Los últimos vigilantes

Brigitte Keira se despertó a las seis de la mañana como todos los días y miró el teléfono de su mesita. Éste no estaba sonando y se preguntó por qué había despertado. 

-Sábado -protestó-. Genial, puedo dormir un poco más.

Intentó moverse pero Miguel estaba despatarrado en medio de la cama y si le tocaba corría el riesgo de despertarle. Tenía el sueño muy ligero y desde la muerte de su esposo ella debía encargarse de dormir a los dos, a él y a Charly. El mayor, que no se había recuperado todavía de la ausencia de su padre, necesitaba más atención que nunca. Todos los días le mandaban mensajes al cielo y luego ella le contaba cosas de él para que se durmiera. No quería cuentos, solo le pedía saber más de su padre. Cuando murió, Charly tenía tres añitos y no hablaba demasiado, pero pasaba mucho tiempo con Antonio y casi dos años después seguía preguntándole si bajaría del cielo a verle el día de su cumpleaños. Cuando lograba dormirse intentaba meter a Miguel en la cuna pero en cuanto le soltaba se ponía a llorar y despertaba al mayor, por lo que llevaba unos días simplificándolo todo y llevándose al pequeño a su cama. 

-No debiste dejarme Antonio Jurado. Nunca te lo perdonaré.

No podía moverse así que volvió a dormirse con el intenso dolor de hombro.

 

Relatos olvidados

El mundo está lleno de misterios y secretos. Algunos tan grandes que necesitan ser silenciados (o puestos en duda a la luz pública) con el fin de no causar alarma social. ¿Podemos asegurar aquello que observamos? Incluso lo que nos cuentan lo dudamos. En definitiva, sólo creemos en algo si lo confirmamos con nuestros propios sentidos… Y a veces incluso dudamos de nosotros mismos. 

¿Cuántas cosas son reales de las que nos cuentan los periódicos? ¿Qué nos ocultan? La "verdad" es demasiado dura para que la sociedad la acepte. 

Ocurren sucesos dramáticos, impactantes, difíciles de creer y ya es hora de que alguien se atreva a contarlos.

 

Antonio J. Fernández Del Campo, ingeniero técnico de informática, ha practicado la escritura, como su verdadera vocación, desde los quince años. Su vida profesional nunca ha impedido que en sus ratos libres dejara volar su imaginación escribiendo por diversión sin intención de publicar.
Cuando inauguró su página:

http://tonyjfc.jimdo.com

en 2008 lo hizo con idea de exponer sus obras al público de forma gratuita y así perfeccionar su técnica como escritor con ayuda de los comentarios de sus seguidores. 
Debido a que fue escrito por diversión, el estilo de escritura directo y sencillo de Antonio pretende conseguir atrapar al lector desde el primer hasta el último párrafo de cada capítulo logrando que incluso aquellos a los que no les gusta leer se enfrasquen en su lectura.

 

¿Eres escritor?

 

 

Entonces necesitas Mobi.

1-. Porque nadie va a escribir por ti.

2-. Necesitas organizar tus trabajos.

3-. Los procesadores de texto tienen muchas opciones pero ninguna permite: Buscar en todos tus libros en una sola búsqueda ni organizar jerarquicamente tus capítulos, comentarios, información obtenida para escribirlo, versiones que vas dejando atrás, fechar los documentos cuando los empiezas y los terminas (y buscar por fechas), reemplazar en todos los documentos, buscar rimas, buscar redundancias... En un solo archivo seguro, admite paswords por documento de doble clave (verdadera y señuelo) y nadie encontrará tus escritos perdidos por tu escritorio a menos que tú los dejes.

4-. La versión gratuita tiene juegos adicionales (en lugar de la de pago, que no los tiene). Paga si eres empresario y no quieres que tus empleados pierdan el tiempo. Si no eres jefe, no pagues.

 

 

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