Los últimos vigilantes

23ª parte

 

—Escucha, ella no es como piensas. No te enfrentes, ... —Dudó un momento—. Verás, antes de llegar a casa fue capaz de detener el tiempo sin pronunciar palabra. Me contó lo que había visto y que está aquí como un favor hacia mí.

            —¿Cómo la puedes creer? Es una...

            —¡Cuidado con lo que dices, se entera de todo!

            —Ni que fuera Dios, ¿Te ha puesto micros?

            —Bueno sí y no.

            —¿Nos espía o no? —Preguntó confusa.

            —Te lo explicaré de otro modo, tú y yo tenemos traje, ¿Verdad? Solo podemos hacer lo que formulamos con palabras como un deseo. Ella no lo necesita. Simplemente me tocó la mano y tuve una visión de lo más realista. Creí que era un recuerdo, pero no logro localizarlo en el tiempo, aunque estoy casi seguro de que fue real.

            —No entiendo... ¿Hicisteis manitas? —Protestó Brigitte, enojada.

            —Escúchame, te sonará a locura, tú, yo, los niños, hemos viajado al pasado, a hace muchos millones de años, a la época de los dinosaurios. Cambiamos algo y lo que hicimos eliminó a la humanidad. Nos envió allí para salvarnos del EICFD, pero al ver el desastre que causamos se vino con nosotros. Lo malo es que le gustó ese nuevo comienzo. Nos dio la oportunidad de entrar en su jardín del Edén, éramos como Adán y Eva con sus dos hijos... Y ella era Dios. Iba a dárnoslo. Lástima que te obcecaste en que debíamos volver a este mundo. Me pediste que me enfrentara a ella para que nos devolviera a nuestro tiempo, que no podías consentir que tu familia, tus padres, o que tus amigos de trabajo, desaparecieran para siempre.

            —Sí, eso... Suena muy propio de mí —aceptó ella—, y además lo recuerdo como un sueño. Y lo conseguiste... ¿Qué te pidió a cambio?

            —Los trajes. Debemos devolverlos —explicó.

            Brigitte palideció.

            —¿Y vas a obedecerla? ¿Y si nos negamos?

            —No podemos. Nos convertiría en cenizas antes de que abriéramos la boca para atacarla. Y a parte... Creo que es lo mejor. Esta tela me tienta mucho. Nos hace la vida demasiado fácil y atrae demasiados enemigos.

            —¿Y sus poderes? ¿También los entregará? Por cierto, ¿cómo los ha conseguido ella?

            —No me lo ha dicho —respondió con sinceridad. Era una parte que mantuvo en secreto durante su visión.

            Ya llegaban al coche y Brigitte, al verla en el interior, la invitó con un gesto de la mano a salir y formar parte de la conversación.

            —¿Cómo has conseguido esos poderes?

            Ángela salió despacio del vehículo y se acercó a ellos. Cuando les alcanzó extendió sus manos con una expresión amable en el rostro.

            —No he aceptado lo que me ha dicho mi marido, no voy a ninguna parte contigo a entregar los trajes.

            —Deberías estar más agradecida con alguien que ha salvado a tus hijos de morir de forma horrible y a ti de perder a tus queridos amigos y familiares. Dame la mano y comprenderás todo.

            Antonio la miró asustado temiendo que también le mostrara lo que pasó entre ellos. Pero Ángela no parecía preocupada por ello.

            Brigitte acercó sus dedos asustada y echó una mirada a su marido, que se quedó al margen. Le dio las dos manos y Brigitte cerró los ojos como si la sacudiera una fuerte corriente eléctrica. Unos segundos más tarde la soltó y la miraba con asombro.

            —Has... Cambiado... Ya no eres esa asesina sin escrúpulos que conocí.

            —Supongo que no me conocías lo suficiente. Debemos devolver estos poderes o Montenegro, o incluso nosotros mismos, haremos mal uso de ellos.

            —¿Y cómo vamos a luchar si no tenemos al menos uno de los trajes?

            —Yo no pienso entregar mi poder —respondió Ángela, como si fuera obvio.

            —Entonces yo tampoco —replicó Brigitte a modo de réplica.

            —Puedo haceros despertar con un chasquido de dedos —amenazó la chica de la armadura de escamas—. Os aseguro que ireis en un mundo sin civilización. Debemos entregarlos, ese fue el trato.

