Tierra de dragones

1ª parte

 

 

 

  

            Estaban emocionados con el gran evento. Ya estaban todos sus compañeros en el salón de actos.

            —Felicidades guapa, lo has logrado, nunca perdí la fe en ti.

            —Gracias Alfredo, pero no ha sido mérito sólo mío. Fue aquella donación la que sacó el proyecto adelante.

            —Personalmente yo no hubiera confiado en un sobre que llega de un remitente desconocido.

            —Hay que confiar más en la gente, eso es todo.

            —Si me pasa a mí no sé si lo abriría. Y si lo hago y veo unos dibujos hechos a mano sin regla, con letra casi ilegible, pensaría que se han equivocado.

            —Los entendí de inmediato, era lo que necesitaba para comprender lo que tanto tiempo llevo queriendo hacer. Jamás se me habría ocurrido usar microondas de una determinada frecuencia sobre un semiconductor hasta que lo vi allí representado.

            Alfredo asintió sonriente.

            —Sea como sea yo nunca lo entenderé. Para ti estaba muy claro y has conseguido que funcione con un ser vivo. Estoy seguro de que tu nombre aparecerá en los libros de historia de la ciencia, como Thomas Edison.

            Elisa era una mujer de sesenta años con las carreras de física y química y había pasado trabajando de cocinera casi toda su vida. Cuando recibió ese sobre vio claro su futuro. Debía ir a la universidad y pedir una beca para investigar las posibilidades de aquella carta.  No le costó convencer al rector de que la dejara hacer una ponencia ante los mayores inversores en avances tecnológicos del mundo.

            La presentación fue tomada como un cuento chino pero un hombre la creyó, un tal Antonio Jurado.

            — No sé, los que transcienden son los que pagan —opinó un poco desanimada.

            Lo dijo por el contrato que firmó en su día. Todos los derechos de explotación recaerían en el inversor, ella se limitaba a desarrollar su proyecto en el plazo establecido y después estaba obligada a no hablar con nadie del tema. Su descubrimientos serían propiedad exclusiva de su mecenas.

            Pero su equipo no conocía los detalles del contrato, sólo estaban enterados de lo que había conseguido y se imaginaban las inmensas posibilidades que le brindaría su máquina al mundo.

            Alfredo la dio dos besos y Elisa subió al atrio para exponer los avances ante sus compañeros y el accionista que invirtió en ella.

            —Suerte —deseó Alfredo.

            —Gracias.

            Caminó despacio por la plataforma del salón de actos de la Universidad Complutense de Madrid. Contó visualmente a la gente y supo que su equipo estaba completo. Antonio Jurado aún no había llegado pero vio en el fondo a tres hombres muy serios con y traje negro y corbata.

            —Buenos días, caballeros, veo que aún falta nuestro patrocinador principal así que disculpad si le esperamos.

            —Aquí estoy —anunció alguien en una butaca que un segundo antes juraría que vio vacía.

            —Disculpe. No le había visto.

            —No pasa nada. Empecemos entonces.

            Elena abrió la carpeta donde llevaba las notar de su conferencia y cogió aire.

            —Bienvenidos, es un gran placer contar con todos ustedes aquí. Si no les importa, este es un evento privado caballeros. No me constan sus nombres en la lista de invitados. ¿Podrían presentarse y mostrar su invitación?

            Señaló a los caballeros de atrás y éstos tardaron unos segundos en reaccionar.

            Los tres se levantaron y sin decir nada se marcharon. Hubo un murmullo entre los demás invitados.

            —Pues se habrán confundido de sala —le restó importancia Elisa, en clave de humor—. Esta presentación es la confirmación de que nuestras teorías eran correctas. Voy a hacer un repaso a nuestra historia y a continuación el resultado de los experimentos.

            Pasó para página y encendió el protector.

            —Conviene recordar que nuestro mayor benefactor es Antonio Jurado, sin el cual habría sido imposible comenzar este desarrollo. Todo comenzó con una misteriosa carta que llegó a mi buzón. Una fotocopia de un papel con un plano y una serie de fórmulas de alguien que de algún modo sabía que yo podría descifrar. En la cabecera podrán ver una fecha y un nombre: "Tesla". Imaginen la importancia de este documento, de ser veraz.

