Tierra de dragones

16ª parte

         Antonio estaba en casa viendo la televisión cuando recibió un mensaje por el móvil de su mujer.

         «Hay un trabajo donde dicen tiene visitantes de once a cuatro de la mañana, contacta con Francisco y te dirá los detalles para que puedas estar allí.»

         -Mierda otra... Empieza a ser mala idea que ella gestione mi agenda de detective paranormal. ¿De dónde saca tantos casos? Llevo más de cinco en un mes y la mitad de ellos son vecinos ruidosos. Y las otras veces no pasa nada. Pero bueno, mientras paguen...

         Otro mensaje en el móvil.

         «No te olvides del partido de fútbol de asociación felina. Es a las cinco está tarde y no puedes faltar.»

         -Maldito el día que le dije que quería hacer más deporte -Bufó, malhumorado. Extrañaba su antigua y desierta agenda. Aunque tampoco era tanto y además disfrutaba con esas actividades. Cuando se cansara ya lo dejaría, pero sospechaba que terminaría colapsando su tiempo y no podría documentar todos los casos con sus pertinentes relatos.

         El ruido de unos motores le despertó de su nueva siesta.

         Aterrizaron en la isla del Atlántico que conocían como cuartel general. Al volver a despertar le costó recordar que en realidad Brigitte ya no estaba en ese tiempo, ni siquiera él. Recordó sus agobios vanos del sueño con añoranza y deseó con todas sus fuerzas volver a aquella rutina dejada atrás con ese maldito viaje al futuro, cegado por querer tener todo bajo control incluso sin haber pasado. Se preguntó si no se habría evitado ese desastre si nunca hubiera pensado en la estúpida idea de viajar en el tiempo. Atravesaron las montañas como fantasmas, ocultos y protegidos por las nubes de antimateria de la nave.

         Salieron del viejo cascaron y Ángela les condujo al antiguo despacho de Montenegro.

         Por el camino vieron a cuatro personas que les miraban con curiosidad.

Parecían ingenieros y una de ellas era soldado, por su traje de grafeno reforzado gris e intimidatorias pinturas de guerra en la cara. Era rubia y tenía mirada desafiante.

         -Tenemos mucho de qué hablar, acomodaros como podáis.

         Ángela ocupó el salón de comandancia y los demás se apoyaron en las paredes, en silencio y esperando alguna explicación.

         Antonio se apresuró a coger la silla de en frente a Ángela y Abby se sentó sobre el escritorio.

         -Ahora que sabéis mi nombre y que yo sé que tú eres Antonio Jurado y tú la teniente Bright, escuchemos vuestro relato. ¿De dónde hacéis salido?

         -¿Nos conoces? -Preguntó Abby.

         -Sí, bueno sólo a ti -miró a la teniente

         -Hemos hecho unos viajes en el tiempo -explicó Abby.

         -Éste era el año del que partíamos -completó Antonio-. Nuestra nave tenía capacidad de viajar en el tiempo. ¿La vuestra también?

         -¿Cómo? -replicó Ángela-. Eso es imposible.

         -Ya lo creo -atestiguó Abby-. Esa, en la que hemos venido, es la primera nave Tesla. Fue la que usaron hace muchos años para viajar al pasado y demostrar a las naciones del mundo que la guerra atómica era un hecho inminente.

         -¿Tú pertenecías a esa organización? -Preguntó un chico vestido de calle, con vaqueros y camiseta de algodón, y con gesto de asco.

         -Os presento a Iván. Es nuestro mecánico -explicó Ángela-. Hace chapuzas en el halcón para que siga funcionando.

         -¿Qué pasa? -Se inquietó Abby-. ¿Es que ya no existe el EICFD?

         -Acabamos con ellos cuando se aliaron con los malditos grises -intervino la otra soldado-. Me llamo Amy Kelly, y también fui parte del EICFD. Sin embargo yo no conocía a Abby Bright salvo por el nombre. Tú, deberías estar muerta.

         -No me suenas para nada.

