Tierra de dragones

3ª parte

 

 

         Yenny se despidió de sus compañeros cuando se separaron dispuestos a hacer cada uno su equipaje. A pesar del disgusto de estar aislados durante un año, un día antes se vieron en el paro y ahora la alegría de saber que tendrían gran parte de la vida resuelta compensaba todos los inconvenientes.

         Además estaba el poder contribuir al mayor avance tecnológico de la humanidad, construir una máquina del tiempo. Por otro lado debía pensar en Fran, que le acababa de comprar un anillo de compromiso y se habían prometido días antes del evento de auditorio. Era una joya de una culebra que mordía una circonita de dos milímetros de diámetro. Lo miraba con lágrimas en los ojos mientras viajaba en metro a su casa.

 

 

         Elisa no necesitó demasiado tiempo para despedirse de la gente. Su hija era la única que la echaría de menos y se despidió con una llamada telefónica. Hablaron alegremente de sus cosas, aunque fue Rebeca la que más le contó ya que su recién comenzada vida de casada daba para muchos temas de conversación. Finalmente cuando le tocó el turno le contó que iba a hacer un emocionante viaje de descubrimiento personal aprovechando que tenía dinero y juventud suficiente. Que no podría contactar con ella y que no se preocupase, dentro de un año la llamaría cuando volviera... Quizás en compañía, "nunca se sabe", añadió.

         —Te haría mucho bien mamá. Desde que perdimos a papá has perdido toda tu alegría.

         Elisa se tuvo que despedir porque las lágrimas de tristeza y emoción peleaban por dejarla sin habla.

         —Ya te contaré a mi regreso. Te quiero mucho Rebeca.

 

 

         Jaime era un chico alto, atlético y con barba. Gallego, de Santiago de Compostela, que llevaba en Madrid el tiempo que estuvo en el proyecto. No tenía amistades en la ciudad fuera del mismo equipo donde trabajaba y lamentó que sus mejores amigos, Joaquín y Fernando, no estuvieran entre los convocados.

         Se despidió por teléfono de su madre y le dijo que haría un viaje como siempre había deseado, en busca de su lugar en el mundo. Cuando lo encontrara la llamaría. Teniendo en cuenta que su madre le obligó a marcharse a Madrid al llamarle de ese trabajo, porque en Santiago se "moriría de hambre" según ella, al recibir esa noticia se alegró pero no sin preocuparse.

         — ¿Seguro que tendrás suficiente dinero? ¿Quieres que te mande algo? Voy a mandarte un chorizo, un queso y una empanada. La comida es cara fuera de España, hijo.

         —No da tiempo, mamá, me voy con unos compañeros mañana mismo.

         —Pues cuídate mucho mi niño, por favor llámame.

         —No puedo, ya sabes saliendo de España es muy caro, a mayores prometo llamar cuando pueda.

         Después de la despedida cogió su maletín de viaje, el que trajo de Santiago, y metió toda su ropa dentro, su Tablet, discos duros, repletos de juegos y películas, y cargadores... (No podían comunicarse pero nadie dijo que no tendrían tiempo libre).

         A las seis de la tarde lo tenía todo listo y aprovechó a salir a correr, ducharse, y al regresar habló con la mujer que le alquilaba la habitación y le dijo que se marchaba al día siguiente.

         Luego su tumbó en su cama y se puso a ver la última temporada de "the Walking dead".

 

 

         Yenny metió la llave en la cerradura, giró el bombín, entró con un nudo en la garganta y al ver a Fran en el sofá hablando por teléfono deseó quitárselo de la mano y abalanzarse sobre él a besarle y despedirse con pasión. Pero no era normal en ella y sospecharía algo.

         No tenía valor para despedirse, él se habría negado a una separación tan drástica y tendría que marcharse después de haber discutido. No, debía comportarse como si nada ocurriera.

         —Mamá, no me he alejado de vosotros, es lo que hace todo el mundo, se casan, se independizan.

         Yenny puso los ojos en blanco, otra vez discutiendo sobre su precipitada salida de casa. Fran era universitario cuando se conocieron, había dejado sus estudios de ingeniero agrónomo en el momento que encontró empleo en una fábrica. Ella nunca le pidió que dejara de estudiar, le instó que no tuviera prisa por ir a vivir juntos. Él se empeñó en que si no lo hacía la perdería.

         Su madre, que se dejó los ahorros de su vida en pagar su universidad, nunca lo aprobó y la culpó a ella.

