Mytran wars - Playstation Portable

De cuando los humanos son los alien

Introducción 

Siglo XXIII. La Tierra es insuficiente para conseguir todos los recursos energéticos que necesita la raza humana. Una compañía terrícola encuentra un planeta increíblemente rico en energía. Sin dudarlo, envía a una de sus naves a controlarlo a toda costa, eliminando cualquier tipo de amenaza que pudiera defenderlo, sin contemplaciones. 

El primer mech que desembarca investiga el planeta y encuentra una criatura etérea, bella, hermosa. El piloto se queda embobado y no ataca; la criatura tampoco le ataca. Entonces escucha una orden imperativa de su comandante: "Soldado, abra fuego". El soldado se niega a hacerlo, esa criatura no es hostil. "¿A qué está esperando? ¡Abra fuego!. Es una especie alienígena que podría destruirnos". Sin embargo, esa criatura es frágil y está indefensa, el soldado se niega a disparar pero su comandante le obliga recordándole que si no abre fuego será juzgado por traición. Finalmente abre fuego destrozando a la criatura aborigen. 

Lo que no pueden imaginar es que al apretar el gatillo se desencadena la alarma en el planeta y las demás criaturas se enfundan en sus trajes de combate, con forma de golems, y se preparan para defender su planeta de la terrible especie alienígena invasora: los humanos. 

Así comienza Mytran Wars, un juego de estrategia por turnos en el que manejaremos alternativamente a los humanos, a bordo de poderosos mechas, y a los Mytranos, revestidos de sus armaduras de combate o golems. La historia se narra con viñetas de cómic al estilo Metal Gear Graphic Novel y el aspecto de los protagonistas nos recordará a los mangas japoneses. Argumentalmente el juego engancha desde la primera hasta la última batalla, con giros propios de películas o series de animación. A lo largo de las 30 fases que componen el juego tendremos que hacer uso de todo nuestro ingenio para que, con unas pocas unidades, podamos cumplir objetivos en claras condiciones de inferioridad. 

Stormregion es una compañía húngara subsidiaria de 10TACLE STUDIOS AG, mejor conocida por productos como Rush for Berlin, S.W.I.N.E, Codename: Panzers y Codename: Panzers Phase Two. Ahora se arriesga con un título original de estrategia por turnos adaptado a la consola de Sony en un mundo donde las secuelas predominan y donde solo los juegos más renombrados y sus continuaciones y spin-offs son garantía de éxito. Actualmente la desarrolladora se encuentra sumergida en el proyecto Codename: Panzer Next Gen. 

Pero centrémonos en el juego que nos ocupa. Antes de comenzar a desgranar sus diferentes apartados, diremos que el juego viene doblado al inglés pero perfectamente traducido y subtitulado al castellano. 

 

Apartado gráfico 

El juego se desarrolla en escenarios rectangulares donde se muestra un paisaje extraterrestre. Comenzamos la aventura en una nave en la que podremos destruir unos mechs para entrenar y prepararnos para la refriega (o para lo que comúnmente se llama tutorial). Aquí aprendemos a manejarnos en el campo de batalla. Más adelante visitaremos los distintos emplazamientos del planeta y su luna. Visitamos cañones sin vida, lugares llenos de vegetación, llanuras volcánicas, cuevas místicas, zonas rocosas propias de un satélite sin vida y muchos más tipos de escenarios. La recreación de los mechs está bastante conseguida, con un ligero aspecto de cel-shading que encaja a la perfección con los paisajes más realistas. 

En el aspecto técnico el juego no brilla demasiado. La consola puede ofrecer mucho más, pero ciertamente la mecánica de juego y lo que pretende mostrar no requieren que se exprima hasta el último bit. Se trata de un juego de estrategia en tres dimensiones con escenarios bien detallados, con unidades claramente diferenciadas entre sí en las que veremos hasta el más mínimo detalle de las armas que les hayamos montado y con sólo verlas sabremos identificarlas incluso dentro del mismo bando. Dado que hoy día se suele juzgar a los juegos en función de si exprimen o no la consola en la que se mueven, no podemos darle mucha nota en este apartado. Pero tampoco hay que rechazar un juego por ello, ya que puede darse el caso de que, para lo que ofrece, no necesite gráficos más detallados ni escenarios más grandes. ¿De qué sirve un enorme tablero de ajedrez con un rey detallado hasta en último pelo de sus cejas? ¿Acaso es diferente el juego por ello? En este caso es lo mismo, porque básicamente este juego es como una evolución del ajedrez pero con escenarios variables que influyen en el juego y con fichas a las que podemos otorgar uno u otro poder antes de comenzar. 