         -Eso es porque el comandante Montenegro me contrató cuando tratasteis de repeler el ataque de los grises hace cuatro meses. Sólo sobrevivió ella -señaló con la barbilla a Ángela-. Sin embargo no vencieron, fueron derrotados y la Organización se rindió al dominio de la mega estructura en la que llegaron. Manteniendo el secreto el EICFD les dio luz verde para experimentar con humanos. Las abducciones fueron diarias. Hubo un surgimiento encabezado por ella con el objetivo de acabar con los traidores del EIFCD -miró a Ángela-. Tuvimos que matar a Montenegro y otros amigos que le defendieron pero conseguimos el cuartel y los recursos. Desde entonces hemos combatido a los invasores aunque cuando estábamos consiguiendo progresos, sus malditos experimentos se les fueron de las manos. Con el fin de destruirnos usaron su tecnología genética para crear un ejército de tanques vivientes: El de los dragones, que fue demasiado impredecible y peligroso y se volvió contra ellos. Les hicieron regresar a sus naves al espacio. Pero esos dragones se quedaron a arrasar la Tierra y son indestructibles. Éramos miles de luchadores cuando comenzó la lucha contra los grises, ahora quedamos siete, y cinco no son soldados. No podemos con esos monstruos, hasta el más pequeño resulta una amenaza terrible. Cada asentamiento humano que descubren lo destruyen como si tuvieran grabado en su cerebro que deben extinguirnos. En el norte de España están los peores, colosos de cerca de cincuenta metros de altura. Un sólo batir de sus alas puede tumbar un ejército de soldados.

         -Vaya -dijo Antonio-. Pero tenéis buenas armas.

         -Estos fusiles apenas les hacen nada -explicó Amy-. Sus cuerpos son fuertes corazas de piedra, es como disparar al muro de una montaña.

         -Creíamos que todo esto empezó con una epidemia en Japón -explicó Abby.

         -En 2012 -indicó Antonio-. Eso nos dijo un superviviente que nos encontramos llamado Irving.

         -Aquello fue sofocado y controlado por el EICFD. Buena parte del mundo se volvía loco por las invasiones de zombis -explicó Ángela. Pero la debacle vino después, con la alianza de los grises con la Organización por nuestra derrota.

         -¿Cómo llegaste tú a la organización? -Se interesado Antonio-. Yo te lleve hasta ella, sin mí es imposible que les contactaras -preguntó Antonio.

         -Fue Alastor, el comandante jefe de la organización, quien me reclutó. Tras los desastres zombis necesitaban buenos combatientes y me ofrecieron el trabajo.

         -¿Alastor está vivo? -Antonio se quedó pálido.

         -Huyó al espacio con sus nuevos amigos. Este planeta ya no le interesaba, había demasiados monstruos.

         -Me parece que esto es mucho más grave, Abby. Aquí pasa algo muy raro, yo no existió. Hay que averiguar quién me ha eliminado e impedirlo.

         -Y si Dios viniera en su carro de fuego acabaría con todos esos malditos colosos, pero ninguna de las dos cosas es posible.

         -Yo puedo acceder al módulo temporal de la nave -explicó Abby-. Se puede intentar.

         -Amy miró a Ángela con temor.

         -Y arriesgarnos a que nuestra rebelión fracase si ella no está en el EICFC -replicó Amy, mirando a Ángela.

         -¿Quieres mantener lo que tenéis? -Preguntó Antonio.

         -¿Y si jodemos aún más el pasado y luego no quedamos ni nosotros para seguir la lucha?

         -Lo más inquietante es que no sepáis quien soy yo -añadió Antonio-. ¿Por qué?

         -Aún no sabemos quién eres. ¿Qué pintas tú en todo esto?

         -Yo, Abby y el resto vencimos a los grises y la destrucción de Alastor. Le metí un tiro entre cejas. Uno del que no podía curarse, este Apocalipsis nunca sucedería si yo estuviera aquí.

         Ángela miró a Abby extrañada, como si no pudiera creer que ese tipo fuera tan importante.

         -No me mires así -se defendió-. La verdad es que este tío tiene algo que puede salvarnos a todos. Yo tampoco entiendo cómo lo hace.

         Amy y Ángela compartieron una mirada preocupada y esperanzada.

         -Si tenemos una máquina del tiempo en el hangar, y nuestros mecánicos no se la ha cargado, -miró al tal Iván-. Hay que pensar muy bien el próximo movimiento.

         Se encontraron con Alfonso en un almacén de gran envergadura donde había una puerta destruida por alguna explosión. Por la inclinación de una rampa debió ser una salida al exterior que alguien decidió catapultar al olvido con una explosión por la razón que fuera. No sabían si lo hicieron para aislar algo dentro o protegerse de lo de fuera.