            —Ellos no te permitirán quedarte con su poder.

            —Eso es cosa mía —replicó ella.

            —No tenemos elección —aceptó Antonio.

            —Supongo que no —asintió Brigitte.

            La chica cogió la mano de su marido y, de inmediato, se encontraban en un lugar fresco y oscuro. Estaban bajo el agua y flotaban junto a Ángela envueltos en una burbuja de energía luminosa. A su alrededor vieron criaturas abisales, peces de gran tamaño y dientes afilados como agujas. Pasaban a su lado con curiosidad, pero de forma pacífica.

            Entonces se acercaron otras luces, unos paraguas de colores luminosos se acercaban a ellos. Eran pequeños como manzanas y tenían infinidad de tentáculos finos.

            —¿Eso son medusas? —Preguntó Brigitte.

            —Es lo que parecen —respondió Antonio.

            —Me temo que los que hemos venido a ver no se quieren presentar —concluyó su mujer.

            "Somos los dueños del tiempo, del pasado, del futuro, del presente." —corearon miles de voces a su alrededor con una voz que sentían en sus mentes.

            —¿Nos han hablado las medusas? —Preguntó Brigitte asombrada.

            "Gracias por hacer lo correcto, aceptamos vuestros regalos con gran regocijo".

            Al instante Antonio sintió que dejaba de sentir el traje bajo su ropa de calle. Brigitte también.

            —¿Por qué no podemos quedárnoslos? —Protestó la mujer.

            "La fe no puede contenerse en una vasija" —explicaron—. "Como el agua, no tarda en envenenarse."

            —Ya os los hemos entregado ¿Es lo que queríais? ¿Podemos marcharnos? —Preguntó Ángela.

            "No tengas prisa, tú también nos debes algo"—replicaron.

            —¿Qué? —Ángela miró a Antonio, insegura.

            Una de las criaturas se acercó y se posó sobre ella, justo por debajo de su estómago. Sus tentáculos se pegaron en su armadura de placas.

            —Aparta esa cosa —Antonio quiso apartársela, pero Ángela le detuvo con un gesto de la mano.

            —No te preocupes, no me hace ningún daño.

            "En estos momentos se está librando una guerra contra nuestros enemigos, los hijos de la Oscuridad Elemental. Los soldados que luchan por defender este planeta necesitan un Paladín que proteja sus tropas."

            —¿Queréis que luche con ellos?

            "Ellos deben elegir a su campeón "—respondieron—.  "Debes llevarles este traje. Hemos reparado sus hilos rotos para que no hagan mal uso de él."

            —¿Sólo queréis eso de mí?

            "Puedes devolver a esos mortales al lugar donde deben estar" —contestaron—. "Aunque tú debes quedarte, necesitamos algo más de ti."

            Ángela miró a Antonio y Brigitte, cada uno a un lado, y luego volvió a mirarle a la medusa más cercana.

            —Os devuelvo a vuestra casa. No te preocupes por mí, estaré bien.

            —Te diría que me quedo para protegerte, pero sin el traje solo soy una carga.

            —No te preocupes, no corro peligro con ellos —respondió.

            —¿Qué es esa complicidad que... —Comenzó a decir Brigitte.

            Antes de terminar la frase estaban en el patio de la entrada de su casa.

            —...Tenéis entre los dos? —terminó, al ver a Antonio con ella.

            —Hemos —dudó—... Luchado codo con codo. Además he escrito relatos basados en su vida.

            —¿Qué libros? —Desconfió Brigitte.

            —¿Te los quieres leer? —Preguntó retador.

            —No, da igual, no tengo tiempo —bufó—.¿Crees que ser madre trabajadora deja mucho?

            —Trabajas porque quieres, no lo necesitamos —replicó él.

            —Sí que lo necesito, ¿crees que te voy a aguantar para siempre? —contraatacó ella medio en broma y en serio—. Necesito mi sustento y relacionarme con gente. Porque aunque tú no quieras dejarme, nadie te asegura que me quede contigo.

            Antonio no supo cómo responder a eso.

            —Ella me lo mostró —se sinceró Brigitte, más tranquila y seria—.  Me enseñó que te dio a elegir entre quedarte con ella para siempre o volver con nosotros... Y nos elegiste. ¿Por qué? Ya no tenemos sexo como al principio, no... Hacemos más que discutir. ¿Qué pasó por tu cabeza para que te quedaras con nosotros? Y no me digas que no la querías porque sé que no es cierto.

