Supervivientes

Día 3

            Cuando desperté, Verónica estaba levantada y mirando por la ventana, pensativa.

            Se ha repuesto completamente, lo cual me produce una honda alegría que me hace sentir culpable por las terribles cosas que están pasando. Está muy mal, psicológicamente hablando, ha perdido a todos con esta tragedia. No sé cómo será esa sensación ya que vine de España a trabajar a Bringhan City y no tengo ni un solo familiar en Estados Unidos y los que dejé atrás no sé cómo estarán ni puedo averiguarlo ya que no hay teléfonos funcionales. Ignoro si esto a afectado al resto del mundo pero quiero pensar que solo fue aquí dado que la ciudad está sitiada.

            Los únicos amigos que tenía eran los compañeros de trabajo y están todos muertos. Claro que no me llevaba demasiado bien con ellos, nunca comprendí el sentido del humor americano ya que me trataban como si fuera de otra especie sólo por ser extranjero. La gente de este país es acogedora, en general, pero estos eran distintos. Aunque me da pena, no voy a negarlo, no merecían ese destino... y no me ha afectado demasiado. Tampoco pienso que se lo merecían aunque una parte de mí así lo piense. Esa es la que me hace sentir culpable y miserable. Si pudieran leer esto, les diría que les habría apreciado más si me hubieran tratado mejor. Pero como no es el caso...

            No quiero desviarme. Me acerqué a Verónica y al escuchar mis pasos me habló.

            —Eres un estúpido, ¿por qué me ataste a la cama?

           Ehm… —intenté explicarle, pero me cortó.

            —Disculpa,... yo en tu lugar ni siquiera te habría dejado entrar con el aspecto que tenía —su mirada triste, derrotada, me impidió responder—. No debí  marcharme sin decirte nada —añadió —. Tenía que buscar a mi prometido, Jonathan. Cogí el primer coche que funcionaba, no conseguí llegar muy lejos pues una niña superviviente se cruzó en mi camino y al esquivarla me empotré contra una farola. Perdí el sentido durante no sé cuánto tiempo y cuando desperté me dolía la cabeza, sangraba por todas partes y tenía todos estos cortes. La maldita niña no estaba por ningún sitio.

            » El coche no volvió a arrancar así que tuve que volver andando y esquivando zombis. No tenía fuerzas ni para defenderme, alguno me agarró, pero logré soltarme antes de que me mordiera.

            »Caminé arrastrando los pies de regreso a tu casa ya que era lo único que conocía por aquí, eras mi única esperanza, pero era mucho trayecto y cuando no podía más me encerraba en algún coche. Joder ni uno arrancaba, todos destrozados. Creí que nunca llegaría, que ellos me cogerían antes, pero parece que mi esfuerzo no fue inútil. En el límite de mis fuerzas conseguí llegar y milagrosamente me abriste la puerta justo a tiempo. Nunca me he alegrado tanto de ver a alguien como cuando te vi ayer a ti. 

            —Creo que fue anteayer —le respondí —. Llevas casi dos días inconsciente. 

            —No me extraña, no he comido nada y el esfuerzo que hice por volver casi me mata. 

            Percatándome de que yo tampoco la había dado de comer ni beber, le dije que por favor cogiera cuanto necesitara. Ella dejó escapar una leve sonrisa y me siguió a la cocina.

            Mientras comía permanecimos en completo silencio, no supe qué decirle. Mis problemas por el hospital eran una tontería comparados con los suyos. Además, había encontrado un coche que arrancaba y con llaves a la primera y ella no tuvo tanta suerte en una situación crítica. No me pareció oportuno mencionarle nada de eso, como tantas cosas que se me pasaron por la cabeza y descartaba por miedo a que pensara de mí que soy un estúpido. Siempre me pasa cuando me gusta alguien y detesto eso.

            —Ayer conseguí un coche —le dije omitiendo el resto —. Podemos intentar buscar a Jonathan cuando estés mejor. Después hay que salir de esta ciudad, encontrar al ejército o la policía o a quien quede. Tiene que haber alguien más. 

            Ella asintió masticando pero no respondió. Al menos ya sabe que puede contar conmigo para lo que quiera. Aunque la verdad, no me ha hecho mucha gracia eso del novio. Vivo o muerto… ella tiene su camino y yo el mío y aunque me cuesta mirarla sin que se me acelere el pulso ahora sé que no es para mi y me siento mejor, más tranquilo y liberado. Ahora puedo hablar con más soltura. Espero encontrarlo con vida para que sus desgracias no se acumulen aún más. La esperanza de reunirse con él es lo que la ha dado fuerzas de llegar hasta aquí. Tengo que luchar por esta pareja, esa es mi única prioridad ahora.