         -Este sería un laboratorio perfecto si queremos seguir con la máquina del tiempo -les dijo Alfonso en cuanto les vio-. Mira Olivia, hay microondas, mesas y sillas, escritorios como Dios manda, luz de enchufe y sobre todo espacio. Si conseguimos traer el equipo aquí podremos seguir sin más interrupciones.

         -Es serio, os digo que este tío terminó la máquina él solito -se enorgulleció Chemo-. Hay que ayudarle.

         -Que no se te suba muchacho. Aquí, la jefa sigo siendo yo -replicó Elisa, sonriendo-. Y creo que tienes razón, sigamos aquí.

         -No digo que sea buena o mala idea que tengamos que volver ahí fuera a por todos los bártulos y eso signifique poder ser descubiertos por los soldados que han venido a matamos y no nos han encontrado... Lo que significa que no se irán hasta que nos liquiden y puedan demostrarlo -intervino Olivia, con su aburrido tono pesimista-. Yo sugiero quedarnos aquí con la idea de sobrevivir el mayor tiempo posible. Dudo que haya cosas que traer y un mecenas dispuesto a pagarnos por terminar el trabajo, seguramente a estas horas está muerto. Por cierto, alguien debería volver a la entrada para tapar las luces. Los soldados podrían verlas igual que nosotros.

         -Como siempre, la única con los pies en el suelo. Yo me encargo -apoyó Jaime.

         -Gracias, supongo que es un cumplido.

         -Tú eres la que se cree prescindible -continuó Jaime-, pero todos pensamos que haces de nuestra mamá. ¿Quién nos va a recordar lo mucho que necesitamos un microondas?

         -Tampoco exageres -replicó Alfonso.

 

 

 

 

         Acudieron a la cabina de mando del Halcón. Abby se sentó en el asiento de piloto y activo la palanca oculta de apertura de los paneles temporales. El frontal se dividió en dos y apareció el rectángulo adicional con las fechas origen y destino y su botón "Go" de color verde intenso.

         -La madre que me parió -exclamó Ángela-. Eso estaba ahí escondido. Sólo espero que siga funcionando.

         -Eh, tranquilidad, que yo no rompo nada -protestó Iván-. No tenía ni idea de que ahí abajo estuviera eso.

         Encendieron el panel de la nave y las fechas de iluminaron. Aparentemente funcionaba y podían viajar a cualquier momento del tiempo que quisieran.

         Antonio, entusiasmado, puso las manos en el hombro de Abby.

         -Lo sabía, no necesitaríamos la otra nave.

         Ella le miró con un gesto de desconfianza.

         -Sí, lo sabías... ¿Pero cómo? Siempre me he preguntado cómo sabes algunas cosas.

         Antonio se encogió de hombros evitando explicaciones. No le había contado lo de la ayuda de Génesis y delante de aquella gente no era un buen momento de sincerarse. También Abby evitó mencionar el traje, por desconfianza. Aún no sabían si estaban entre amigos. No tenía muy claro si uno de los traidores del EICFD a los que se refería Ángela era ella.

         -2012 -propuso Abby-. ¿Alguien conoce la fecha exacta del incidente del avión?

         -Yo, lo miraré en el archivo -dijo otro que hasta ese momento les observaba sin decir nada. Abrió una pantalla que llevaba en el antebrazo y extendió un teclado. Era un mini ordenador.

         -El indecente de Japón,... El nueve de enero, al parecer tuvo un aterrizaje de emergencia, que el avión se estrelló cerca del aeropuerto. Pero no había zombis, todo el pasaje muerto por una epidemia o por el accidente y solo se encontró un superviviente. Lo aislaron pensando que él tendría los anticuerpos de la cura y poco después comenzaron a propagarse zombis. Personas que habían limpiado el área de colisión se volvieron violentas de la noche a la mañana y fue un caos.

         -Madre mía... Menudo rompecabezas -protestó Antonio-. Lo que tenemos que hacer es ir a ese día y destruir ese avión como sea antes de que se dispersen los virus.

         -¿Y eso que va a cambiar? -Protestó Ángela.

         -A lo mejor sigo vivo si conseguimos evitar ese azote pandémico.

         -Ya, o abrimos un nuevo futuro aun peor -terció Abby.

