Supervivientes

Capítulo 2

          Se ha ido. Cuando me he levantado pensé que seguía dormida pero no está y no me ha dejado ni una nota diciendo a dónde iba.

          ¿Pero qué digo? ¿Por qué iba a quedarse? Al fin y al cabo ella me ha salvado la vida dos veces y yo no he aportado gran cosa. Bueno, la he conseguido un lugar seguro donde pasar la noche que tal y como está la cosa ahí fuera, no es poco. Supongo que podría volver, o quizás no.

          Tengo comida para sobrevivir tres días o más. Probablemente ha bajado a la calle a traer más de las tiendas, y si no lo ha hecho ella debería hacerlo yo. Pero,… ¿y si vuelve mientras estoy fuera?

          Por otro lado... ¿Y si está en peligro? Podría necesitar mi ayuda aunque también puede ser que haya encontrado otros supervivientes y se marchara con ellos.

          Lo mejor que puedo hacer es conseguir comida y regresar cuanto antes. Puede que intente salir de la ciudad mañana, aunque ella no vuelva.

          He intentado coger alguna emisora de radio o de televisión pero no hay nada. Ya es raro que haya luz aunque no confío demasiado en que dure mucho. Si los zombis están en todas partes pronto las centrales eléctricas dejarán de dar luz a la ciudad.

          Voy a bajar a buscar comida al supermercado y averiguar si hay más supervivientes en las casas. Es fácil que más de uno se haya encerrado viendo lo sucedido por las calles.

 

 

 

 

 

          Bajé al supermercado que hay cerca de casa. Como supuse, no sería cosa fácil. Cuando abrí la puerta me encontré con muchos de esos infectados pululando por ahí casi sin fuerzas. Algunos de ellos estaban tirados en el suelo y se levantaron cuando escucharon el ruido de la puerta al abrirse. Parece ser que si no encuentran humanos en un tiempo determinado se debilitan y se vuelven lentos y torpes. Los realmente peligrosos son los que acaban de comer.

          El mercado estaba lleno de ellos pero al ver que ninguno podía correr me atreví a entrar, armado con mi propio palo de escoba. Mis prioridades eran dos, conseguir comida ligera y duradera, y algún arma que fuera más útil que un simple palo. Claro que la tienda de armas más cercana se encuentra a varios kilómetros de mi casa y lo único que podía esperar encontrar era algún hacha o cuchillo grande o algo parecido.

          Conseguí unos cuantos embutidos, jamón cocido, tarrinas de paté, queso. Fue más sencillo de lo que supuse ya que los zombis sólo reaccionaban si pasaba cerca de ellos y encima eran tan lentos que era muy fácil esquivarlos. El problema lo tuve al salir ya que no había conseguido ningún arma y estos se habían amontonado junto a la puerta. Me pregunto si tienen una arcaica inteligencia colectiva y me esperaban de forma premeditada o simplemente estaban allí porque habían visto la luz al abrir yo la puerta al entrar.

          Tuve que coger una estantería y arrojársela encima para que se apartaran, pero no contaba con que esos lerdos no la vieron caer y les alcanzó de lleno. Los que recibieron el golpe se quedaron tirados en el suelo, junto a la puerta y no pude aprovechar para salir porque no habría podido abrirla. Dejé la comida y estuve un rato pensando cómo saldría de allí. Lo mejor era esperar a que se dispersaran ya que no podía creer que me estuvieran esperando. Seguramente se olvidarían pronto de que eso era una salida y cada uno se iría por su lado.

          No tardaron mucho en demostrar que era cierto lo que pensé. Lentamente se dispersaron, causándome problemas y tuve que moverme para que no me alcanzaran. Alguno de ellos llegó a agarrarme por la camisa pero no resistieron mis tirones y por suerte, ninguno me mordió.

          Después de tres horas allí encerrado vi que los zombis empezaban a estar más agitados de lo normal, supongo que verme pulular por allí les abría el apetito. Esto fue lo que hizo que la puerta se despejara y pudiera escapar sin problemas. No sin antes romper unas cuantas botellas de whisky o de vino en la cabeza de media docena de ellos. He descubierto que rompiéndoles el cráneo se quedan aturdidos y si el daño es suficientemente fuerte, ya no vuelven a levantarse. Si tuviera una pistola sería fácil dejarlos fuera de combate.