 

            Mostró la transparencia del documento y se acercó a la pantalla.

            —Esto, señoras y señores, fue lo que me trajo aquí hace seis meses a pedir financiación a ciegas. Con una teoría y pocas garantías de éxito. Hoy puedo confirmar que quien lo ha escrito esto estaba en lo cierto. Pero no nos adelantemos, explicaré los progresos por partes.

            Tomó un sorbo de agua mientras una gota de sudor resbalaba por su frente.

            —Lo primero era conseguir el material necesario. Con la financiación aprobada compramos silicio suficiente para las cubiertas, los transformadores y baterías. El coste energético era imposible de asumir por unas baterías de modo que repetimos el experimento con cubiertas de grafeno, mucho más caro. Como podéis ver en este gráfico  —pasó a la siguiente transparencia—, se ha logrado reducir en un noventa y ocho por ciento el consumo energético para hacer funcionar la máquina. Hubiera sido imposible la recarga de baterías con el semiconductor de silicio con el que empezamos el proyecto.

            Pasó a la siguiente página y mostró el modelo inicial de la máquina, una especie de huevo blanco brillante con bultos a los lados con patas de metal.

            —En el primer experimento que hicimos consumimos tres mil amperios. El grafeno nos ha permitido repetirlo con apenas sesenta. Las más optimistas de las previsiones predecían un consumo de energía de dos amperios pero la realidad siempre nos da estas lecciones y este tipo de proyectos suele cancelarse por las previsiones poco realistas. El hecho de que necesitemos sesenta por activación nos impide repetir el experimento en un plazo razonable. Aun reduciendo esa necesidad energética las células solares tardarían 3 días en cargar las baterías de  y por tanto el viaje de vuelta no podría realizarse antes de ese período.

            Elisa suspiró y bebió un sorbo de su vaso de agua.

            —Hemos hecho el experimento un total de doce veces, las siete primeras fueron un fracaso, la máquina desaparecía en la zona oscura y no hubo modo de recuperarlas… Cabe destacar que no hemos hecho pruebas con la diseñada por Tesla sino a una escala uno a diez, por lo que en lugar de dos metros, nuestros huevos de prueba tenían veinte centímetros de altura y 15 de diámetro. Cuando conseguimos evitar la zona oscura fue al experimentar en plazos cortos de tiempo, inferiores a diez segundos y suponemos que se puede poner intervalos de un año. Es decir, más allá y hay que sumar un año entero a la variable "d" de las notas, es decir 365 días por doce horas más menos 10 segundos. Solo así se podría garantizar una llegada exitosa. Pero hablamos de hipótesis, necesitamos un año para confirmarlas. La buena noticia es que disponemos del dato de los diez segundos y podemos experimentar distintos tamaños. Hace una semana logramos un viaje temporal exitoso de un cronómetro y como pueden ver en la transparencia…

            Colocó otra en el proyector.

            —Los relojes se desincronizaron exactamente diez segundos. Después experimentamos con una rata a la que le realizamos una serie de pruebas psicológicas.

            Hubo risas generalizadas.

            —Sí, eran necesarias, el roedor aprendió un laberinto para llegar a su queso y cuando lo hacía sin equivocarse, la consideramos apta. Se llamaba Becky aunque no sobrevivió al viaje temporal del primer ser vivo. El error fue nuestro, no le dimos espacio suficiente a los emisores de microondas y al volver a materializarse, Becky estaba carbonizada —carraspeó—… Demasiado hecha para quienes coman ratas, claro.

            Otra carcajada resonó en el auditorio de la universidad.

            —Aumentamos la distancia de los emisores y su hermana Christie, sí sobrevivió y realizó su laberinto sin problemas suponiendo la primera gran prueba de viaje temporal exitosa de la historia de un ser vivo. Lo que abre la puerta a la siguiente fase de desarrollo.

            Cogió aire y cuando tenía los pulmones bien llenos se explicó.

            —Vamos a fabricar la primera máquina del tiempo capaz de albergar a seres humanos.

