (jueves, 20 marzo 2014 17:11)

    Hola Tony, me ha gustado mucho la historia. Me alegro de que al final se hayan salvado las náufragas y también Erika y Jackson.

  • #2

    CECILIA (jueves, 20 marzo 2014 16:48)

    Muy buena historia, y aqui lo más importante es que salieron con vida a pesar de que no les creyeron nada de lo que dijeron, era lo mas comun... saludos Antonio, sigue cosechando exitos..

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (jueves, 20 marzo 2014 15:31)

    Ya puedes comentar lo que te ha parecido la historia.
    Gracias por leerla y no dejes de visitar la página que próximamente publicaré novedades.

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