          Cuando volví a casa con las manos llenas de bolsas de comida decidí que con eso tenía para pasar una semana sin moverme. Llevo desde entonces encerrado aquí, esperando alguna señal de que el ejército o la policía dominan la situación. De momento nada. En este día y medio que llevo encerrado sólo han pasado dos cosas inquietantes. Verónica no ha vuelto y se fue la luz ayer por la noche definitivamente. Esto me obliga a moverme y tratar de salir de aquí ya que la comida se estropeará pronto, a ser posible debo escapar de la ciudad. Si era cierto que está sitiada, en las afueras tendrá que estar el ejército y a estas alturas necesito saber que existe más gente viva aparte de mí, aunque me detengan. Pero qué tontería, ¿Por qué me iban a detener? ¿Por estar vivo? Nadie sabe que he robado en el supermercado.

 

 

 

 

          15:56 horas

          Ha vuelto, está… herida… No he podido negarle la entrada a mi casa. Verónica asegura que no le han mordido que sólo son cortes, pero no la creo demasiado. Si no fuera ella seguramente no la habría ayudado, no me puedo fiar de alguien con tantas heridas.

          He tratado de curárselas, aparentemente son superficiales. De hecho pudo llegar por su propio pie hasta el portal de mi casa, seguida por una docena de zombis. Al oírla gritar me asomé por la ventana y vi que estaban a punto de alcanzarla. Bajé las escaleras con mi palo de escoba como única arma y llegué abajo justo a tiempo para dejarla entrar antes de que la alcanzaran. Tuve que repeler a uno de ellos con el palo y entonces cerré la puerta.

 

          Ahora mismo están esperándonos abajo y, saben que hay comida aquí (nosotros) y no se largan… estoy asustado, no sé qué hacer. Y Verónica  duerme… o muerta, qué se yo. ¿Y si está infectada? Habría metido en mi casa a uno de ellos, quizás debería cerrar su habitación con llave. Sí, sí, eso haré… Dios mío, esto me supera…

 

 

 

 

 

 

          No pude cerrarle la puerta, si despertaba y se encontraba encerrada podría pensar que soy un maníaco o algo así. Finalmente decidí atar su mano izquierda a la pata de la cama con un nudo no demasiado fuerte con una camiseta. Si despierta siendo ella misma no tendrá problemas en desatarse y si es… una de ellos, se verá obligada a arrastrar la cama si quiere moverse y el somier no cabe por la puerta de mi cuarto.

 

          Después de aquella decisión le perdí miedo y me atreví a quedarme cerca de ella. Luego pensé que no tenía buen aspecto y se distinguían bastantes heridas en la cara y los brazos, que se estaban infectando así que me acerqué a ella y empecé a curarla. Soy una persona que se marea con la sangre y las heridas ajenas. Quitarle los cristales de los cortes no me resultó nada fácil y más teniendo en cuenta de que cada vez que la tocaba ella emitía un gruñido, aunque no despertaba. Al menos sé que siente el dolor con lo que no puede ser una de ellos.

 

          Limpié todas sus heridas con agua y jabón y luego le puse miel en todos los cortes sin ponerles nada encima, la uso para desinfectar y cicatrizar y es lo que mejor funciona. Le limpio las heridas cada dos horas y éstas parecen curar a buen ritmo, sólo un par de cortes siguen sangrando cuando los limpio. Su aspecto ha mejorado pero no despierta. Hace más de 16 horas que está inconsciente, temo que tenga algún golpe en la cabeza o bien en el abdomen. No me atrevo a quitarle la blusa porque sé que aunque viera un hematoma, no sabría qué hacer. Necesito ayuda. No he encontrado marcas de dientes en su piel, no sé qué le pasa ni qué le ocurrió para venir con tan mal aspecto.

 

          Debo buscar a un médico. Le voy a dejar una nota por si despierta para que sepa dónde estoy y que por favor no se mueva de casa.

 

          No sé si saldré con vida del edificio, los zombis se han amontonado cerca de la puerta del portal y me va a costar trabajo abrirme camino con un simple palo, aunque puede que lo más difícil sea volver a entrar ya que si consigo ayuda será más complicado que los dos lo consigamos.

 

          Esperemos que mi coche siga aparcado donde lo dejé hace una semana.