            Sus compañeros aplaudieron emocionados mientras el mecenas permanecía sentado con la mano sujetando su cabeza con el dedo por debajo de la nariz y mirándola sin emoción alguna.

            —Necesitaremos financiación durante un año más y podremos viajar al futuro, al pasado… El límite estará en nuestra imaginación. Sólo de pensarlo se me pone la piel de gallina.

            Antonio Jurado levantó la mano con gesto serio.

            —¿Un año? —Preguntó —. ¿Por qué ese salto de diez segundos a un año?

            —Es el tiempo que necesitamos para confirmar que el experimento salta la zona oscura. Lanzaremos una máquina con Christie la semana que viene y el próximo año tenemos que estar aquí para verla llegar. Cuando lo haga tendremos lista la máquina a escala real capaz de albergar humanos y sabremos el margen de deslizamiento que tenemos. Hasta entonces es imposible estar seguros.

            —Esa parte la entendí, pero no me gusta la idea de poder viajar en términos absolutos de años.

            —No, señor Jurado —corrigió Elisa —. Relativos. No necesita que sea un día concreto del año, solo que su viaje sea un año antes o después del momento de salida, por así decirlo. El tiempo es la cuarta dimensión y nosotros nos desplazamos en la tercera sin darnos cuenta. Los diez segundos es lo que tarda la tierra en desplazarse hasta la sala de llega de modo que la cápsula llegue al lugar donde hemos detectado su reaparición. Tenemos dos locales, uno de salida y otro de llegada. La universidad nos cedió ambos para las pruebas cuando enviamos una cápsula y ésta apareció empotrada en una mesa. Así descubrimos que sólo funcionaba con diez segundos siempre que despejáramos ese lugar. La restricción de viajes de un año se debe a que no estaremos en el mismo punto del espacio hasta dentro de ese tiempo que será cuando demos una vuelta completa al Sol, que en realidad es de un año, cinco horas y 50 segundos. Lo que no se sabe es si además nos movemos en alguna dirección como sistema Solar por lo que para hacer el experimento con humanos necesitamos conocer ese deslizamiento con Christie. No podemos garantizar la seguridad de un viaje humano hasta entonces.

            —Todos los aquí presentes han firmado el documento de confidencialidad, ¿verdad? —Continuó hablando Antonio Jurado.

            —Sí, claro.

            —Quiero que cancelen todas sus cuentas de correo de la universidad. Están despedidos.

            Todos se giraron hacia él, sorprendidos.

            —Estoy cansado de científicos que venden humo. ¿Un año más sin la más mínima garantía? Y si Christie aparece en la Luna, ¿cómo la encontrarán? Váyanse a pedir a las puertas de supermercados. Voy a cortar la financiación, buenos días.

            Se levantó malhumorado y se marchó.

            Elisa se quedó sin palabras. Se le ocurrieron mil soluciones, ofrecer el proyecto a otros inversores, ahora que podían demostrar que los viajes en el tiempo eran posibles. Pero sabía que no sería fácil sin los locales de la universidad. Y si el inversor principal cancelaba la financiación significaba que no podían seguir ocupando los laboratorios desde ese día y nadie en su sano juicio les creería. A sus sesenta años, a cinco para poder jubilarse, tendría que volver a la cocina y después de dedicarse en cuerpo y alma a ese proyecto se le vino el mundo encima ante esa perspectiva.

            —No puede hablar en serio —escuchó a una chica—. Si lo hemos conseguido, ¿Qué más podemos hacer?

            —Lo siento mucho, chicos —se disculpó Elisa—. Ha sido un placer trabajar con vosotros pero sin financiación no podremos hacer ni una prueba más.

            —¿Cuánto hemos gastado? —Preguntó Jaime.

            —Dos millones de euros en seis meses. Continuar un año serían cuatro.

            —Joder, y ¿dónde se iba ese dinero? —Insistió.

            —El material no es precisamente barato.  Es mucho y no tenemos garantías de éxito. Se acabó chicos, vámonos.