            Antonio suspiró nervioso y luego respiró hondo antes de contestar.

            —Creo que el amor es como un café —comenzó a explicarse—. Al principio tiene mucha espuma y lo disfrutas más cuando hay bastante. Al cabo de un rato se queda sin ella y parece que no está tan apetecible. Sin embargo lo que importa es el sabor de lo que hay debajo, la espuma es efímera.

            —¿Me comparas con una taza de café? -se enojó su esposa.

            —Quiero decir... Que el amor es muy llamativo cuando comienza. Está el sexo, las risas, las caricias, los detalles, las miraditas, las cosas de novios... Todo ello se ve muy bonito desde fuera. Pero cuando estás casado, llegan los niños, la vida cotidiana, el cansancio, las discusiones. También hay una complicidad intrínseca, el contar el uno con el otro para toda la vida, la perfecta armonía entre lo que sé de ti y lo que eres en realidad. Desde fuera parece un avispero donde nadie quiere meterse, pero no os cambiaría por toda la espuma del mundo del mejor café.

            Brigitte comenzó a llorar, le cogió de la mano y luego se fundieron en un fuerte y sentido abrazo.

 

 

 

 

 

            Ángela seguía con los seres abisales con forma de medusa. Al hacer desaparecer a los otros invitados continuaron hablándola.

            "No podemos quitarte el poder de la creación. Llevas en tus entrañas al hijo del hombre y queremos regalárselo al mundo para que el Gran Arquitecto perdone a vuestra especie de sus grandes y múltiples pecados."

            —¿Es... Estoy embarazada?

            La noticia fue como un puñetazo en su estómago. Ella nunca quiso tener niños pero de repente tenía uno en sus entrañas y era del único hombre que quería. No sabía si volverían a tener relaciones juntos jamás y esa criatura podía quedarse con ella para siempre, a diferencia de su padre.

            —No puede ser... —Ángela estaba aterrada.

            "Nosotros nos haremos cargo de él y su misión" —se anticiparon las medusas.

            —¡No me lo quitéis! —Exclamó, apartando al viscoso ser abisal de su vientre.

            "Es mucho lo que hay que reparar en el espeso tejido del Universo. Sólo él puede conseguir el perdón del que nos creó: el Gran Arquitecto, el durmiente, el creador de todo."

            —Buscad a otro, ¿Por qué ha de ser él? ¿Es niño? ¿Cómo sabéis... —Iba a preguntar pero ellos lo debían sabían todo.

            Intentó usar su poder para regresar a un lugar alejado de esas criaturas. No pudo hacerlo, la estaban reteniendo.

            —Si me lo quitáis, ¿a dónde le llevaréis?

            "No podrías mantenerte al margen, no puedes enterarte o no podrá cumplir su misión."

            —¿Y si me niego y renuncio a mi poder?

            Las medusas giraron levantando sus tentáculos, sorprendidas por dicha pregunta.

            "Las probabilidades de que hagas tal cosa son nulas. No entendemos tu proposición."

            Era muy consciente del veneno que se empezaba a acumular dentro de ella, de hecho habría dejado destruido al resto del mundo si no hubiera sido por hacerle un favor a Antonio. Además, si en apenas dos o tres días ya les debía la vida de su hijo, que era lo más valioso que tenía, le convenía renunciar cuanto antes a su poder o lo próximo que exigirían sería su propia vida.

            "No somos tus enemigos. Ninguno te arrebatará el don divino ni ese niño sin tu consentimiento. Necesitas ver cuán importante es para la humanidad y el sacrificio debe ser tuyo y voluntario o no será válido."

            —Entonces, buena suerte con el furor de ese Creador furioso —iba a marcharse pero le asaltaron infinidad de imágenes en un segundo y se quedó estupefacta.

            Guerras, asesinatos, violaciones, caos, enfermedad... Un infierno desatado en la Tierra que no era un castigo sino el pecado. El Creador hizo el paraíso para entregárselo a los humanos pero al desafiarle los expulsó y creó el infierno, igual que ella hizo con Antonio y su familia. En un principio planeaba arrojar a todos al Averno. Pero algunas personas volvieron a sus leyes y suplicaban perdón mientras el resto del mundo destruía la vida que tantos millones de años le costó levantar, unos pocos seguían siendo fieles a la ley universal. El Creador destruyó países completos, dejó que la enfermedad arrasara regiones gigantescas, diezmara razas, envió terribles inundaciones, terremotos y el ser humano volvía a desafiarle, incluso aquellos que eran hijos de los que más le querían.