 

 

 

 

          20:30 horas

 

          Conseguí salir del portal no sin ayuda de un spray de desodorante y un mechero. Se me ocurrió intentar asustar a los zombis con el fogonazo. Dado que el spray estaba casi lleno no me faltó munición. Los zombis tienen un extraño instinto de supervivencia, temen el fuego y aunque no se apartan enseguida, en cuanto les quemas un poco se alejan de ti incluso pisoteando a sus semejantes. Lo que me preocupa es el mechero, que está en las últimas.

 

          El coche estaba donde lo había dejado y pude usarlo. Tengo el depósito lleno y puedo intentar llegar a las afueras de la ciudad sin problemas, de hecho pude haberme marchado ya pero no podía dejar a Verónica en ese estado.

 

          Me dirigí al hospital del centro de la ciudad pero la multitud de coches carbonizados y estallados entre sí me obligó a andar muchas veces por encima de la acera e incluso empujar las chatarras con el morro de mi coche. Los zombis son mucho más números por el centro de la ciudad, quise atropellar a alguno pero por miedo a que se rompiera el radiador por tanto golpe decidí evitarlos mientras pude. Hubo momentos en los que sólo podía pasar acelerando y llevándomelos por delante. Mi coche quedó hecho un asco por la sangre y las abolladuras pero me llevó sin problemas hasta la calle del hospital.

 

          Cuando llegué vi poco movimiento allí. Esperaba que tuvieran las puertas cerradas con cerrojo pero estaban abiertas y los cristales rotos. Había más zombis dentro que fuera con lo que no me adentré demasiado y salí en seguida. Toda la ciudad está sin luz, incluso el hospital. Me puse a gritar a ver si alguien en alguna planta alta me podía oír. No quería creer que no quedaba ni un sólo médico vivo en la ciudad. Grité durante varios minutos, hasta que los zombis empezaron a venir hacia mí y tuve que alejarme corriendo. Parece que estos seres se vuelven más lentos cada día, pero no me explico por qué no se mueren de una vez con las heridas que tienen. Y también me pregunto ¿por qué no se comen entre ellos? En cualquier caso, incluso lentos son peligrosos porque pueden sorprenderte desde donde menos te esperas.

 

          Decidí volver a casa pero no sin antes coger vendas y desinfectante de una farmacia que había por allí. Rompí los cristales con una piedra y me llevé bastantes cosas. Entonces fue cuando vi al primer superviviente y no para consolarnos precisamente. Al salir de la farmacia me gritó una mujer desde un balcón de un quinto piso que iba a a contárselo a la policía y me llamó ladrón y unos cuantos tacos más. Como no me puedo callar cuando me insultan, la llamé vieja zorra y le desee que la comieran los zombis hasta los hígados. Ahora me lamento porque eso no se lo deseo a nadie, fue el calentón del momento y ahora hasta me hace gracia. ¿Para eso quería encontrar supervivientes? Anda que no soy bestia.

 

          Cuando fui a coger el coche para volver me encontré la desagradable sorpresa de que no arrancaba. El agua del radiador estaba toda derramada en la carretera y por tanto adiós coche. Estuve a punto de desesperarme, golpeé el volante varias veces esta vez mis insultos fueron dedicados los ingenieros que lo diseñaron y a mí mismo por mi estupidez al atropellar a tantos zombis. Luego miré a mi alrededor y vi que todo estaba lleno de coches, muchos con las puertas abiertas o los cristales rotos. Sus dueños habían dejado el mundo de los vivos y con él su coche tirado en la calle.

 

          El camino de vuelta me pareció más sencillo y no me costó demasiado entrar de nuevo en el portal. Una vez en casa Verónica seguía igual. Creo que no puedo hacer nada por ella salvo esperar a que despierte y mañana volveré a curar sus heridas.

Comentarios: 4
  • #4

    Tony (martes, 13 septiembre 2016 23:57)

    Ni yo puedo cambiar casi nada. Pero eso no quita que la esté disfrutando cada parte que reviso como si no la conociera.

  • #3

    Yenny (martes, 13 septiembre 2016 18:54)

    Lo malo de haberla leído es que no puedo opinar como continuará, es muy difícil no spoilear jajaja

  • #2

    Lyubasha (sábado, 10 septiembre 2016)

    Hola Tony, me está gustando mucho este relato y tengo muchas ganas de leer la continuación. Espero que Verónica despierte en la próxima parte y que logren huir de la ciudad y reunirse con más supervivientes.

  • #1

    Tony (viernes, 09 septiembre 2016 16:29)

    Espero vuestros comentarios con impaciencia.

Animal es el que abandona a su mascota.

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