 

Comentarios: 9
  • #9

    Tony (miércoles, 03 agosto 2016 02:49)

    Tengo casi lista la segunda parte. La buena noticia es que ya no tengo dolores yme he recuperado del todo. La mala es que no he podido hacer el repaso final y hasta mañana no podré publicar.
    Para los que prefieren leer al final todo lo que escribo: Creo que cometéis un error.
    Me explico, al no participar activamente de los pasos de cada relato con comentarios, como sí intervienen Jaime, Alfonso, Yenny y más, os perdéis la oportunidad de que la historia escuche vuestros dilemas y por tanto os quedáis fuera de lo que se cuenta finalmente.
    Me explico, a veces Jaime me pilla muchos de los secretos que pienso revelar como colofón y me obliga a buscar nuevas formas de sorprender. No dejes de hacerlo Jaime, los relatos son definitivamente mejores gracias a ti.
    Lo dicho mañana espero publicar.

  • #8

    Valeria (martes, 02 agosto 2016 21:02)

    Hola Tony que bueno que te encuentres mejor;
    esta historia me ha dejado un poco desconcertada aunque me intriga espero no tener que esperar mucho por la continuacion ;)

  • #7

    Yenny (martes, 02 agosto 2016 18:49)

    Regresando de un pequeño descanso :), me gusta encontrar historias nuevas.
    Por el título pensé lo mismo que Jaime, un viaje al pasado o tal vez otra dimensión; al ser un relato de ficción se puede usar la teoría que desees mientras no sean tan descabellada porque al fin y al cabo es una historia.
    Saludos a todos lo extrañé mucho y Tony que bueno que te encuentres un poco mejor :)

  • #6

    Katti (lunes, 01 agosto 2016 21:46)

    Dragones? jeje espero que muy pronto continues con la historia me quede con ganas de mas Tony

    Saludos desde Ecuador

  • #5

    Chemo (sábado, 30 julio 2016 18:50)

    Se ve interesante esta parte. Espero que estés mejor de salud Tony y que puedas escribir más seguido.

  • #4

    Tony (viernes, 29 julio 2016 05:40)

    Precisamente, Jaime, la zona oscura es el espacio o el interior de la tierra. El año del que hanlan es una hipótesis de la que no tienen ninguna garantía ya que existe un deslizamiendo de valor desconocido que sólo pueden calcular con saltos de un año. Ese deslizamiento es la velocidad y dirección con la que se mueve la tierra en términos absolutos dentro del universo.
    En cualquier caso, no está conseguido ni tienen garantía de éxito, por lo que el proyecto esá cancelado. Puede que la historia no vaya por donde dice Jaime... ¿O sí?
    Espero que os guste porque muchos de vosotros volveréis a formar parte de uno de mis relatos. Los que quieran fomar parte del viaje, que comenten más.

  • #3

    Alfonso (viernes, 29 julio 2016 02:14)

    Al fin la tan esperada continuación de los Grises. Quiero ver la resurrección de Alastor. Ojalá salgan Abby y los antiguos miembros del EICFD. Por cierto, me gustan las teorías de Jaime. Aunque las historias de ciencia ficción son más ficción que ciencia, así que a tomarlo como tal.

  • #2

    Jaime (viernes, 29 julio 2016 01:37)

    La historia tiene buena pinta. Aún no sé qué tienen que ver los dragones, supongo que Antonio y compañía viajarán al pasado remoto. Por lo general, las historias de viajes en el tiempo (especialmente cuando se viaja al pasado) carecen de lógica o crean paradojas. Espero que tengas cuidado y no caigas en ellas.
    Tu explicación del viaje espacio-temporal tiene una falla: la Tierra tarda un año en regresar a su posición original si se toma al sol como punto de referencia. Sin embargo, no es así bajo un punto absoluto de referencia. De hecho, el sistema solar y la Vía Láctea están en constante movimiento y ningún astro está estático en el mismo punto.
    Lo que no me queda muy claro es qué es la zona oscura. Me gustaría volver a ver a Antonio y los demás con sus túnicas angélicas, jeje.

  • #1

    Tony (miércoles, 27 julio 2016 07:18)

    No olvideis comentar al terminar.

Animal es el que abandona a su mascota.

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