         -Una pregunta... Si viajamos al pasado y lo cambiamos, nunca volveremos a estar aquí en 2016 -dijo el del ordenador en el brazo-. Causaríamos una paradoja temporal.

         -Las paradojas no son más que la ignorancia del hombre a lo desconocido -explicó Abby-. Nosotros tenemos nuestro pasado y al viajar cortamos el vínculo con el tiempo del que vinimos. Es como un río que fluye en una única dirección. Si coges agua de un sitio para romper una montaña que bloquea el paso del río un poco más atrás, no importa que ya no baje más agua al sitio de donde la sacaste, y la que usaste se une al nuevo cauce.

         -Joder y parecía tonta -replicó Iván, silbando.

         -Repite eso y tendrás que rascarte los próximos meses con un destornillador -respondió Abby, sonriendo amenazadoramente al mecánico.

         -Perdón, no quise ofender.

         -Entonces no va a funcionar -recapacitó Antonio-. En nuestro curso temporal no ocurrió ese desastre de Japón. No podemos arreglar el tempo si no evitamos esa catástrofe completa. Hay que evitar que ese avión salga de su origen.

         -¿Qué sugieres entonces? -Preguntó Abby.

         -¿De dónde vino el avión? -Se dirigió al chico del ordenador.

         Toqueteo el teclado con exagerada velocidad y sonrió pletórico.

         -Isla de Taití -. Espera, ¿la epidemia empezó allí? El gordo tiene razón. Aquí dice que el mismo día murieron miles de personas por la pandemia en la isla, un poco después de que despegara el avión. Yo diría que ese superviviente tiene mucho que contarnos.

 

 

 

Comentarios: 9
  • #9

    Chemo (miércoles, 25 enero 2017 02:57)

    Hol aTony. Espero que tu recuperación te haya dado más tiempo para estar con tu familia y mejorarte de salud , por supuesto, también para escribir varias partes más de este relato. Tal parece que esta vez van a sobrevivir todos los exiliados en esa isla. Se me ocurrió que Antonio está en una realidad alterna en la cual Antonio tiene una misión porque el Antonio de esa realidad no existe por alguna extraña razón. Es lo que más tiene sentido en mi humilde opinión.
    Saludos a todos.

  • #8

    Chemo (miércoles, 18 enero 2017 03:08)

    La historia pinta bien. Sólo espero que en alguna realidad alterna sólo sobrevivan Chemo y alguna de las chicas, jaja. Tony, recupérate pronto.

  • #7

    Tony (martes, 17 enero 2017 04:52)

    Je je, al final no se complica tanto como parece, pero ahora mismo da la impresión de que si.
    Yo también espero que no queden paradojas.

  • #6

    Alfonso (martes, 17 enero 2017 04:06)

    No esperaba una nueva parte tan temprano. Tampoco esperaba la aparición de Ángela y una línea paralela de tiempo. Creo que Alfonso tuvo algo que ver con la catástrofe del virus zombi.
    Espero que te recuperes pronto, Tony, y te mando un gran saludo a ti y tu familia. Mucho éxito.

  • #5

    Jaime (martes, 17 enero 2017 03:02)

    Menudas paradojas temporales. La hstoria se complica cada vez más. Creo que esperaré a que termine la historia para ver si todo tiene sentido.
    Espero que te recuperes pronto, Tony, para que puedas seguir contándonos la historia. Siempre son un fastidio las recuperaciones, pero rezaré para que quedes bien de salud.

  • #4

    Tony (lunes, 16 enero 2017 19:22)

    Gracias Yenny, lo corrijo.

  • #3

    Yenny (lunes, 16 enero 2017 19:02)

    Hay que arreglar el enlace porque te manda a la 3ra parte de nueve de corazones.

  • #2

    Yenny (lunes, 16 enero 2017 15:41)

    Siempre me quedo con ganas de saber que pasara en la isla y si terminarán de construir la máquina.
    Tony cuídate mucho y descansa no hagas esfuerzo queremos que te recuperes pronto

  • #1

    Tony (lunes, 16 enero 2017 13:42)

    Parece que voy a tener tiempo de recuperación y no estoy a gusto tumbado. Así que puede que recupere el ritmo normal de publicación e incluso aumentar.
    La recuperación va bien. Gracias por vuestros ánimos.
    Por cierto, en esta parte he sido un poco malo. Ya veréis a qué me refiero en la próxima.

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