         «Voy a tener que irme durante un año y no podré contactarte. Piensa que será como si viajara al futuro y cuando lo haga recibiré dinero suficiente para comprar dos casas» —esa era la esencia de lo que debía decir pero no fue capaz y cuando hablaron le dijo que la contrataron de nuevo y que iban a pagarla muy bien. Por supuesto él la animó a firmar cuanto antes.

         Cuando Fran colgó el teléfono, estaba furioso y soltó un profundo suspiro. Fue hacia ella a besarla por su recuperado empleo y su cara se iluminó como siempre que se miraban.

         —Tenemos que celebrarlo. Vamos a cenar sushi —propuso él.

         A Yenny la perdía la cocina japonesa bien hecha y se emocionó.

         — ¿Me llevarás al "Gushi Sushi"?

         —Te llevo a donde me pidas, hoy cumpliré todos tus deseos.

         — ¿Lo dices porque voy a ganar mucho más que tú y quieres camelarme?

         —Pues claro, por qué más iba a ser. Ah, y para mojar en caliente esta noche, por supuesto.

         —Ya me parecía a mí. Eres un salido.

         —Con una novia tan guapa no me imagino quien no lo sería.

         Ambos rieron de buena gana y se besaron.

         Yenny pensó que en algún rato de la noche debía llamar a su madre a Bogotá, para contarle todo... Pero antes tenía que encontrar el valor de contárselo a Fran.

 

 

         Antonio llegó a casa a las siete con Charly de la mano. Brigitte no trabajaba porque estaba embarazada de ocho meses y había pedido la baja antes de lo normal por el verano tan caluroso que hacía.

         —Mamá, estamos en casa. Llámala, Charly.

         — ¡Ma!

         —Muy bien hijo.

         Brigitte apareció por la puerta del salón y le dio un beso a cada uno.

         —Hola amor, ¿cómo fue tu proyecto misterioso?

         —Todo va sobre ruedas. Y ¿cómo vas tú?

         —Nauseas, no puedo comer nada sin vomitar, pero me muero de hambre.

         —Ya falta poco. Míralo por el lado bueno después va a ser peor, esta cosa no nos dejará dormir —Antonio señaló su barriga.

         —Miguel ya no me deja—replicó malhumorada—, tú como no lo llevas dentro no sientes sus patadas en el útero, en el estómago, diafragma. Imagina que alguien está en tu tripa y te patea los huevos a cada rato.

         —Tiene que doler, porras.

         —No lo sabes tú bien.

 

 

         Se fueron a cenar y después Antonio fue a acostar a Charly, como llevaban haciendo varios meses para que no notara tanto el cambio, cuando naciera su hermanito. Su padre le seguiría acostando a él.

         Cuando lo tenía encima y ya se había tomado su biberón Antonio lo abrazó con fuerza y le dijo:

         —Sabes, Charly, mi corazón está dividido en cuatro ventrículos. Uno lo ocupas tú, otro tu madre y uno más Miguel.

         Charly señaló su tripita y dijo: ¿Ahí?

         —Exacto, en la de mamá.

         — ¡Ma!

         —El resto de mi corazón es de los demás.

         Al comprender lo mucho que le quería su padre se arrulló en sus brazos y se quedó dormido.

         —Me gustaría ver tu futuro y el de Miguel. Sólo espero no arruinarlo por intentar verlo.

 

 

 

         Alfonso se pasó la tarde recorriendo las casas de su familiares más queridos. Se despidió de todos y les dijo que le había salido un trabajo en Siberia muy bien pagado y que no tendrían noticias suyas durante un año. Nadie le preguntó en qué consistía pues era un informático obsesionado con la tecnología y hablar de ello terminaba en un interminable chorro de palabras que nadie más que él entendía y por ende, preferían vivir en la ignorancia.

         Alfonso lo prefería pues era complicado inventarse un proyecto de un año.

 

         A las 12 de la noche se encontró sólo en su cuarto mirando el modelo 57 de la máquina del tiempo. Era, una reproducción a escala 10 a 1 de la que pretendían fabricar, una que mandaron a un minuto al futuro. Nadie sabía dónde había terminado, ni siquiera él.

         Hasta que salió de la universidad y la vio en medio de un jardín, en el parking del campus.  No llevaba tripulante y la reconoció de inmediato. Pensó que nadie la echaría de menos y se la quedó.

         Pensó: «Puedo enviarte a dentro de un mes, programar que filmes todo en video y regreses en cuanto tengas las baterías cargadas. Pero luego meditó, ¿y si te equipo con dos baterías? Podrías regresar de inmediato.».