 

 

 

 

 

            Después de descansar un rato, ella vio un microscopio que tenía encima de un mueble, de adorno. Siempre me han gustado las ciencias y hace tiempo era aficionado a mirarlo todo, pero con la carrera de informática y después el trabajo he perdido interés y por eso lo tenía expuesto. 

            Verónica me preguntó si funcionaba y le dije que sí. No entendía muy bien por qué pero ella no me lo explicó. Examinó las cosas de la farmacia y se puso unos guantes de látex. Luego salió de casa y corrí tras ella por si necesitaba ayuda. Una vez en el portal se puso a buscar por allí. Los zombis habían conseguido romper los cristales pero los fuertes barrotes de acero impedían que entraran... A menos que usaran un enorme camión, que por suerte aún no han hecho ni espero que puedan hacer. La cuestión es que había numerosos restos de zombis.

            Cogió con las pinzas un pedazo de carne putrefacta pegada a un barrote y lo miró con curiosidad.

            —Fíjate se está licuando —me dijo —. Tenemos que saber qué le pasa a toda esta gente. 

            Dicho esto cogió una mano putrefacta con los guantes y la metió en una bolsita de plástico. Subió las escaleras de dos en dos. Se está recuperando rápidamente, comer y dormir le ha sentado de maravilla. 

            Una vez arriba me dijo que le hiciera una foto a la extremidad mientras le extraía líquido. Así hice. No puedo imprimirla, pero si salimos de Bringhan City será una prueba valiosa de nuestro infierno aquí, si es que nadie nos cree.

            Los restos son un poco asquerosos pero ella los estudiaba con sumo interés. Le pregunté qué quería ver y me dijo que había estudiado biología y que si podíamos averiguar qué efectos tiene el virus en los infectados, podríamos encontrar alguna cura o al menos algo que retrase el avance de la enfermedad.

            —Tiene que ser una toxina o algo que produzca daños cerebrales. Si tengo suerte encontraré restos de tejidos que expliquen lo que les ha pasado.

            —¿No será una especie de rabia? —Conjeturé.

            —Ni de coña, esa gente está muerta —respondió—. Al menos su cerebro, casi completamente. Pero algo sigue vivo y les empuja a comer. Solo cuando les aplastas el cráneo dejan de moverse definitivamente.

            Al parecer había trabajado durante un par de años en un laboratorio pero terminó el proyecto y tuvo que ganarse la vida como telefonista. Estaba claro que la investigación le apasionaba porque preparó una muestra con bastante maña entre dos cristales rotos del portal como si fueran de laboratorio y lo observó durante un rato. Me dejó mirar y vi cosas flotando en un líquido lleno de pelotillas marrones. Creo que eran glóbulos rojos, eso fue todo lo que yo identifiqué.

            Después me dejó que le sacara una foto a la muestra. 

            Parecía decepcionada, dijo que ese microscopio era muy simple y que como no consiguiera más aumentos no llegaríamos a ningún lado. Quería ver las plaquetas y glóbulos blancos y sin tintes y otros potingues que me resultan imposibles recordar, era inútil.

            Entre unas cosas y otras se había hecho de noche y ella al menos parece recuperarse bastante bien de sus penas. No hay mejor cura que mantener la mente ocupada. Ella ha vuelto a mi cama y yo ni siquiera he preguntado y me he instalado en el sillón del salón. 

            Imagino que mañana saldremos a buscar a su novio o quizás un microscopio de verdad, en alguna juguetería.

            Ya lo decidiremos juntos. Solo espero que cumpla su palabra y no vuelva a desaparecer.

 

 

 

 

Comentarios: 5
  • #5

    Renata (lunes, 26 septiembre 2016 20:04)

    Cuando continuareas... estoy ansiosaaa

  • #4

    alex (lunes, 26 septiembre 2016 18:34)

    enganchado como la primera vez estoi, ansioso incluso, gracias por seguir con la historia

  • #3

    Renata (viernes, 23 septiembre 2016 15:36)

    Espero que veronica no encuentre a su novio y se quede con tony , a el el gusta realmente ella

  • #2

    Yenny (martes, 20 septiembre 2016 18:52)

    Aunque me gusta hacer teorías y tratar de imaginar como puede seguir la historia y en esta lamentablemente no puedo hacerlo :(, me gusta mucho y es bonito volver a recordarlo.
    Gracias por tomarte el tiempo de subirla Tony :)

  • #1

    Tony (domingo, 18 septiembre 2016 00:35)

    Espero que os haya gustado. Esta parte ha sido corta pero recordar que este relato va por días, no por páginas.
    No olvidéis comentar.

Animal es el que abandona a su mascota.

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