Podemos regular la altura de la cámara y el ángulo desde el que queremos ver la acción. Sin embargo, aquí viene el primer punto negro del juego, y es que en casi todas las batallas hay un determinado momento en el que para mostrar las unidades enemigas o un determinado objetivo la cámara cambia de ángulo sola. Cuando esto ocurre no cambia el esquema de control, con lo que los cursores pierden su sentido y si queremos movernos a la celda de arriba vemos que se desplaza a la derecha, el de la derecha se desplaza hacia abajo... La única forma de resolver este problema es guardando la partida y cargando de nuevo. No es un problema grave, ya que guarda la batalla tal cual la dejamos y se soluciona, pero no deja de ser molesto que ocurra en casi todas las batallas una vez. 

Otro problema importante es que no ha sido suficientemente probado, porque si se nos ocurre apagar la consola para bajarnos del autobús y luego la encendemos para volver a jugar, aparece la pantalla de guardar partida al volver a encenderla. Si pulsamos cancelar no pasa nada, pero si aceptamos nos veremos obligados a resetear la consola porque se queda colgada. Estos fallos no son propios de una versión final, en la versión comercial deberían haberse solucionado. 

 

Apartado sonoro 

La música que suena es estilo new age y encaja a la perfección con la temática del juego. Se nota que no se les ha ido mucho presupuesto en ella, pero cumple y se deja oír, no se hace repetitiva aunque tampoco suena demasiado tiempo. Hay bastantes momentos de las batallas en las que no se escuchará más que la ambientación del juego. 

Cada paisaje tiene su propio sonido característico: la jungla, el terreno volcánico, el paisaje lunar... Todos tienen sus efectos bastante logrados. Los disparos de las armas, las animaciones de los mechas al moverse, todo tiene su sonido característico que, todo hay que decirlo, ni destaca ni desentona. En pocas palabras, cumplen su cometido, aunque si decidimos jugar quitando el volumen no los vamos a echar de menos. 

Las voces en inglés tienen una interpretación bastante buena. Parece que estuviéramos viendo un cómic animado, aunque al estar narrado sobre viñetas estáticas no se puede decir que sea una buena interpretación, ya que tampoco vemos que gráficamente se muestre gran cosa. Le ocurre como al Mirror's Edge, en el que las escenas se muestran con dibujos animados de calidad pero con un detallismo que destaca por su ausencia cuando sería mucho más interesante que la historia se cuente a la vieja usanza, con videos de calidad como los ya vetustos Final Fantasy. Son cosas que no parecen demasiado importantes hasta que nos las quitan. 

Jugabilidad y diversión 

Mytran Wars es como una mezcla del ajedrez con Metal Gear Ac!d y con Starcraft. Tenemos la ambientación futurista del espacio con unidades básicas que podemos mover por turnos. Por ejemplo, si empezamos con tres mechs, podemos mover cada uno, atacar y utilizar una habilidad por cada turno. Cada unidad tiene su turno, y cuando acabamos de mover todas nuestras unidades, el enemigo hace lo propio con las suyas. 

Hasta aquí es como cualquier juego de tablero. Además Mytran Wars tiene variantes como enemigos neutros que son propios del escenario. En la selva habrá oleadas de mosquitos que dañan nuestras unidades y las de los enemigos por partes iguales. En caso de los mosquitos podremos enfrentarnos a ellos y destruirlos, pero en otros escenarios encontraremos ciclones que arrasan por donde pasan haciendo daños a todas las unidades que se le cruzan. Estos son indestructibles y lo único que podemos hacer contra ellos es apartarnos de su camino. 

 

Para ganar la batalla tenemos que cumplir un objetivo principal con condicionantes. Es decir, los protagonistas no pueden morir o perdemos, a veces tendremos que conquistar ciertas áreas o eliminar a todos los enemigos según sea lo que nos pidan en ese momento. No sólo podemos destruir al enemigo, a veces tenemos capacidad de interrogarlo y facilitar nuestra tarea con la información que saquemos. Podemos conquistar torretas de defensa y usarlas a nuestro antojo cuando lo consigamos o bien podemos destruirlas. En ocasiones encontraremos unidades aliadas que se unirán a nosotros cuando contactemos con ellas. Todo esto se puede hacer perfectamente integrado en el argumento del juego, de tal manera que no ocurre como en otros juegos que parece que el argumento no es sólo una excusa para pasar de una batalla a la siguiente sino que en cada batalla tendremos pleno conocimiento de lo que estamos haciendo y para qué. Hay diálogos intermedios que nos ayudan a saber cuáles nuestros nuevos objetivos. 

Los primeros niveles se pueden considerar un largo tutorial de cómo mejorar los mechs (o golems), cómo manejarlos, cuáles comprar, qué armas mejorar y montar y cómo llegar a buen término misiones complicadas. Pero la cosa comienza a complicarse a partir de la quinta o sexta misión. Lo normal será que tengamos clara inferioridad respecto a los enemigos donde un enfrentamiento directo no es nada recomendable. Tenemos que reintentar misiones muchas veces hasta que sepamos con certeza cómo optimizar cada uno de nuestros movimientos y que cada habilidad de curación se use en el momento oportuno o que guardemos partida cuando creamos que hemos hecho un turno perfecto y sin bajas. En apenas cuatro horas de juego nos vemos obligados a usar la cabeza como si estuviéramos enfrascados en una difícil partida de ajedrez. 