         Por suerte pudo robar una de las baterías cargadas antes de que les echaran del campus. La había acoplado para que se activara automáticamente en cuanto la primera estuviera descargada. En total 120 amperios en una cápsula similar a un platillo volante del tamaño de un balón de rugby y con un halo del diámetro de una pelota de baloncesto. Lo tenía programado para filmar 3 minutos en su cámara de 360 grados de visión y 8K de resolución. Después debía regresar exactamente al mismo tiempo del que partió (era el único modo de que no apareciera a otro lugar y se volviera loco buscándolo).

         Sonrió emocionado. Ese era su mejor secreto y no podía llevárselo en su maleta. Sin embargo era imposible meterlo en la maleta así que apostó por que quizás el deslizamiento anual era nulo, lo que significaba que para la cuarta dimensión, es decir, el tiempo, sólo influía el Sol por lo que el desplazamiento relativo respecto al universo, transcurrido ese tiempo debía ser cero.

         —Deslizamiento nulo, esa es mi apuesta. Quién va a robar una cosa que... No estará aquí hasta que yo vuelva.

         Abrió el aparato, desactivó la segunda batería y estableció su reloj de desplazamiento a exactamente 365 días, 5 horas y 50 segundos.

         Lo atornilló todo y acarició el interruptor con emoción.

         —Nos vemos preciosa. Vuelve a casa para cuando yo venga y seguiremos experimentando juntos.

         Pretendía hacerlo frente a alguna sucursal de lotería donde pusieran las combinaciones ganadoras en el escaparate.

         Dicho eso presionó el botón y la cápsula 57 se iluminó, comenzó a zumbar y se desintegró un momento después.

 

 

 

Comentarios: 9
  • #9

    Ariel (sábado, 20 agosto 2016 22:22)

    Me gusta el tiempo que le das a cada personaje, sería muy complicado despedirse y volver en un año, más cuando no se sabe si vas a volver alguna vez a él presente, me gusta la historia , porque me encantan los viajes en el tiempo, y es más entretenido escuchar comentar a sus protagonistas,

  • #8

    Lyubasha (viernes, 19 agosto 2016 21:44)

    Me está gustando mucho el relato y en esta parte me ha parecido muy interesante leer cómo ha sido la despedida de cada personaje porque da a entender que algunos tienen relaciones muy diferentes con sus seres queridos. Tengo muchas ganas de leer la siguiente, a ver qué pasa :)

  • #7

    Chemo (viernes, 19 agosto 2016 04:56)

    Por lo que dice Tony, creo que mi personaje saldrá al final de la siguiente parte.

  • #6

    Yenny (jueves, 18 agosto 2016 17:56)

    La otra semana por fin el viaje, ya quiero saber en que laboratorio super secreto se va a desarrolla la historia.
    Creo que Tony tiene una fascinación por asesinarnos jajaja

  • #5

    Tony (jueves, 18 agosto 2016 15:02)

    La proxima parte esta casi terminada y es más de presentaciones. Pero es más emocionante y tiene más chicha porque ya concretan el viaje.
    Entiendo que os parezca lento pero es crucial para lo que viene que se conozca más trasfondo de los protagonistas. Sus reacciones serán más lógicas y seguro que os sentis mas identificados con ellos. Al final de la siguiente parte sabréis quién está hablando sin que yo lo nombre.
    Y si os preguntáis si morirá alguien y quién será el primero... Ya veremos... Aqui nadie está a salvo.

  • #4

    Alfonso (jueves, 18 agosto 2016 04:41)

    Pues creo que medio adivinaste, Tony. No soy exactamente informático, ni entiendo mucho de informática, pero sí desarrollo y pruebo programas. También siempre he querido a Siberia. La historia parece interesante, aunque esta parte fue algo lenta.

  • #3

    Jaime (miércoles, 17 agosto 2016 04:19)

    Me pareció bastante corta esta parte. Pues yo soy de Gijón, aunque tengo parientes en Santiago de Compostela. Y no uso barba. Por lo demás, creo que sí me parezco al Jaime de la historia. Ojalá la siguiente parte sea más emocionante.

  • #2

    Yenny (miércoles, 17 agosto 2016 00:56)

    Por finnn nueva parte :), parece interesante tendremos que esperar un poco más para saber que rumbo toma la historia.
    Que bueno que aprovechaste tus vacaciones así te desconectas y regresas renovado :)

  • #1

    Tony (martes, 16 agosto 2016 10:51)

    Lamento la tardanza, esta vez fue por vacaciones. Pero el lado positivo es que no he podido publicar pero sí escribir. Eso ayudará a ser puntual la semana que viene.
    No olvidéis comentar qué os parecen los personajes o si queréis salir, aun estáis a tiempo de presentaros.

Animal es el que abandona a su mascota.

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