Diario de Jill Valentine

Día 3

            Me dirigí a la comisaría y me sorprendió que no había ni un sólo zombi con vida por las calles. Había un surtidor de agua roto y parecía una fuente, encharcándolo todo. Fue una visión extraña, coches incendiados alrededor y agua estancándose en las calles debido a que los cuerpos tapaban los agujeros del alcantarillado. Me sentí sola y que pronto estaría como ellos, o peor aún, me morderían, me infectarían y me volvería una zombi más desesperada por devorar a los pocos supervivientes que queden.

            La comisaría parecía desierta pero cuando abrí las puertas me encontré a Brad, herido en ambos brazos y con gesto aterrorizado.

            — ¡Corre Jill! — me gritó.

           ¿Por qué…

            No necesité preguntar porque una especie de zombi enorme saltó dentro del recinto y agarró a Brad por la cara con la manaza. Entonces algo le clavó porque de repente dejó caer sus brazos y pies y ya no luchó más. A esa cosa le salió una especie de arpón—tentáculo de la palma de la mano y le atravesó el cráneo. Al ver a Brad muerto me tembló todo el cuerpo, ya esperaba que terminara convirtiéndose en zombi pero no que fuera a morir así. Entonces esa cosa me miró y pronunció una cosa con una voz como de ultratumba. Me puso los pelos de punta.

            — STARS.

            Y caminó decidido a por mí. Mi primer deseo fue encañonarlo con mi escopeta y llenarlo de plomo pero era demasiado rápido y supe que si lo hacía terminaría como Brad. "Corre me había dicho. Fue su último consejo y decidí aceptarlo. En el tiempo que tardé en decidirlo esa cosa saltó sobre mí y pude esquivarlo por los pelos. Corrí cuanto pudieron permitirme mis piernas y entré en la comisaría. Al cerrar la puerta pulsé el botón de cierre desde dentro. Justo entonces sufrió un golpe terrible pero resistió. Creí que la atravesaría y me quedé mirando las puertas, aterrada durante varios segundos. Mi corazón debió alcanzar las doscientas pulsaciones.

            Cuando me di cuenta de que esa cosa se había marchado decidí explorar la comisaría. Quizás quedaba alguien con vida. Pronto me di cuenta de que no era la primera que se refugiaba allí ya que casi todas las puertas fueron aseguradas con tablones. Lo más inquietante es que estaban puestos desde fuera… lo que significaba que no era recomendable quitarlos. Sólo quedaba una puerta desatrancada y entré. Había signos de lucha y sangre por todas partes, un oficial había sido destrozado a mordiscos y alguien le voló los sesos. Me interné aún más y encontré munición de pistola y escopeta. Al menos puedo matar unos cuantos más.

            Investigué toda la comisaría de arriba a abajo y no había nadie… bueno sí, cuando llegué a la sala de juntas, en una esquina esperaban cuatro zombis que me sorprendieron aunque pude matarlos con mi escopeta. Las paredes se llenaron aún más de sangre, pero mejor suya que mía. Tuve cuidado de no tocarla por miedo a contagiarme.

            En la sala de juntas encontré la tarjeta de acceso al ordenador. Con ella averigüé que en la de pruebas guardaban bajo contraseña la llave de la comisaría. Con ella podría investigar el resto del edificio.

            Aún me tiembla la mano por culpa de ese monstruo. Puedo buscar una salida alternativa pero no me apetece salir hoy. Por más sustos que me llevo no termino de acostumbrarme y aquí dentro me siento más segura.

            Cada día que pasa pienso que puede ser el último. Siento que esos zombis me lo han arrebatado todo y aunque a veces quisiera rendirme y dejarme morir, es aún más fuerte el deseo de escapar de aquí con vida. Puede que no lo consiga, pero no será porque no lo haya intentado con todas mis fuerzas.

 

Comentarios: 4
  • #4

    Gonza (lunes, 01 octubre 2012 12:24)

    man me encanto hasta ahora como va , te felicito esta muy bien echo , me gustaria que salga un libro a si ;)

  • #3

    A.B (viernes, 13 julio 2012 21:24)

    Hm, cuando esto quede terminado va a servir de buen soporte para tener un storyline de RE. Me empieza a gustar, tanto recuerdos de juego!

  • #2

    naruto7 (jueves, 12 julio 2012 17:10)

    Estuvo corta pero buena pro favor con la continuación

  • #1

    Antonio J. Fernández Del Campo (jueves, 12 julio 2012 13:22)

    No te olvides de comentar, es lo que da vida a la página.

Relatos olvidados

El mundo está lleno de misterios y secretos. Algunos tan grandes que necesitan ser silenciados (o puestos en duda a la luz pública) con el fin de no causar alarma social. ¿Podemos asegurar aquello que observamos? Incluso lo que nos cuentan lo dudamos. En definitiva, sólo creemos en algo si lo confirmamos con nuestros propios sentidos… Y a veces incluso dudamos de nosotros mismos. 

¿Cuántas cosas son reales de las que nos cuentan los periódicos? ¿Qué nos ocultan? La "verdad" es demasiado dura para que la sociedad la acepte. 

Ocurren sucesos dramáticos, impactantes, difíciles de creer y ya es hora de que alguien se atreva a contarlos.

 

Antonio J. Fernández Del Campo, ingeniero técnico de informática, ha practicado la escritura, como su verdadera vocación, desde los quince años. Su vida profesional nunca ha impedido que en sus ratos libres dejara volar su imaginación escribiendo por diversión sin intención de publicar.
Cuando inauguró su página:

http://tonyjfc.jimdo.com

en 2008 lo hizo con idea de exponer sus obras al público de forma gratuita y así perfeccionar su técnica como escritor con ayuda de los comentarios de sus seguidores. 
Debido a que fue escrito por diversión, el estilo de escritura directo y sencillo de Antonio pretende conseguir atrapar al lector desde el primer hasta el último párrafo de cada capítulo logrando que incluso aquellos a los que no les gusta leer se enfrasquen en su lectura.

 

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