Modos de juego 

“Campaña” es el modo historia que hemos comentado. Tenemos que superar misiones y cada misión tiene un objetivo principal, uno secundario y uno secreto. El secundario es visible y el secreto tenemos que rejugar varias veces buscando conseguir más cosas: conquistar más edificios, destruir a todos los enemigos, destruir todos los edificios, etc. Los objetivos secundarios pueden ser acabar el principal con un número de turnos limitado o conquistar un determinado edificio. Cada misión conseguida desbloquea el siguiente punto de la historia, pero siempre tendremos disponibles las misiones superadas para mejorar nuestra actuación, conseguir dinero para mejoras o para conseguir los objetivos que nos falten. De todas formas, no es necesario rejugar para comprar lo necesario para continuar, aunque en la parte final del juego sería muy recomendable, ya que la inferioridad de condiciones es mucho más crítica. 

En el multijugador tenemos disponible el modo online y el modo compartido ad-hoc. Tanto en uno como en otro tenemos para elegir entre más de diez escenarios en los que el objetivo es sobrevivir y ser el que tiene la última unidad sin destruir. Esto no sólo depende de las refriegas, sino de unos puntos calientes que cada tres turnos debemos ocupar con nuestras unidades. Si una se queda fuera, es destruida. Esto produce verdaderos duelos por ocupar una posición caliente, unos por conquistarla destruyendo al enemigo que la ocupa y otros por defenderla sacrificando otras unidades con tal de que una pueda ocuparla. Aunque son un curioso modo de juego multijugador bastante innovador, se nos antoja un poco pobre. 

También posee un modo de juego cooperativo ad-hoc o en la misma consola (por turnos) en el que tendremos que cooperar con otro jugador para sobrevivir a las huestes enemigas. Al igual que el modo multijugador, tenemos “Escaramuza” para jugar contra la CPU con el mismo modo de juego y los mismos mapas que hemos explicado antes, pero contra la CPU. 

 

 

 

Conclusión 

Los que esperen con ansiedad un tercer Metal Gear Ac!d o un juego de estrategia pausado, brillante, divertido y con una historia profunda están de enhorabuena, porque Mytran Wars puede satisfacer sus expectativas. No es un juego que se pueda recomendar para todos los públicos dado su marcado carácter estratégico y su gran parecido con juegos de tablero en los que mover con cabeza es más importante que tener un buen par de metralletas. 

Gráficamente no es espectacular, pero para lo que ofrece cumple con creces. Las escenas que cuentan la historia se muestran con un estilo semejante al que se utilizó en Metal Gear Graphic Novel, con las mismas cosas positivas o negativas que esto conlleva. Habría sido más inmersivo si las secuencias fueran hechas con secuencias CGI, pero lo cierto es que este recurso queda bien y consigue su cometido que es contar una apasionante historia. 

La diversión está garantizada durante muchas horas, la historia es muy larga y completarla en un tiempo o en otro dependerá de nuestras tácticas y no de nuestra habilidad. Aunque la dificultad de muchas misiones pueden ser un inconveniente para muchos ya que habrá momentos que nos parezca imposible superar una misión. 

Con los modos multijugador podemos compartir el juego con alguien que no lo haya comprado y echar unas batallas o en la misma consola tenemos un entretenido modo cooperativo. Podemos conectarnos online y jugar con gente de todo el mundo. 

Como juego de estrategia se echan en falta la acumulación de recursos y la generación de nuevas unidades y se ha sustituido por el dinero obtenido con las victorias. Entre batalla y batalla podemos invertir para mejorar cada parte de los mechas (hombros, cabeza, cintura, brazos y pies), mejorar o comprar armas más potentes o bien en comprar nuevas unidades de apoyo. En cierto modo es una forma de facilitarnos el trabajo, y así nos preocuparnos solamente de la táctica y no de si tenemos o no suficientes recursos para crear unidades. Pero, por otro lado, muchas veces necesitamos refuerzos donde no los hay ni los puede haber y para conseguirlos nos vemos obligados a rejugar misiones más sencillas para conseguir el preciado oro para comprar unidades y las mejoras necesarias para conseguir avanzar en el modo historia. Aun así tenemos un límite de unidades por batalla y en algunas misiones se nos antoja muy escaso por lo que solo podemos potenciar sus armas y defensas. 

En definitiva, Mytran Wars es una compra recomendada únicamente a los amantes de la estrategia y de los juegos por turnos. Si te gustan este tipo de juegos, dale una oportunidad, porque no te vas a arrepentir. 

Por Antonio J. Fernández Del Campo 

 

Nota 70

Animal es el que abandona a su mascota.

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