            "Entrégalo y él pondrá freno al puño del destructor. Si no lo haces, nadie lo detendrá y acabará con todos nosotros." -explicaron las medusas.

 

 

Comentarios: 11
  • #11

    Tony (martes, 11 junio 2019 15:26)

    Lo mío también era broma, el libro costará 20€
    Y sin chica. Jeje.
    Espero poder subir hoy la continuación.

  • #10

    Chemo (martes, 11 junio 2019 15:02)

    Me hizo reir el comentario de Alejandro.

    Por cierto, Tony, creo que es broma ese comentario. Obviamente deberías cobrar mucho más por incluir a Ángela en el costo del libro. ¡Espero que tengas mucho éxito!

  • #9

    TONY (viernes, 07 junio 2019 16:39)

    Alejandro, me tempo que eso te costará mas de 1€ , que es lo que costará el libro.

  • #8

    Alejandro (viernes, 07 junio 2019 16:14)

    Compraré el libro si Ángela viene incluída de regalo. No tengo buena imaginación, necesito la experiencia física del Capítulo 20.

  • #7

    Jaime (viernes, 07 junio 2019 01:37)

    Me ha gustado esta parte. Espero que las dudas sean resueltas en la próxima parte.

  • #6

    Yenny (jueves, 06 junio 2019 22:45)

    Espero que este mensaje si se suba correctamente en el capítulo anterior no pude hacerlo.
    Esto si fue un giro inesperado, Ángela embarazada nunca lo hubiera esperado. Pensé que la historia ya no tenía para más pero parece que me equivoqué, aunque también me gustaría saber que pasó e el triángulo de las bermudas.

  • #5

    Tony (jueves, 06 junio 2019 19:02)

    El que quiera para siempre el paraíso ya sabe lo que tiene que hacer, comprar el libro con el capítulo 20. Podréis leerlo sin limite de veces.

  • #4

    Chemo (jueves, 06 junio 2019 17:13)

    Concuerdo con Alfonso. Creo que no hay más que decir salvo que si yo fuera Antonio o Ángela, hubiera decidido quedarme con Ángela. Sería más divertido, pasaríamos todos los días en las duchas del EICFD y engendraría al hijo del hombre. ¿Qué más podría pedir?

    Espero la continuación con ansias.

    Por cierto, ¿volveremos a aparecer (los lectores) en esta historia?

  • #3

    Tony (jueves, 06 junio 2019 05:51)

    No voy a negar que esas opciones cruzaron por mi mente pero creo que la próxima parte, que ya está casi terminada, responderá casi todas tus preguntas.

  • #2

    Alfonso (jueves, 06 junio 2019 02:38)

    ¡Vaya! La historia se vuelve cada vez más interesante. Creo saber con esto qué ocurrió en la parte 20: Antonio embaraza a Ángela tras lo cual Antonio (y las hormonas) convencen a Ángela de hacer que Antonio vuelva con su familia al mundo original. Además, los pleyadianos contactan a Ángela y ella, todavía influenciada por las hormonas, es enviada a devolver los trajes de Antonio y su mujer. Aunque claro, lo mejor son los detalles, no el resumen.

    Creo entender que Ángela es en realidad Génesis. Supongo que se fusionaron en aquella batalla en el Caribe. También es posible que de alguna forma siempre han sido las mismas personas y por elloes que Génesis fácilmente pudo sincronizar en el cuerpo de Ángela en aquella ocasión. Y también podría haber sido María (que de virgen no tiene nada) o María Magdalena.

    En fin, veo dos posibles historias como continuación a ésta: una que hable sobre la Singularidad (i.e. Dios, el Arquitecto) y el origen de la Oscuridad Elemental y cómo han sido las batallas que se han librado en los varios mundos. Otra historia podría ser sobre los guerreros que lucharán contra la Oscuridad Elemental. Aunque esta última quizá sea la batalla contra Alastor en Hercúbulus en el mundo alterno.
    ¿Qué opináis?

  • #1

    Tony (jueves, 06 junio 2019 00:39)

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